
Divina Misericordia
Introducci�n
Santa Faustina (como es conocida en el mundo entero) pertenec�a a la Congregaci�n de Hermanas de Nuestra Se�ora de la Misericordia, conocidas como las "Hermanas Magdalenas" que se dedican a la educaci�n de j�venes de bajos recursos. Vemos como el Se�or empieza a poner las piezas de su "rompecabezas de gracia", en un orden perfecto. �l revela Su Misericordia a una religiosa de la comunidad dedicada a Su Misericordia.
Santa Faustina estuvo en varias casas de su Orden, siempre realizando trabajos muy sencillos y desapercibidos, tales como la cocina, el jard�n, la limpieza del convento o atendiendo la puerta. Precisamente es a esta hermana menos notoria a la que el Se�or escoge para dar al mundo entero el gran mensaje de su Misericordia que a tantas almas ha tocado y transformado al propagarse por el mundo entero en momentos tan cr�ticos para la humanidad.
La imagen de la Misericordia
Cuando cont� �sto en confesi�n, el padre le dijo que seguramente Jes�s deseaba pintar esta imagen en su coraz�n, pero ella sent�a que Jes�s le dec�a "Mi Imagen ya est� en tu coraz�n. Yo deseo que se establezca una fiesta de la Misericordia y que esta imagen sea venerada por todo el mundo. Esta fiesta ser� el primer domingo despu�s de Pascua. Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran misericordia M�a a los pecadores".
Por orden de su confesor Santa Faustina le pregunt� al Se�or el significado de los rayos que aparecen en la imagen emanando del coraz�n, y el Se�or le respondi�:
El Se�or manifiesta su Coraz�n, y el agua y la sangre que de �l brotaron como manantial de reconciliaci�n para todos los hombres.
La Coronilla de la Misericordia
Al mismo tiempo o� interiormente palabras, con las cuales empec� a implorar fervorosamente por la salvaci�n del mundo. Y �Oh milagro! el �ngel era impotente contra esta oraci�n y no pod�a ejecutar el justo castigo. Las palabras con las que imploraba la misericordia de Dios eran las siguientes: "Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amad�simo Hijo y Se�or Nuestro Jesucristo por nuestros pecados y los pecados del mundo entero. Por su dolorosa pasi�n, ten misericordia de nosotros y del mundo entero".
A la ma�ana siguiente, cuando entraba en la capilla, escuch� estas palabras interiormente: "Cada vez que entres en la capilla, inmediatamente recita la oraci�n que te ense�� ayer". Cuando hab�a recitado la oraci�n, escuch� estas palabras dentro de mi alma:
�sta es la corona que Jes�s le pidi� a Santa Faustina introducir a su comunidad y al mundo entero. En 1936, el Padre Miguel Sopocko hizo imprimir esta corona (en la Editorial Cebolski en Cracovia) en el reverso de la estampa con la imagen de la Divina Misericordia que Eugenio Kasimierwsko pint�.
La Verdadera Devoci�n de la Divina Misericordia
Las palabras con que Jes�s habl� a Santa Faustina al comienzo del retiro empezaron a tener efecto. En la Fiesta de Cristo Rey, celebrada el 25 de octubre de 1936, la hermana escribi� en su diario: "Durante la Santa Misa, estuve tan envuelta en el fuego interior del amor de Dios y el deseo de salvar almas que no s� como expresarlo. Sent�a que estaba en llamas.
Santa Faustina comprendi� que deb�a hacerse una v�ctima pura de amor, reconociendo el camino marcado por las pisadas de Jes�s, el camino del sufrimiento, de ser ridiculizada, perseguida y humillada, todo �sto deb�a ser su vida, aceptada por amor a Jes�s y a las almas con la �nica esperanza de que Jes�s ser�a siempre su consuelo y compa�ero.
La Hora de la Gran Misericordia: Las tres de la tarde
La Fiesta de la Misericordia: Domingo despu�s de Pascua de Resurrecci�n.
Instituida oficialmente por la Iglesia en el a�o 2000
El Se�or le pide a Santa Faustina, por lo menos 14 veces, que se instituya oficialmente una "Fiesta de la Misericordia" (Diario de Santa Faustina).
"Esta Fiesta surge de Mi piedad mas entra�able. Deseo que se celebre con gran solemnidad el primer domingo despu�s de Pascua de Resurrecci�n... Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y abrigo para todas las almas y especialmente para los pobres pecadores. Las entra�as mas profundas de Mi Misericordia se abren ese d�a. Derramar� un caudaloso oc�ano de gracias sobre aquellas almas que acudan a la fuente de Mi misericordia".
"El alma que acuda a la Confesi�n, y que reciba la Sagrada Comuni�n, obtendr� la remisi�n total de sus culpas y del castigo... Que el alma no tema en acercarse a M�, aunque sus pecados sean como la grana. Toda Comuni�n recibida con coraz�n limpio, tiende a restablecer en aquel que la recibe la inocencia inherente al Bautismo, puesto que el Misterio Eucar�stico es "fuente de toda gracia".
Nuestro Se�or manifest� a Santa Faustina que en la "Fiesta de la Misericordia" se abr�an todas las compuertas a trav�s de las cuales flu�an las gracias divinas. Gracias de conversi�n y perd�n de los pecados.
�Por qu� el Se�or manifiesta su Misericordia?:
Si pensamos un poco, no es una devoci�n nueva, ha estado siempre en la Iglesia desde que el Coraz�n de Dios existe, pero de una forma nueva el Se�or presenta su Misericordia, fluyendo y derram�ndose en forma de dos rayos que no tienen otro fin m�s que el de la conversi�n y arrepentimiento del pecado. Aqu� est� el prop�sito del Se�or.
El Se�or, contemplando como la humanidad en el siglo m�s avanzado tecnol�gicamente, se ha alejado de �l, y ha ca�do en las garras del pecado y de la oscuridad, quiso dar a los hombres el remedio para salir de la fosa en la que se ha adentrado.
Jes�s se le revel� a Santa Faustina cuando estaba en pleno apogeo la Segunda Guerra Mundial, y muchas almas recibieron gracias de conversi�n y de fortaleza al venerar la imagen de Jes�s Misericordioso, que se propag� r�pidamente en toda Polonia, y luego en toda Europa y el mundo.
"La Humanidad no tendr� paz, hasta que torne con confianza a Mi Misericordia"
La Paz es fruto de la amistad con Dios, los hombres de hoy no tienen paz porque han tornado su coraz�n lejos de Dios. El Se�or le dijo a Santa Faustina que s�lo tendr�a paz la humanidad cuando se tornase a su Misericordia; porque s�lo habr� paz en el coraz�n del hombre hasta que se arrepienta y vuelva a restablecer su amistad con Dios su Se�or.
"Oh Sangre y Agua que brotaron del Coraz�n de Jes�s, como manantial de Misericordia para nosotros... En Ti conf�o".
Ver Santa Faustina.
Bibliograf�a:
Devoci�n
Fiesta: Primer domingo despu�s de Pascuas.
Cuando Dios quiere revelar un mensaje a la humanidad no busca a los m�s importantes y sabios, sino que se revela a trav�s de los m�s sencillos y humildes, que saben ser d�ciles a sus inspiraciones y gracias. Este es el caso del mensaje de la Divina Misericordia dado a la Santa Hermana Mar�a Faustina Kowalska, religiosa polaca, instrumento elegido y probado por el Se�or.
El 22 de febrero de 1931, santa Faustina recibi� la primera revelaci�n de la Misericordia de Dios, ella lo anota as� en su diario: "En la noche cuando estaba en mi celda, vi al Se�or Jes�s vestido de blanco. Una mano estaba levantada en adem�n de bendecir y, con la otra mano, se tocaba el vestido, que aparec�a un poco abierto en el pecho, brillaban dos rayos largos: uno era rojo y, el otro blanco. Yo me qued� en silencio contemplando al Se�or. Mi alma estaba llena de miedo pero tambi�n rebosante de felicidad. Despu�s de un rato, Jes�s me dijo:
Pinta una imagen M�a, seg�n la visi�n que ves, con la Inscripci�n: "�Jes�s, yo conf�o en Ti!". "Yo deseo que esta Imagen sea venerada, primero en tu capilla y despu�s en el mundo entero. Yo prometo que el alma que honrare esta imagen, no perecer�. Tambi�n le prometo victoria sobre sus enemigos aqu� en la tierra, pero especialmente a la hora de su muerte. Yo el Se�or la defender� como a Mi propia Gloria".
"Los dos rayos significan Sangre y Agua, el rayo p�lido representa el Agua que justifica a las almas; el rayo rojo simboliza la Sangre, que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entra�as mas profundas de Mi misericordia cuando mi coraz�n agonizado fue abierto por una lanza en la Cruz...
Bienaventurado aquel que se refugie en ellos, porque la justa mano de Dios no le seguir� hasta all�".
Esta revelaci�n es una continuaci�n de la misericordia divina que Jes�s nos ofrece en la cruz y que se revel� tambi�n a Santa Margarita Mar�a.
El viernes 13 de septiembre de 1935, el Se�or le revel� a santa Faustina un poderoso medio para obtener la misericordia de Dios para el mundo. Ella lo escribe as�:
En la noche, cuando estaba en mi celda, vi un �ngel que era el ejecutor de la justicia de Dios. Estaba vestido con una t�nica brillante, su cara gloriosamente iluminada y una nube bajo sus pies. En sus manos ten�a truenos y rel�mpagos. Cuando vi las se�ales de la ira divina, con las cuales cierto pa�s de la tierra ser�a castigado de una manera particular, imploraba al �ngel, pero not� enseguida que mis plegarias eran impotentes contra la ira de Dios... En el mismo momento vi a la "Sant�sima Trinidad", que irradiaba Majestad y Santidad incomparables.
"Esta oraci�n sirve para aplacar la ira de Dios. La rezar�s por nueve d�as en tu rosario ordinario de la siguiente manera: al principio rezar�s un Padre Nuestro, un Ave Mar�a y un Credo".
"Despu�s rezar�s en las cuentas grandes: "Padre Eterno yo te ofrezco el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Tu Amad�simo Hijo y Se�or Nuestro Jesucristo para implorar el perd�n de nuestros pecados y de los del mundo entero". En los granos peque�os: "Por Su dolorosa pasi�n, ten misericordia de nosotros y del mundo entero". Al final rezar�s tres veces: "Santo Dios, Santo Omnipotente, Santo Inmortal, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero".(474_476).
El Se�or ha prometido que las almas que recen esta corona ser�n abrazadas con Su Misericordia durante su vida y especialmente en la hora de su muerte.
Durante el retiro de octubre de 1936, Jes�s le dio a Santa Faustina indicaciones expl�citas sobre lo que constituye la verdadera devoci�n de la Divina Misericordia:
"Hija m�a si es que Yo reclamo a la gente, a trav�s tuyo la devoci�n de Mi Misericordia, debes ser t� la primera en distinguirte en esta confianza en Mi Misericordia. Yo exijo de ti actos de misericordia, que deben realizarse por amor a M�. T� debes mostrar misericordia a tu pr�jimo siempre y en todas partes. No debes acobardarte ante �sto o tratar de excusarte o de dispensarte de �sto. Te estoy dando tres medios de ejercitar misericordia con tu pr�jimo: el primero por obra, el segundo de palabra, y el tercero por la oraci�n. En estos tres grados est� contenida la totalidad de la misericordia y es una prueba de tu amor por M�".
"Por estos medios una alma glorifica y da tributo a Mi Misericordia. Si bien, el Primer Domingo de Pascua, es la Fiesta de la Misericordia, tambi�n deben haber otro actos de misericordia, y pido la adoraci�n a Mi Misericordia en la Celebraci�n Solemne de esta festividad y la veneraci�n de esta imagen por medio de la cual yo conceder� muchas gracias a las almas. Todo �sto como un recordatorio de la urgencia de Mi misericordia, porque a�n la fe m�s fuerte, sin obras no tienen valor".(742)
Yo luchar� contra el mal, con el arma de la Misericordia. Me quema el deseo de salvar almas. Me cruzar�a todo el largo y el ancho de la tierra y llegar�a hasta el �ltimo conf�n para salvar almas por medio de la oraci�n y sacrificio, deseo que todas las almas glorifiquen la misericordia de Dios"(745).
El 10 de octubre de 1937, Santa Faustina recibi� instrucciones del Se�or concerniente a otro elemento principal de la devoci�n a la Divina Misericordia; �sto es, La Hora de Gran Misericordia:
"A las tres de la tarde en punto, implora Mi misericordia, especialmente por los pecadores y, aunque sea por un breve momento, sum�rgete en Mi pasi�n, particularmente en Mi abandono al momento de la agon�a. �sta es la hora de la gran Misericordia para todo el mundo. Yo te permitir� entrar en Mi dolor mortal. En esta hora, Yo no rehusar� nada al alma que Me pida algo en virtud de Mi pasi�n". (1320)
Despu�s de haber visto brevemente como el Se�or manifest� a Santa Faustina el deseo de su Coraz�n de que se arraigara en los corazones la devoci�n a su Divina Misericordia, nos podremos preguntar �Por qu�? �Por qu� el Se�or en pleno siglo XX, se aparece a esta religiosa y con insistencia le pide que se establezca esta devoci�n?.
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