
Virgen de la Caridad del Cobre
Alonso de Ojeda y los primeros conquistadores de Cuba pretend�an imponerse a los indios. Estos los expulsaron y los espa�oles tuvieron que huir atravesando montes y ci�nagas para salvar sus vidas. As� llegaron al poblado indio de Cueiba, en la zona de Jobabo. Los indios al verlos en tan mal estado tuvieron compasi�n de ellos y los auxiliaron.
En agradecimiento, Alonso Ojeda construy� una peque�a ermita con ramas de �rboles, posiblemente la primera en suelo cubano. All� coloc� una Imagen de Nuestra Se�ora que era su preciada pertenencia. Cumpli� as� la promesa que hab�a hecho, de entregar la Imagen si sal�a salvo de aquella situaci�n.
Ense�� a los indios a decir el "Ave Mar�a" y aquella expresi�n se propag� tan r�pido entre los indios que, m�s tarde, Cuba se lleg� a conocer como la isla del "Ave Mar�a". No hay raz�n para pensar que fuese aquella la imagen de la Virgen de la Caridad que se aparecer� despu�s. Pero la Virgen ya se hac�a presente en Cuba preparando el camino.
Una gran ense�anza: La Virgen quiso que la evangelizaci�n no partiera de la prepotencia sino desde la humildad y el agradecimiento. Sin comprender muy bien la religi�n, los indios de aquel lugar veneraron la Imagen y mantuvieron la ermita con gran esmero cuando Ojeda se march�. Y as� ocurri� cuando lleg� el Padre de las Casas al poblado de Cueib�.
En el siglo XVI aument� en Cuba la cr�a del ganado. Era necesario para los espa�oles en camino hacia los nuevos territorios. En el a�o 1598 comenz� la explotaci�n del cobre en las monta�as de la regi�n oriental de la isla. A 15 leguas de las minas el gobierno espa�ol estableci� el hato de Varajagua o Barajagua, que contaba con mucho ganado. Por eso era necesaria la sal que preven�a la corrupci�n de la carne.
El hallazgo.
He aqu� el relato de Juan Moreno, dado en 1687, cuando ten�a ochenta y cinco a�os:
"Habiendo ranchado en cayo Franc�s, que est� en medio de la bah�a de Nipe para con buen tiempo ir a la salina, estando una ma�ana la mar calma, salieron de dicho cayo Franc�s antes de salir el sol, los dichos Juan y Rodrigo de Hoyos y este declarante, embarcados en una canoa para la dicha salina, y apartados de dicho cayo Franc�s vieron una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguieron lo que pod�a ser, y acerc�ndose m�s les pareci� p�jaro y ramas secas. Dijeron dichos indios "parece una ni�a", y en estos discursos, llegados, reconocieron y vieron la Imagen de Nuestra Se�ora la Virgen Sant�sima con un Ni�o Jes�s en los brazos sobre una tablita peque�a, y en dicha tablita unas letras grandes las cuales ley� dicho Rodrigo de Hoyos, y dec�an: "Yo soy la Virgen de la Caridad", y siendo sus vestiduras de ropaje, se admiraron que no estaban mojadas. Y en �sto, llenos de alegr�a, tomaron s�lo tres tercios de sal y se vinieron para el Hato de Barajagua".
El administrador del t�rmino Real de Minas de Cobre, Don Francisco S�nchez de Moya, orden� levantar una ermita para colocar la imagen y estableci� a Rodrigo de Hoyos como capell�n. Una noche Rodrigo fue a visitar a la Virgen y not� que no estaba all�. Entonces, se organiz� una b�squeda sin �xito.
A la ma�ana siguiente, y para la sorpresa de todos, la Virgen estaba de nuevo en su altar, sin que se pudiera explicar, ya que la puerta de la ermita hab�a permanecido cerrada toda la noche. El hecho se repiti� dos o tres veces m�s, hasta que los de Barajagua pensaron que la Virgen quer�a cambiar de lugar.
As� se traslad� en procesi�n, con gran pena para ellos, al Templo Parroquial del Cobre. La Virgen fue recibida con repique de campanas y gran alegr�a en su nueva casa, donde la situaron sobre el altar mayor. As� lleg� a conocerse como la Virgen de la Caridad del Cobre.
En el Cobre se repiti� la desaparici�n de la Virgen. Pensaron entonces que ella quer�a estar sobre las monta�as de la Sierra Maestra. Esto se confirm� cuando una ni�a llamada Apolonia subi� hasta el cerro de las minas de cobre donde trabajaba su madre. La ni�a iba persiguiendo mariposas y recogiendo flores cuando, sobre la cima de una de las monta�as vio a la Virgen de la Caridad.
La noticia de la peque�a Apolonia caus� gran revuelo. Unos cre�an, otros no, pero la ni�a se mantuvo firme en su testimonio. All� llevaron a la Virgen.
Desde la aparici�n de la estatua, la devoci�n a la Virgen de la Caridad se propag� con asombrosa rapidez por toda la isla, a pesar de las dif�ciles comunicaciones.
Fue en el Cobre, en 1801, que los mineros alentados por el Padre Alejandro Ascanio, obtienen la libertad por Real C�dula del 7 de abril. Con los a�os se adquiri� un recinto mayor para construir un nuevo Santuario, que pudiese acoger al creciente n�mero de peregrinos, haci�ndose la inauguraci�n con el traslado de la Virgen el d�a 8 de Septiembre de 1927.
Devoci�n
Fiesta: 8 de septiembre
Patrona: de Cuba, soluci�n de problemas sentimentales, dinero, negocios.
Alrededor del a�o 1612 o hacia los inicios de 1613, fueron a buscar sal en la bah�a de Nipe dos hermanos indios y un negrito de nueve o diez a�os. Se llamaban respectivamente Juan de Hoyos, Rodrigo de Hoyos y Juan Moreno, conocidos por la tradici�n como "los tres Juanes". Mientras iban por la sal ocurri� la aparici�n de la Imagen de la Virgen.
