
Oh Santa Francisca Javier Cabrini, t� que pusiste toda tu confianza en el Sagrado Coraz�n de Jes�s, y encontraste en �l la clave de la perfecci�n y la fortaleza para ser Ap�stol del Evangelio de Cristo por el mundo entero, mira propicia desde la gloria del Cielo sobre los que con amor y confianza recurren a tu intercesi�n.
T�, que con afecto maternal has endulzado las temporales y espirituales aflicciones de los desterrados de este mundo, mu�strame en la peregrinaci�n de esta vida tu protecci�n materna, y supl�cale al Sagrado Coraz�n de Jes�s me conceda las gracias tan necesarias para llegar a su patria celestial.
Oh Santa Francisca Javier Cabrini escucha benignamente las plegarias que a ti dirijo, y cons�gueme los favores que tan ardientemente suplico (aqu� se menciona la petici�n). Pero sobre todo cons�gueme la gracia de verme unido con los que, por tu intercesi�n, cantan las alabanzas y glorias de Dios, nuestro Se�or. As� sea.
Santa Francisca Javier Cabrini, amant�sima esposa de Jesucristo, ruega por nosotros.
Gloria al Padre, tres veces.

Oh Santa Francisca Javier Cabrini, t� que pusiste toda tu confianza en el Sagrado Coraz�n de Jes�s, y encontraste en El el secreto de toda perfecci�n y rectitud, que te hizo Ap�stol de Su Evangelio a trav�s del mundo, predicando Su gloria en el cielo, mira favorablemente a quien confiadamente recurre a tu intercesi�n.
T� que con material coraz�n has remediado aflicciones espirituales y temporales de tantos de nuestros hermanos en Jesucristo, extraviados por el mundo s� propicia en mi peregrinaci�n durante el viaje de mi vida y obt�nme del Coraz�n de Jes�s todas las gracias espirituales necesarias para enriquecer mi Patria Celestial.
Oh Santa Francisca Javier Cabrini, oye mi confiada oraci�n y obt�nme la gracia que tan ardientemente deseo, (aqu� se hace la petici�n) y conc�deme que yo tambi�n pueda ser unido a la multitud de almas que a trav�s de tu intercesi�n gozan del premio y perd�n de Dios. Am�n.
Gloria al Padre, al Hijo, y al Esp�ritu Santo. Am�n.

Santa Francisca Javier Cabrini, te pedimos por
todos los americanos, los del norte y los del sur,
y por toda la juventud en peligro.
No dejes de trabajar y de interceder en el cielo
por los que todav�a luchamos con peligros en esta tierra. Am�n.
