
San Alfonso Ligorio
Alfonso significa "listo para el combate"
A los 16 a�os, como caso excepcional, obtiene el grado de doctor en ambos derechos, civil y can�nico, con notas sobresalientes en todos sus estudios.
Para conservar la pureza de su alma escogi� un director espiritual, visitaba frecuentemente a Jes�s Sacramentado, rezaba con gran devoci�n a la Virgen y hu�a como de la peste de todos los que tuvieran malas conversaciones.
Su padre, que deseaba hacer de �l un brillante pol�tico, lo hizo estudiar varios idiomas, aprender m�sica, artes y detalles de la vida caballeresca. En su profesi�n de abogado obtuvo triunfos meritorios. Pero todo esto no lo dejaba satisfecho, por el gran peligro que existe en el mundo de ofender a Dios. A sus compa�eros les repet�a: "Amigos, en el mundo corremos peligro de condenarnos".
M�s tarde escribir�a: "Las vanidades del mundo est�n llenas de amargura y desenga�os. Lo s� por propia y amarga experiencia".
Hubo un pleito famoso entre el Doctor Orsini y el gran duque de Toscana. El Dr. Alfonso defend�a al de Orsini. Su exposici�n fue maravillosa y brillante. Sumamente aplaudida. Cre�a haber obtenido el triunfo para su defendido. Pero apenas terminada su intervenci�n, se le acerca el jefe de la parte contraria, le acerca un papel y le dice: "Todo lo que nos ha dicho con tanta elocuencia cae de su base ante este documento".
Alfonso lo lee, y exclama: "Se�ores, me he equivocado", y sale de la sala diciendo en su interior: "Mundo traidor, ya te he conocido. En adelante no te servir� ni un minuto m�s".
Despu�s se dedica a visitar enfermos, y un d�a en un hospital de incurables le parece que Jes�s le dice: "Alfonso, ap�rtate del mundo y ded�cate s�lo a servirme a m�". Emocionado le responde: "Se�or, �qu� quer�is que yo haga?".
Y se dirige luego a la Iglesia de Nuestra Se�ora de la Merced y ante el sagrario hace voto de dejar el mundo. Y como se�al de compromiso deja su espada ante el altar de la Sant�sima Virgen.
Pero tuvo que sostener una gran lucha espiritual para convencer a su padre, el cual cifraba en este hijo suyo, brillant�simo abogado, toda la esperanza del futuro de su familia. "Fonso m�o - le dec�a llorando - �C�mo vas a dejar a tu familia? - y �l respond�a: Padre, el �nico negocio que ahora me interesa es el de salvar almas".
Al fin, a los 30 a�os de edad logra ser ordenado sacerdote. Desde entonces se dedica a trabajar con la gente de los barrios m�s pobres de N�poles y de otras ciudades. Re�ne a los ni�os y a la gente humilde, al aire libre y les ense�a catecismo. Su padre que gozaba oyendo sus discursos de abogado, ahora no quiere ir a escuchar sus sencillos sermones sacerdotales.
Pero un d�a entra por curiosidad a escucharle una de sus pl�ticas, y sin poderse contener exclama emocionado: "Este hijo m�o me ha hecho conocer a Dios". Y esto lo repetir� despu�s muchas veces. Se le reunieron otros sacerdotes y con ellos, el 9 de noviembre de 1752, fund� la Congregaci�n del Sant�simo Redentor (o Padres Redentoristas). Y a imitaci�n de Jes�s se dedicaron a recorrer ciudades, pueblos y campos predicando el evangelio.
Su lema era el de Jes�s: "Soy enviado para evangelizar a los pobres".
Durante 30 a�os, con su equipo de misioneros, recorre campos, pueblos, ciudades, provincias, permaneciendo en cada sitio 10 o 15 d�as predicando, para que no quedara ning�n grupo sin ser instruido y atendido espiritualmente.
La gente al ver su gran esp�ritu de sacrificio, corr�a a su confesionario a pedirle perd�n de sus pecados. Sol�a decir que el predicador siembra y el confesor recoge la cosecha.
Es admirable como a San Alfonso le alcanzaba el tiempo para hacer tantas cosas. Predicaba, confesaba, preparaba misiones y escrib�a. Hay una explicaci�n: Hab�a hecho votos de no perder ni un minuto de su tiempo. Y aprovechaba este tesoro hasta lo m�ximo. Al morir deja 111 libros y op�sculos impresos y 2 mil manuscritos. Durante su vida vio 402 ediciones de sus obras.
Su obra ha sido traducida en setenta lenguas, y ya en vida lleg� a ver m�s de 40 traducciones de sus escritos. Para su libro m�s famoso: Las Glorias de Mar�a, empez� San Alfonso a recoger materiales cuando ten�a 38 a�os de edad, y termin� de escribirlo a los 54 a�os, en 1750. Su redacci�n le llev� 16 a�os.
Sus obras las escribi� en sus �ltimos 35 a�os, que fueron a�os de terribles sufrimientos.
En el a�o 1762 el Papa lo nombr� obispo de Santa �gueda. Qued� aterrado y dijo que renunciaba a ese honor. Pero el Papa no le acept� la renuncia. "C�mplase la Voluntad de Dios. Este sufrimiento por mis pecados" - exclam� - y acept�. Ten�a entonces 66 a�os. Estuvo 13 a�os de obispo. Visit� cada dos a�os los pueblos. En cada pueblo de su di�cesis hizo predicar misiones, y �l predicaba el serm�n de la Virgen o el de la despedida.
Vino el hambre y vendi� todos sus utensilios, hasta su sombrero y anillo, y tambi�n la mula y el carro del obispo para dar de comer a los hambrientos.
Cuando le aceptaron su renuncia de obispo exclam�: "Bendito sea Dios que me ha quitado una monta�a de mis hombros".
Su delicia era pasar las horas junto al Sant�simo Sacramento. A veces se acercaba al sagrario, tocaba a la puertecilla y dec�a: "�Jes�s, me oyes?".
Le encantaba que le leyeran Vidas de Santos. Un hermano tras otro pasaban a leerle por horas y horas. Preguntaba: �Ya rezamos el rosario?. Perdonadme, pero es que del Rosario depende mi salvaci�n. "Traedme a Jesucristo", dec�a, pidiendo la comuni�n.
San Alfonso muere el 1� de agosto de 1787. Ten�a 90 a�os.
No hay gente d�bil y gente fuerte en lo espiritual, sino gente que no reza y gente que s� sabe rezar.
Biograf�a
Fiesta: 1�de agosto
Patr�n: de N�poles, confesores, te�logos, moralistas, contra la artritis.
Naci� cerca de N�poles, el 27 de septiembre de 1696. Sus padres fueron Don Jos� Marqu�s de Ligorio, Capit�n de la Armada naval, y Do�a Ana Cabalieri.
Alfonso fue el primog�nito de siete hermanos, cuatro varones y tres ni�as. Siendo a�n ni�o fue visitado por San Francisco Jer�nimo, el cual lo bendijo y anunci�: "Este chiquit�n vivir� 90 a�os, ser� obispo y har� mucho bien".
Su padre quer�a casarlo con alguna joven de familia muy distinguida para que formara un hogar de alta clase social. Pero cada vez que le preparaban alg�n noviazgo, la novia ten�a que exclamar: "Muy noble, muy culto, muy atento, pero... �Vive m�s en lo espiritual que en lo material!.
Se encierra en su cuarto y est� tres d�as sin comer. No hace sino rezar y llorar.
Dios lo prob� con enfermedades. Fue perdiendo la vista y el o�do. "Soy medio sordo y medio ciego - dec�a - pero si Dios quiere que lo sea m�s y m�s, lo acepto con gusto".
El Papa Gregorio XVI lo declara Santo en el a�o 1839. El Papa P�o IX lo declara Doctor de la Iglesia en 1875.
San Alfonso