Santiago Ruíz Granadino, actual Presidente de la Junta Directiva del Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas de El Salvador (COLPROCE), economista del año 2003, es considerado una autoridad en la temática económica; a pesar de eso, es una persona que parece no creer que tiene esta cualidad..

 

Tranquilo y pausado para hablar, cada palabra es dicha sí antes fue bien pensada y valorada.

Al menos esa es la impresión. Mientras nos explica sus ideas sobre el TLC, no deja su movimiento de vaivén corporal, solo en algunas pausas. Muchas ideas son hilvanadas, en tanto su mirada se clava en el horizonte, mientras hurga entre sus pensamientos.

 

 

Mi nombre es Santiago Ruiz, soy economista, especializado en economía agrícola, profesor de la UES[1], miembro del Consejo Directivo del Informe de Desarrollo Humano del PNUD[2], en ese informe, estamos trabajando en el tema del empleo.

 

El Salvador, antes del TLC[3]

La situación económica de El Salvador antes del TLC se caracterizaba por haber entrado en un proceso de fuerte recesión económica, con una disminución del crecimiento del PIB. La actividad económica se encontraba bastante estancada, las expectativas de los empresarios eran bastante negativas y no se veían perspectiva de reactivación a nivel centroamericano, donde la situación era similar.

 

La producción nacional se había internacionalizado, desde hace muchas décadas. El mercado interno dejó de ser el destino principal para la mayoría de productos, pasando a ser sus principales mercados, el centroamericano y los Estados Unidos.

 

Esta situación ya era así, antes del TLC, una fuerte dependencia del comercio y de las inversiones de los Estados Unidos.

 

¿Nuevos mercados?

El principal problema para las empresas salvadoreñas ha sido como incorporarse en las grandes cadenas de comercialización de los Estados Unidos, o en las grandes empresas estadounidenses que utilizan algunos de los insumos  elaborados en el país; esta tarea es muy difícil y muy compleja, se necesita encontrar compañeros, partners, empresas norteamericanas que lo apoyen, que lo orienten, que lo impulsen, que lo fortalezcan para poder penetrar esas cadenas, especialmente por los bajos volúmenes de producción que tenemos en El Salvador, pero también por que los productos que elaboramos no son de gran calidad.

 

El mercado nostálgico tiene el problema de estar disgregado en los Estados Unidos, a pesar de que existen concentraciones importantes,  en la costa este como en la oeste, de los Estados Unidos.

 

Sin embargo, el consumo de los salvadoreños en el exterior es de origen cultural norteamericano, el consumo de productos nostálgicos normalmente es para ocasiones especiales, para sus fiestas, para sus salidas de campo, para los restaurantes salvadoreños.

 

Realmente ese mercado nostálgico es importante y contribuye al crecimiento de nuestro país, pero tampoco es la salida para el desarrollo económico nacional. Por supuesto que hay que explotarlo, hay que incorporarse a ese mercado, tratar de sustituir productos elaborados en otros países que actualmente están llenando las necesidades nostálgicas de los salvadoreños, me refiero a productos mexicanos, colombianos y dominicanos, de tal manera que las marcas salvadoreñas se logren posicionar en el mercado nostálgico de salvadoreños, que ahora esta un poco copado por productos de otros países, incluso de la India y Pakistán.

 

El TLC no era urgente para la mayoría

Desde el punto de vista comercial, de nuestras exportaciones no era una necesidad urgente, inmediata, profunda, firmar un TLC con los EEUU,  podíamos haber  continuado trabajando con la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), que nos daba gran amplitud, que nos permitía introducir  nuestros productos en los mercados de los Estados Unidos, sin tener que pagar impuestos.

 

Pero sí era una necesidad para un grupo empresarial salvadoreño, muy importante, muy poderoso, muy fuerte, hegemónico, económica y políticamente, me refiero a los grandes importadores salvadoreños y a la gran empresa de transporte aéreo que es TACA. Y todos los empresarios que se encuentran alrededor de ellos.

 

También era una necesidad para inversionistas salvadoreños que no estando en ese bloque de poder, buscaban inversionistas extranjeros para hacer negocios  en El Salvador, se trataba de  asegurar que el mercado salvadoreño de inversiones fuera favorable, que llamara la atención de inversionistas extranjeros, proporcionándole seguridad adicional por medio de un TLC. La mayoría de la población no tenía necesidad de un TLC con los EEUU, ni siquiera estaba en su imaginario.

 

La dependencia de los Estados Unidos

Si uno lo piensa bien,  el Mercado Común Centroamericano era una opción mejor. Pero nosotros dependemos de los Estados Unidos, no solo materialmente, sino psicológicamente y culturalmente.

 

La población salvadoreña, incluso los grupos dominantes, se encuentra  atada a la economía de los EEUU, está coptada por los intereses de las grandes empresas norteamericanas.

 

Ganadores y Perdedores

Hay ganadores y perdedores, por supuesto. Los ganadores son los importadores, se les ha regalado lo que pagaban en impuestos por importación, por lo menos ocho por ciento del valor de las mercaderías que dejaron de pagar en concepto de aranceles  de importación, ya que esa disminución no se ha visto reflejada en los precios  al consumidor.

 

Igualmente se han visto beneficiados algunos exportadores, pero que  igualmente hubieran podido vender en los EEUU haciendo uso de la ICC. Pero mediante la propaganda gubernamental se ha querido engañar a la población, haciéndole creer que es el TLC el que ha permitido que aumenten las ventas en los mercados de los EEUU, especialmente los productos  nostálgicos, como el Loroco, etc. , pero también en otros tipos de productos donde igualmente pudimos apegarnos a las disposiciones de la ICC. Existen algunos productos que estaban fuera del listado de la ICC, en los cuales se están haciendo esfuerzos productivos en El Salvador, es el caso del ensamblaje de aviones livianos, ya se ha hecho las pruebas de vuelo correspondientes, no se ha comenzado a trabajar en serie todavía, pero si esa empresa tiene éxito en lo relativo a calidad, costos y precios, se podría exportar en el futuro unos quince o veinte aviones por año. Eso ya sería algo, y eso sí, no esta incorporado en ICC.

 

De perdedores con el TLC no podemos hablar todavía, los efectos negativos principales se van a observar dentro de unos cinco a diez años, cuando ya comience a liberarse, a importarse sin impuestos productos sensibles que hacen fuerte competencia a productos nacionales; por el momento lo que se ha liberado son productos importados que no afectan en demasía a la producción local.

 

Por lo tanto no vemos quiebres o cierres traumáticos de empresas, pero eso lo vamos a  comenzar a ver dentro de cinco o diez años, la situación crítica se presentara dentro de quince años, entonces vamos a ver fuertes efectos negativos en la producción agropecuaria salvadoreña.

 

La desigualdad en la distribución

El TLC hará mucho mas desigual la distribución del ingreso, por el hecho que favorece a los que reciben altos ingresos, tanto los importadores y exportadores de productos, como los importadores de insumos, por ejemplo, los productos agropecuarios que se están exportando a los EEUU tienen un alto componente de insumos importados de ese país. El sector económico interno más beneficiado es el financiero, por los fondos que provee para el comercio de importación, así como para las exportaciones.

 

¿Cuánto se beneficia el país con los productos importados?

No ganamos con la importación de la gran mayoría de productos importados, nos estamos deteriorando mas, el consumismo en El Salvador continúa aumentando, mucha gente compra cosas que realmente no necesita inducido por la propaganda, hay productos importados que pueden dañar la salud de los salvadoreños, es el caso de la comida basura que engorda a la gente; las empresas crean nuevas necesidades, por ejemplo los teléfonos celulares, los electrodomésticos de nueva generación, que realmente no vienen a satisfacer una necesidad real, sino que una inducida por las grandes empresas transnacionales. En la medida que compramos esos productos importados nos hacemos mucho mas dependiente.

 

Por supuesto que es necesario importar lo sano, como medicinas,  tecnología limpia, computadoras y programas para las mismas que nos permitan mejorar la producción y la productividad, pero en la práctica compramos decenas de miles de computadoras para utilizarlas como máquinas de escribir y para jugar.

 

¿Qué debemos evaluar?

Fundamentalmente se debe evaluar la balanza de pagos a nivel macroeconómico, para ver el impacto en nuestra economía de las transacciones comerciales y de las inversiones.  Normalmente los sectores interesados en que se tenga una buena imagen del TLC solo habla de las exportaciones, pero sin mencionar o dándole poca importancia a las importaciones, así como a los flujos de capitales. Efectivamente las exportaciones a EEUU han aumentado desde que se firmó el TLC con ese país, pero igualmente hubieran aumentado sin TLC, como ha sucedido en países donde no se ha firmado un tratado de este tipo, es el caso de Costa Rica, en donde incluso les ha ido mejor sin TLC, pues han atraído más inversiones que nosotros, han exportado más y han importado menos, han creado muchos miles de empleos nuevos con salarios más o menos justos.

 

Debemos de considerar en la evaluación del TLC  indicadores más sectoriales, que tienen que ver con la mejora en productos de exportación, importación de insumos y por supuesto, la importación de productos saludables y no saludables, por separado. Lo que es favorable y no favorable para el desarrollo del país.

 

Los principales favorecidos con el TLC con los EEUU, han resultado ser los importadores de productos suntuarios como automóviles de lujo, licores finos, ropa de marca, artículos de belleza, artículos de decoración del hogar, etc.

 

Modificaciones en la producción nacional

La producción nacional se continúa modificado y el TLC con los EEUU acelera ese cambio, cada vez es mayor la producción de servicios y el comercio.  Desde el punto de vista de la producción material no hay cambios significativos, tal vez podemos ver un poco en el sector agropecuario, con las exportaciones no tradicionales. En la industria casi no se observa nada. Fundamentalmente los cambios han sido en servicios y comercio, pero eso no es de beneficio para el país.

 

 

El empleo y los ingresos de la gente han mejorado en algunos sectores, como consecuencia del TLC, por ejemplo, los call centers, en donde ahora trabajan unas 3 o 4 mil personas, este y otros servicios que se venden al exterior han tenido problemas para expandirse debido a la escasez de personal formado profesionalmente.

 

El sector financiero se ha visto beneficiado, pero no se refleja en las condiciones laborales ni de ingresos de los empleados del sector. EL sector transporte, por supuesto el aéreo ha sido mas beneficiado, pero también el terrestre.

 

Un impacto del TLC tiene que ver con la mayor dependencia de los sectores de menos ingresos que ahora están más expuestos al consumo suntuario, que es peligroso, ya que no es sustentable a largo plazo, que depende principalmente de las remesas de los salvadoreños en el exterior. EL TLC abre las puertas para el consumo y se facilita la deformación de la cultura  de consumo de los salvadoreños.

 

Desde el punto de vista de valores, uno de las áreas mas desfavorecidas es la de espectáculo, es decir, videos y música. Aunque existe la piratería intelectual, esta se hace con productos importados, que si bien ha permitido abaratar el precio de los productos, también ha hecho aumentar peligrosamente el consumo; el precio de los artículos originales no se ha visto disminuido por efecto de la piratería.

 

Desde el punto de vista de la publicidad, de la propaganda, también se observa un cambio importante. Como el sector servicio y comercio se ha mejor posicionado en la economía nacional, también la publicidad y propaganda es ahora cada vez de tipo consumista, los medios de comunicación han perdido interés en promover el ahorro y la inversión especialmente porque las remesas del exterior hace llegar a los bancos cientos de millones de dólares.

 

En nuestra organización gremial, el Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas (COLPROCE), desde antes de la firma del TLC, dijimos al país que había que prepararse; cuando se firmó el TLC le aconsejamos al gobierno la necesidad de fortalecer las formas de resistir el impacto negativo del TLC, para evitar el exceso de consumo y convertirnos cada vez más dependientes de las importaciones. Por supuesto que promover las exportaciones es muy importante para la  reactivación de la agricultura y de la industria, así como la formación de capital humano, personal calificado, para poder ofrecer productos de mejor calidad a precios competitivos en mercados extranjeros.  Por otro lado, hemos insistido en el mejoramiento de las condiciones de trámites, así en la necesidad de darle seguimiento adecuado al TLC. Observamos que el TLC está creando distorsiones de comercio, algunas han sido evidenciadas, otras han sido poco  investigadas por los equipos especiados del gobierno y la empresa privada. El problema más grave es que contamos con muy poca capacidad de investigación para profundizar en esas distorsiones al comercio y a la economía nacional que puede estar generando el TLC con los EEUU.

 



[1] Universidad de El Salvador

[2] Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo

[3] Tratado de Libre Comercio

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