"El  TOQUE DE QUEDA"             pag. 3
          La llamada de Beto me sac� de mis reflexiones. El personal policial de la PIP ya estaba con sus uniformes deportivos al igual que el equipo contrario.
�Nelson, necesitamos que arbitres el partido�, me dijo mi amigo, �jugaremos dos tiempos de 30 minutos con 10 de descanso�. Acept� s�lo por complacerlo, y transcurrido el cotejo que termin� con un triunfo de los polic�as  comenz� la comilona y 'chupadera'.
            Repar� que al hueco hecho en la tierra le colocaban piedras calentadas al rojo vivo y algunas azuladas por la alta temperatura, encima distribu�an las presas aderezadas de un ternero y de unos 30 cuyes. Alrededor acomodaban las papas, las humitas, choclos y habas verdes, luego las cubr�an con hojas de pl�tano, encima unos costales y al final lo sellaban con capas de tierra. Comenzamos a libar la chicha. Vi que al personal policial le pusieron diez cajas de cerveza y para el comandante una botella de wisky.
�Hay que portarse bien con ellos�, me manifest� mi amigo, �a veces tambi�n vienen a jugar los empleados de la corte de justicia. No sabemos cuando los podemos necesitar� .
� Sarco, te vas a comer un torete de 1,000 d�lares�, sigui� comentando, �eso es lo que cuesta un animal de raza Holstein como el que han sacrificado estos indios de mierda. A veces se matan tres o cuatro carneros finos de raza Merino. Yo los dejo. Me hago el "cojudo". Como Gerente puedo impedirlo, pero lo que me interesa es continuar, es hacerme a su ambiente. Ya tengo mis cuatro vacas lecheras, mi meta es llegar a unas 8 y me quito de esta "huevada" para vivir tranquilo vendiendo mi leche y dedicarme a la ganader�a�.
               Lo mir� decepcionado. Me mord� la lengua para no decirle que era un ladr�n y aprovechado. Era la verdad, pero lo que pasaba en esta peque�a cooperativa se repet�a en todo el Per�. Totalmente embriagado contemplaba como los cholos se abrazaban con los oficiales, los tuteaban. Al principio mostraban respeto, sobre todo para el comandante, en esos momentos ya lo llamaban Jorge. �Chupa pues Jorge, no te hagas el cojudo�.
Observ� que sub�an a la camioneta policial sacos de papas, choclos y dos piernas del torete muerto. �Es para el 'comanche' (comandante)", me dijo Beto, "ha pedido que le separen un poco de carne para su casa� .
               Al d�a siguiente part� de regreso. Desde esa �poca mantengo distancia con este sujeto que ya no lo puedo considerar amigo. As� como este ejemplo, hubo muchos desaciertos del gobierno militar. Ese es el caso de Banchero Rossi, un eficiente empresario pesquero que llev� al Per� al 2do lugar de producci�n en el mundo . El ministro de pesquer�a Tantale�n Vanini le expropi� sus empresas, nacionaliz� la pesca. Se comenta que lo mandaron matar encubriendo el crimen como algo pasional donde involucraron a su jardinero de apellido Vilca. Sea como fuere, el pueblo ya estaba cansado de estos abusos. Los estudiantes y trabajadores hac�an sus marchas de protesta. Por el a�o 74 ya me hab�a casado. Mis dos hijos nacieron en plena dictadura. Recuerdo que los dolores de parto de mi esposa la cogieron de madrugada. Bandera en mano sal�a a buscar auxilio para trasladarla al hospital. Las instrucciones para circular fuera del toque de queda eran: salir blandiendo una bandera y acudir a la comisar�a para solicitar apoyo.
                 En otra ocasi�n con dos paisanos asistimos a un bautizo. Los invitados se iban retirando por la hora. Nosotros con la euforia y la alegr�a por el ambiente de la fiesta calculamos mal y salimos a la pista a tomar un taxi.
Ya no circulaban carros. Horrorizados vimos las manecillas de nuestros relojes, eran las 8.05 de la noche:
El "toque de queda� hab�a empezado hac�a 5 escasos minutos. Cuando en medio de la oscuridad de la carretera vimos dos faros de un veh�culo que se acercaba en nuestra direcci�n, Joel grit�: "Un taxi, un taxi� y extendimos la mano para que el veh�culo se detenga. Era una tanqueta de la polic�a. Metralleta en mano bajaron tres polic�as y nos dieron la orden de que nos tiremos al piso boca abajo colocando nuestras manos en la nuca. Sentimos el rastrilleo de las armas. S�lo esper�bamos los disparos que acabar�an con nuestras vidas, pero no fue as�. Despu�s de un registro de nuestros bolsillos y documentos personales pudieron comprobar que �ramos trabajadores y estudiantes. El oficial, un joven alf�rez, nos indic� que nos pusi�ramos de pi�, y despu�s de una severa llamada de atenci�n nos detuvo llev�ndonos a la sexta comisar�a de la avenida Alfonso Ugarte. All� permanecimos hasta el d�a siguiente. Por la tarde ya est�bamos en libertad recuper�ndonos de este gran susto.

                Estos son algunos episodios que recuerdo de esos a�os. Agradezco a Dios que s�lo quede como eso: �Como un amargo recuerdo�. Las personas de mi edad, que experimentamos esas �pocas aprendimos a amar la democracia,  la libertad, el derecho a la expresi�n y a la comunicaci�n.

                 
�Quiera Dios que estos hechos nunca m�s se vuelvan a repetir�
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