¿QUÉ ES LA C.N.T.?

          La Confederación Nacional del Trabajo (C.N.T.) es una organización obrera de carácter anarcosindicalista que nace en 1910 para luchar por la emancipación de la clase trabajadora. Desde su creación la CNT tiene dos objetivos principales.

-La autodefensa del trabajador-a frente a los abusos de la patronal y por la mejora de sus condiciones de vida tanto moral como material.

-La transformación radical de esta injusta sociedad por otra que esté formada por seres iguales y libres, sin clases, discriminaciones ni privilegios.

En la CNT pensamos que el fin no justifica los medios, estos tienen que ser coherentes con el tipo  de sociedad que perseguimos. Por este motivo, la CNT es una organización antiautoritaria donde caben todos los trabajadores independientemente de sus creencias políticas, religiosas o filosóficas, excepto aquellas que tengan asalariad@s a su cargo o pertenezcan a los cuerpos represivos (policías, militares, carceleros...)

En la CNT nos organizamos en base a tres principios esenciales:

-libertad total de acción y expresión, dentro del respeto a los acuerdos libremente tomados en la organización.

-Igualdad total. Esto significa que en este organización no hay lideres o jerarquías, y las decisiones se toman en las asambleas de los sindicatos. Nuestra estructura organizativa es horizontal e impide la existencia de personalismos y dirigentes.

-Apoyo mutuo y solidaridad entre todos los afiliados a la CNT, lo cual implica que, cuando un compañero-a tiene un conflicto, todo el Sindicato se moviliza en su ayuda.

La CNT propugna la Acción Directa como método de lucha sindical, es decir, los problemas de los trabajadores deben ser resueltos por los propios trabajadores y su solución no se delega en ningún intermediario, profesional de la política o del sindicalismo.

Tampoco confiamos mucho en los juzgados y en las leyes que el Estado y el Capital diseñan y manejan fundamentalmente para sus propios intereses y perpetuación.

No compartimos la representación sindical de los comités de empresa y los liberados sindicales, como asimismo rechazamos rotundamente cualquier subvención del Estado o de las empresas, cuestiones estas que llevan al adormecimiento y domesticación de la clase obrera. En CNT los cargos representativos no son renumerados nadie gana un sueldo por dedicarse al sindicalismo, no tenemos delegados sindicales que lleven años sin aparecer por el trabajo o que estén presentes en los consejos de administración de las empresas.

En los centros de trabajo, es la asamblea de los trabajadores y las trabajadoras la única que tiene el poder de decidir lo que queremos los propios trabajadores-as y no aceptamos que sea un comité el que decida por su cuenta. La participación de los trabajadores en la toma de decisiones acerca de sus problemas y conflictos es fundamental, ya que de no ser así los trabajadores vamos perdiendo nuestra capacidad de lucha, nuestra rebeldía y dignidad, perdemos la posibilidad de pensar por nosotros mismos, de ser independientes.

La CNT no acaba su lucha en la mera defensa del puesto de trabajo, el aumento de sueldo u otras reivindicaciones laborales, sino que también busca con ahínco la transformación social, colectivizando y socializando la producción y el consumo, autogestionando los aspectos y condiciones de nuestra propia vida.

Hoy, como ayer, pensamos que el poder corrompe y por ello los parlamentos, los políticos, ejecutivos de empresas, sindicatos colaboracionistas, gobiernos, ayuntamientos... no nos gustan nada, y desconfiamos de ellos y de todos los que aspiran a llegar a ser como ellos.

Esta forma de ser y de actuar ha hecho que la CNT desde su creación haya conseguido logros importantes y profundos, siendo, pese a penalidades y represión sufridas, un esperanzador referente para un amplio sector de trabajadores y trabajadoras.

F.A.I.
Federación Anarquista Ibérica

 

La F.A.I. constituye una unión federativa, es decir, libre y solidaria de grupos de afinidad y, execpionalmente, de individualidades. Su función es asegurar la existencia, en Iberia, de una efectiva coordinación de las actividades de los diferentes grupos e individuos anarquistas, para que sea posible la realización de una revolución social que, liquidando el Estado y las clases sociales, suprimiendo la institución-propiedad y el trabajo asalariado, instaure una sociedad basada en el comunismo anárquico.

 

      La F.A.I. lucha por un orden no impuesto, sin gobierno, sin autoridad de ninguna especie y sin explotación; un orden basado en la libertad de cada ser humano, en la igualdad social, en el libre acuerdo, en el apoyo mutuo y en la solidaridad humana.

 

      La F.A.I. lucha por la sociedad anaquísta únicamente por medios anáquicos, es decir, por medios no políticos, no reformistas y no legalistas, en definitiva mediante la acción directa.
Esta asociación federativa no llegará a ningún tipo de acuerdo con intituciones u organizaciones de naturaleza política o religiosa.

 

      La F.A.I. combate al Estado bajo todas sus formas (monarqía, república, democracia representativa o popular, dictaduras de cualquier tipo...). Para esta federación, sólo la desaparición de los opresores por la acción de los oprimidos y la liquidación del Estado por los propios gobernados conducirá a la liberación del ser humano.

 

      La F.A.I. combate a los sindicatos burocratizados u oficiales, sobre todo porque éstos, impidiendo el desarrollo de la acción directa de los trabajadores y buscando limitar las luchas sociales al campo de legalidad democrática, tratan de transformar al proletariado en una pieza del llamado Estado de Derecho, o sea un componente domesticado del capitalismo democrático.
A través de un trabajo de propaganda específicamente anarquista, del ejemplo práctico constructivo y de una intervención práctica en distintos medios sociales contra las diferentes manifestaciones concretas de la represión estatal y capitalista, la F.A.I. lucha por la eclosión de un movimiento insurgente, que cuestione la totalidad de la sociedad autoritaria, y por la capacitación de los oprimidos para las tareas positivas de la revolución social.
La insurrección, anti-estatal y anti-capitalista, y la obra constructiva de la revolución social constituyen el objetivo global de esta unión federativa. Su método es la acción directa, considerada en su más amplia y dinámica expresión revolucionaria y constructiva.

 

      La F.A.I. considera que el nacionalismo es la religión del Estado. Esta federación es una asociación coherente y consecuentemente internacionalista; entiende que la revolución social en Iberia debe ser parte intregrante de una revolucíon mundial anarquista. Oponiéndose a toda forma de colonianismo o imperialismo, la F.A.I. defiende la existencia de una solidaridad práctica entre las clases expoliadas, pobres y gobernadas del mundo entero, en el marco de una lucha revolucionaria que busque la destrucción del capitalismo internacional y la abolición de las fronteras nacionales; su objetivo más amplio es la unión libre, igualitaria y solidaria, es decir, federativa, de las diferentes comunidades, pueblos y regiones de todo el mundo.
De acurdo con su práctica, que cuestiona el principio en que se fundamentan las distintas formas de esclavitud de los individuos (el principio metafísico o religioso de autoridad), esta federacion se declara racionalista y atea.

 

      La F.A.I. combate la religión bajo todas sus formas. Conforme a sus ideas antireligiosas y racionalistas, esta federación lucha por la instauración de un medio social que se base en la libertad individual y que tenga como objetivo el desarrollo integral de cada ser humano. Se considera, por otra parte, que ese desarrollo individual no será posible separado de la cuestión social, es decir, sólo se puede dar dentro de la sociedad libre preconizada.
El apoyo mutuo voluntario constituye el contenido de las relaciones que los federados establecen entre sí. La actividad y funcionaminto de la F.A.I. se basa en pactos libres. Los federados están vinculados entre sí por este pacto asociativo, que sólo puede se alterado por la voluntad expresa de todos los adherentes, y por un libre acuerdo unánime sobre la estrategia de la F.A.I. La base fundamental de la F.A.I. son los grupos de afinidad y, excepcionalmente, las individualidades federadas.

 

      La F.A.I. posee un Comité Peninsular. Esté organo no desempeña funciones de dirección o ejecutivas, sino tan sólo funciones de carácter relacionador u orgánico. Este Comité será elegido en Conferencia o Pleno Peninsular por un tiempo, pero cualquier miembro que lo integre es destituible en todo momento. La Conferencia de grupos es el máximo órgano decisorio de la F.A.I. Los acuerdos que en ella se tome son vinculantes para todos los adherentes, y no podrán ser modificados más que en otra Conferencia.

 

      La F.A.I. realizará Plenos en que se tomarán acuerdos concretos que en ningún caso supongan una modificación de los acurdos de la Conferencia. En ellos se coordinará también el desarrollo de los acuerdos adoptados en comicios anteriores.

 

      En la F.A.I. los acurdos se toman por unanimidad. Para que un individuo o grupo se adhiera a esta federación es necesaria una propuesta de un federado o grupo en este sentido y la aprobación de un Pleno de ámbito local, regional o peninsular.
No se podrán adherir a esta federación individuos que esploten el trabajo ajeno, que ejerzan funciones en la máquina represiva o que pertenezcan a organizaciones de carácter político o religioso, a la masonería u otras sectas, o a sindicatos cuyos métodos y fines choquen frontalmente con los postulados anarquistas.
Cada grupo y cada adherente es plenamente responsable de sus propios actos. Cada grupo será responsabilizado del cumplimiento de los acuerdos que haya tomado. Ningún federado puede violar lo dispuesto en este pacto.

 

      La F.A.I. rechaza cualquier forma de cooperación con individuos, grupos y asociaciones que, declarándose libertarios pero colaborando con instituciones de poder, buscan transformar el movimiento libertario en un componente de la sociedad democrática, por considerar que mantienen una actitud antianárquica. La F.A.I. solo cooperará con quien rechace activa y coherentemente el poder bajo todas sus formas.
Esta federación no es legalizable ni institucionable. Su acción se basa únicamente en la capacidad de sus adherentes, en la solidaridad anarquista internacional y en la libetad conquistada. La F.A.I. no se mueve en el terreno de la "libertades" concedidas y reglamentadas por el Estado.

 

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