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Teatro/Entrevista
Por Esther Catoira Fernández
Martes, 14 de Marzo de 2000
Josep Mª Benet i Jornet
Explorador de espacios
insólitos
En estos días se representa en el Teatre Nacional de Catalunya Olors, la última obra de Josep Mª Benet i Jornet, dirigida por Mario Gas e interpretada por Rosa Mª Sardá, y con la que el autor cierra el círculo iniciado hace 37 y 20 años con Una vella, coneguda olor y Baralla entre olors. Olors, sin embargo, significa algo más que el 'continuará' de una historia ya definitivamente concluida; es la ocasión perfecta para traer a escena a su creador y poner su obra bajo los focos.
De lo general a lo particular. Ése ha sido el proceso de síntesis seguido por Josep Mª Benet i Jornet a lo largo de su fructífera carrera. Desde las primeras obras de corte estrictamente realista, a la concepción de un teatro personal y muy suyo, enriquecido con la aportación de elementos procedentes de géneros tan dispares como el cine o los tebeos. Josep Mª Benet i Jornet (Barcelona -Barrio de El Raval-, junio de 1940), hijo de una familia trabajadora que no podía prestar demasiada atención a su biblioteca, creció sin embargo con una pasión desmedida por los libros, la cual le condujo muy pronto a abandonar sus estudios de peritaje en la Escuela Industrial para cursar Filosofía y Letras en la Universidad. En ella se iniciará seriamente en los secretos de la escritura, y tendrá su primer contacto con el mundo teatral al apuntarse en el año 1962 como alumno libre en la Escuela de Arte Dramático Adrià Gual (EADAG).
El encuentro con Adrià Gual fue providencial y decisivo para su carrera, puesto que fue él quien empujó a Benet para que, en 1963, presentara su obra Una vella, coneguda olor al Premio Josep M. de Sagarra, el cual ganó. Este inesperado éxito le abrió acto seguido las puertas a un mundo aún inexplorado con el que había soñado durante mucho tiempo.
Durante los 60, se volcó por entero en la creación de obras reflejo de la realidad inmediata; a Una vella le siguió por ejemplo Fantasia per un auxiliar administratiu (1964), obra muy cercana a la sensibilidad de Eugene O'Neill, Tennessee Williams y Arthur Miller. Poco tiempo después, sin embargo, Benet rompería radicalmente con su anterior concepción inaugurando una etapa dominada por la investigación acerca del aprovechamiento de los recursos teatrales. Marc i Jofre o els alquimistes de la fortuna (1966-1968) y La Nau (1968-1969) fueron sus primeros partos en este sentido, y sus premisas de incorporación de elementos de diferentes géneros se repetirían en La desparició de Wendy (1973), Berenàveu a les fosques (1970-1971) y Revolta de bruixes, por citar sólo algunas de sus obras más representativas.
Fiel a su vocación de explorador inquieto, Josep Mª Benet ha sabido sacar partido también de los recursos más puramente imaginativos, escribiendo obras para el público infantil o juvenil, entre las que destacan Taller de fantasía (La nit de les joguines) (1970), Helena a l'illa del baró Zodiac (1975) o Supertot (1973). Es en esta década de los 70 cuando Benet amplía aún más sus horizontes y comienza a escribir guiones para la televisión catalana, entre los cuales destaca por famoso el de la serie Poble Nou, emitida entre los años 1994 y 1995. De lleno ya en el medio, Benet se convirtió también en productor de guiones ajenos, series y espacios dramáticos, habiéndose llevado incluso algunas de sus obras al cine, como por ejemplo, la celebrada Amic, Amat, de Ventura Pons.
De vez en cuando, Josep Mª Benet regresa a sus inicios 'realistas', con obras como Ay, caray! (1985), en actualidad de gira por España con la compañia de Salvador Collado, pero por lo general su enorme capacidad de trabajo y versatilidad asombrosas le han llevado a enfrentarse con sus propios límites, esfuerzo del que han surgido obras de marcado acento literario, como Descripció d'un paisatge (1977-1978) o Desig (1989).