HAIKUS URBANOS
Gota a gota
sílaba tras sílaba
literatura
De jacaranda
flores de madrugada
barre la anciana
Trinos gorjeos
musicales destellos
del sol naciente
Al amanecer
abierto en pleno vuelo
el diccionario
Han hecho amistad
las botellas vacías
del buen vinillo
Pila de libros
empapados de sueños
junto a mi cama
Junto conmigo
me despierto en silencio
sin ilusiones
De bronce y plomo
el sabor a campanas
me resucita
Voy a describir
el sonido del agua
mojando la piel
Dulce domingo
las sombras toman el sol
en las aceras
Se llena el café
de seres muy humanos
dulces y amargos
Este mesero
tan noble tan querido
tan auténtico
El desayuno
es digno de un solo dios
y de este Buda
Amo mi lápiz
su tinta nunca acaba
y nunca mancha
Recorre el papel
un diminuto signo
mientras escribo
La tierra es llana
el universo entero
la poesía
Pruebas los frutos
del árbol sin raíces
que es mi vida
Azul incendio
se está quemando el cielo
a medio día
Camino dentro
del espejo tendido
de la conciencia
Se ve mi sombra
en este día tan claro
tan transparente
Se secan al sol
como blancas palomas
ocho zapatos
La sombra de Dios
sobre el muro amarillo
se me revela
Tronco del árbol
que rompes el cemento
eres tan hombre
Se sueña mujer
en el balcón humilde
una niñita
Aquí jugaba
hace cincuenta años
a ser un niño
Las mismas calles
y cada vez más rotas
y las tristezas
Ya es de hombres
llorar en las ciudades
gracias al smog
Eres tan bruto
que te suicidarías
con un martillo
Bancas del parque
refugios de parejas
y de soledades
Varias princesas
se sientan en el pasto
como sirvientas
Oliendo a jabón
cerca de mí se sienta
el policía
Viendo a sus hijos
las tres madres se ríen
como mujeres
Entre las flores
los hierros oxidados
parecen nuevos
Yace vacía
o de sí mismo llena
la carretilla
Los cuatro hombres
caminan abrazados
muy lentamente
A grandes pasos
esa chica se aleja
en la memoria
Sueña poemas
mientras el libro duerme
entre sus manos
Alza los ojos
al tiempo que sonríe
y me deslumbra
Más que sus dientes
brillantes submarinos
su risa blanca
Es un planeta
ese lunar que gira
sobre su boca
Torpes y tiernos
hoy hicimos el amor
como dos niños
Es el sonido
de una sola mano
que me dice adiós
Qué sed de vientos
enciende a las palomas
qué sed de verbos
Este vendaval
doblega mis abriles
y mis sílabas
Huyen del viento
corriendo como locas
las hojas secas
Un rayo de luz
diseca los peldaños
en la penumbra
Son tan devotos
estos viejos peldaños
de mi escalera
Se abre la flor
del silencio en silencio
se abre la flor
Lenta la mosca
lenta la tarde somnolienta
melancolía
La flor del altar
cae marchita al piso
pesadamente
Nimio milagro
uno de los claveles
se volvió blanco
Al atardecer
también la dorada luz
que se derrama
Verde naranja
el azul crepuscular
herido oro
Con el ocaso
corre el sol en patines
entre los autos
Brota la luna
como una pestaña
en mi almohada
Quiere ser mía
esta luna de marzo
y alabastro
Tú cabes en mí
como el cielo en un ave
mujer amada
Tú cabes en mí
como el vuelo en un ave
Beatriz amada
Extraño caso
hoy me sentí orgulloso
de ser humano
Ciudad de México
1999 - 2001
Para Luz
desde la vida
Mariano