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republica

speed ballads

El segundo disco de esta banda inglesa tenía la dura misión de repetir el éxito que alcanzó su anterior placa, *Republica*; cosa que, como puede notarse, no pasó. Eso no le quita méritos a esta placa, que conviene ser revisada, considerando más encima que en una conocida cadena del mercado disquero que tiene *pasión por la música* se encuentra a un precio más que conveniente.
A pesar de llevar editado casi 3 años, este disco tiene una fuerza muy grande y una actualidad bastante significativa; su sonido no difiere mucho del disco anterior, pero tiene muestras de crecimiento percibibles, unas letras bastante divertidas (*Kung fu movies*) en algunos casos y en otros, más social o crítico (*Nothing's feeling new*, *Faded man*).

Entre las diez canciones que contiene este disco destacan por una parte *Luxury cage* (jaula de lujo) que habla sobre el mundo en que vivimos y como no nos damos cuenta de lo que nos rodea es en realidad una prisión; musicalmente además, esta canción se acerca un poco a un sonido más *Garbage*, y la vocalista Saffron incluso se da el lujo de cantar y bastante bien (los que conozcan el estilo de Republica sabrán que ella más bien habla o a lo más entona las palabras) Otra canción destacable es el primer single *From the rush hour with love*, que posee una fuerza muy intensa, un ritmo enérgico; básicamente es la misma idea que *Ready to go* (primer single del disco anterior) pero sorprendentemente distinta. Pero si hay que destacar una por sobre el resto, ésa es *Millenium* que habla sobre la locura de fin de siglo y de las tonteras que la gente hace, y en medio de un potente riff de guitarra algo country y de una energía avasalladora, contiene una estrofa simplemente genial, que hace aún más actual al disco:

Everybody suddenly think it´s underground
To get into bands that split up in the 60´s
Burn up the software learn the guitar
And get on the radio in America - yeah!

repentinamente todos piensan que es alternativo
meterse con las bandas que se separaron en los sesentas,
acelerar el ritmo, aprender a guitarrear
y entrar a las radios de norteamérica!!!


Si lo que se busca es un disco entretenido sin mucho dilema mental, éste es una buena opción; a pesar de que el sonido de esta banda es básicamente un compendio de otras bandas, este ahora trío mezcla con bastante gracia sus influencias y logra su objetivo. Incluso en momentos cuando la cuerda se pone muy tensa y las canciones cansan un poco (como en *Pretty girl hate* perfectamente incluible en el disco anterior) esta placa sobrevive por ser, básicamente, divertida. Y si se dan el trabajo de traducir las letras, se darán cuenta que no son tan *huecas* como se podría pensar.

Sebastián Luzzi