Me
han llamado la atención, sobre el mechoneo de este año, una
serie de cosas de las que me di cuenta, precisamente, mientras
los de primero estaban amarrados y sucios. En caso de que no se
hayan dado cuenta, el mechoneo fue preparado tanto por gente de
segundo como de tercero. Lo que me resulta interesante ya que,
luego de haber presenciado dos mechoneos en la escuela (es más,
los dos mechoneos realizados en JGM), me da sensación de que
algo se forma detrás de la cara de las celebraciones mechonas.
Déjenme contarles algo.
Cuando
entré a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile,
allá por el 2002, nuestra generación, y actual tercero, éramos
el primer curso que iba a estar sus cinco años en JGM, ya que
estábamos inaugurando el nuevo edificio e integrándonos a un
campus donde había otras carreras además de la nuestra, lo que
era un tremendo cambio epistemológico. Y bueno, nosotros
sentimos el cambio de sede a través del trauma de todos los
alumnos que venían de Belgrado, y lo sentimos desde los
primeros días, de hecho, desde el mechoneo. Ese año fuimos
acosados por el fantasma de Belgrado 10 y por toda la mitología
periodística de la cual no seriamos parte nunca. La escuela se
dividía entonces en Mechones y Belgradinos, lo que era bastante
fome.
El
año pasado, decidimos con una gran parte del curso que íbamos
a recibir a los nuevos mechones de la mejor manera posible, ya
que nosotros nunca nos sentimos acogidos en el lecho de
periodismo, y queríamos que los de primero se sintieran desde
el principio en su escuela. Y resultó que tanto los mechones
como el mechoneo mismo fueron muy buenos, y fue a partir de ahí
que se formó el principio del espíritu de camaradería entre
primeros y segundos, o sea, entre las generaciones nuevas de
periodismo. En vista de que habíamos sido desligados de una
tradición anterior, empezamos a formar un grupo de gente que
podría generar fácilmente algo así como una nueva mística en
la escuela. Al menos esa era nuestra esperanza. Quién sabe.
Este
año, es el primer año en que ningún miembro del Cep estudió
en Belgrado. Tampoco lo hizo el Consejero de la Fech. Incluso
hay muchos profesores que son nuevos en la escuela. Este año la
gran mayoría de los alumnos son hijos legítimos de la Escuela
de Periodismo, versión JGM (más de 150 entre primero, segundo
y tercero contra unos 70 de cuarto y quinto), y saben qué, se
nota.
En
el mechoneo de este año participó gente de primero, segundo y
tercero. Les hago notar esto porque siento que la Escuela de
Periodismo se está haciendo un espacio muy importante no solo
como institución dentro de la U, que, como sabrán de sobra, se
ha constituido el Instituto Interdisciplinario bla bla bla,
Tengo la sensación de que hay un espacio propio dentro de JGM
que le pertenece a Periodismo y es porque se lo ha ganado de una
u otra forma. Tengo la sensación de que hay gente y ganas de
hacer escuela, de que venir a la U sea mucho más significativo
que venir a clases. Es verdad que estamos lejos de ser testigos
de la cuna del conocimiento, como es verdad también que el
Periodismo es una carrera en constante crisis y replanteamiento
sobre sí misma, pero, al menos el año pasado, había buena
parte de la escuela que no se interesaba en la melancolía de
una antigua tradición y se sentaba en los pastos esperando a
que algo pasara. Había una inquietud por generar algo, y ojalá
algo que hablara de todos un poco, que hablara con todos un
poco. Lo que es muy complicado en una escuela
disgregada como la que teníamos hace dos años. Más aún
en la fauna de JGM, donde aún no somos del todo bienvenidos,
por mucho que nos hagamos hecho nuestro hueco aquí.
Mechones
y mechonas, sean bienvenidos a la Escuela de Periodismo de la U.
de Chile. Esperamos que tengan ganas de compartir con nosotros,
pues para eso estamos aquí. No tenemos mucha tradición en JGM,
pero estamos trabajando en ello. Se aceptan colaboraciones. Y
por cierto, bienvenidos todos los demás, que se les echaba de
menos.