Santiago de Chile, /  

Miércoles, 07 de Abril de 2004

A Piedrazos Contra el Sistema

Omar López (Colaboración para SQC)

El pasado martes 29 de marzo, la mayor parte de los estudiantes del campus Juan Gómez Millas fuimos testigos de una nueva jornada de protesta. Por si no lo sabían (al igual que el 98% del campus), ese día se “conmemora” la muerte de dos hermanos miembros del MIR en un enfrentamiento con Carabineros, en el año 1985. Es el día del Joven Combatiente. Ahora saben que por la memoria de dos personas que no conocieron y que probablemente ninguno de los manifestantes conoció tenemos que regocijarnos con el gas lacrimógeno y dar enormes rodeos para poder salir del campus.

Protestar parece haberse vuelto una costumbre entre algunos universitarios quienes, asociados en  una multitud de organizaciones (GAP, Armas de la Crítica, MIR, CER y un largo etcétera), se encargan cada cierto tiempo de llamar a las masas ignorantes (o sea, nosotros) a sumarse a la lucha contra el Sistema.

Según mi punto de vista, una protesta es un medio válido, dentro de un sistema democrático, para que la ciudadanía exprese su molestia frente a una situación determinada. Sin embargo, marchar por las calles, llevando pancartas y gritando por megáfonos es muy distinto a lanzar cócteles Molotov, romper semáforos y paraderos, quemar basureros y rayar las paredes con consignas añejas.

Y estos “compañeros” demuestran su más absoluta ignorancia y falta de raciocinio. Universitarios que saben leer (a Marx, Bakunin, Lenin, etc. etc.) pero que no piensan.

Error en el Fondo

Las protestas contra “el Sistema” siempre tienen una causa (contra el estado opresor, la fuerza policial que los reprime, las autoridades escolares que no tienen plata así que no dan crédito, los micreros que suben el pasaje escolar en diez pesos, los capitalistas imperialistas que explotan al pueblo, algún compañero revolucionario que se echó un ramo por estar tirando piedras en vez de leyendo, una opresora cáscara de plátano que algún neoliberal dejó en el piso y que hizo que alguien se sacara la cresta), pero carecen de fundamento. Mejor dicho, son una soberana huevada. Y eso es lo que quiero explicar a continuación.

El sistema debe ser cambiado, dicen. Y como sus tendencias son de izquierda, presumo que desean que se produzca un éxodo desde la forma de gobierno actual hacia uno de izquierda. Veamos esta interesante contradicción. Según los manuales de historia que hay en la biblioteca de la Escuela, los países que en algún momento implantaron alguna forma de gobierno socialista (Unión Soviética,  Republica Checa, China, Corea del Norte, Cuba) tienen un nutrido historial de violaciones a los derechos humanos, represión, policías secretas, control de los medios de comunicación, destrucción y expropiación de la propiedad privada. Es decir, nuestros compañeros manifestantes no podrían hacer lo que ahora hacen. No podrían tirar piedras, ni leer lo que leen, ni decir lo que dicen, ni pensar como piensan. Y si trataran de hacerlo irían, en el mejor de los casos, a un campo de trabajos forzados. En el mejor de los casos, repito.

Digamos que si cambiáramos, gente como ellos no habría. El sistema que critican compra a los disidentes. El sistema que proponen los tortura y los mata.

Error en la Forma

  Y no solo están equivocados en el fondo, sino en la forma. Porque son cobardes. Se esconden dentro del perímetro de la U para evitar que los arresten. Ocultan sus rostros para no ser identificados. Desde la protectora seguridad del campus, ni un paso más allá, lanzan sus gritos de guerra.

  Pero aparte de cobardes son huevones. Con sus hondas arrojan piedras contra los guanacos de carabineros. ¡¡¡PERO SI LOS GUANACOS ESTAN BLINDADOS!!! ¡¡¡BLINDADOS!!! ¿Qué esperan hacer con una piedra? Los pacos deben cagarse de la risa dentro, mirándolos acercarse con sus hondas, tirar una piedra y escapar para que el chorro de agua no los alcance. Y nótese que se celebran entre ellos cuando un hondazo toca la metálica y súper- protegida superficie del guanaco. Quizás alguien no lo tiene claro todavía: LOS GUANACOS ESTÁN BLINDADOS. Son du-ros. D-U-R-O-S. ¿Se entiende ahora sí?

  A veces llega uno con una molotov. Y eso sería todo. Al igual que en la revolución Francesa, la revolución de 1917 en Rusia, los motines obreros en Europa del Este, la revolución cubana, etc., nuestros revolucionarios compañeros nos muestran lo decididos que están a acabar con el status quo usando el arma revolucionaria por excelencia: la honda. Nada de AK-47, nada de dinamita, nada de nada. Es la honda y el pedrusco lo que identifica una verdadera revolución, compañeros.

¿Por qué no usan armas de verdad? Si quieren herir o asesinar a un paco ¿porqué no ir con una escopeta hechiza o un revólver? Hacer explosivos caseros es muy fácil ¿Por qué no usarlos? La respuesta es muy sencilla: porque no se atreven. Son iguales a los cabros chicos que llevan una cortapluma al colegio para hacerse los choros. Alardean sobremanera, pero a la hora de la verdad les da susto hacer las cosas como se deben. Si van a hacer una protesta, que sea con una barricada de verdad, no un neumático quemándose que, a lo más, hace taco.  Usen armas de fuego para que venga el GOPE y los muelan a patadas en la raja. Para que de una vez por todas la U permita el acceso inmediato de carabineros dentro del campus. Para que la inmensa mayoría que va a la U a estudiar pueda hacerlo.

Juntos Pero no Revueltos: comunistas, socialistas científicos y socialistas utópicos, anarquistas, trotskistas, leninistas, maoístas,  estalinistas, castristas...

Perdieron las últimas elecciones de la FECH, simplemente porque no pudieron ponerse de acuerdo y presentaron 6 listas distintas. Y ahora, aunque no tienen la presidencia pero si la mayoría en el Pleno, tratan de menoscabar por todos los medios posibles la acción del actual presidente. ¿Dónde quedaron las ganas de trabajar por la U? ¿De avanzar para que todos los estudiantes fuéramos beneficiados?  Olvídense de eso, hay que recuperar la FECH (¿acaso es de propiedad de la izquierda? ¿La compraron?) y tirar piedras. Eso es lo que importa. Porque el pueblo (de nuevo nosotros) los necesita.

Para terminar (que no es lo mismo que acabar, je), una anécdota personal. El año pasado, en alguna de las muchas protestas que hubo, le grité a uno de los manifestantes algo parecido a “¿porqué no te vai a tirar piedras a tu casa, saco de h…?”. El tipo me gritó que yo no tenía idea de nada, que protestaban por un compañero golpeado por la represión. Que los periodistas estábamos vendidos al sistema y manteníamos engañado al pueblo, que era un hijito de papá, que era nazi, que me iban a sacar la cresta  y muchas otras cosas que no recuerdo.

 Lo que me llama la atención de la reacción del tipo fue que el mismo derecho a manifestarse que alegan me era negado por ellos mismos. Son tan cuadrados como un dado y su amplio campo visual semeja al de un caballo, que sólo puede mirar hacia delante, porque las anteojeras no le dejan ver.

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