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Lunes,
26 de Marzo de 2004
La
resurrección de Edgardo Hartley
por
Larry Moe (exclusivo SQC)
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INFOGRAFÍA |
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Asignatura:
Ética.
Profesor: Carlos Ossandón.
Horario:
Martes, de 10:15 a 13:30 hrs.
Lugar:
Sala de 2º Año, Escuela de Periodismo, Juán Gómez
Millas. |
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Al
entrar a la clase de Ética, tuve una extraña sensación. Fue
encontrarme de pronto con un profesor que revaloriza el sentido de
la gestualidad, que hace pausas para enfatizar, que se preocupa de
la puesta en escena casi tanto como del contenido. Y es que
Carlos Ossandón, el conductor de este ramo, parece sacado de
contexto en la sala: su performance es digna de grandes bailarines o
mimos. Ossandón es la reencarnación de Edgardo Hartley,
aquel famoso bailarín chileno que hoy hace de jurado en Rojo.
Sin duda no desteñiría en una función de gala del Teatro
Municipal. Pero
además acompaña su propuesta gestual con otros componentes.
Carlos se sabe dueño del espacio, y no tiembla en ocupar todo el
tiempo que sea necesario para exponer sus argumentos. Esto
indudablemente le quita varios puntos de rating (traducción:
alumnos que salen a comprar o a tomar el fresco), porque el ritmo es
más bien lento. No es que no sepa de lo que habla, al
contrario: por momentos pareciera que ha tomado el té con Kant,
jugado a la payaya con Habermas y reflexionado acerca de la
inmortalidad del cangrejo con Descartes. Quizás podría
matizar con alguna anécdota, de esas que se nota ha vivido, para
hacer más amena y entendible su jornada, porque en realidad las
cerca de tres horas se hacen largas. El
volumen de su voz es otro tema: por momentos las micros que circulan
por Los Presidentes se escuchan más claras que sus
reflexiones. Pero en la segunda clase mejoró notablemente en
ese aspecto, por lo que espero que esa evolución siga con ese rumbo
positivo. Ossandón tiene ideas sumamente interesantes, pero
que a veces se pierden debido a que es imposible llegar a oírlas. El
potencial de Carlos es bastante bueno: su dominio del tema llega a
ser asombroso, y se nota que disfruta lo que hace, tema siempre
importante. Pero debe mejorar aún en esos aspectos: puede
llegar a convertirse en uno de los estelares de Segundo Año o caer
a la categoría de ramos tan mentados como Pancho. Y eso
Ossandón, en verdad, no se lo merece. |