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Viernes,
02 de Abril de 2004
Atenas
en la comodidad de su hogar
por
Larry Moe (exclusivo SQC)
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INFOGRAFÍA |
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Asignatura:
Psicología de la Comunicación.
Profesor: Ricardo López.
Horario:
Viernes, de 09:00 a 11:00 hrs.
Lugar:
Sala de 2º Año, Escuela de Periodismo, Juán Gómez
Millas. |
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¿Qué
pensaría usted si una persona igual al
Intendente de Santiago se pone a hablar de "lo mesiánico"
que puede ser un fenómeno y cita constantemente a filósofos y
personajes míticos de la Grecia Antigua? No, señores, no es
lo que creen. No es que Marcelo Trivelli haya encontrado al
hermano gemelo que siempre buscó: es la nueva clase que hace furor,
Psicología de la Comunicación, con su profesor estrella, Ricardo
López.
Y
es que la clase en sí supera los niveles ya asombrosos de frases
bizarras del querido político amante de los flashes. ¿En
qué otro lugar se puede pasar en menos de un segundo de la
castración de un dios a la corrida de Marathon, con la disputa
histórica entre Fidípides y Diomedón entremedio, hasta llegar a
que la esposa del rey de Micenas Agamenón le ponía los
cuernos? Sólo López es capaz de hacer esa mezcla, aunque se
sospecha de la intervención de extraños poderes del más allá
(Sócrates, si estás ahí da tres golpes en la mesa...). Por
su sabiduría sobre todo lo que sea Grecia Antigua parece que
realmente él fuera quien se tomó el "Café para
Platón".
Sus
monólogos pueden superar por momentos a Coco Legrand, teniendo
flujos de inspiración que sólo son cortados por peticiones de
abrir las ventanas. En lo personal, tengo la impresión de que
Ricardo se está perdiendo en Juan Gómez Millas, y debería iniciar
una carrera como humorista, aún cuando sus cuentos serían algo
rebuscados ("¿Les cuento la última de Pericles?",
"¿Qué fue lo que le dijo Atenea a la Oikia?").
Eso, claro, siempre y cuando su lado político se lo permita.
Y es que nuestro querido "Trivelli" es, a todas luces, la
figura mediática que le faltaba a Periodismo: sólo le falta la
tijerita y la cinta tricolor de inauguración. Por cierto...
podríamos comprar un poco de huincha. Así puede darle la
bendición al nuevo techo de las salas. Y un cartelito de
"Cumplimos" tampoco estaría de más.
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