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Señoras
y señores, tengan todos vuestros seres muy buenas tardes. Esta es
una versión más de “Ética
Periodística”,
sección que promete acentuar, insistir, recalcar, realzar,
enfatizar, exhortar y machacar la corrección de todas las bajezas y
ordinarieces del cada día más ineficiente periodismo nacional.
Sin ir más lejos, en la portada
de “Las Últimas Noticias” del día
miércoles 26 de mayo,
el técnico de la
selección chilena de fútbol sub-20,
José Sulantay,
declaró lo siguiente:
“Una desordenada vida sexual
podría causar los desgarros de Salas”
Una oración totalmente
desubicada, puesto que no tiene relación puramente científica y
axiomática lo planteado por el entrenador. Ni siquiera en mi añejo y
empolvado libro Villée se consideraba el abundante uso del acto
sexual como causante de lesiones hacia un jugador de fútbol. Además,
Sulantay no se ha ganado ninguna potestad, imperio ni señorío como
para lanzar tesis de esta calaña como si fuesen migajas de pan a las
palomas. Una forma más adecuada de afirmar situaciones de esa
envergadura hubiese sido la siguiente:
“El frenesí coital es el gestor
de las roturas de tejidos conectivos a Marcelo Salas”
Ergo, he ahí una frase
más docta y galana, donde se aprecia mayor preparación académica al
respecto. Pero lo que sí debiese ser adecuado para un estratega
futbolero es ser dueño de un léxico leonino, fiero, desmedido,
exagerado, exorbitante y montaraz, útil para guiar a los jugadores
por el sendero de la disciplina. Y evocando al “Clavito” Godoy, el
correcto uso del lenguaje, en su caso, debió ser éste:
“Por andar viéndole el ojo a la
papa con las peucas, se le hacen los dormilones al Matador”
Con dicha aseveración, queda
prácticamente sentenciado el nivel educativo del seleccionador
chileno para futbolistas bajo los veinte años, más malo que los
medicamentos de nuestro querido Matadorcito. Señoras y señores, esto
ha sido una versión más de “Ética Periodística”. Vielen dank. |