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Señoras
y señores, que la vida presente les sea bella de regocijo. Esto es
una versión más de “Ética
Periodística”,
sección que tiene como objetivo defender, proteger, amparar,
preservar, salvaguardar y escudar al cada día más tergiversado
periodismo nacional.
Sin
ir más lejos, el pasado jueves
13 de mayo se
dictó el foro acerca del estudio de la radio en Chile, en el
Auditorio “José Carrasco Tapia” de la Escuela de Periodismo de
la Universidad de Chile. En dicha ocasión, el profesor de la
Pontificia Universidad Católica de Chile, Sergio
Godoy, se
atrevió a decir lo siguiente:
“Los
estudiantes de periodismo no pretenden ser trabajadores de radio,
sino ser estrellitas de televisión, en muchos casos”
Una
manera demasiado errónea de enfocar los deseos de los alumnos de
este plantel estudiantil, al menos. No sé si será lo mismo en la
universidad que su persona realiza sus aburridas y fastidiosas
intervenciones. Más aún, es una cita cargada de arrogancia,
altanería, altivez, insolencia, presunción, jactancia y
engreimiento, típico de cada infante proveniente del Campus San
Joaquín, DUOC o San Carlos de Apoquindo, entre otros lugares
deficientes en humildad. Lo que el señor Godoy, en realidad, trató
de mencionar fue lo siguiente:
“El
pupilaje del reporterismo se desinteresa en laborar en la
radiodifusión, prefiriendo horizontes más audiovisuales, en su
gran mayoría”
En
el caso anterior, la excelencia lingüística pasa a ser un
eufemismo para el cruel mensaje de este caballero. ¡Tenga que mi
alma decirle a vuestra merced, señor Godoy, la forma correcta de
utilizar el lenguaje en un foro de esta envergadura! Para la próxima
oportunidad, muy señor mío, prepare con distinción su precario y
desdeñoso léxico. O bien, sea coloquial pero no cínico, porque
–en ese caso- habría sinceridad plena. Una manera de comprender
lo esencial de su mensaje sería lo siguiente:
“Los
cabros que estudian esta cuestión no quieren ser chantas como yo,
así que la mayoría se va a pitutear a la tele”
Ahora
sí que queda claro la trascendencia de estudiar en un Instituto
Interdisciplinario serio y circunspecto, en vez de estar dando
soberanos botes merced a la beca Padre Hurtado o la Monseñor Carlos
Casanueva. Señoras y señores, lleguen a ustedes las más sinceras
bendiciones. Esto ha sido “Ética
Periodística”.
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