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Señoras
y señores, tengan ustedes muy gratas tardes. Ésta es una nueva
versión más de “Ética
Periodística”,
sección que tiene por objetivo encauzar por el más correcto,
certero, cierto, seguro, inequívoco,
irrefutable y axiomático sendero al siempre torpe periodismo
nacional.
Sin
ir más lejos, en la portada de la edición de “El Mercurio” del
29 de abril de 2004, el ministro Francisco
Vidal hace
mención a la tensa disputa diplomática que se sostiene con Bolivia
de la siguiente manera:
“Aunque
nos regalaran el gas, no les daríamos ni una gota de mar”
Me
es totalmente asombroso saber que esa frase tan banal y fútil
provenga de boca del portavoz de nuestro Gobierno. ¡Pero si en el
mensaje no se dice absolutamente nada! Es más, Vidal trata de
disimular, con una postura tajante, su oración tan vacía, vana,
hueca, vacua, inane y hornacina. Lo verdaderamente correcto para
mencionar su enojo con los rebeldes vecinos es lo siguiente:
“A
pesar de un hipotético obsequio de gas, no otorgaremos ni un
mililitro de líquido salino”
Por
cierto, la frase anterior corresponde a lo que siempre debió
atenerse el ministro: la deferencia, la diplomacia, la cortesía, la
urbanidad, la industria y la civilidad, sin dejar de demostrar su
rudeza ante el tema. Ahora bien, si la intención del Gobierno era
convertir en chiste, burla, broma, chanza, zumba, guasa y chirigota
la recalcitrante actitud de nuestros vecinillos, lo mejor era
aseverar lo siguiente:
“Por
más que se anden tirando peos, no los dejaremos ni pisar la
playa”
Así,
se mantiene la dureza de la postura oficialista, conservando a raya
a nuestros desadaptados colindantes. Señoras y señores, esto ha
sido una nueva edición de “Ética
Periodística”,
festejando el ecuador del año prístino de nuestra majestuosa y
virtuosa vital industria. ¡Aupa!
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