Trenes para pobres, trenes para ricos.
A pesar de que el gobierno, vía
subsidios, les regaló a los operadores ferroviarios 13 millones de pesos, las
diferencia en el servicio entre las distintas líneas se hace cada vez mas
notable.
En estos días vence el plazo que el gobierno se auto impuso en el tema
de la normalización de los servicios ferroviarios y para concretarlo les otorgó
generosos subsidios a cada uno de los operadores.
Juntamente con este vencimiento se viene acentuando una tendencia que
hemos venido señalando anteriormente en esta columna: la diferenciación cada
vez mayor entre los servicios “para ricos” de los servicios para
“pobres”.
Esta tendencia que fue inaugurada en su momento por TBA entre las líneas
de Retiro Tigre y las del Sarmiento, donde en la primera se ofrece un servicio
con trenes con aire acondicionado y donde viajan a razón de aproximadamente un
pasajero por metro cuadrado en la hora pico, en franco contraste con la línea
Sarmiento en la cual en la hora pico los pasajeros llegan a ser hasta 6 por
metro cuadrado y el aire no es acondicionado ya que al no cerrar las puertas y
faltar los vidrios hacen innecesaria esta mejora.
La misma tendencia se observa ahora en el Roca y el Belgrano Sur, ambos
de Metropolitano, donde la diferencia entre los corredores con pasajeros de
mayores recursos y los que no los tienen, se hacen también sentir.
Pongamos como ejemplo dentro de las líneas de los trenes no eléctricos
(traccionados) la línea La Plata y
la línea a Florencio Varela o vía circuito.
En la vía La Plata difícilmente falten hoy vidrios o luz en los coches,
mientras que en la vía circuito los coches siguen sin ventanas y en muchos
casos sin luz.
Esta tendencia no es accidental, ni responde a que en una línea cuiden más
a los vehículos que en la otra, simplemente responde al hecho mas bien que en
la línea donde existe competencia, y los pasajeros potenciales tienen la
costumbre de pagar el boleto, porque pueden hacerlo, los trenes se arreglan y en
las otras, donde viaja gente mas humilde no se lo hace.
Nuevamente el síndrome de Hood Robin ha atacado a nuestros
ferrocarriles.
CNST.
La Plata, 4 de abril de 2003.