COMISIÓN NACIONAL

SALVEMOS AL TREN

 

Taselli y su gente  

 

 

Una de las facetas más nefastas del neoliberalismo ha sido sin duda la perdida del valor de la vida humana.

Las empresas de Taselli sin duda cumplen cabalmente con este axioma.

 

 

El domingo 2 de noviembre culminó el Congreso del Carbón en Río Turbio, evento al que fue invitada la Comisión Nacional Salvemos al tren.

 

En el mismo donde los trabajadores debatieron sobre el futuro de su empresa después que el grupo Taselli fuera echado abruptamente, por no solo los trabajadores, sino por toda la comunidad de la cuenca del carbón, pudimos ver que la devastación que afecta a nuestros ferrocarriles (Metropolitano) manejados por esta gente, es idéntica a la que sufren las instalaciones de la antigua mina de carbón de Río Turbio.

 

Las condiciones de trabajo de aquella gente son por lo menos heroicas y la gestión Taselli ha llevado ese sacrificio a valores realmente más allá de lo que cualquiera de nosotros haya podido siquiera imaginar.

 

Relataremos de boca de sus protagonistas un accidente en la mina que pinta de cuerpo entero a Taselli y el respeto que éste tiene por la vida de la gente que trabaja para su empresa.

 

A las 21 horas del mes de mayo ya hace muchas horas que es de noche en Río Turbio, se encamina para la boca de la mina el tercer turno que cubrirá la noche en la explotación del único de los 4 frentes que ha quedado activo.

 

Es una noche clara bajo el espléndido cielo de la Patagonia y no hace más de 10 grados bajo cero en la superficie, por lo que podríamos decir que es una noche espléndida.

 

La mina para alguien que nunca ha estado en una explotación de este tipo es más o menos similar a un túnel de subte de la línea C, que se pierde en el interior del cerro.

 

La mina tiene 8000 metros desde la boca hasta el lugar de explotación, al comienzo del túnel, éste es amplio, casi tan amplio como el del subte, y por él hay una cinta transportadora que se interna hasta la profundidad de la mina y un camino paralelo a esta por el que puede circular un camión.

 

El túnel sin embargo, va angostándose a medida que avanza hacia el interior de la montaña, y el camión solo puede llegar hasta unos 6000 metros de la puerta.

 

Los últimos 2000 metros, que pueden ser con subidas y bajadas solo pueden transitarse a pie.

 

La oscuridad del túnel a esa altura es absoluta, pero es una oscuridad distinta a las que podemos conocer en la superficie, siempre hay por pequeña que sea una filtración de luz, una estrella, o alguna recóndita rendija, pero en el interior del túnel la oscuridad es absoluta, sofocante, total.

 

En el túnel hay una fina niebla de polvo de carbón suspendida, la misma hace que la escasa luz de las linternas de los mineros se atenúe a los pocos metros haciendo más asfixiante a la oscuridad.

 

Los Taselli Boys estaban preocupados por esos últimos 2000 metros, los mismos consumían valiosos minutos del trabajo de la gente, además cansaban a los mineros y hacían que su rendimiento disminuyese.

 

La cinta transportadora sirve para traer desde el corazón del cerro tanto el carbón como el estéril, y a veces sirve para llevar alguna cosa no muy pesada hasta el frente de trabajo, por ello es reversible.

 

Ante este panorama, los Taselli Boys no tardaron mucho en pensar que podrían mandar al personal sobre la cinta transportadora, la idea era tentadora, la cinta va a 5 metros por segundo, en unos 7 minutos el personal estaría desde el pie del camión que los lleva al frente de trabajo hasta el frente de obra.

 

Los riesgos eran muchos, pero la tentación de reducir en casi una hora el tránsito hasta el frente de obra fue más, total eran “solo” trabajadores, dos días antes se había tomado la decisión de llevar a los trabajadores sobre la cinta.

 

Esa noche era la tercera vez que se repetía el procedimiento, la cinta se detenía y los trabajadores se ubicaban sobre ella, la cinta se ponía en movimiento y siete minutos después volvía a detenerse  para que los mineros, ya próximos al frente de trabajo bajaran de ella.

 

A las 21.30 la mayor parte del personal del turno se encontraba en la puerta de la mina, habían recogidos sus linternas y puntualmente a las 22.00 marcaban sus tarjetas.

 

Luego por turnos subieron al camión que los llevaría hasta la cota 6000.

 

A las 21.15 el primer grupo se encontraba sobre la cinta, alguien la puso en marcha y el grupo comenzó a recorrer los últimos 2000 metros.

 

La cinta debía detenerse 7 minutos después, el encargado de esta operación se distrajo unos segundos.

 

Dos kilómetros más abajo los obreros avanzaban rápidamente hacia el frente de trabajo, la oscuridad era total.

 

Es difícil orientarse en el interior de la mina, la oscuridad y la monotonía hacen que uno pierda rápidamente la noción de posición dentro del túnel.  

 

Es difícil mantenerse en el centro de una cinta transportadora que se mueve rápidamente, si uno se mueve demasiado los rodillos te atrapan o te golpeas con los soportes laterales, así que hay que mantener la atención en estar en el centro.

 

Los  mineros cuidan sus linternas, porque muchas veces de ellas depende su vida, sobre la cinta no estaban encendidas porque no era necesario.

 

Unos metros más adelante un golpe y un grito desgarrador.

 

La cinta no se había detenido a los 7 minutos y el primero de los obreros había caído dentro de la machacadora.

 

El grito alertó a los otros obreros que venían en la cinta y evitó una catástrofe, el cuerpo del mártir no pudo ser reconocido por sus familiares.

 

C.N.S.T

           La Plata, 7 de noviembre de 2003.

 

 

PRÓXIMOS ACTOS DE LA C.N.S.T

 

Sábado 8 de noviembre, 15 Hs.

Acto en la Plazoleta de Temperley.

Reunión de Poliservicios por la Defensa del Trabajo.

 

Viernes 21 de noviembre. 15 Hs.

Acto en Gutiérrez.

 

 

 

 

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