¿Solsticio ferroviario o paradigma de la torta?
La puesta en marcha de algunos trenes de larga
distancia es el fruto de la lucha de ferroviarios y usuarios y no una graciosa
concesión ni del gobierno ni de las empresas.
En
todas las culturas se reverencia el solsticio de verano como el triunfo de la
luz sobre las sombras, es este día tan especial en el cual la duración del día
deja de disminuir para comenzar a aumentar lentamente.
En
el hemisferio norte ese día es, ni más ni menos, lo que celebramos como la Navidad, ya que es más o menos
alrededor del 22 de diciembre cuando ese hecho se da.
Aparentemente
en el tema ferroviario ese día ha llegado; con la corrida todavía experimental
y aún apresurada de los dos o tres nuevos trenes hacia el interior que el
gobierno les ha obligado a correr a los concesionarios, en apariencias el largo
invierno ferroviario ha empezado a terminar y si somos consecuentes la luz
volverá a triunfar.
En
primer lugar debemos decir que estos trenes son el resultado de una larga y
desigual lucha que hemos venido manteniendo los ferroviarios y los usuarios con
estas empresas, nadie nos ha regalado nada, si la lucha no se hubiese dado
probablemente hoy ya no tendríamos no sólo los nuevos trenes sino ni siquiera
ningún tren.
El
domingo el gobierno salió con bombos y platillos a anunciar un plan de obras
ferroviario de 400 millones de pesos, dentro de un plan de anuncios de obras por
demás espectacular.
Es
aquí donde entra a jugar el paradigma de la torta; la cifra anunciada es más o
menos lo que hoy consumen las
empresas privatizadas del presupuesto, salvo que se destinen 400 millones más a
lo que ya se está gastando, la única alternativa que vemos es reemplazar a las
privatizadas por una empresa estatal y esa plata destinarla a las obras.
Tal
como la torta, que solo es posible comerla o guardarla en la heladera, pero no
ambas cosas a la vez, creemos que el problema ferroviario pasa por el mismo
camino, o la privatizadas o las obras, pero entendemos que es muy difícil que
al gobierno les den los números para las dos cosas.
Con
respecto al plan de obras, la cosa es más o menos similar, si hay plan de
obras, no puede devolvérseles la compensación a los Bancos o debe dejarse de
pagar al fondo, pero ambas cosas no pueden hacerse a la vez.
Tal
como en el problema ferroviario el inexorable paradigma de la torta se nos
presenta como una opción de hierro.
Pero
afortunadamente ese no es un problema nuestro si no del gobierno nacional, y
entendemos que la única forma de inclinar la balanza hacia nuestro lado es
haciendo mas de lo que hemos venido haciendo hasta ahora, es decir, deberemos
seguir luchando por recuperar nuestros trenes.
C.N.S.T.
La
Plata, 20 de Julio de 2003