INUNDACIONES Y TRENES.
Las
inundaciones periódicas que sufren los pueblos de la mesopotamia no son obra
de la fatalidad ni del destino, si no más bien de la indolencia y falta de
idoneidad de los gobiernos presentes y pasados.
Hace ya muchos años, creo que todavía teníamos un gobierno militar, cuando una de las innumerables inundaciones del litoral nos arraso casi todos los puentes del URQUIZA, los ferroviarios que no por ser estatales éramos tontos nos pusimos a estudiar que podríamos hacer para que eso no nos volviera a ocurrir, es decir, en palabras simples, a cuantos metros deberíamos levantar las vías para que ninguna nueva inundación volviera a llevárselas.
En aquella época todavía teníamos las balsas y corrían los trenes de pasajeros, pero ya habíamos empezado a deshilachar la empresa, recuerdo que se había puesto a las apuradas en marcha una locomotora de vapor que era capaz de circular en vías inundadas, proeza que ninguna diesel por mas moderna que fuese puede hacer.
Al igual que hoy se veía el coraje y el desprendimiento de muchos a favor de los miles de personas que al igual que hoy habían perdido todo, todo heroico, todo de ultimo momento, igual que hoy.
Volviendo al estudio, el mismo señalo, no podía ser de otra manera, que era imposible hacer una obra que no fuera a la larga arrastrada por el río, la cuestión era ver a cuantos años se podrían calcular, se deicidio entonces hacerla a 200 años y aun hoy los puentes todavía están.
Pero el pueblo es otra cosa, uno no puede levantar una casa 10 o 15 metros para asegurarse que la crecida no la alcanzara, simplemente debe relocalizarla en otro lugar.
En el litoral en lugar de relocalizar las ciudades decidieron hacer diques de contención frente al río, y evitar así que el agua inunde el casco de las ciudades.
En aquella época era una solución mas o menos razonable, porque todavía no se conocía el problema del efecto invernadero que apareció mas tarde.
Menem en una de sus irracionales propuestas decía que debíamos construir un muro todo a lo largo del Paraná para evitar que las inundaciones alcanzaran los cascos urbanos. La pared nunca se construyó, pero se levantaron muchos terraplenes, no solo en el litoral, si no también en la capital, y bombas mediante se mantiene una situación cada vez mas insostenible.
El sistema es entonces capaz de soportar una inundación que viene desde el Río, pero que pasa si la inundación viene por la lluvia, como hoy ocurre en Santa Fe. Simple, la misma pared que impide que el río entre, impide que el agua salga, y la gente se ahoga.
La solución de los 70 de construir terraplenes que eviten que se salga el rio se han vuelto no solo inútiles , si no contraproducentes ante la lluvia aportada por el efecto invernadero.
Y no nos engañemos, la lluvia volverá y será cada vez mas fuerte, y entonces la única solución que tenemos a nuestro alcance es relocalizar las poblaciones en puntos mas altos del terreno, cualquier otro invento esta condenado de ante mano al fracaso.
Esto que decimos que es tan simple que hasta los españoles cuando fundaban sus ciudades ya lo tenían en cuenta en las épocas del virreinato, hoy somos incapaces de hacerlo, e insistimos con obras monstruosas que con el tiempo ni siquiera seremos capaces de mantener.
Estudio y planificación son entonces las dos palabras mágicas que debemos invocar para evitar que el agua nos vuelva a tapar.
Pero pedirles estudio y planificación a quienes sin duda fueron los responsables de la mayor catástrofe social que ha vivido nuestro pueblo en toda su historia es mas o menos como pedirles ya no peras si no mas bien sandias a un olmo.
C.N.S.T.