El problema medular de las concesiones ferroviarias ha
sido sin duda la brutal concentración que plantea el modelo en contra de los
más humildes. Hoy el problema de la basura de Buenos Aires recrea el mismo
modelo.
El problema de la basura para los ferroviarios sin duda se manifiesta como un problema contradictorio.
En
primer lugar nos halaga cuando se reconoce que el único sistema capaz de
transportar una carga de la dimensión de los residuos domiciliarios producidos
por la Capital Federal solamente puede ser el ferrocarril.
Pero
por el otro nos pone realmente tristes, al ver que el fenómeno de concentración
económica es lo que nos rige y que evita que salgamos de nuestros problemas.
El
problema de la basura del conurbano, mas allá de la propaganda que ha hecho el
diputado Mércuri en el sentido de reciclar esos residuos, poco es lo que se ha
hecho en este sentido desde los años 70 cuando los militares crearon el CEAMSE.
Mas
allá de la amenaza de hacer correr el tren de la Basura con el cual nos asustó
RUCAUF el CEAMSE ha venido enterrando toda la basura que ha podido en los
terrenos de Avellaneda y hasta nos amedrentó con hacerlo en Ensenada.
El
malogrado tren de la basura correría con un destino incierto hacia algún
pueblo pobre de la provincia de Buenos Aires, donde prebenda mediante, se
enterraría la basura que ahora ya no cabe en Avellaneda.
Pero
la pregunta que nos debemos hacer es por qué no se recicla la basura, con lo
cual se eliminarían más del 80 ó 90% de
la misma en volumen, tal cual lo hacen otras grandes ciudades del mundo, y de
nuestra provincia para no ir tan lejos.
Cuando
empezamos a indagar en ese sentido vemos que el problema es el mismo que en los
trenes, la concentración económica.
Con
los trenes lo que antes se distribuía entre 100.000 ferroviarios, se concentra
ahora en poco menos que 15.000 y unas cuantas empresas, las que luchan a capa y
espada para mantener el modelo, más allá de su validez o no.
Con
la basura del Gran Buenos Aires pasa lo mismo, el negocio del CEAMSE es un
negocio fabuloso constituido por 14 U$D por cada tonelada de basura enterrada,
negocio que se reparte entre tres: Radicales por un lado, Peronistas por el otro
y una gran empresa, vieja conocida de los ferroviarios, como es TECHINT. (
15.700 Toneladas por día representan nada más y nada menos que un negocio de
461.000 $ por día).
Los
Radicales y Peronistas se han venido sucediendo en el control del CEAMSE y lo
cuidan como a la gallina de los huevos de oro, cuidando muy bien de no
lastimarla y si es posible de hacerla engordar, pero de ninguna manera hacerla
cambiar para evitar que se transforme en otra cosa que a ellos no les tribute
como esta.
Un
negocio que es solo para tres. Otras ciudades han convertido la basura en un
negocio para muchos, Curitiba, en Brasil, es un ejemplo al respecto, pero aquí
no hay negocio, solo cientos de personas que por un sueldo reciclan la basura y
la convierten otra vez en artículos para ser usados.
Es
incompatible económicamente el reciclado con las ganancias de las grandes
corporaciones, es por ello y no por otra cosa, que no se ha avanzado en el tema
del reciclaje de los residuos,
Al
igual que con el tren, aquí debemos decidir si se gobierna para la gente o para
las grandes empresas.
O
resignarnos al destino que Max Weber tan bien pintara en su libro la jaula de
hierro.
C.N.S.T.