COMISIÓN NACIONAL

SALVEMOS AL TREN

 

 

A la busca de las locomotoras perdidas.

 

La pérdida de 15 locomotoras, por falta de pago, de METROPOLITANO expone a los pasajeros cautivos a nuevas penurias, sin afectar significativamente las recaudaciones de la empresa.

 

Ya antes nos habíamos ocupado del tema de las locomotoras de METROPOLITANO y en su momento decíamos como ahora de lo irracional que había sido la compra de las mismas por el sistema de leasing, visto claro esto, desde la óptica de los usuarios.

 

Una locomotora General Motors del mismo tipo que las que ahora están en cuestión, cuesta en el mercado internacional aproximadamente un millón de dólares americanos, puesta en el país  con impuestos y demás gastos.

 

Sin duda un  millón de dólares es  una cifra considerable, pero depende mucho contra que se la compare.

 

Por ejemplo, analicemos cuánto tiempo le llevaría a Metropolitano recaudar esa cifra dedicando para ello la recaudación de únicamente la Estación de La Plata.

 

La Plata tiene una media de 20.000 pasajeros diarios, los cuáles pagan una media de 1$ cada uno por viajar, si suponemos que solo la mitad de los mismos adquiere su pasaje en La Plata tenemos una recaudación neta del orden de 10.000 $ por día, si estimamos que en un mes tenemos  25 días,  (para descontar la merma de los  feriados) tenemos entonces  250.000 $ por mes.

Sin hacer muchas cuentas podrían comprar, a un dólar a 3 $, una locomotora por año.

 

En la época de la convertibilidad podrían haber comprado 3 locomotoras por año, es decir si se hubiese adoptado esta política en lugar del leasing ya estaríamos por la locomotora 16 o 17.

 

Estamos hablando de comprar y no de alquilar locomotoras, pero esto es en el supuesto de que quienes manejan la empresa estén interesados en la continuidad del servicio y no en la maximización de sus ganancias.

 

Lo primero que debemos analizar entonces es porque se decidió por el Leasing en lugar de una compra programada, la respuesta es simple, debía darse un golpe de efecto.

 

En lugar de realizar un aumento sistemático y gradual de la calidad del servicio, lo que se pretendió, y se consiguió sin duda, fue aumentar de un golpe la calidad del servicio de la noche a la mañana.

 

Que el negocio del Leasing, permitió que alguno de los entonces integrantes del grupo Metropolitano llevaran agua para su molino es otra cosa, que no debe dejar de analizarse, pero lo que primo fue el efecto político por sobre la racionalidad.

 

Hoy los que pagan el precio de ese efectismo político son sin duda los usuarios, los cuales están atadas al tren por un problema de costos. Al no disponer para medios de transporte alternativo son simplemente pasajeros cautivos del sistema ferroviario.

 

Y esta última condición es hoy usada por METROPOLITANO para impunemente y bajo la protección del decreto de emergencia ferroviaria bajar la cantidad de servicios que brinda sin que ello signifique ninguna penuria económica, ya que dará menos servicios, de peor calidad pero transportará el mismo número de pasajeros ya que los mismos no pueden optar.

 

Y colorín colorado METROPOLITANO sale otra vez beneficiado.

 

C.N.S.T.

 

 

La Plata, 5 de mayo de 2003.

 

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