Dr. Eduardo Barreto.

EMPUJA LA VAQUITA

Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comento al aprendiz sobre la importancia de las visitas; también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que nos brindan estas experiencias.

Llegando al lugar constato la pobreza del sitio: la casa de madera y los habitantes, una pareja y tres hijos, vestidos con ropas sucias, rasgadas, y sin calzado. Entonces se aproximo al señor, aparentemente el padre de familia, y le pregunto:

"En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco. ¿Como hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?". El señor calmadamente respondió: "Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina, y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc. , para nuestro consumo, y así es como vamos sobreviviendo".

El sabio agradeció la información, contemplo el lugar por un momento, luego se despidió y se fue. A mitad de camino volteo hacia su fiel discípulo y le ordeno: "!Busca la vaquita, llévala al precipicio de allí enfrente y empújala al barranco!"

El joven espantado vio al maestro y le cuestiono sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Mas como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden. Asi que, empujo la vaquita por el precipicio, y la vio morir.

Aquella escena quedo grabada en la memoria de aquel joven durante algunos anos.

Un bello día el joven resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar, y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con arboles floridos, todo habitado.

El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender particularmente su terreno para poder sobrevivir. Acelero el paso y al llegar allá fue recibido por un señor muy simpático; el joven pregunto por la familia que en ese lugar vivía hace unos cuatro años; el señor respondió que allí seguían viviendo.

Espantado, el joven entro corriendo a la casa y confirmo que realmente era la misma familia que visito hace algunos anos con el maestro. Elogio el lugar y le pregunto al señor (el dueño de la vaquita): "¿Como hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?".

El señor entusiasmado le respondió: "Nosotros teníamos una vaquita que cayo por el precipicio y murió. De ahi en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos; así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora.

 

P.D: Todos tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra sobrevivencia, la cual es una convivencia con la rutina; NOS HACE DEPENDIENTES, Y CASI QUE EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS PRODUCE. Descubre cual es tu vaquita y aprovecha el inicio del milenio para empujarla por el precipicio.

(Colaboración de Betty Galarza, Cali)

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