Poemas de Gustavo Adolfo Becquer

De lo poco de vida que me resta
diera con gusto los mejores a�os,
por saber lo que a otros
de m� has hablado.
Y esta vida mortal y de la eterna
lo que me toque, si me toca algo,
por saber lo que a solas
de m� has pensado.

Olas gigantes que os romp�is bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la s�bana de espumas,
�llevadme con vosotras!
R�fagas de hurac�n que arrebat�is
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
�llevadme con vosotras!
Nubes de tempestad que rompe el rayo
y en fuego encienden las sangrientas orlas
arrebatado entre la niebla oscura,
�llevadme con vosotras!
Llevadme por piedad a donde el v�rtigo
con la raz�n me arranque la memoria.
�Por piedad! �Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!

Volver�n las oscuras golondrinas
en tu balc�n sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamar�n.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
�sas... �no volver�n!
Volver�n las tupidas madreselvas
de tu jard�n las tapias a escalar
y otra vez a la tarde a�n m�s hermosas
sus flores abrir�n.
Pero aquellas cuajadas de roc�o
cuyas gotas mir�bamos temblar
y caer como l�grimas del d�a...
�sas... �no volver�n!
Volver�n del amor a tus oidos
las palabras ardientes a sonar,
tu coraz�n de su profundo sue�o
tal vez despertar�.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... deseng��ate,
as�... �no te querr�n!

Cuando volvemos las fugaces horas
del pasado a evocar,
temblando brilla en sus pesta�as negras
una l�grima pronta a resbalar.
Y al final resbala y cae como gota
de roc�o al pensar
que cual hoy por ayer, por hoy ma�ana
volveremos los dos a suspirar.

Entre el discorde estruendo de la org�a
acarici� mi o�do
como una nota de lejana m�sica
el eco de un suspiro.
El eco de un suspiro que conozco,
formado de un aliento que he bebido
perfume de una flor que oculta crece
en un claustro sombr�o.
Mi adorada de un d�a, cari�osa,
-�En qu� piensas? me dijo;
-En nada... -En nada �y lloras? -Es que tengo
alegre la tristeza y triste el vino.

Hoy como ayer, ma�ana como hoy,
�y siempre igual!
Un cielo gris, un horizonte eterno
y andar... andar.
Movi�ndose al comp�s como una est�pida
m�quina el coraz�n;
la torpe inteligencia del cerebro
dormida en un rinc�n.
El alma, que ambiciona un para�so,
busc�ndole sin fe;
fatiga sin objeto, ola que rueda
ignorando por qu�.
Voz que incesante con el mismo tono
canta el mismo cantar,
gota de agua mon�tona que cae
y cae sin cesar.
As� van desliz�ndose los d�as
unos de otros en pos,
hoy lomismo que ayer... probablemente
ma�ana como hoy.
�Ay! �a veces me acuerdo suspirando
del antiguo sufrir!
�Amargo es el dolor, pero siquiera
padecer es vivir!

Este armaz�n de huesos y pellejo
de pasear una cabeza loca
cansado se halla al fin y no lo extra�o
pues aunque es la verdad que no soy viejo,
de la parte de vida que me toca
en la vida del mundo, por mi da�o
he hecho un uso tal, que jurar�a
que he condensado un siglo en cada d�a.
As�, aunque ahora muriera,
no podr�a decir que no he vivido;
que el sayo, al parecer nuevo por fuera,
conozco que por dentro ha envejecido.
Ha envejecido, s�; �pese a mi estrella!
harto lo dice ya mi af�n doliente;
que hay dolor que al pasar su horrible huella
graba en el coraz�n, si no en la frente.

�Quieres que de ese n�ctar delicioso
no te amargue la hez?
Pues asp�rale, ac�rcale a tus labios
y d�jale despu�s.
�Quieres que conservemos una dulce
memoria de este amor?
Pues am�monos hoy mucho y ma�ana
dig�monos, �adios!

Yo s� cu�l el objeto
de tus suspiros es.
Yo conozco la causa de tu dulce
secreta languidez.
�Te r�es...? Alg�n d�a
sabr�s, ni�a, por qu�.
T� lo sabes apenas
y yo lo s�.
Yo s� cu�ndo tu sue�as,
y lo que en sue�os ves;
como en un libro puedo lo que callas
en tu frente leer.
�Te r�es...? Alg�n d�a
sabr�s, ni�a, por qu�.
T� lo sabes apenas
y yo lo s�.
Yo s� por qu� sonr�es
y lloras a la vez.
Yo conozco los senos misteriosos
de tu alma de mujer.
�Te r�es...? Alg�n d�a
sabr�s, ni�a, por qu�.
Mientras tu sientes mucho y nada sabes,
yo que no siento ya, todo lo s�.

Mi vida es un er�al,
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrabdo el mal
para que yo lo recoja.

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