PD Esta es una página antivirus, así es que mándala a tus amistades para protegerlas de todo mal. Javier Usabiaga no lo hizo, consiguió alberca para los periodistas en los terrenos de la SAGARPA pero no solucionó el problema del campo, su tarea principal.

Día 15 en el segundo mes del invierno del 2003 d.C. Hora prima.

Estimado sir Mismísimus:

Como es su costumbre, el Macalachimba, mi cochero oriundo de Motzorongo, acostumbra a ponerme encrucijadas mentales para disipar el dolor encefálico que produce el alcohol en medidas excesivas.

-Eje mi conde, dígame en qué je parehen laj etrategia de La Volpe y de Fots- con su mirada retadora y la costumbre de lengua materna de comerse las eses y ces, el hombre de ébano dobló su periódico deportivo color café y esperó la respuesta.

-La verdad, no encuentro la relación, distinguido conductor de mis caminos en desvarío- contesté con la pereza mental que ocasiona la muerte chiquita conocida también como cruda  o resaca.

-Fájil, en que laj doj son ejtérile- y su enorme boca de africano se abrió tan amplia como la carcajada estentórea de un hombre feliz.

   Razón no le faltaba, Ricardo “El Charrito” (por sus piernas) La Volpe tiene a la Selección Mexicana en ayuno de gol y bien sabemos que los delanteros se preocupan más por ensayar coreografías o buscar patrocinadores de camisetas para enseñar después de una anotación, en lugar de afinar la puntería. Total, en dos partidos de la era lavolpista, no hemos visto ni un gol y eso que lo venden como gran espectáculo en los Estados Unidos. Cosas que se dan en el futbol, único juego que le da paso ancho a la mediocridad.

   Y de Vicente Fox, bueno, ni qué decir, su esterilidad de avances es evidente. En lo económico, en lo social, en lo político y en lo cultural. Como nunca se había visto en este país de machitos, que la que avanza en el poder es su mujer, por lo tanto, no es de extrañarse ver en el mercado a Vicente haciendo el mandado. ¿Alguien recuerda cuando el valiente y bravío candidato del blanquiazul le decía mariquita y mandilón a su oponente Francisco Lavestida Ochoa? Pero como ya estamos acostumbrados, lo que hoy dice Fox, mañana lo desmiente y pasado lo capitaliza la legionaria cristiana de Marta Sahagún.

  Esterilidad es la ausencia de frutos, de productos. El Malacachimba tiene razón en su analogía.

   No todo es así, me entero por los sistemas informativos que Don Goyo eructó una vez más en una bocanada de piedras incandescentes para un gran espectáculo nocturno de luz y sonido. Algo está vivo, cuando menos.

   Eso me animó a dar un paseo por las calles xalapeñas y le pedí a mi cochero que me llevara al lugar de costumbre. La tarde estaba espléndida, mucho luz solar con aire fresco y gente, mucha gente de un lado para otro con cara feliz, nerviosa, traviesa. Me llamó la atención el buen espíritu callejero. Jóvenes con rosas en la mano, trovadores en las esquinas afinando las guitarras, mujeres frescas engalanando las calles con sus minifaldas o pantalones ajustados. Esto parecía un instante de paraíso.

      El Malacachimba me dejó en la catedral mocha, paradero donde me gusta no por ninguna inclinación católica (¡Dios me libre de sus pederastas hijos y de Marta Sahagún!) si no porque es la única iglesia que conozco que tiene vista al bar, así es que me dirigí hacia el placer del vino para refrescarme la garganta y recrearme con la vista en ese tarde que parecía especial.

   El surrealismo, como buen país de lo impensable, no podía faltar en esos momentos. Por la banqueta, un adolescente cargaba sobre sus hombros un inmenso perro de peluche, más grande que el propio mozuelo que feliz corría con la prenda calle abajo; un dandy de la década los 30 vestía elegante y presumía su cabello relamido tan negro como la pintura para zapatos; dos mujeres, seguramente jóvenes, pero inmensamente fellinescas, caminaban con sus vestidos floreados y labios a punto de reventar embarrados de carmesí. Esos rostros maquillados y felices me trajo a la mente que con seguridad se trataba de las vísperas del carnaval.

   Levanté el rostro para ver esa Luna casi llena, nívea, alegre con fondo azul escoltada por Júpiter en la constelación de Leo. Recordé que las coordenadas del espíritu estaban uniéndose para situaciones afortunadas. “Incluso la Gran Bestia estará en esos días de buen humor y se hará presente en cifras significativas”, me había vaticinado el mago Samaniego, el Merlín de Xico. La profecía se había cumplido el martes pasado cuando los PUMAS derrotaron a los famélicos del Bolívar de Bolivia en los minutos 33 y 66 para un 2-0 categórico. La Gran Bestia se había reflejado de esa manera.

   La felicidad me empezó a contagiar y dejé en el olvido por completo a la necedad destructiva de George Bush. La tarde estaba hecha para el hedonismo. El cielo se tornaba naranja, rojo, violeta, azul y un rayo dorado lució repentinamente. Una sonrisa grande, franca, hermosa, era la tarjeta de presentación de una mujercita espacial de cabellos largos, rizados, de oro. Sus ojos eran como los de una gatita que salta traviesa por los tejados y su olor era de durazno con flor de gardenias. Nos miramos, sonreímos y me acerqué a saludarla.

-Qué tal bella princesa ¿cómo se llama usted?- indagué de inmediato.

-Llámeme Arrebato- y su ojo izquierdo se cerró con esa coquetería única que empieza a tocar la puerta de la locura.

  Como buen conde hice una reverencia y besé su mano en pleno centro de la ciudad para recitarle: -Arrebato como la pasión desbordada/ Arrebato como suspiro de enamorada/ Arrebato para ser amada/ Arrebato, mi corazón es su carnada.

   Su rostro se cubrió de rubor pero no su palabra que escondió el pudor. “Seguro usted es el Conde de Saintgermain y duque de Mascareñas”; y haciendo honor a su nombre, me dio un beso arrebatado.

   Más que calor, el fuego recorrió nuestros cuerpos y en poco tiempo éramos víctimas del elixir de esa noche especial. Le invité una copa, de hecho a eso iba yo, y el ambiente del bar fue el idóneo para potenciar ese encuentro fortuito pero que se iba tornando intenso.

-Hábleme del amor- directa, Arrebato abordó la circunstancia.

-¡Ay mi querida Arrebato, vaya tema que elige usted! Esas cuatro letras encerradas en una palabra pequeña han sido motivo de infinitas horas que le han quitado el sueño a poetas, novelistas, ensayistas, músicos, pintores, escultores, bardos, bohemios, campesinos, obreros, policías y ladrones. Nadie escapa pero le va la cita de una amiga llamada Justine rescatada para la literatura por el buen Lawrence Durrell:

   “Es inútil imaginar que uno se enamore por una correspondencia espiritual o intelectual; el amor es el incendio de dos almas empeñadas en crecer y manifestarse independientemente. Es como si algo explotara sin ruido en cada una de ellas. Deslumbrado e inquieto, el amante examina su experiencia o la de su amada; la gratitud de ésta, proyectándose erróneamente hacia un donante, crea la ilusión de que está en comunión con el amante, pero es falso. El objeto amado no es sino aquel que ha compartido simultáneamente una experiencia a la manera de Narciso; y el deseo de estar junto al objeto amado no responde al anhelo de poseerlo, sino al de que dos experiencias se comparen mutuamente, como imágenes en espejos diferentes. Todo ello puede preceder a la primera mirada, al primer beso o contacto; precede a la ambición, al orgullo y a la envidia; precede a las primeras declaraciones que marcan el instante de la crisis, porque a partir de allí el amor degenera en costumbre, posesión, y regresa a la soledad”.

   Al terminar la cita, los dos nos miramos, la energía del erotismo nos conectó las manos y como un imán los labios fueron la suave caricia de la ternura.

   Arrebato no conocía Xalapa y decidí hacerle un tour cantinero para que se empapara de la vida real, así fuimos desde los bares secos y sombríos que huelen a intelectual hasta los baratos pero guarros pasando por los clubes clásicos donde los amigos se refugian de todo mal. Para maldita o bendita la cosa, según sea el caso, el Malacachimba desapareció con todo y carromato, así es que el recorrido lo hicimos a pie o en taxi, pero con esa compañía, era lo de menos. Nos estacionamos en una cantina con rockola que tenía de todo: José Alfredo Jiménez, Pedro Infante, Los Ases, Pepe Jara, José José, Amparo Montes, Luis Eduardo Aute, sin faltar Compay Segundo, José Antonio Méndez y hasta Marco Antonio Solís y de manera ecléctica Portshead, Biosphere y Yani Tiersen, ¡vaya combinación!

   Los dos estábamos envueltos en “el fuego original y primordial, la sexualidad, (que) levanta la llama roja del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama azul y trémula: la del amor. Erotismo y amor: la llama doble de la vida” como decía Octavio Paz.

   No había más, teníamos que acabar en un buen lecho y nos fuimos al primer hotel que nos encontramos, pero, cosa rara, no había cupo. Bueno, fuimos a otro y nada, sin lugar, después a otro y la frase parecía hecha: “¿tiene reservación?, porque todo está lleno”. Parecía extraño, no eran vacaciones ni tampoco recuerdo a Xalapa como una ciudad de cuartos agotados, salvo sus ocupantes ocasionales. Y a otro, y a otro, y todos los hoteles ocupados. De una, dos, tres, cuatro, cinco estrellas. Simplemente no había cupo y el Malacachimba brillando por su ausencia, cuando menos pudiéramos haber ido a Banderilla o en pleno arrebato para hacerle honor al nombre de la princesa, al mismo Puerto de Veracruz o de plano al Villa Cariño.

   En una última oportunidad que nos dimos entramos a otro hotelito (me acordé y añoré  los clásicos “rápidos” de Tlalpan, siempre funcionales) y ¡había cola!. “Si gustan esperar, siéntense en la banquita” se oyó la voz aburrida de una señora cara de vaca.

   De plano me sentí como si estuviéramos en Cuba y le propuse a Arrebato lo que había ofrecido casi desde el principio, ir a mi humilde palacio, pero por una extraña razón que nunca entendí (¿alguien entiende a las mujeres?) nunca quiso aceptar. De pronto, entre los usuarios de ese hotel, vi salir al Malacachimba con una morenita sensacional, llena de los aires sensuales del mar.

-¡Pero conde! ¿ujted aquí?- se rió entre sorprendido y burlón.- mire ella es “Olor de clavo/ color de canela / yo vine de lejos / a ver a Gabriela”. Y una risotada del negro dichoso inundó la sala de espera.

   Me sorprendió la cita de Jorge Amado pero el Malacachimba a veces revolotea entre los libros y le gusta recordar frases. Abrazado a su morenita piel canela me explicó que me había dejado porque conoce que tardo horas en el bar y nunca se imaginó que tuviera un encuentro afortunado con Arrebato, por eso había planeado todo y RESERVADO un cuarto para ese día especial, pues era 14 de febrero, día del Amor y la Amistad.

   Ahora me explicaba todo, los mozos con flores, las ninfas lanzando efluvios amorosos, los músicos improvisados con guitarras, los adolescentes con todo tipo de peluches, los habitantes sonrientes y ¡los hoteles saturados! Increíble hasta donde hemos llegado, tenemos que calendarizar un día para que interpretemos nuestro papel de amigos o amantes, según sea el caso. ¿Por qué no lo hacemos siempre?

   Lo malo de esto fue la desesperación de Arrebato, quien digna de su nombre, no quiso saber nada más de búsqueda de un cuarto vacío de hotel y se perdió entre la penumbra de la noche sin siquiera dejarme su email.

   El Malacachimba me llevó a mi humilde palacio en el carromato. Él feliz conduciendo con su negrita Gabriela al lado, mientras yo sentía el síndrome La Volpe y Fox juntos, suspirando por Arrebato y comprendiendo a Don Goyo, que por más que lanzó fuegos pirotécnicos el 14 de febrero, fue imposible que hiciera despertar a la Mujer Dormida. Me consolé viendo a la Luna nívea en la constelación de Leo y recordé el exhorto de Monsiur Quijano en estos tiempos de tensión bélica, “haz el sexo y no la guerra”. Pero ¿con quién? Arrebato si en algo resultó ser fiel, fue a su nombre, y desapareció repentinamente. Ante tanta carga erótica y haber estado en los linderos de la lujuria y la pasión, no me quedó más que hacerme justicia con propia mano. La Luna estaba bella.

 Reciba un abrazo.

 Conde de Saint Germain, duque de Mascareñas y vigía nocturno por si Arrebato regresa.

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Curiosa coincidencia, el mono de Trino dibujado por Jis es igualitito al Conde cuando fue fatídicamente herido por el despecho...

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Estimado Cyber Conde:

Esta ha sido la semana más caótica en años. Resulta que nuestro espacio como “germisman” en yahoo nos fue retirado, sólo porque pueden hacerlo, argumentando que hicimos uso indebido de sus espacios. No sé de qué se nos ¿acusa? Lo cierto es que da lo mismo, reintentemos con otra ID hasta que algún piadoso nos regale un pedacito de su espacio.

  En la preocupación por el sitio me manifestó su interés por pagar un dominio, pero no se trata de eso mi querido Conde, no conformes con regalar nuestras horas nalga a los infaustos lectores que pueden caer a estas páginas, ahora tendríamos que pagar para que nos leyeran. NO. No me parece justo.

 Luego, con el bendito 14 de febrero que en mi vida electrónica pasé encerrado casi a piedra y lodo. Por la mañana arreglando el nidito que comparto con Mme. Cuervo y mi hijo gato, como usted le llama “el príncipe Chori”. Por la tarde viendo películas y la noche relajada entre la chatarla y la corrección de algunos textos.

  El sábado estuvo, junto al camarada Chícharo, nuevo carnalito de avatares y literaturas, salimos a buscar suerte. Entre humos y cervezas llegamos a la nunca caída ciudad de Cholula. Conocí un par de antros horribles, tan aburridos como cualquier sitios “alternativo” de provincia, incluidos los asistentes todos conocidos cual muebles de la misma casa. Lo mejor fue su nave nueva, celebrar su ingreso a la clase media.

  El problema mi Conde, es doble ahora. Si bien antes me preocupaban en extremo los sistemas dictatoriales que nos conducen mental y psíquicamente, ahora no puedo quitarme de la cabeza esta obsesión por la virtualidad; de hecho, creo que cambiaré pronto de empleo, es un exceso vivir y no vivir así. Siempre siendo un nick, una ID, dependiente de que un servidor halle algo non grato en tu página para borrarte de la wired...

  Sabe, espero que pronto podamos crear una nueva aventura. Además, estoy seguro que en breve tendré sus sabios consejos para ir mejorando mi situación. A casi 10 años de tener e-mail, a 3 años de no despegarme de una pc.... Y ¡¡¡SÓLO TENGO 26 AÑOS!!! dígame ¿cómo le hago?

    Atte. El Mismísimus

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

copirigth. registro indispuesto. todo el material aquí expuesto puede ser reproducido. contacto [email protected] [email protected] cualquier parecido con la realidad es pura causalidad.

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