Teatro Teresa Carreño
Caracas, 17 de septiembre
de 2004
Distinguidos señores y señoras:
Le ofrezco a
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba, mi Maestro Espiritual, mi más profundo
agradecimiento por la oportunidad de estar hoy aquí compartiendo con ustedes
mis experiencias, mi conocimiento sobre Su vida, sobre Su mensaje.
Les doy a todos
ustedes la más calurosa bienvenida a este Encuentro. Quiero, como dije recién,
intentar compartir con ustedes las explicaciones que Bhagavan Sri Sathya Sai
Baba da sobre la vida, sobre la realidad, sobre el sentido de nuestra
experiencia, en especial, cómo podemos alcanzar el propósito de esta vida.
Sai Baba,
al igual que todos los grandes Maestros Espirituales que han pisado la tierra,
nos da un mensaje muy simple: todo es Dios. La palabra Universo también
lo revela. Universo significa “unidad en la diversidad”. Dice que para todos
los hombres Dios es el Padre y todos nosotros somos hermanos y hermanas. Y en
este sentido, yo vuelvo a darles la bienvenida a todos ustedes, como mis
queridos hermanos y hermanas. Esta reunión se transforma entonces en una
reunión familiar (aplausos).
Permítanme
darles una posible explicación de porqué están ustedes hoy aquí. Quizá alguno
pueda decir que vino por haber leído un anuncio en un periódico o por haber
escuchado algo en la radio o en la televisión; otro podrá decir que ha venido
aquí invitado por algún amigo o algún conocido. Pero el verdadero motivo de
vuestra presencia en este teatro aquí es muy diferente. A todos los hombres
tarde o temprano, a todos los seres humanos les llega un momento en su proceso
evolutivo en el cual las respuestas que da el mundo, seguir viviendo, el tratar
de satisfacer los sentidos, de acumular más goces sensuales nos parecen vanas y
vacías. En algún momento comienza en una vida una profunda desazón. En ese
momento el ser humano entra en una etapa fundamental de su desarrollo
espiritual. Es también lo que podemos llamar la categoría de un buscador
espiritual; ya no busca afuera calmar sus ansias, ya no busca afuera seguir
encontrando las respuestas y las satisfacciones de su vida, sino que siente que
la verdad, que lo que va a calmar su sed profunda está en otro lado.
Pasan vidas
y vidas hasta que esa persona, ese ser, da otro salto cualitativo y se da
cuenta que la respuesta está adentro de uno y clama por ayuda, golpea la puerta
y cuando golpea la puerta, la puerta siempre se abre para recibirlo y aparece
en la vida de esa persona una guía, un libro, un maestro, una enseñanza y esa
persona trata en ese momento de emular esa enseñanza. Aspira alcanzar el ideal
que ese maestro le pone a su alcance. En ese momento ese buscador espiritual se
transforma en un aspirante espiritual. Pasa el tiempo, quizás algunas vidas y
este ser tiene que dar otro salto cualitativo. No basta ya con leer todos los
libros que el maestro escribe, con saber de memoria todas las escrituras, sino
que se da cuenta que tiene que realmente poner en práctica en su vida, ese
mensaje. En ese momento y solamente en
ese momento, ese ser se puede llamar un devoto de Dios. Porque ser devoto de
Dios no es la persona que tiene devoción por Dios, que tiene un sentimiento
emocional de amor por Dios. Todos los grandes maestros que han habitado en la
tierra, y Bhagavan Sri Sathya Sai Baba en especial, dice que el verdadero
devoto de Dios es aquella persona que vive de tal manera, que merece el amor de
Dios.
Todos
nosotros estamos hoy en este salón porque estamos en algún momento de este
proceso evolutivo. Algunos más avanzados que otros, pero todos firmemente
establecidos en ese camino de evolución espiritual. Todos ustedes vinieron hoy aquí en realidad, como una respuesta
del alma. El alma de cada uno de ustedes los trajo porque quiere encontrar más
respuestas sobre el sentido de la vida; sobre cómo alcanzar el propósito más
alto de la vida. Nosotros tenemos que
darnos cuenta de una realidad. Los grandes maestros que han habitado en la
tierra han sido poderosos imanes que tenían una fuerza muy especial, mucho más
importante que el magnetismo terrestre. Estos seres atraían con el poder del
amor. Un poder que atraía nuestras almas hacia ellos, prestarle atención a su
mensaje.
En enero de
1982 viajé a la India. Viajé como parte de una búsqueda. Ya había comenzado lo
que puedo describir como mi camino espiritual. Había leído muchos libros. Una
parte mía los leía con mucho interés y en otra parte de mi mente había un
enorme escepticismo. Me parecía ciencia ficción. Parecían lecturas hermosas, y
pensaba que ojalá todo fuera así, pero en realidad la vida para mí era otra
cosa, hasta que de alguna manera escuché el nombre de Sai Baba y tuve la
oportunidad de ir a India y me dije, voy a investigar. Fui con el pelo muy
largo, vaqueros, jeans puestos pero quería ver de qué se trataba. En 1982 estaba en un Ashram en el sur de la
India, específicamente en la ciudad de Madrás, hoy Chenai y Sai Baba estaba por
llegar a ese Ashram
Estaba en
medio de una multitud de 50.000 personas, tranquilo, sentado, cuando de pronto
mi corazón comenzó a latir muy rápidamente y me dije, qué me pasa, tengo
taquicardia, y en ese momento estaba llegando Sai Baba. Mi corazón lo reconoció
mucho antes que mi mente. Por eso, es tan sabia la frase que nos dice que
sigamos al corazón, que siempre nos va a llevar por el camino correcto. Nuestro
corazón viaja a la velocidad de la luz, tiene un conocimiento intuicional inmediato;
nuestra mente viaja en carreta.
Hoy en día
vemos un mundo que parece estar en un momento de conflicto completo. Más allá
de la situación política, del terrorismo, de los conflictos sociales, de la
desunión que vemos en todos lados, también vemos una humanidad en donde gran
parte de seres humanos están tratando de satisfacer sus placeres materiales y
sensuales a través de una indulgencia en las drogas que agravan los sentidos
pero que hunden al espíritu. Pero
también somos testigos de un movimiento que avanza firmemente hacia la luz. Una
porción de ese movimiento humano está hoy en este momento, en este salón. Todos
ustedes son parte de una humanidad que avanza en una dirección correcta, que
busca desarrollar la luz, no solamente en ustedes, sino en el planeta tierra.
Las
enseñanzas de Sai Baba son un maravilloso tratado de espiritualidad práctica.
Voy a tratar, voy a intentar compartir con ustedes un poco de las experiencias
que tuve con Sai Baba, de mis experiencias personales, de cómo me convenció a
pesar de mi tremendo escepticismo; voy a tratar de compartir con ustedes
algunas de sus enseñanzas fundamentales y de la obra que Él realiza. Pero en
síntesis les puedo decir que Sai Baba define la espiritualidad, no como la suma
de rituales y de dogmas.
Él dice que
la verdadera espiritualidad es una forma de vida; la verdadera espiritualidad
es liberarnos, deshacernos de las malas cualidades y adoptar en su lugar, los
valores humanos. Adoptarlos como nuestra forma de vida y aplicarlos en forma
coherente en todos los ámbitos y momentos de nuestra vida; aplicarlos al
despertarnos en nuestra casa, al relacionarnos con nuestra familia, al viajar
al trabajo en un bus, al llegar al trabajo y relacionarnos con nuestros
compañeros de trabajo, en todos los ámbitos, esa es la coherencia que nos
vuelve humanos.
Sai Baba
dice que un ser humano, es aquella persona que podemos definir como ser humano
y no la que tenga forma humana. Es la persona que haya alcanzado coherencia
entre su palabra, su pensamiento y su acción.
También podemos definir que un ladrón tiene coherencia porque piensa en
robar, dice que va a robar y roba; aplica esa coherencia en los tres ámbitos de
su vida. Pero en realidad, Sai Baba se refiere a la coherencia en la aplicación
de los valores humanos, en palabra, pensamiento y acción. Cuando alcanzamos esa
coherencia es cuando somos verdaderos humanos.
La raíz que
ahora enfrenta toda la humanidad, que sucede aquí en Venezuela y en todos
lados, es el egoísmo. La causa de este egoísmo, para Él, es la ignorancia
básica, la gran enfermedad que afecta a todos los seres humanos en la tierra.
La ignorancia básica de saber quiénes somos en realidad; nosotros creemos que
somos seres humanos, que somos un cuerpo, este cuerpo, esta mente. Pero en
realidad el cuerpo es algo que yo tengo, la mente es algo que yo tengo, de la
misma manera que tengo un traje puesto en este momento. Sai Baba dice que somos
tres personas: 1) la que los demás creen que somos y que es nuestro cuerpo
físico; 2) la que nosotros creemos que somos y que es nuestra mente; y 3)
quienes realmente somos, que es nuestro espíritu.
Por eso, si
quieren hacer una prueba, ustedes pueden cerrar los ojos y si les interesa
pueden acompañarme. Levanten el dedo índice de la mano derecha y cierren los
ojos y en forma espontánea, inmediata, cuando yo les diga ya, ustedes digan yo
y señálense. Todos ustedes hicieron espontáneamente esto, yo, yo.
Si ven a un
chico en una isla desierta... Vamos a imaginar que mañana en la Polinesia se
descubre una isla desierta y aparece un chico que ya tiene siete años, no
aprendió casi ningún lenguaje, pero puede identificarse y ustedes le piden que
repita “yo”; ese chico también repetirá “yo, yo”. Porque nuestra sensación de identidad verdadera está aquí en el
centro del pecho.
Todas las
escrituras se refieren a la presencia de nuestro verdadero ser, a unos
centímetros de nuestro corazón; éste es nuestro yo. Cuando vayan a casa esta noche cierren los ojos y piensen en
ustedes y díganse “quién soy yo” y van a sentir algo muy profundo en el
pecho. Si ustedes ven a alguna persona
que diga “yo, yo” algo raro pasa. Este
“yo” es lo que ustedes quieren encontrar, encontrar la respuesta de “quién soy
yo”; sentir muy intelectualmente que yo les diga que ustedes son la esencia de
la conciencia que reside en el corazón espiritual de todos ustedes. Yo les puedo repetir lo que dice la
Biblia. “El reino de los cielos está
dentro de ustedes, en el centro del corazón”.
Intelectualmente
se pueden repetir muchas cosas, pero realizar, comprender, aprehender, sentir
la realidad de la propia existencia, ese es el objetivo por el cual todos
ustedes, todos tenemos forma humana. Este es el objetivo por el cual estamos
hoy en este salón, es el objetivo por el cual todos ustedes tienen ese cuerpo,
ya sea de hombre o de mujer. Esto es lo
que algún día van a anhelar, realizar con profunda intensidad.
Sai Baba
dice que la realización espiritual es muy simple de alcanzar, está simplemente
a un estado mental de distancia. Dice que el día que anhelemos realizar a Dios
con la misma intensidad que una persona que se está asfixiando, anhela el aire,
ese día lo vamos a realizar, en ese segundo.
De esto
quiero hablarles. Una persona cree que es un ser humano y de repente está
corriendo desesperadamente tras los objetos de los sentidos. Esa persona tiene
una forma humana, pero no es todavía humano. Hay diferentes clases de seres
humanos. Este ser humano que tiene forma humana pero comportamiento
absolutamente animal, es lo que podríamos decir simplemente “un animal”.
¿Cuántos de ustedes podrían haber visto a una persona haciendo una barbaridad y
lo llamaron “animal”, no es cierto? Esa persona todavía es un animal. No se
equivocaron, es un animal. Hace poco dejó la forma animal, encarnó como humano,
tiene la forma humana pero su comportamiento es todavía el de un animal. No
tiene ninguna restricción en la satisfacción de sus sentidos, no tiene ninguna
inhibición moral, simplemente quiere algo y lo va a conseguir como sea. Una
persona -que a lo mejor espero que acá
no ocurra- pero en algunos países como Argentina se va a una cancha de futbol y
tiene ganas de orinar, entonces se orina en un vaso y luego tira el orín para
bendecir a algunas personas abajo. ¡Este es un animal! Algunas otras personas
no son animales pero son demonios, demonios con forma humana. ¿Por qué? Porque
tienen más conciencia, más conocimiento, son más sofisticados pero usan este
conocimiento y esta sofisticación intelectual para el mal.
Las personas
que ya han logrado ser intelectuales o científicos, pero con su ciencia
preparan una bomba y la ponen en una escuela para matar a unos cuantos chicos,
estos son demonios con forma humana. Hay una tercera clase de seres humanos.
Son seres humanos que anhelan en sus vidas esta coherencia, quieren desarrollar
un buen carácter, no quieren simplemente conocer cosas científicas,
intelectuales, quieren ser buenas personas, desarrollar su espiritualidad,
encontrar el sentido de su vida, saben que no saben pero quieren saber. El
animal no sabe que no sabe ni quiere saber. El demonio sabe que no sabe y no le
interesa lo más mínimo y solamente quiere hacer el mal. La persona humana sabe
que no sabe y se esfuerza por saber, por mejorar, es un ser humano. La mayoría
de nosotros estamos en ese estadio.
Hay otra
clase de seres que tienen forma humana, pero su comportamiento es Divino. Un
ser Divino como la Madre Teresa de Calcuta. Seres que no viven para sí, que
viven para los demás, que no les importa su cuenta bancaria, que no les importa
el reconocimiento de los demás, que viven para dar. Esos seres son Divinidades
caminando en la tierra. Y hay una quinta clase de seres, seres que encarnaron a
propósito, seres que son fuentes de luz que llenan la tierra, que revelan un
mensaje adecuado para la humanidad de ese momento, para la cultura de ese
momento, para la conciencia de ese momento, para que esa humanidad progrese.
Son seres humanos cuya acción en la tierra genera un efecto como una onda que
se expande en el agua y que alcanza a lo lejos en el espacio y en el tiempo.
Seres como Jesús, que hace 2000 años vino a la tierra sin ningún ejército, sin
ningún poder material y 2000 años después millones de personas tratan de poner
en práctica, en mayor o menor nivel el mensaje que Él trajo.
Seres como
Krishna, como Rama, como Mahoma, como todos los grandes Budas, todos los
grandes maestros y como Bhagavan Sri Sathya Sai Baba. Seres que tocan el corazón de los seres humanos y promueven en
ellos lo mejor. Promueven en ellos el esfuerzo de cambiar para el bien. Sai
Baba es un ser de este nivel. Es un ser que dice que la verdadera
espiritualidad es ser buenas personas, que nos dice que seamos mejores
cristianos, mejores judíos, mejores musulmanes, mejores budistas. No viene a
fundar una nueva religión. Viene a darnos la inspiración y el coraje para poner
en práctica nuestras vidas verdaderamente, los preceptos del maestro de la
religión que decimos profesar. Viene a decirnos que somos católicos, si somos
cristianos, entonces que vivamos el mensaje de Jesús, pero que tengamos el
valor de vivirlo realmente, sin hipocresía, que no ande por allí un devoto de
Jesús el domingo en la iglesia y que esa misma persona haga daño a otros el
resto de la semana.
Estos seres
llegaron a la tierra y generaron un cambio de la conciencia en los seres
humanos. Él dice que la espiritualidad es muy simple. Por ejemplo, todas las
escrituras se podrían resumir para Sai Baba en una frase: “Ama a todos,
sirve a todos”.
Dice que la
mejor manera de adorar a Dios, es servir al prójimo en necesidad donde Dios
está manifestado. Otra frase en donde
Él sintetiza todas las escrituras: “Ayuda siempre, no dañes jamás”.
Nos dice
que no tenemos que aprender ninguna otra página de la Biblia, ni del Corán ni
del Bhagavad Gita, simplemente vivan ayudando siempre y no dañando jamás. Por
ejemplo, Él dice que “las manos que ayudan son más sagradas que los labios
que oran”. Esta es la espiritualidad práctica de Sai Baba.
Hay una
diferencia entre realizar prácticas espirituales que son muy buenas, que nos
ayudan para tener más motivación, para tener más claridad y más deseo de
progresar, que Él recomienda, como todos los grandes maestros, por ejemplo,
meditar para poder sentir la presencia de la conciencia de Dios en nuestro
corazón; servir al prójimo, que es la verdadera manera de limar nuestro ego, de
realmente romper las corazas que nosotros tenemos en nuestra vida; en el mundo
a trabajar por el despertar de los niños, ese es el verdadero servicio a la
humanidad; repetir el nombre de Dios,
cantando o repitiendo un mantra o repitiendo simplemente el nombre de Jesús,
Jesús, o Sai, Sai, que es la manera de limpiar la mente y el corazón, así como
lavamos el cuerpo físico con agua y jabón, así cada vez que repetimos el nombre
de Dios se limpia nuestra mente y nuestro corazón. Los videntes ven esto claramente y si alguno tiene clarividencia
puede hacer la prueba reuniendo a un grupo de personas y dejar que canten una
canción espiritual o que repitan el nombre de Dios y luego de 10 minutos ver el
aura de todas esas personas.
Lo que Sai
Baba dice es que hay una diferencia entre estas prácticas espirituales y vivir
la espiritualidad; aplicar la espiritualidad en todos los ámbitos de la vida de
una persona. Eso es lo que tenemos que
alcanzar. Por eso, Él dice que no abandonemos la religión que profesamos pero
que la pongamos en práctica. Si no son religiosos, por lo menos vivan los
valores humanos.
¿Qué son
los valores humanos? Sai Baba habla de cinco valores, que son: Verdad,
Rectitud, Paz, Amor y No-violencia. En realidad hay muchos otros subvalores en
cada uno de estos, pero estos cinco son la expresión de lo más puro de
nosotros. Dios, que reside en nuestro corazón se le puede llamar Dios, se le
puede llamar la conciencia universal, la conciencia omnisciente, la existencia
permanente, ustedes denle el nombre o la misión que quieran. Esa realidad se
expresa a través de esos valores humanos. La persona que practica estos valores
tiene menos corazas y esta expresión de su divinidad se manifiesta en su
relación con el mundo.
Sai Baba
dice que “Él vino a la tierra a encender la lámpara del amor en el corazón de
los seres humanos”. Él define así toda su misión. Vino a encender la lámpara
del amor en los corazones humanos. Para que esta lámpara del amor derrita las
corazas de separatividad y todos puedan sentir que son hermanos y
hermanas. Nosotros podemos decirlo de
palabra, pero solamente cuando sintamos el dolor del prójimo como propio, ese
día va a ser verdad.
¿Cuál es el
verdadero servicio que uno puede hacer? Sai Baba dice que hay una diferencia
entre el servicio que es una caridad al prójimo, que una persona que siente que
tiene mucho, va y le da a un pobre algo. A veces lo da con un poco de amor, a
veces lo puede dar con condescendencia y a veces lo puede dar mirando las
cámaras de televisión para que lo filmen mientras él da esto para sentir qué
bueno que es y que el mundo se entere. Hay muchas maneras de dar.
Ustedes
habrán conocido personas que están en alguna de estas categorías. Es bueno que
den, a pesar de que lo hagan para las cámaras de televisión, pero el verdadero
dar, lo que Sai Baba llama “servicio”, es muy diferente. Y es cuando sucede lo
siguiente: Cuando la persona que da, siente que lo que tiene, lo tiene porque
se lo dio Dios. No lo ganó esa persona con su inteligencia, con su astucia, con
su buena suerte. Esa persona reconoce que todos estos dones que a lo mejor
tiene, en realidad se los dio Dios. Que el karma de esta vida, que le permitió
tener, se lo dio Dios y dice “gracias Dios por darme esto y esto que Tú me
diste, lo voy a compartir con otras formas tuyas que están allí en la
apariencia de un hombre enfermo, de un hombre que sufre, de un hombre que tiene
frío” y entonces comparte con esta actitud, comparte reconociendo que el que
recibe es otra forma de Dios con un disfraz diferente.
“Dar”-decía la Madre Teresa- “hay que dar
hasta que duela”. Por ejemplo, una persona tiene 10 trajes, da uno y no le
cuesta nada. Vamos a ver qué le pasa después de dar el sexto o el séptimo o el
octavo. No hay que dar para quedarse desnudos. Sai Baba dice que hay que ayudar
al prójimo en la medida de las posibilidades de uno, pero en realidad, en la
medida de las posibilidades de uno; hay que dar con reverencia, con humildad,
con una actitud de reconocimiento de que el otro es un ser como nosotros; que
en el corazón del otro brilla la misma chispa de luz que en nuestro corazón.
Ese es el verdadero servicio espiritual; esa es la verdadera manera de dar; ese
es un servicio espiritual que ayuda al que recibe porque siente que Dios le
está dando y ayuda al que da, porque elimina su ego y abre su corazón.
Nosotros
estamos afectados de una amnesia muy, muy especial. Nosotros nos creemos seres
humanos con este cuerpo y esta forma y dice Sai Baba que es una pena, porque en
realidad somos Dios. ¿Cuál es la esencia del mensaje de Sai Baba? Ustedes
pueden ir a la India y preguntarle que si Él es Dios. Él con total claridad y
firmeza les va a decir que sí, Yo soy Dios, pero además, va a agregar, tú
también eres Dios, la única diferencia es que Yo sé que soy Dios y tú no lo
sabes. Esta es la única diferencia que hay entre Sai Baba y nosotros. Él es y
tiene el poder de Dios. Nosotros somos y como no sabemos no podemos manifestar
ese poder. Ésta es en realidad, ésta es la gran enfermedad que tenemos que
curarnos.
Sai Baba
nos cuenta una anécdota. Dice que por ejemplo... y la voy a accionar un
poquito. Supongamos que nosotros somos el presidente de la nación más rica y
más poderosa de la tierra, Estados Unidos; hagamos de cuenta que somos Clinton,
y en verdad, me gusta más Clinton que Bush (aplausos)... y decidimos ir a un
bosque y le decimos a nuestra guardia que se queden atrás porque queremos
caminar solos y tranquilos. Nos vamos a caminar y nos tropezamos con una
piedra, nos caemos y nos golpeamos la cabeza. Nos levantamos con una amnesia
total, no tenemos la menor idea de dónde estamos ni quiénes somos. Entonces
empezamos a caminar, realmente amnésicos, soy Bill Clinton pero no tengo la
menor idea de quién soy y pasa el tiempo, tengo hambre, quiero encontrar a
alguien que me dé de comer, tengo frío y quiero abrigarme, se hace de noche y
quiero una casa donde dormir para tratar de sobrevivir. Nosotros podemos ayudar
a esa persona dándole comida, dándole un abrigo, dándole un hospedaje, pero la
mejor ayuda que podemos hacer es hacerle recordar que él era Bill Clinton, que
era el jefe de la nación más poderosa y que no tenía que preocuparse tanto por
buscar comida ni ropa para abrigarse. Esto es lo que nos pasa a todos y a cada
uno de nosotros. Todos y cada uno de nosotros somos mucho más que Bill Clinton.
Cada uno de nosotros, y según Sai Baba, y según todos los maestros
espirituales, somos Dios. Él dice que todo lo que existe es Dios y no hay nada
más que Dios. Se los voy a repetir porque sé que no lo están entendiendo del
todo.
Les voy a
hacer una pregunta, por favor, levanten la mano las personas que creen en la
existencia del diablo. Sinceramente, levanten la mano, no tengan vergüenza. No
veo muchas pero unas cuantas manos se levantaron. Bueno, los que levantaron la
mano, es porque todavía no me entendieron. Les voy a decir de nuevo. Si
solamente existe Dios ¿quién es el diablo?
Por favor,
quédense absolutamente tranquilos, sólo existe Dios.
Una vez, un amigo, a los inicios de la Organización Sai
en Argentina, estaba en otra organización espiritual y una noche tuvo un sueño.
En realidad no tuvo un sueño, se puso a meditar y en medio de la meditación se
le apareció Lucifer y casi se muere de un ataque al corazón, pero se acordó de
la enseñanza de Sai Baba y se dijo: ¿pero cómo es esto, si solamente existe
Dios? y pensó: Lucifer, es luz y es fuerza, luego pensó en Dios y ese ser se
transformó en un ángel de luz y desapareció. Miren, cuando ustedes piensan en
el mal -el mal existe en un nivel de la ignorancia, existen entidades
diabólicas, pero todo sucede en una película-. Hagamos de cuenta que estamos
viendo una película que se proyecta en esta pantalla y en ella vemos que aparecen
buenos y malos y ustedes se ponen del lado de los buenos y odian a los malos.
Pero en realidad, era nada más que una película. Todo, absolutamente todo el
tiempo, la luz era la que se proyectaba y esa luz aparecía como los buenos y
los malos. Este mundo, donde aparecen tantas personas como buenos y malos, es
solamente una película, dice Sai Baba y también todos los grandes maestros. La
realidad es que hay una sola persona mirando y proyectando la película, y que
es Dios, que jugó a creerse que era uno de los personajes de la película y en
este juego, ese personaje, el objetivo era que todos los personajes despertaran
y dijeran un día “Ah, yo era Dios”. Ese es el juego y el objetivo de la vida.
Todos
nosotros, y si nos olvidamos un ratito de lo que les digo, vamos a pensar de
otra manera. Ustedes están acá vivos. Yo les voy a dar una muy mala noticia.
Les pido perdón. Si todos me perdonan, de corazón se los voy a decir. Lo único
bueno que tengo para decirles a pesar de la mala noticia, es que va a ser muy
importante y positiva para ustedes. ¿Me perdonan? Miren, la mala noticia que tengo es que todos ustedes se van a
morir (risas). No se preocupen, yo
también me voy a morir. El que da la mala noticia, tiene el mismo drama que
ustedes. Sí, se van a morir. Todos ustedes se van a morir el día que fue
escrito aún antes de que nacieran, de que se iban a morir.
Hace unos
25 años conocí a una chica de 12 años. Yo estaba en esa época trabajando como terapeuta
y me vino a ver una señora con su hija de 12 años porque estaba muy preocupada
por lo que le pasaba a esta nena. Creía que la nena tenía problemas psicóticos;
le hago una entrevista y descubro que la nena en lugar de ser una psicótica,
era un ser muy, muy evolucionado. La nena nos miraba, miraba a una persona y
decía el estado de salud de la persona, decía cuándo se iba a morir, decía
aspectos muy íntimos de esa persona. También por ejemplo, ella se podía ir a
otro rincón de este salón, de este teatro, y yo cambiaba la hora de mi reloj y
ella desde lejos podía decir qué hora yo estaba poniendo. Un día le mostré la
foto de un paciente que sufría de los riñones y ella miró la foto y dijo, ¡Uy,
cómo tiene los riñones esta persona!
Esta nena de 12 años tenía esos poderes. Un día cuando dejé de tratarla
como una paciente iba los domingos a visitarlos, empecé a explicarle a la madre
el desarrollo espiritual de esta nena, empecé a decirle teóricamente lo que esa
nena era y comencé una relación de familiaridad con ellos y los domingos en la
tarde iba a tomar el té. Durante varios años fui.
Un día esta
nena dijo que Jesús se le había presentado y que iba a visitarnos un martes a
las 8 de la noche. Por supuesto, ese martes nos reunimos y a 8 menos unos minutos,
sentí una vibración impresionante y la nena dijo, Jesús está aquí. La dirigió a
ella una especie de misa y después esta nena se puso a escribir algo en un
papel. Yo me llevé el papel. Estaba escrito en una lengua absolutamente
desconocida y lo llevé a un traductor de lenguas antiguas. Este traductor
solamente pudo descifrar lo que estaba escrito cuando puso el papel frente a un
espejo. La nena de 12 años había escrito -no sé si era en arameo o en hebreo
antiguo- una frase en escritura-espejo. ¿Ustedes saben lo que significa escribir en escritura-espejo y para colmo en
arameo o en hebreo antiguo? La frase decía algo que Jesús escribió utilizando
la mano de esta nena y que yo voy a recordar siempre y que les pido que ustedes
también se acuerden. La frase era “no estáis haciendo lo suficiente”.
Queridos
hermanos y hermanas, de todo corazón les digo. No estáis haciendo lo
suficiente. No estamos haciendo lo suficiente. Y ustedes me pueden decir que sí
y yo les voy a decir que no. Porque lo suficiente va a ser el día que
despierten y se vuelvan Dios de nuevo. Hasta ese momento no estáis haciendo lo
suficiente. Es como una persona que va a un gimnasio y quiere desarrollar mayor
físico, agarra una pesa de 2 kilos la primera vez, hace ejercicio. Al principio
le cuesta, pero después de un tiempo, ya no le cuesta más, porque dice que es
fácil. Esa persona ahora tiene que agarrar una pesa de 4 kilos. Al principio le
va a costar. Después le va a dejar de costar. Hay que agarrar una pesa más
grande y seguir porque quiere desarrollar su físico. En el camino espiritual
hay que seguir agregando hasta despertar.
Todos
nosotros, como les dije, vamos a morir. Les puedo asegurar algo. En el momento
de morir, ninguno de ustedes se va a preocupar por la cuenta bancaria, ninguno de
ustedes se va a preocupar por la fama que tuvieron, a ver si aparecieron en
periódicos, si fueron famosos, no les va a importar nada. Lo único que les va a
importar es qué siente la conciencia de ustedes. La conciencia tranquila va a
ser el Paraíso. La conciencia arrepentida va a ser el infierno. Todos nosotros
nacemos llorando. Tenemos que morir con una sonrisa en los labios y en el
corazón. Tenemos que morir sintiendo que esta vida valió la pena y que sirvió
para acercarnos más a la Madre de Teresa de Calcuta. Si sentimos eso, habremos
haber pasado de grado. Si no lo sentimos vamos a arrepentirnos muchísimo,
muchísimo.
Cada uno de
ustedes está trabajando con mayor o menor intensidad para sentir el último día
la gratificación de la conciencia. ¿Cómo podemos alcanzar eso? La vida es una lucha de placer y de dolor.
Uno dice, cuántos problemas tengo en la vida. Levante la mano quién no tiene
problemas. ¿Alguien levantó la mano? Si hay uno que no tiene problemas que venga
acá que me voy a postrar a sus pies. Todos los seres humanos tenemos problemas.
Les puedo asegurar que Bill Gates también tiene problemas. Todos los seres
humanos, no importa la plata que tengan, no importa el reconocimiento que
tengan, no importa que sean el presidente de los Estados Unidos o de Venezuela
o del país que quieran, todos tienen problemas, porque está diseñado así este
plano. Las piedras están en el río para
darle velocidad al agua. La verdadera lucha es luchar contra los enemigos internos,
contra los sentimientos de separatividad, contra la ira, la lujuria, la
codicia, contra el egoísmo. Estos son los verdaderos enemigos que tenemos, no
los que están afuera. Los que están afuera son una excusa que Dios nos pone
para ver si realmente estamos evolucionados.
Sai Baba no
quiere que nadie se vaya a un ashram
y se vuelvan ascetas. Quiere que vivan en el mundo pero que no sean del mundo.
Él dice que
el dinero no tiene nada de malo, todo depende de cómo se consigue y para qué se
usa. Quiere que tengamos los pies bien firmes en la tierra pero todo el tiempo
la cabeza muy alta en el cielo. Esta es la clase de seres humanos que tenemos
que ser. Tenemos que tener la cabeza en el cielo y que significa acordarnos de
Dios. ¿Saben cuál es el problema del mundo? La gente tiene invertido algo muy
importante. La gente le teme a Dios y ama el pecado. ¿Se dan cuenta de esto? La
gente tiene un temor a Dios tremendo y todo lo pecaminoso le encanta.
La realidad
debería ser al revés. Habría que temer al pecado y amar a Dios. El día que nos
demos cuenta que Dios existe, -y en un ratito voy a dejar de aburrirlos y
contarles alguna experiencia cómo Sai Baba me convenció de que Dios existe- ese
día vamos a tener mucho, mucho temor al pecado.
¿Saben lo
que es pecado para Sai Baba? Pecado es toda acción, todo pensamiento, toda
palabra que retrase la conciencia de Dios en el mundo o el predominio de la
bondad. Toda acción, palabra o pensamiento que genere una energía que retrase
el avance del bien en el mundo, es un pecado. Toda acción que pueda dañar al prójimo
es un pecado.
¿Qué es
mérito? Toda acción que promueva la conciencia de Dios en el mundo. Toda acción
que promueva el bien en el mundo.
Desde la
perspectiva de los grandes maestros espirituales, desde la perspectiva que yo
les dije antes, de que todo es Dios y que nosotros sufrimos porque no nos dimos
cuenta de que estamos acá vivos, viviendo esta película de dolor y placer, y
entonces, de qué se trataba, les dije antes, de tener más plata, de tener más
ropa, mejores casas, y no de acordarnos que éramos Dios, y que era lo
importante, que éramos Bill Clinton, tenemos que acordarnos que somos Dios.
Toda acción que nos ayude a nosotros o al prójimo, acordarse que es Dios, avanzar en esa dirección es una
verdadera acción meritoria.
Ustedes
pueden decidir qué hacer de una manera muy simple. Esta acción ¿va a dañar a
alguien? ¿Va a hacerle mal al predominio de bien en el mundo? Esta acción ¿la
podría hacer si Jesús estuviera delante de mí mirándome, si Sai Baba estuviera
delante de mí mirándome, si Dios estuviera mirándome? Si la pueden hacer,
háganla tranquilamente, si no la pueden hacer, mejor no la hagan porque si la
hacen, hay una ley que se cumple.
Sai Baba
dice que Él a los 14 años profetizó el curso de toda la historia de su vida y
del futuro de la humanidad. Incluso un día materializó un plato muy grande
donde estaban escritos los grandes acontecimientos de su vida y de lo que iba a
pasar en el mundo.
Él anunció
que vivirá hasta los 96 años; 8 años después va a volver a encarnar; dijo dónde
va a encarnar. Hace poco tiempo estaba muy contento y le preguntaron por qué y
dijo que acababa de nacer su padre en su futura vida o reencarnación y Él dijo
que la humanidad no solamente no se va a destruir, no va a haber ningún
holocausto nuclear, sino que va a avanzar hacia la luz. Van a predominar los
valores humanos en el mundo y ya no va a haber que cerrar con llave las puertas
de nuestras casas, y va a venir lo que podemos imaginarnos como la edad dorada,
la edad de la luz en la tierra. Aunque hoy nos parezca inconcebible, eso es lo
que va a ocurrir y va a ocurrir antes de lo que ustedes piensan. Inclusive, les
voy a decir, aquí en Venezuela van a estar muy bien antes de lo que ustedes
piensan (aplausos).
Lo
importante que quiero transmitirles es cómo pueden ustedes ayudar a que eso
ocurra lo antes posible. Todos ustedes, todos nosotros tenemos una suerte
enorme. Nosotros vamos a ser testigos, y no solamente testigos, vamos a ser
instrumentos y partícipes del cambio más maravilloso que va a ocurrir en la historia
de la humanidad. Esto va a ocurrir no por un cambio de un sistema político, ni
social, ni cultural, ni económico. Lo que va a suceder es que cada vez más y
más personas se van a interesar por lo espiritual. Más y más personas van a
empezar a practicar ciertas disciplinas espirituales, más y más personas van
pensar en querer cambiar. Y va a llegar un momento en que habrá una masa
crítica en el planeta tierra tan grande, se alcanzará una masa crítica que va a
cambiar energéticamente la vibración en la tierra y en ese momento algo
distinto va a pasar. Los malos van a perder la energía que los lleva a ser tan
malos. Va a ir decreciendo el interés en ellos, va a ir desinflándose ese afán
de conquistar y de tener. Va a generarse una onda de luz. Cada uno de ustedes
tiene que entender que puede hacer mucho por este cambio.
Esta nena de 12 años que yo conocí, le preguntaba cómo
veía esto. Me decía que veía el plano espiritual donde todo ya había sucedido.
Por eso cuando hablaba de la enfermedad de la gente, decía “tu cuerpo físico
puede estar hoy sano, pero en el cuerpo espiritual veo la enfermedad”. A otra
persona enferma le veía la salud y le decía que no se preocupara porque se iba
a curar. Todo sucede primero en el plano espiritual, después sucede en el plano
físico.
Lo que hoy
vemos en el mundo, el terrorismo, las guerras, la desunión, el conflicto, en el
plano espiritual ya terminó. Sai Baba reveló que el bien ya triunfó en el plano
espiritual (aplausos), y que muy pronto vamos a ver este bien manifestarse aquí
en este lugar. Les voy a hacer una profecía y si no se cumple me lo reclaman,
pero no me preocupa porque sé que se va a cumplir y por eso se los digo y no
aplaudan ahora porque tengo mucho que decirles, pero para que no crean que
estoy hablando en el aire, van a ver ustedes aquí en Venezuela que en 2 ó 3
años van a estar con una sonrisa muy grande. Lo primero que les pido a todos
ustedes que hagan y que hagan realmente, quiten la energía del pensamiento en
el conflicto, olvídense del conflicto y ayuden a los demás a que dejen de
pensar en este conflicto. En este conflicto no va a haber vencedores ni
triunfadores, no va a ver gente que gane ni gente que pierda. No va a ganar ni
Chávez ni los opositores, van a ganar todos (aplausos), porque en muy poco
tiempo Venezuela va a estar muy bien y todo el mundo va a estar muy bien. Cada
país va a ir avanzando hacia una etapa de mayor bondad y mayor luz.
Sai Baba da
una recomendación. Cuando ustedes hablan del amor, todos los escritos, en todos
los libros se habla del amor. ¿No es cierto? Siempre se dice que Dios es el
amor. Baba dice que amor es Dios. ¿Cómo desarrollar el amor? Es la pregunta más
importante. Sai Baba da un remedio, una fórmula para desarrollar el amor. Si
ustedes me prometen algo, yo se las voy a revelar. El que no me lo prometa, le
pido que se tape los oídos. Lo que les pido a cambio de revelarles la fórmula
es que se la cuenten a 10 personas por día. En realidad, traten de contársela a
mucha gente ¿me lo prometen? Es muy simple, pero es muy efectiva. Él dice, cada
vez, nosotros tenemos que aplicar tres cosas simultáneamente: dejar de
prestarle atención a las faltas del otro, considerar las faltas del prójimo por
enormes que sean como insignificantes. Esto es lo más difícil de todo. Dice Él,
consideren sus propias faltas insignificantes, como enormes y traten de
cambiar. Esto también es difícil, porque uno trata de pasar por alto y esconder
debajo de la alfombra las faltas de uno. Cuando uno encuentra a Sai Baba le
pasa algo muy especial. Aparece como un lente de aumento y uno ve sus propias
falencias. Hagan esto, miren sus falencias y vuélvanse humildes. Y Sai Baba
dice que el tercer punto es el siguiente, recuerden siempre la Omnipresencia de
Dios. Lo que les dije antes, imagínense que está Jesús, que está Sai Baba
mirándoles. Cuando uno hace estas tres cosas, día a día desarrolla más amor en
el corazón. Prueben y en un año me cuentan qué pasó.
Sai Baba
dice que el verdadero camino espiritual, y que mucha gente dice qué es el camino
espiritual, es muy difícil, cómo lo puedo hacer, y uno habla de meditar. Los
Centros Sai son reuniones de personas que escucharon el mensaje de Sai Baba,
que recibieron ese “toque”, de que por algo se les apareció Sai Baba y se
reúnen para aprender más sobre su mensaje y para poner en acción ese mensaje.
Una hormiga no puede hacer nada, un ejército de hormigas mueve una montaña,
para hacer servicio, para poner el amor en acción, en servicio. Esto es la
Organización Sai. En ella hay actividades que se llevan a cabo, como les dije
antes, se enseña a meditar, se enseña a cantar o a repetir el Nombre de Dios,
se practica la educación en valores humanos para los chicos, se hacen círculos
de estudio para comprender la verdad de todas las Escrituras, para ensanchar la
conciencia.
Hay muchas
formas de aplicar las enseñanzas de Sai Baba, pero Él dice que si no pueden
hacer eso, da una sola recomendación y les voy a dar ese segundo mensaje de Sai
Baba y les pido que por favor, lo apliquen, intenten aplicarlo. Sai Baba dice
que la disciplina espiritual más importante de todas es no pensar mal de nadie,
no hablar mal de nadie, y no sentir mal de nadie. Si logramos vivir de esta
manera, todos ustedes cuando dejen su cuerpo van a ser santos, más que la Madre
Teresa de Calcuta. Es muy difícil pero lo pueden hacer, inténtenlo, obsérvense
y cada vez que vayan a pensar algo mal de alguien, piensen en otra cosa. El
pensamiento es una fuerza poderosísima, aunque no se den cuenta; el pensamiento
es una energía que tiene luz, que tiene forma, que tiene poder. Si yo pienso
mal de alguien lo voy a dañar aunque sea en su plano sutil y va a terminar
siendo en su plano físico. Si pienso bien, lo voy a ayudar, lo voy a curar, lo
voy a hacer avanzar. Sai Baba dice que si no pueden hacer el bien, por lo menos
no hagan el mal. Y además, esto se los digo por autoprotección.
Escúchenme
bien por favor, se los digo porque son mis hermanos y mis hermanas, queridos
hermanos y hermanas, por favor escúchenme bien, no se hagan daño. Cada vez que
piensen mal de alguien, se están generando un karma negativo que van a tener
que pagar, no hay escapatoria para el karma, puede ser pronto o más adelante,
en esta vida o en otra, pero todo vuelve. Esta es una de las leyes que Sai Baba
dice que la humanidad va a conocer. Sai Baba dice que la humanidad, en su gran
conjunto, va a creer en dos cosas que son realidad, la ley del karma y la ley
de la reencarnación. Los seres humanos van a saber que de verdad existe la
reencarnación, que todo continúa, que el alma es inmortal y continúa hasta que
despierte y se diga, ah, era Dios! y que lo que se siembra, lo cosecha.
Cuando uno
comprenda esto, va a cuidarse mucho más porque ¿quién va a escupir al cielo y
quedarse parado para mojarse la cara? Pensar mal de otra persona es mucho más
grave porque es haber hecho una acción muy negativa para otra persona y eso
vuelve. Entonces, por favor, no sé si lo entendieron. Si quieren, puedo tratar
de hablar en otro idioma que no sea argentino. Voy a hablar en el hermoso castellano
mucho más lindo que el mío, pero por favor, entiéndanme, si de aquí salen y no
les importa nada, por favor, aunque sea llévense una sola cosa. Llévense este
mensaje, traten de cuidarse, no piensen mal de nadie y no hablen mal de nadie.
Por lo menos, no hablen mal de nadie. Saquen la mente y piensen en otra cosa.
Traten de cambiar esa afinidad, ese gusto terrible que los seres humanos tienen
y es el “chusmerío”, eso es lo más dañino de todo para uno mismo. Dejen eso. El
haber asistido a esta reunión fue lo mejor que les pudo pasar (aplausos).
A Sai Baba
se le conoce mundialmente como el Hombre de los Milagros. Se le conoce por las
materializaciones que hace y por las curaciones que hace. A mí siempre me piden
que trate de no contar milagros, yo jamás hago caso, porque los milagros para
mí son una hermosísima tarjeta de presentación pero más que eso, son una forma
de captar nuestra atención. Yo soy Psicólogo. Era muy, muy escéptico, tenía que
ver para creer y no solamente ver para creer, pero tenía que ver muchas veces
para creer. Porque de repente Sai Baba nos dice que estiremos la mano y Él pone
la palma de su mano arriba de la nuestra y aparece en nuestra palma una pelota
de polenta. ¿Saben lo que es la polenta acá? De polenta caliente. Una chica argentina,
un día en la mañana dijo, qué ganas tengo de comer algo que me dé Sai Baba. A
la tarde Sai Baba llamó al grupo argentino a entrevista y de repente llamó a
esta chica y le dijo, estira tu mano y Él le dijo, las dos manos. Sai Baba puso
su mano a unos 30 centímetros por encima de las manos de ella y en las palmas
de la chica apareció una pelota de polenta caliente y Sai Baba empezó a tomar
un pedacito y lo puso en la boca de cada persona. En el grupo había 30
personas, les dio tres bocados a cada persona, es decir, 90 bocados y la pelota
seguía intacta. Esta chica después contó que en un momento se preocupó porque
pensó que no le iba a quedar nada y en ese momento vio la pelota que estaba
intacta como si no hubiera sacado nada (risas y aplausos).
Yo tuve la
gracia de poder ver más de 100 ó 150 materializaciones a centímetros de mi
cara. Un día, realizaba ya mi cuarto viaje a la India, y para ese entonces
había sentido la bondad y Divinidad de Sai Baba y el bien que traía para el
mundo, así que me dedicaba a contarle a todo el mundo sobre Sai Baba. Como ya
lo escucharon, la Organización Sai es sin fines de lucro, no se cobra nada por
nada. En India, en el ashram, todo es
casi gratuito. Una persona va y tiene una habitación y cuatro comidas por lo
que acá serían como unos Bs.2.500 al día. Sai Baba prohíbe que se cobre por las
actividades espirituales y tampoco viene a buscar adeptos para una nueva
religión; quiere que todos se transformen en mejores personas y entonces esto
fue lo que sentí y me preguntaba si hace 2000 años hubiera conocido a Jesús qué
hubiera hecho. Hubiera querido ir a todos lados y decirles, hermanos, hermanas,
miren quién está en Palestina, aprovechen esa presencia y ese mensaje. Es lo
que hubiera hecho hace 2000 años por amor a mis hermanos y hermanas. ¿Ustedes
no hubieran hecho lo mismo, no hubieran ido corriendo para que todos fueran a
conocerlo? Yo sentía eso e iba a todos lados donde me invitaban, pero en mi
cuarto viaje a la India, me entró una duda sobre Sai Baba, sentí que Él era bueno,
que obviamente Él no quiere nada para sí, que vive una vida super-modesta.
Swami vive en una habitación tan pequeña que no tiene ventanas, se la pasa el
día en un pasillo sentado, casi no come, casi no duerme, atiende gente todo el
día, se preocupa por actividades de servicio todo el tiempo, y uno dice, un ser
humano tendría que tener alguna gratificación, de lo que nosotros llamamos
gratificaciones mundanas de nuestros sentidos.
Les puedo
garantizar que ninguno de nosotros aguantaría una semana la vida de Sai Baba.
Entonces uno dice, es un ser que vive para el otro, pero me entró una duda
cuando Él se refiere a la Divinidad, a ese nivel. Y me sentí muy mal y me dije,
yo no puedo hablar más sobre Sai Baba, porque no puedo decirles a ustedes que
Sai Baba, es esto o aquello si yo tengo un milímetro de duda, sería un
hipócrita ¿no es cierto?
Entonces me fui al cuarto y me sentí realmente como la mona ¡muy mal! Y
de repente pensé: ¿quién me puso la devoción por Sai Baba? ¿quién me puso esta
duda en la cabeza? Sai Baba, ¿quién me la va a resolver? Sai Baba. Y empecé a
pensar y de pronto apareció en mi mente una idea brillante y me dije: ¡Ya sé,
le voy a pedir que me materialice un reloj como prueba de Su divinidad! ¿Por
qué le pedí un reloj? Por dos motivos. Uno, porque ya había tenido varias
entrevistas y Él materializa muy seguido ceniza sagrada “vibhuti”. Les voy a
contar algo antes de olvidarme. Lo que más materializa Él constantemente es
esta ceniza sagrada y que lo van a ver en la película que les vamos a pasar y
que tiene tres poderes: de protección, de curación y de auspiciosidad. Los videntes ven que cuando esta ceniza la
tiene una persona, se forma una especie de aura de luz que protege a la persona.
Cuando una persona toma la ceniza, todas las energías negativas desaparecen y
se llenan de luz. Protege en el ámbito físico, mental y espiritual. Trae
auspiciosidad y tiene poderes de curación. Yo les voy a contar en un ratito una
curación que me hizo a mí. Hay miles de experiencias de curación, puede curar
en el momento de tomarla o después de varias tomas, o puede no curar. ¿Por qué?
Porque a lo mejor el karma de esa persona es pasar por esa enfermedad para que
progrese y no para que pague un karma, y entonces la ceniza en ese caso no cura,
pero como la ceniza es inocua, nunca hace mal y como energético espiritual
siempre limpia el aura, entonces es siempre buena de tener y de tomar. Así que
todos los que estén interesados en tenerla, aunque sea como un talismán, pueden
ir después a un Centro Sai donde se las pueden dar en forma gratuita.
Yo había
visto muchas veces materializar vibhuti y otros objetos, pero nunca un reloj.
Entonces dije, si me da un reloj, no va a ser algo casual. El verdadero motivo
era que yo tenía un reloj muy lindo que había comprado en Estados Unidos y que
era super chato, muy lindo en su forma, pero era de cuerda y siempre estaba o
atrasado o adelantado, me volvía loco, pero como era tan lindo yo estaba
apegado al reloj, miraba las relojerías y decía que eran lindos los de cuarzo,
que andan perfectos, pero seguía sufriendo con el reloj que tenía porque estaba
apegado. Y entonces pensé que si Sai Baba me daba un reloj no iba a tener
ningún problema en usar el que me diera.
Creo que esa misma noche tuve un sueño con Sai Baba. Él dice que cuando
nos visita en el sueño, no es una producción onírica de nuestra mente, no es un
sueño que nuestra mente crea, sino que es una verdadera visita astral de Sai
Baba, así que deseo de todo corazón que muy pronto todos ustedes tengan a Sai
Baba en un sueño. En el sueño, Él
apareció y me contó todo lo que me pasaba con el reloj, que lo quería cambiar,
que no lo cambiaba, todo lo que les acabo de contar y de repente me dijo: ¡Voy
a resolver tu problema, tu reloj desapareció! Fue tan fuerte el impacto que me
desperté en mitad de la noche, prendí la luz y busqué mi reloj que lo había
dejado al lado de mi cama, porque para colmo, no era ni sumergible, yo me daba
una ducha en la noche, así que me lo sacaba, lo busqué y no estaba. Me pegué un
susto. Todavía me acuerdo cómo empezó a latir el corazón y pensé, Sai Baba me
castigó, como lo desafié pidiéndole un reloj, me dio un castigo y me dijo:
bueno, me llevo el tuyo. ¿Les cuento la historia completa?
El tener
una entrevista con Sai Baba es muy difícil. A la mañana siguiente, voy a lo que
se llama “darshan”, que es cuando Sai Baba camina entre la gente, Él me miró y
me llamó a una entrevista. En la entrevista, entre un grupo de gente, me mira,
mueve su mano en forma circular, que es cuando Él materializa algo, materializa
un reloj y me lo da, pero cuando la mano de Sai Baba llegó a la altura de mi
cara, siguió su curso y se lo dio a un joven estudiante que estaba detrás de
mí. Ese día aprendí que tengo un corazón muy fuerte porque no me morí. ¡Miren cómo juega!
Veinte días
después, el día que me iba del ashram,
Sai Baba pasa al lado mío en el darshan, me mira y me pregunta: -“¿a qué hora
te vas?” Solamente para mostrarme que yo me iba, y jugar una vez más con la
hora. Yo le respondí, -“después de darshan, Swami”. Y me invita a una
entrevista. En la entrevista, de repente me mira, Él se sienta en un sillón,
todos nos sentamos al rededor de Él, unas 30 ó 40 personas, me mira, me corre
la manga de la camisa y me pregunta: -“¿qué hora tienes?” Y cuando yo voy a
decir, no, no, Él me para y puso la misma cara que en el sueño, la misma
expresión y con las mismas palabras, el mismo tono de voz me dijo:-“tu reloj
desapareció”.
Me quedé
con la boca abierta porque fue la misma imagen del sueño. Él siguió hablando, y
al ratito me preguntó: -“¿cómo está tu mente de mono loco?” Y cuando me dijo
eso, en ese segundo tuve lo que en Psicología se llama un “insight”, me
di cuenta qué me pasaba. El mono no se queda quieto nunca, imagínense un mono
loco. Mi mente estaba en las alturas de la fe, saltaba al abismo de la duda.
Fe-duda. Y me di cuenta en ese momento y le respondí: ¡muy mal Swami! pero se
lo dije de corazón, sintiéndolo, entonces Él me miró y me dijo: -“tan mal no
estás”. Puso la palma de la mano delante de mi cara y apareció en la mano un
reloj, y antes de que cayera lo agarró con su mano. ¡La prueba que yo
necesitaba! Me lo puso en la muñeca, me dijo todo lo que el reloj representaba
para mí, miró el reloj que había en la pared y dijo, 8:12, mostró el reloj que
tenía la misma hora y me dijo, ves, todo lo que hago es perfecto. Luego me
dijo, le voy a dar un poder muy especial a tu reloj, cada vez que tengas un mal
pensamiento se va a parar. También me dijo que no mostrara el reloj. Cuando
Baba materializa algo, el objeto que materializa refulge de luz y yo tenía el
reloj tapado para que nadie lo viera, tal como me había dicho que no lo
mostrara pero al rato corrí la mano, lo miré, y cuando lo miré estaba parado.
Pegué un grito y le dije ¡Swami, se paró!. Él me quedó mirando, porque
imagínense, Él estaba hablando, y yo estaba gritando. Entonces Él me dijo, yo
sé que se paró porque pensaste esto, esto y esto. Me dijo todo lo que había
pensado.
Bueno, ese
reloj lo tuve 9 años y estuvo vivo porque realmente el número de Sai Baba es el
número 23. Él nació un 23 de noviembre y a muchos seguidores de Sai Baba, como
a mí nos pasan muchas cosas con ese número 23. Y por ejemplo, como el día de
hoy que es 17 pero a mí me pasaba algo y entonces la fecha del reloj saltaba al
23, como para mostrarme que Él estaba siempre ahí. ¿Quieren que les cuente la
historia completa? Sí, sí, sí. No sé cuánto tiempo tenemos. Ya son las 8:23.
¡Miren qué casualidad, las 8:23! Después les voy a contar una historia con el
número 23, por ahora les voy a terminar de contar la historia del reloj.
Nueve años
más tarde, en una entrevista Sai Baba me miró serio y me dijo, te voy a
remover, te voy a remover, te voy a remover, muy serio. No sabía qué
significaba pero cuando Sai Baba lo dice, hay que estar preocupados, por lo
menos. Volví a Buenos Aires y en el curso de 5 días tuve tres tremendos
accidentes y en cualquiera de los tres me hubiera podido morir, por lo menos en
dos de ellos pude haber muerto. Los tres fueron tremendos pero con una protección
Divina enorme. En uno tuve un asalto por una banda peligrosísima que después
fue muy famosa por matar a un periodista en Argentina. Justo ese día estaba en
una playa con toda la familia y allí fue cuando ellos vinieron y me robaron el
reloj. Imagínense, me robaron el reloj
de Sai Baba, pero gracias a Su protección a nosotros no nos pasó nada. Y tuve
dos asaltos más que si les cuento, cada uno fue un milagro en sí, pero voy al
asunto del reloj para no hacer esto tan largo. Si yo les cuento todas las experiencias
que tuve con Sai Baba, ustedes van a tener que dormir acá esta noche. Se llevaron el reloj de Sai Baba. En otro
viaje a India le dije a Sai Baba que me lo devolviera y Él me dijo que lo sabía
pero que primero cumpliera con mi deber y que después me lo iba a dar. Cumplir
con el deber ante los ojos de Sai Baba no es fácil, así que decidí mientras
tanto comprarme otro reloj, muy lindo, muy bueno y un tiempo después, un par de
años después, de eso no hace mucho, un poco después de volver de India, fui a
una reunión de trabajo a ver a un empresario en Argentina y a las 5 de la tarde
que salía de su oficina e iba en dirección al estacionamiento donde había
dejado mi auto, antes de entrar en pleno día, a las 5 de la tarde, alguien me
tomó fuertemente por detrás, muy firme la mano. Sin embargo, pensé en un
segundo, como en un flash, que se trataba de un amigo que me hacía una broma.
Miren cómo la mente piensa tan rápido. Pensé en ese momento que era la policía
que me estaba arrestando confundiéndome con alguien y luego de pensar esto me
volví y vi a un joven de apenas unos 14 ó 15 años que me estaba robando, porque
con una mano me inmovilizó el brazo y con la otra me arrancó el reloj. Si
quieren aprender a robar relojes, después de la charla les doy una clase a
todos. ¡No, no, mejor no les doy clase porque genero un mal karma, así que no
vengan! (risas). Con un golpe seco me arrancó el reloj. Cuando me di cuenta
empecé a seguirlo pero le esperaba en la esquina otro muchacho montado en una
moto, saltó rápidamente a la motocicleta y desaparecieron. Yo me quedé frío,
había un montón de gente en la calle, nadie hizo nada y pensé que tenía un
karma con los relojes. Primero, me habían robado el de Sai Baba y ahora, este
otro, pero ¿qué iba a hacer? Me fui al estacionamiento, busqué el auto y me fui
a mi casa. Yo vivo en las afueras de la ciudad. Pensé que no tenía sentido
hacer una denuncia. Era un reloj importante, de todas maneras pensé que no
importaba y me fui. Eso fue como a las
5 de la tarde.
Al
siguiente día era jueves. Cada mañana antes de salir medito y estaba ya
terminando cuando de repente me acordé de toda esta historia del robo y pensé
en Sai Baba. No sé por qué pensé: “Swami, eres Omnipotente, si quieres me lo
puedes devolver”. Apenas pensé esto dije: “¡Qué tonto, mejor le pido cosas más
importantes, debo desapegarme del reloj, ya basta!” Cinco minutos después
terminé la meditación y el reloj que me robaron estaba materializado en mi
casa. El mismo reloj, el mismo número de serie, con la correa rota como me lo
había arrancado el ladrón. ¡Este es el juguetón de Sai Baba! (aplausos).
A Sai Baba
se le conoce por sus curaciones. Yo he presenciado muchísimas curaciones. He
estado con una persona que tenía un cáncer. Lo habían operado en un instituto
de Houston, uno de los principales hospitales de Oncología de Texas, Estados
Unidos. No lo pudieron curar. Fue toda una historia. ¿Se las cuento completa?
Sí, sí, sí.
Primero les
cuento esta historia. En el primer viaje a India, al dejar Buenos Aires, estuve
como tres meses afuera. Al regreso, cuando iba saliendo del ashram, me puso a pensar -era marzo de
1982- ¡qué ganas tengo de volver en septiembre! Entonces pensé en Sai Baba y le
dije: Swami, tráeme en septiembre de regreso. No tenía dinero para volver en septiembre.
Me lo había gastado en ese viaje pero se lo pedí con todo el corazón. Mírenme,
háganme acordarles algo muy importante, les voy a contar, cómo hay que pedirle
a Dios. ¿De acuerdo? Los aburridos no se vayan porque esto les va a ayudar
mucho en su vida.
Estaba en
el primer viaje y le estaba pidiendo volver en septiembre. Yo tenía tal
convicción que saludé a la gente que estaba allí y les dije que no me
extrañaran porque en septiembre volvería. Regresé a Argentina, materialmente
era imposible volver de nuevo a India, no tenía ni un peso. Pero se lo había
pedido a Sai Baba y comencé a trabajar de nuevo. A fines de julio me llegó una
oferta de trabajo, de hacer una obra de teatro en Ecuador y me pagaban el
pasaje de ida y regreso, estadía de 30 días más los honorarios por ese viaje.
Así que me fui a Ecuador, permanecí los 30 días y al día siguiente vencía el
boleto aéreo y tenía mi regreso a Argentina, pero no sé por qué se me ocurrió
que tenía que hablar de Sai Baba en Ecuador, en donde nadie lo conocía. Me
dije, bueno, tengo que hacer el intento de hablar sobre Sai Baba acá, pero
¿cómo hago? Mañana vence mi boleto, sale el vuelo mañana ¿qué hago? Me fui a
las oficinas de Aerolíneas argentinas para pedirles que como tenía dos viajes
de regreso a Buenos Aires desde Ecuador quería que en lugar de volver al día
siguiente, me dejaran regresar en el otro vuelo, cuatro o cinco días después.
La empleada decía que el pasaje vencía al día siguiente y yo le respondía que
tenía que quedarme. Estuvimos discutiendo acaloradamente como 30 ó 40 minutos y
en un momento le dije, señorita, yo me voy a quedar, así que usted me dice
cómo. La empleada me dijo que abriera el boleto para la tarifa de un año y que
pagara 100 dólares y que me quedara lo que quisiera. Yo le dije, ¿y por qué no
me lo dijo antes? Pagué los 100 dólares y salí de las oficinas de Aerolíneas y
me pregunté: ¿y ahora qué hago? No podía ir a una plaza a hablar de Sai Baba;
imagínense que estaba en Guayaquil y recién me di cuenta qué debía hacer.
Entonces pensé que tenía un amigo que se había mudado a Quito, tenía el
teléfono, lo llamé y le expliqué todo. Me dijo que me fuera para Quito y que
entonces seríamos dos para intentarlo. Me fui a Quito, mi amigo le habló a un
cura católico que dirigía una escuela de Yoga y éste me invitó a dar una charla
en la asociación de Yoga que dirigía. El lunes tenía la sensación de hablar de
Sai Baba. El martes era mi vuelo de regreso. El día viernes estaba dando una
conferencia de Sai Baba en un salón lleno de gente y yo no lo podía creer.
Cuando terminé, el cura me dijo que lo que había dicho era tan interesante que
se podía escribir un artículo para incluirlo en una revista que publicaba en
todo Ecuador y que si tenía una foto de Sai Baba, la iba a poner en la portada
de la revista. Yo tocaba el cielo con las manos, imagínense, no solamente un
salón lleno de gente que había escuchado, sino que un artículo iba a ser
publicado en una revista que se distribuía en todo Ecuador.
Al día siguiente
era sábado, este amigo argentino que vivía en Quito me invitó a un concierto.
Al salir del concierto a media noche, se encontró con un industrial ecuatoriano
a quien le estaba haciendo una campaña de publicidad y se pusieron a hablar en
la puerta del teatro. Mientras ellos hablaban, yo me moría de frío. Quito es un
lugar precioso pero en la noche hace mucho frío y más que morirme de frío,
comencé a tiritar y este señor se dio cuenta y le dijo a mi amigo que dejáramos
de hablar porque yo me iba a congelar. Nos invitó a almorzar a su casa al día
siguiente. Le dije a mi amigo que yo no iba a ir a un almuerzo de trabajo, pero
él me dijo que lo iba a hacer quedar mal, así que me fui con él.
Ahora vamos
a ver, ¿de qué se imaginan que hablé en el almuerzo? Bueno, creo que estamos
todos de acuerdo ¿no? A los diez
minutos de hablar sobre Sai Baba, este señor que no estaba en ningún camino
espiritual, más bien estaba metido en el mundo material, era ex-Embajador ecuatoriano,
amante de la ópera, amante de todos los placeres sensoriales que se puedan
imaginar, que tenía una cama de agua y que si ustedes le contaban de un placer
de un masaje en algún lugar, él iría corriendo. De repente me dijo como a los
diez minutos: Señor ¿a usted le molestaría ir conmigo a India? Yo tenía mi
regreso el día martes para Buenos Aires. Y yo le dije rápidamente: ¡de ninguna
manera! (aplausos).
Él me dijo,
entonces mañana lunes nos encontramos en tal dirección, es una agencia de
viajes, nos compramos dos pasajes y nos vamos para la India. Yo le dije: ¡con
mucho gusto! De todas maneras pensé que
era una broma. El lunes estaba en el hotel y en la mañana pensé que teníamos
que encontrarnos a las 10 pero como a las 9 me dije: ¿Y si es una broma? Pensé, no importa, prefiero ir por si acaso.
Yo estaba parado en la puerta del lugar, este hombre no venía y pensé que había
caído como un “chorlito”. Ya casi estaba para irme cuando él apareció, compró
los dos pasajes y el 2 de septiembre ambos estábamos sentados en el ashram de Sai Baba.
Tuve una
experiencia, fue la segunda vez que la tuve. Cuando Sai Baba apareció escuché
dentro de mi cabeza la voz de Él que me decía, “querías estar acá en septiembre
y acá estás”.
Ahora vamos
a ver por qué este señor fue a India. Yo me enteré en el viaje. Este señor era
el que tenía cáncer. Lo habían operado en Houston hacía seis meses y estaba
esperando morir. A pesar de todo el dinero que tenía, lo único que le quedaba
era un poco tiempo de vida, cuando de pronto aparecí yo hablándole de un ser
que podía curar cualquier enfermedad. Él dijo que entre morirse e intentarlo
había decidido ir allá. Regresamos diez días después y este señor estaba
totalmente curado. Fue a hospitales en Estados Unidos y Europa, en donde le
preguntaron quién lo había operado. Hoy, veinte y pico años después, está
cantando el Om. Cuando regresó a Ecuador publicó en una revista su experiencia
y la distribuyó en todo el país; él se transformó y yo recibí la Gracia de
estar en India y ser partícipe de esa curación (aplausos).
Curaciones
he visto muchas. He estado al lado de paralíticos que Sai Baba los hizo entrar
y que luego los sacó caminando. Un día vi a un joven de Holanda que tenía 20
años postrado, paralítico, Sai Baba lo sacó caminando de la entrevista. Al día
siguiente, vi a este joven ejercitando sus piernas, en una habitación frente a
la mía, para fortalecerlas pues éstas eran tan delgadas como dos palillos. He
estado con personas ciegas que les devolvió la vista. He estado con personas
que murieron y les devolvió la vida. Sai Baba resucitó a mucha gente. A un
norteamericano lo sacó de la morgue del hospital de Bangalore a las 8 horas de
haber muerto, delante de los médicos del hospital y le devolvió la vida. A un
hindú, en el ashram de Sai Baba, si
alguien muere, no se le crema sin Su permiso. Este hindú murió, pero algo muy
raro sucedió. Sai Baba no dio el permiso para cremarlo. En la India suele hacer mucho calor por lo
que al segundo día, la esposa del fallecido le pidió, ya que lo tenía en el
cuarto donde vivía, un cuarto demasiado pequeño, que por favor, puesto que el
cuerpo se estaba descomponiendo y en vista de que el hedor era muy
desagradable, le diera el permiso para
cremarlo, pero pasó el tercer día y nada. Al final de ese día, Sai Baba
apareció en el cuarto donde yacía un cuerpo en avanzado proceso de
descomposición al que le devolvió la vida.
Un día tuve
una experiencia con el vibhuti famoso. Tuve un accidente en un dedo, se me
había incrustado una grapa y muy rápidamente la uña se tornó totalmente negra,
por lo que el dedo se me hinchó terriblemente. Ese día tenía que dar una charla
en el Centro Sai pero primero proyectamos una película. Antes fui a un
consultorio y la doctora me dijo que seguramente iba a perder la uña y que para
reducir la infección tenía que tomar antibióticos. Compré la medicina, la
guardé y pensé comenzarla cuando regresara a casa, luego de asistir al Centro
Sai para tomarla después de la cena. Me fui al Centro Sai, y antes de proyectar
la película, que duró una hora, tomé un poco de la ceniza y pensé en la energía
de Sai Baba, para que circulara hacia mi dedo. Después de una hora, al comenzar
a hablar, me miré el dedo, lo tenía totalmente curado, la uña la tenía
perfecta, como si nunca hubiera pasado nada (aplausos).
Otro día yo
tenía un pasaje para viajar a India. Tres días antes del viaje tuve un
accidente. Tenía una doble fractura de tabique nasal. El doctor me dijo que no
hacía falta cirugía porque el hueso estaba alineado pero que tenía 30 ó 40 días
para que se soldara y me curara. Me dolía tanto que no podía mover la cara. La
movía en cámara lenta, no me podía tocar la nariz. No tenía ningún signo
externo, no se me hincharon los ojos, pero el dolor era terrible. Yo tenía el
pasaje para irme a India y me pregunté dónde prefería sufrir, en Argentina o
India y decidí irme para allá. En ese viaje descubrí que en alguna vida pasada
fui muy malo porque en el avión me resfrié (risas). Ustedes no tienen idea de
lo que es sonarse la nariz con una doble fractura de tabique nasal. ¿Se
recuerdan los dibujos animados que cuando hay un golpe o algo así, se ven las
estrellitas? Realmente estas estrellitas existen. Las vi, las sentí en colores.
Lloraba cuando me sonaba la nariz, no aguantaba más pero tenía que sonármela.
Realmente pensaba ¿qué habré hecho en otra vida? Sin embargo, así llegué al ashram. Creo que la primera mañana Sai
Baba me llamó a una entrevista. Les repito, no se notaba que tenía una
fractura, no se veía y yo no dije una palabra a nadie.
Estaba
sentado en la sala de entrevista y Sai Baba estaba hablando y de pronto me miró
y se sonrió. ¡Prepárense! Porque cuando Sai Baba se ríe, es porque algo va a
pasar. Y en un segundo hizo un movimiento y me agarró la nariz. Fue tan rápido
que no tuve tiempo ni de gritar ni de hacerme hacia atrás. Me atenazó la nariz,
me la torció, lo hizo tan fuerte, tan rápido que pensé que me iba a arrancar la
nariz de la cara. No puedo ni siquiera repetir la fuerza y la violencia con que
lo hacía porque me zarandeaba fuerte y todo el mundo estaba pendiente de lo que
me estaba haciendo (risas). No sé esto duró 15 ó 20 segundos pero para mí
fueron 15 ó 20 siglos ¡una eternidad! Cuando retiró la mano tenía la nariz
curada y el resfrío había desaparecido (aplausos).
Yo les
podría contar miles de experiencias, miles de curaciones, créanme, todas son
ciertas, son reales. ¿Cómo se le pide a Dios? Voy a terminar con ésta, que es
muy importante. Esta experiencia tiene que ver con el viaje a Colombia. Yo
tenía que ir, como en este viaje vine a Venezuela, en ese viaje tenía que ir a
siete países para participar de conferencias públicas, como la de ahora y a
reuniones de la Organización Sai. Como tenía que ir a siete países, mi primer
destino era Bogotá, Colombia. Salí de Buenos Aires en la línea aérea American,
en el tramo Buenos Aires-Miami para después hacer Miami-Bogotá. Cuando llegué a
Miami eran las 5 de la mañana. El vuelo salía a las 4 de la tarde y decidí
quedarme en el aeropuerto de Miami, que es muy, muy grande. Imagínense desde
las 5 de la mañana hasta las 4 de la tarde. Medité, desayuné, visité todos los
negocios que se puedan imaginar, leí, dormí, hice de todo; no terminaba nunca.
A las 2 de la tarde metí la mano en el bolso para tomar un sobre donde tenía,
escuchen bien, el pasaporte, los pasajes, las tarjetas de crédito y 2.000
dólares en efectivo, porque era un viaje muy largo y después tenía que irme a
una reunión de trabajo y tenía que llevar dinero y el sobre había desaparecido.
Si uno
pierde los pasajes puede recuperarlos, pero yo perdí el pasaporte donde tenía
las visas. El pasaporte no se lo dan a uno, solamente le dan un permiso para
regresar a su país de origen. Perdí pasaporte, tarjetas, dinero, todo y no
tenía dinero ni siquiera para pedir socorro, tenía que pedirle a alguien una
moneda para llamar a la embajada. No podía creer lo que me pasaba. Mi primera
reacción fue de incredulidad y me dije, no, esto no puede estar pasando, voy a
meter la mano de nuevo y el sobre debe estar allí. Cuando me di cuenta que no
estaba, me dio una desesperación, empecé como loco a correr de un lado a otro
hacia todos los lugares por donde había pasado y nada. Luego me fui a “Objetos
Perdidos”, pero nada. Entonces pensé que a alguno le sonrió Dios. Imagínense
que alguien encuentre un sobre con 2.000 dólares, con pasaporte, boletos, y no
lo devuelve, qué felicidad, y en Miami donde despega un avión a cada momento.
De repente
me acordé de Sai Baba, luego de mi locura frenética de correr de un lado a
otro, me acordé de lo que Él dice, de cómo pedirle a Dios. Aquí va el tercer regalo,
no es gratis que se los doy, porque el precio que van a pagar por esto es
compartirlo.
¿Saben cómo
hay que pedirle a Dios, para Sai Baba? Hay que pedirle de dos maneras. Con
tanta intensidad hasta que no dé más y se resigne o hasta que el que no aguante
más, sea Dios y conceda. ¿Está bien? Hay que pedir de esa manera, con
intensidad, intensidad, para derretir el corazón de Dios. Si no lo derretimos,
es porque Dios nos da lo mejor que nos tenía que pasar, aunque no nos lleguemos
a dar cuenta. Pero nuestro deber y nuestra obligación es la intensidad. Yo le
tenía que pedir a Dios con esa intensidad y me dije, no puedo pedirle sentado
en cualquier sillón acá en el aeropuerto, porque me van a tildar de loco. Me
fui al lugar más privado que encontré: el baño. Me encerré en un baño, me senté
en el inodoro, cerré la puerta y le empecé a pedir con todo el corazón a Dios.
No gritaba con mi voz pero mi corazón le decía: ¡Swami por favor!!! Swami!!!
Con esa intensidad mental le pedía. No sé si fueron 30 ó 40 minutos, pero no di
más, no di más y en ese momento pensé ¡Qué se haga Tu voluntad!
Salí del
baño totalmente resignado, cerré la puerta del baño, la segunda puerta y al
levantar la vista a cuatro metros míos estaba una mujer mirándome con el sobre
mío en la mano. Me preguntó: -“Señor: ¿Esto es suyo?”, ¿Entienden? Yo no sabía
dónde lo había perdido, cómo ni cuando en ese inmenso aeropuerto de Miami, no
sabía nada. Salí del baño y esta mujer sabía que yo estaba adentro, me esperó y
le dije: -“¡Sí, sí! “ Miré dentro del sobre por cabeza hueca, todo estaba en su
lugar, levanté la vista para darle las gracias pero ya no estaba más
(aplausos).
Sai Baba es
una inmensa fuerza de amor que está en la tierra. Está atrayendo a millones de
personas de todo el mundo, de todas las clases sociales, de todas las
religiones. Las atrae como un imán. Ustedes hoy están aquí en este salón,
porque Él los llamó. Créanme esto que les digo, porque nadie está acá por
casualidad. Es un llamado de Sai Baba al alma de ustedes y que el alma de
ustedes respondió. Esto no quiere decir que van a ser devotos de Sai Baba;
quiere decir, que Sai Baba los va a cuidar, los va a proteger, los va a guiar,
siempre, siempre, siempre.
Nosotros
queremos invitarlos, no a que se unan a un Centro Sai, pueden hacerlo si
quieren. Yo les quiero invitar a que se acuerden simplemente de esto. Que Sai
Baba los llamó, que Sai Baba los está guiando, y cuando tengan necesidad,
cuando realmente estén en problemas, acuérdense de Sai Baba y pídanle con la
intensidad con la que acabo de decirles. ¡Pídanle de todo corazón! Ustedes van
a tener, tarde o temprano, la experiencia directa con Sai. Más allá de las
miles de experiencias personales que yo les pueda contar, o que cualquier otro
devoto de Sai Baba les pueda contar, ustedes van a tener su propia experiencia
directa. Ese día van a saber con el corazón, lo que yo ya sé.
Que Sai
Baba es una fuerza Divina que está en la tierra y que quiere promover el bien
en el mundo. Es una fuerza de luz que vino a encender el amor en el corazón de
la gente y que está acá para ayudarnos a avanzar, a llegar a la meta. Este es
el propósito de Sai Baba. Este es el único objetivo que tiene y esto es por lo
que ustedes están acá (aplausos).
Sai Baba
lleva a cabo obras de servicio magnánimas, hace hospitales, escuelas,
universidades. Él dice que todos los seres humanos tienen derecho a la
educación gratuita, a una salud gratuita, a los elementos esenciales de la
vida, como por ejemplo, el agua potable. Practica lo que predica, tiene
escuelas primarias, secundarias, universidades, absolutamente gratuitas en
donde se enseña la educación secular, pero también se forma principalmente el
carácter de los chicos, porque para Sai Baba, la verdadera educación, no es
solamente la adquisición del conocimiento, sino la formación de un carácter
noble y que es lo que realmente evoluciona a la persona. En estas escuelas
gratuitas, los estudiantes obtienen los promedios más altos de la India,
hospitales en donde se practican operaciones de corazón abierto, hospitales de
superespecialidades donde se practican operaciones de alta complejidad y que
cuestan miles de dólares pero que son totalmente gratuitas, tanto el
internarse, como la operación, la atención médica, todo, absolutamente todo es
gratuito.
La prioridad
la tienen los pobres. Les ha dado agua potable a más de 2.000.000 de personas
en la India, en pueblos donde los chicos nacían deformes por el agua
contaminada por el arsénico. Este ejemplo se reproduce en otros países. Aquí en
Venezuela, por ejemplo, se practican operaciones de cataratas completamente
gratuitas para todos los pobres, hay escuelas Sai gratuitas, se hacen
campamentos médicos para ayudar a los más necesitados. Nos unimos todos para
-en la medida de nuestras posibilidades- pponer en práctica el amor que queremos
sentir, el amor que Sai Baba está despertando en nuestros corazones. Todo esto
es la Organización Sai. ¡Sai Baba es un ejemplo magnánimo de servicio y de
amor!
Yo quiero ahora
que vean la película de 16 minutos, porque en está sintetizada la obra que Él
realiza. Les pido que por favor le presten atención, se concentren y disfruten
de esta maravillosa obra de Sai Baba.
Que la vida de
cada uno de ustedes se llene de felicidad. Que sientan la presencia de Dios
siempre y que Dios los bendiga.
¡Jey Sai Ram!