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DOCTRINA CRISTIANA
Manuscritos anunciados en las Sagradas Escrituras
del Cristo Solar

Hijo Primogénito de Dios

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DOCTRINA CRISTIANA
Alfa y Omega

Agradezco a Nuestro divino Padre Celestial Alfa y Nuestra divina y Hermosa Madre Solar Omega
por el Conocimiento Alcanzado

Compilación, traducción y estructuración de Ami Asa Ome - Phares
Copyright © 1997 C. Celestial - Hermandad del Cordero de dios
 

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TESTAMENTO DEL PATRIARCA NEPTALÍ
HIJO DE JACOB
Del testamento de los Doce Patriarcas

Traducción Española*/de A. Díez Macho


PATRIARCA NEPTALÍ
Sobre la bondad natural

1 Copia del testamento de Neftalí, de lo que dispuso en el momento de su muerte, cuando tenía ciento treinta y dos años; Se reunieron sus hijos en el mes séptimo, el cuarto día, cuando aún gozaba de salud, y preparó para ellos un blanquete con abundancia de bebida; Al despertarse por la mañana, les dijo: Me estoy muriendo; Pero no le creían; Alabó al Señor y les confirmó que tras el banquete, ya celebrado el día anterior, habría de morir; Comenzó, pues, a decir a sus hijos: Escuchad, hijos míos, descendientes de Neftalí; escuchad las palabras de vuestro padre; Yo nací de Bala; Pero ya que Raquel había actuado astutamente y había dado Bala a Jacob en vez de ella misma, y porque mi madre me alumbró sobre las rodillas de Raquel;;; por todo ello fui llamado Neftalí; Raquel me amó porque había nacido sobre sus rodillas; Cuando yo era aún un muchacho tierno, me besaba y decía: «¡Ojalá pueda ver yo un hermano tuyo parecido a ti nacido de mi vientre!»; Por eso José era semejante a mí en todo por las plegarias de Raquel; Pero mi madre es Bala hija de Roteo, hermano de Débora, la nodriza de Rebeca, que nació el mismo día que Raquel; Roteo era del linaje de Abrahán, caldeo, temeroso de Dios, libre y noble; Hecho prisionero, fue comprado por Labán, quien le dio como mujer a Ena, su sierva; Ésta le parió una hija a la que llamó Zelfa, según el nombre del lugar en que había sido hecho prisionero; Luego dio a luz a Bala y dijo: Mi hija es mujer ansiosa de novedades, pues nada más nacer ya se apresura a mamar;
2 Puesto que yo era ligero de pies como un ciervo, mi padre Jacob me utilizaba como portador de noticias y mensajes; También me bendijo como a un ciervo; El ceramista conoce su vasija qué capacidad ha de tener y emplea para ello el barro apropiado: así el Señor fabrica el cuerpo a semejanza del espíritu y dispone éste según la fuerza de aquél; No hay desarmonía de uno respecto al otro ni en un pelo, pues toda creación del Altísimo está hecha según peso, medida y regla; El ceramista conoce el empleo de cada una de sus vasijas, para qué es apropiada; así el Señor conoce el cuerpo, hasta dónde se extenderá en lo bueno y hasta dónde llegará en lo malo; Pues no hay forma alguna ni pensamiento que no conozca el Señor: él ha creado a todo ser humano según su semejanza; Según su fuerza, así es su acción; según su mente, así sus realizaciones; Según su propósito, así su actuación; Como es su corazón, así también su boca; Como es su ojo, así su sueño, y como es su alma, así su palabra, según la ley del Señor o según la de Beliar; Como hay una división entre luz y tinieblas y entre la vista y el oído, así la hay entre un hombre y otro, entre una mujer y otra: no puede decirse que alguno sea igual a otro en apariencia y entendimiento; Dios ha hecho todas las cosas hermosas según un orden: cinco sentidos en la cabeza; a ésta va unido el cuello y el cabello como adorno; luego, el corazón para el entendimiento, el vientre para excreción del estómago, la tráquea para la salud, el hígado para la ira, la bilis para la amargura, el bazo para la risa, los riñones para la astucia, los lomos para la fuerza, las costillas para servir de recipiente (a los pulmones), la cadera para la potencia y así sucesivamente; Así pues, hijos míos, que todas vuestras obras se realicen para el bien dentro de un orden, por lo que no hagáis nada desordenado por desprecio ni fuera de su momento oportuno; Si ordenaras a tu ojo oír, no podría; así tampoco podréis hacer las obras de la luz en las tinieblas;
3 No os apresuréis a desvirtuar vuestras acciones por la avaricia ni a engañar vuestras almas con vanas palabras, porque guardando silencio con pureza de corazón aprenderéis a manteneros firmes en la voluntad de Dios y arrojar fuera la del diablo; El sol, la luna y las estrellas no cambian su orden: no trastoquéis tampoco vosotros la ley de Dios por el desorden de vuestras acciones; Los gentiles, equivocados y apartados del Señor, cambiaron su orden: fueron tras piedras y leños siguiendo a los espíritus del error; No seáis así vosotros, hijos míos, sino reconoced en el firmamento, en la tierra y el mar y en todas sus obras al Señor que todo lo creó, para que no seáis como Sodoma, que trastocó el orden de su naturaleza; Igualmente cambiaron el orden de su naturaleza los Vigilantes, a quienes condenó el Señor a la maldición del diluvio, por cuya culpa dejó la tierra desierta, sin frutos ni asentamientos humanos;
4 Os digo esto, hijos míos, porque he leído en el sagrado libro de Henoc que también vosotros os apartaréis del Señor, caminando por las maldades de los gentiles y cometiendo todas las impiedades de Sodoma; El Señor traerá sobre vosotros la esclavitud y serviréis allí a vuestros enemigos; os veréis abrumados por toda clase de daños y tribulaciones hasta que el Señor os aniquile a todos; Pero después que os haya disminuido y reducido a la insignificancia, os convertiréis y reconoceréis al Señor vuestro Dios; Él os hará volver a vuestra tierra según la abundancia de su misericordia; Pero ocurrirá que, cuando tornen a la tierra de sus padres, volverán a olvidarse del Señor y actuarán impíamente; El Señor los dispersará sobre la faz de la tierra hasta que venga su misericordia [un hombre que obra justamente y es misericordioso con todos, con los lejanos y los cercanos];
5 Cuando tenía yo cuarenta años, vi en una visión, en el Monte de los Olivos, al este de Jerusalén, que el sol y la luna se habían quedado inmóviles; Entonces Isaac, nuestro abuelo, nos dijo: Corred y coja cada uno según su fuerza: el sol y la luna serán de quien los tome; Todos corrimos a la vez; Leví se apoderó del sol, y Judá, adelantándose, de la luna, y ambos fueron elevados a lo alto con los astros; Cuando Leví era ya como el sol, un joven le entregó doce ramos de palmera; Judá resplandecía como la luna, y bajo sus pies había doce rayos; Leví y Judá corrieron y se apoderaron de ellos; Sobre la tierra había un toro que tenía dos cuernos grandes y alas de águila sobre su lomo; Quisimos cogerlo, pero no pudimos; José se adelantó y lo cogió, subiendo con él a lo alto; Vi que estábamos en un jardín y que una escritura santa se nos aparecía y nos decía: Los asirios, medos, persas, elamitas, [gelaqueos,] caldeos y sirios recibirán como herencia las doce tribus cautivas de Israel;
6 Otra vez, siete meses después, vi a mi padre Jacob de pie en el mar de Yamnia, y nosotros sus hijos estábamos con él; Y he aquí que arribaba un navío lleno de salazones, pero sin marineros ni patrón, que tenía grabado el nombre de «Barco de Jacob»; Nos dijo nuestro padre: Embarquémonos en nuestra nave; Así lo hicimos, y se desencadenó una fuerte tormenta y un terrible vendaval; Nuestro padre, que iba al timón, fue arrebatado de nuestro lado; Nosotros, empujados por la tormenta, éramos llevados por el mar; La nave se llenó de agua y se veía agitada por tremendas olas hasta que zozobró; José huyó sobre un esquife, y nosotros nos repartimos sobre diez tablas, pues Leví y Judá iban sobre la misma; Nos dispersamos todos hasta los últimos confines (del mar); Pero Leví se cubrió de saco y rogó por todos nosotros al Señor; Cuando cesó la tormenta, el barco se aproximó a tierra, como (se hace cuando hay) calma; Y he aquí que en él llegó nuestro padre Jacob y todos nos alegramos con un solo corazón;
7 Conté los dos sueños a mi padre, quien me dijo: Es necesario que se cumplan estas cosas en su momento oportuno, después que Israel haya sufrido mucho; Luego añadió mi padre: Tengo confianza en Dios de que José vive; continuamente y por todas partes el Señor lo sigue contando como uno de nosotros; Y, llorando, prosiguió: Vives, José, hijo mío, pero no te veo; y tú tampoco ves a Jacob, el que te engendró; Estas palabras suyas nos hicieron llorar también a nosotros; Mis entrañas ardían en deseos de decirle que José había sido vendido, pero sentí temor de mis hermanos;
8 Ved, hijos míos, cómo os he mostrado los últimos tiempos, ya que todo sucederá así en Israel; Ordenad, pues, a vuestros hijos que sean uno con Leví y Judá, pues por éste surgirá la salvación para Israel, y en él será bendito Jacob; Por medio de su tribu se revelará Dios [habitando entre los hombres] sobre la tierra para salvar al pueblo de Israel y congregará a los justos de entre los gentiles; Si obráis el bien, hijos míos, nos bendecirán los hombres y los ángeles, y Dios será glorificado entre los gentiles por vuestro medio; El diablo huirá de vosotros y las fieras os temerán; [Si uno educa a su hijo convenientemente, deja un buen recuerdo de sí; igualmente, la obra buena tiene ante Dios un buen recuerdo;] Pero al que no obre el bien lo maldecirán los ángeles y los hombres; Dios se verá privado de gloria entre los gentiles por su causa, y el diablo habitará en él como en propio receptáculo; Las fieras le dominarán, y el Señor lo odiará; Pues los mandamientos de la ley son dobles, y hay que cumplirlos con prudencia; Pues hay un momento para la unión con la propia mujer y otro de abstenerse para la oración; Las dos cosas son mandamiento y, si no ocurren en su orden, hacen al hombre cometer pecado; Y lo mismo ocurre con el resto de los preceptos; Sed, pues, sabios en Dios y prudentes, y reconoced el orden de sus mandamientos y las leyes de cada asunto, de modo que el Señor os ame;
9 Ordenándoles muchas cosas por el estilo, les pidió que transportaran sus huesos a Hebrón y que lo enterraran con sus padres; Comió y bebió con alegría; Luego cubrió su rostro y murió; Sus hijos hicieron todo lo que les ordenó Neftalí, su padre;

Apéndice Testamento Hebreo de Neftalí
Éste es el Testamento de Neftalí, hijo de Jacob.

1 Testamento de Neftalí; Neftalí hijo de Jacob, a quien dio a luz Bala, sierva de Raquel; Luchas de Dios; Cuando Neftalí se hizo viejo y había alcanzado una buena vejez, tras llegar al final en plenitud de fuerzas y cumplir los deberes de un ser humano que anda ya curvado, comenzó a dar órdenes a sus hijos; Les dijo así: Hijos míos: venid, acercaos y recibid los mandatos de vuestro padre; Respondieron: Aquí estamos para oír y poner en práctica todo lo que nos ordenes; Añadió Neftalí: No tengo ninguna orden para vosotros respecto a mi plata y oro, ni tampoco sobre las riquezas que os dejo bajo (la luz) del sol; No voy a ordenaros acciones difíciles que podáis ejecutar, sino que os hablo de algo fácil que podréis cumplir; Respondieron por segunda vez sus hijos: Háblanos, padre; nosotros te oímos; Continuó Neftalí: No os doy otro mandamiento que el del temor de Dios; A él serviréis, manteniéndoos apegados a él; Replicaron: ¿Qué necesita él de nuestros servicios? Les dijo: No necesita de ningún ser creado, sino que todas las criaturas del mundo le necesitan a él; No ha creado Dios el mundo en vano, sino para que le teman sus criaturas y nadie haga con el prójimo lo que no desea que hagan con él; Dijeron así: Padre nuestro, ¿acaso has visto que nos hayamos apartado a izquierda o derecha de tus caminos o del de nuestros padres? Les respondió: Testigo es YHWH y lo soy yo mismo de que así es, como habéis hablado; Mas temo los tiempos venideros: que erréis tras los dioses de los extranjeros, caminéis según los preceptos de los pueblos de la tierra y os juntéis con los hijos de José en vez de con los de Leví y Judá; Le preguntaron: ¿Qué ves como para darnos tales órdenes? Respondió Neftalí: Porque sé que los hijos de José van a apartarse de YHWH, el Dios de nuestros padres, harán pecar a los hijos de Israel y habrán de sufrir cautividad, (saliendo) de una tierra buena a otra extraña, tal como nos ocurrió a nosotros por su causa para servir como esclavos en Egipto;
2 Además quiero contaros la visión que contemplé cuando estaba apacentando el ganado; Resultó que vi a mis doce hermanos guardando los rebaños conmigo en el campo; Entonces vino nuestro padre y nos dijo: Hijos míos: corred, y que cada uno coja, según sus fuerzas, la porción que le corresponda; Le respondimos: ¿Qué tomamos? No vemos más que el sol, la luna y las estrellas; Él respondió: Cogedlas; Cuando Leví lo oyó, tomó un bastón en su mano, saltó hacia el sol, se sentó y cabalgó sobre él; Cuando lo vio Judá, hizo lo mismo: tomó otro bastón, saltó hacia la luna y cabalgó sobre ella; Igualmente hicieron las otras tribus; Cada uno de ellos se puso a cabalgar sobre su estrella y planeta en el cielo; Únicamente José quedó solo en tierra; Le dijo entonces Jacob, nuestro padre: Hijo mío: ¿por qué no has obrado tú como tus hermanos? Respondió: Padre mío: ¿qué les interesa a los nacidos de mujer el cielo? Al final tendrán que quedarse en la tierra;
3 Cuando (terminó) José de hablar, apareció junto a él un toro corpulento; Tenía grandes alas, como las de una cigüeña, y sus cuernos eran tan recios como los de un búfalo; Jacob le dijo: José, hijo mío, sube y cabalgo sobre él; Subió José y cabalgó sobre el toro; Entonces Jacob, nuestro padre, se marchó de nuestro lado; Durante cuatro horas estuvo José gloriándose a lomos del toro; Durante un rato anduvo paseando y corriendo y, durante otro, volando hasta que se acercó a Judá; Hizo tremolar entonces un estandarte que tenía en su mano y comenzó a golpear a Judá, su hermano; Le dijo Judá: Hermano mío: ¿por qué me golpeas? Respondió José: Porque tienes en tus manos doce bastones y yo sólo uno; Dame diez y habrá paz; Pero Judá rehusó dárselos; Entonces le golpeó José hasta que le quitó los diez en contra de su voluntad, de modo que no quedaron en las manos de Judá más que dos; José dijo a sus diez hermanos: ¿Qué interés tenéis en correr detrás de Judá y Leví? Dejadles y venid detrás de mí; Cuando oyeron los hermanos estas palabras de boca de José, dejaron como un solo hombre a Leví y a Judá para caminar en pos de él; No permanecieron con Judá más que Benjamín y Leví; Cuando éste lo vio, descendió del sol con el espíritu conturbado; Habló entonces José a Benjamín, su hermano: Benjamín, hermano mío, ¿acaso no eres tú hermano? Ven tú también conmigo; Pero Benjamín rehusó ir con José, su hermano; Cuando llegaba a su fin el día, se produjo un viento tempestuoso que separó a José de sus hermanos, de tal modo que no permanecieron juntos ni dos siquiera; Cuando (terminé) de ver esta visión, se la conté a Jacob, mi padre; Me dijo: Hijo mío, ese sueño no se cumplirá, porque no se ha repetido dos veces;
4 No pasó mucho tiempo hasta que contemplé una segunda visión; Estábamos todos con nuestro Jacob a la orilla del Mar Grande; Entonces (vi) un navío que navegaba por el mar sin marinos ni pasajeros; Nos habló así nuestro padre: ¿Veis vosotros lo que yo estoy viendo? Le respondimos: Lo vemos también; Añadió él: Miradme y haced lo mismo; Se despojó Jacob de sus vestiduras y se lanzó al mar; Nosotros obramos igual; Los primeros fueron Leví y Judá: saltaron dentro (del barco) y con ellos Jacob; En el navío había de todos los bienes del mundo; Les dijo Jacob, nuestro padre: Mirad, por favor, en el mástil: a ver qué está escrito en él; No hay barco que no tenga escrito el nombre del dueño sobre el mástil; Miraron con detenimiento Leví y Judá y vieron la siguiente inscripción: «Este navío pertenece al hijo de Beraquiel, junto con todos los bienes que hay en él»; Cuando lo oyó Jacob, nuestro padre, se alegró, se arrodilló, pronunció una alabanza a YHWH, ¡bendito sea!, y exclamó: No sólo me ha bendecido en la tierra, sino también en el mar; Luego, nos dijo: Hijos míos: comportaos como valientes, y lo que cada uno coja será su porción; Al momento saltó Leví sobre el palo mayor que había en el navío y se asentó sobre él; En segundo lugar saltó Judá sobre el palo de mesana, cercano al de Leví, y se asentó también sobre él; El resto de mis hermanos cogió cada uno su remo; Jacob, nuestro padre, tomó los dos gobernalles con los que dirigir el barco; Únicamente José permaneció aislado; Le dijo nuestro padre: José, hijo mío, coge tú también el remo; Pero José no quiso; Cuando vio nuestro padre que José se había negado a coger el remo, le dijo: Acércate, hijo mío, y hazte cargo de uno de los gobernalles y dirige tú el barco; Tus hermanos remarán hasta que nos acerquemos a tierra; Entonces nos instruyó a cada uno y añadió: Así debéis gobernar el navío; No tengáis miedo de las olas del mar y del viento tempestuoso cuando sople contra vosotros;
5 Ocurrió que, cuando acabó sus instrucciones, se marchó de nuestro lado; Tomó entonces José los dos timones, uno con su derecha y el otro con la izquierda, y el resto de mis hermanos continuó remando; Navegaba el barco y se deslizaba sobre la superficie del mar; Leví y Judá seguían sentados sobre ambos mástiles para ver qué rumbo seguía el navío; Durante el tiempo en que estuvieron de acuerdo José y Judá, impartiendo éste instrucciones a José sobre el rumbo correcto y gobernando así la embarcación, navegaba ésta en paz y sin contratiempos; Pero, al cabo de un rato, se produjo una disputa entre José y Judá, por lo que aquél no orientaba el navío conforme a las palabras de nuestro padre y las instrucciones de Judá; El barco tomó entonces un rumbo equivocado, y las olas del mar lo golpearon contra las rocas hasta que zozobró;
6 Entonces descendieron Leví y Judá de los mástiles para ponerse a salvo; También el resto de mis hermanos cada uno de nosotros puso a salvo su vida (dirigiéndose) hacia tierra; Vino Jacob, nuestro padre, y nos encontró dispersos, cada uno por su lado; Nos habló así: ¿Qué os pasa, hijos míos? Quizá no hayáis gobernado la nave como se debía, según os ordené; Le respondimos: ¡Por la vida de tus siervos! No nos hemos apartado de lo que nos ordenaste; Pero José ha transgredido tu palabra, ya que no ha gobernado el barco según tus órdenes y lo que le indicaron Judá y Leví, por envidia hacia ellos; Añadió Jacob: Indicadme dónde está (el barco); Miró y vio que las puntas de los mástiles eran visibles y que (de hecho el barco) flotaba sobre la superficie de las aguas; Nuestro padre lanzó un silbido, y nos congregamos junto a él todos; Se arrojó al mar como anteriormente y reparó el barco; Luego, reprendió a José: No continúes, hijo mío, con tus engaños y celos respecto a tus hermanos, pues poco ha faltado para que perecieran todos ellos por tu causa;
7 Cuando le conté esta visión, mi padre batió las palmas de sus manos, suspiró y se escaparon unas lágrimas de sus ojos; Me mantuve a la espera avergonzado, pero no me dijo ni una palabra; Tomé su mano, apretándola y besándola, y le dije: ¡Ay! siervo de YHWH, ¿por qué vierten lágrimas (tus ojos)? Me respondió: Hijo mío: al repetirse tu visión, se ha hundido mi corazón y mi cuerpo está abatido a causa de José, mi hijo, pues yo le quise a él más que a todos vosotros; Pero, por la maldad de José, seréis conducidos a la esclavitud y quedaréis dispersos entre los pueblos; Tu primera visión y la segunda son como una sola; Por ello, hijos míos, os ordeno que no os juntéis con los hijos de José, sino con los de Leví y Judá;
8 Os anuncio, además, que mi lote estará en lo mejor del centro del país: comeréis y os saciaréis con lo más delicado; Pero os aviso no andéis coceando, cuando os encontréis entre vuestras delicias, ni seáis revoltosos oponiéndoos al mandato de YHWH, que os sacia con lo mejor de la tierra; No olvidéis a YHWH, nuestro Dios y el de vuestros antepasados, que escogió a nuestro padre Abrahán cuando se separaron las diversas estirpes en tiempos de Peleg; Pues entonces descendió el Santo desde el alto cielo e hizo bajar también a sesenta ángeles servidores con Miguel a la cabeza; Mandó a cada uno de ellos que enseñaran a las setenta familias, salidas de los lomos de Noé, las setenta lenguas; Al instante descendieron los ángeles y obraron como les había ordenado el Creador; Pero la lengua santa, la hebrea, sólo quedó en las casas de Sem y Eber y en la de Abrahán, nuestro padre, que fue uno de sus descendientes;
9 Aquel día trajo Miguel un mensaje del Santo, ¡bendito sea!, y habló así a cada uno de los setenta pueblos por separado: Conocéis la rebelión que perpetrasteis y la confabulación que tramasteis contra el Señor de cielos y tierra; Pero elegid ahora, hoy mismo a quién vais a servir y quién será vuestro intercesor en lo alto; Respondió así el malvado Nemrod: Para mí no hay nadie mayor que el que nos enseñó, a mí y a mi pueblo, en una hora el lenguaje de Kus; Respondieron también Put, Mizraím, Tubal, Javán, Musek y Tirás, e igualmente cada pueblo escogió su ángel, pero ninguna nación recordó el nombre del Santo, ¡bendito sea! Dijo Miguel a Abrahán nuestro padre:  ¿A quién vas a escoger tú y a quién servirás? Respondió Abrahán: Yo elijo y escojo solamente a aquel que pronunció una palabra y existió el mundo, a aquel que me formó en el seno de mi madre, como un cuerpo dentro de otro cuerpo, y que dispuso en mí espíritu y alma; A él escogeré y a él me uniré, yo y mi descendencia, por siempre;
10 Entonces dispersó el Altísimo a todas las naciones y repartió a cada una de ellas su suerte y porción; Y desde ese momento todos los pueblos de la tierra se separaron del Santo, salvo la casa de Abrahán, que fue la única en permanecer junto a su Creador para servirle; y tras Abrahán fueron Isaac y Jacob; Por ello, hijos míos, os conjuro que no os apartéis (de él) y no sirváis a ningún otro Dios salvo aquel que escogieron vuestros padres; Pues sabéis muy bien que no hay como él, ninguno que pueda actuar como él en sus obras de cielos y tierra, y no hay nadie que pueda obrar maravillas como sus proezas; Podéis comprender una parte de su fuerza por la creación del hombre, ¡cuántas maravillas hay en él! Él lo creó desde la cabeza hasta los pies, con sus oídos para oír, sus ojos para ver, su mente para comprender y su nariz para oler; Con la tráquea emite su voz; en su esófago introduce comida y bebida; con su lengua habla; con su boca completa (¿la enseñanza?); con sus manos hace su trabajo; con su corazón forma planes; con su bazo se ríe, y con su hígado se irrita; con su estómago digiere; con sus pies camina; sus pulmones (sirven) para respirar, y con sus riñones recibe consejo; Ninguno de sus miembros cambia de función, sino que cada uno de ellos (permanece) en su ámbito; Por ello conviene al ser humano dejar bien asentado en su corazón todas estas cosas: quién ha sido su Creador; quién le ha formado a partir de una gotita maloliente en las entrañas de la mujer; quién le ha sacado a la luz del mundo y le ha otorgado la luz de los ojos, la marcha de los pies; quién le hace estar de pie y lo sitúa sobre su fundamento y lugar; quién le ha preparado buenas recompensas en la sede de su entendimiento; (quién) ha vertido sobre él hálito de vida y espíritu puro que de él viene; Feliz el hombre que no mancha el espíritu santo y divino que ha sido colocado y respira en su interior; Feliz él si lo devuelve tan puro al Creador como en el día en que le fue entregado; Hasta aquí las palabras de Neftalí, hijo de Israel, con las que exhortó a sus hijos con palabras que son más dulces que la miel; Final del Testamento de Neftalí, hijo de Jacob.-

Fuente: A; Díez Macho, ed. Testamento de los doce Patriarcas
Traducido por Antonio Piñeiro

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