TESTAMENTO DEL PATRIARCA GAD
HIJO DE JACOB
Del testamento de los Doce Patriarcas
Traducción Española*/de A. Díez Macho
PATRIARCA GAD
Sobre el Odio
1 Copia del testamento de Gad, de las palabras que dirigió a sus hijos cuando tenía ciento veinticinco años; Les dijo:
Yo fui el noveno hijo de Jacob y era un valiente guardando los rebaños;
Vigilaba de noche el rebaño, y cuando se acercaba un león, lobo, pantera,
oso u otra fiera al aprisco, la perseguía, la cogía con mi mano por una pata
y, haciéndola girar, la dejaba aturdida, la perseguía luego a lanzazos
durante dos estadios y así acababa con ella; José permaneció con nosotros
durante treinta días guardando los rebaños, pero como era delicado, enfermó
por el calor; Se volvió entonces a Hebrón, junto a su padre; Éste hizo que
se recostara junto a él porque le amaba; Dijo José a nuestro padre: Los hijos de Zelfa y de Bala sacrifican lo mejor del ganado y se lo comen, contra la opinión de Judá
y Rubén; Él había visto que yo había arrancado un cordero de la boca de un oso, que había matado a éste, sacrificado al cordero con gran tristeza, ya que no podía vivir más y que nos lo habíamos comido;
Y José se lo había dicho a nuestro padre; Yo estaba irritado contra él por
esta acción hasta el día de su venta a Egipto; El espíritu del odio residía en mí y no deseaba ni ver ni oír hablar de José; Incluso nos reprendía porque habíamos comido las crías sin Judá;
Y en todo lo que hablaba a nuestro padre lo convencía;
2 Confieso ahora mi pecado, hijos míos, porque quise muchas veces acabar con
él; le odiaba con toda mi alma, y en mis entrañas no había hacia él ningún
sentimiento de compasión; Mi odio aumentaba también por sus ensueños y
deseaba borrarle de la tierra de los vivos como un ternero arranca la hierba
del suelo; Por esta razón, Judá y yo lo vendimos a los ismaelitas por treinta monedas de oro; Ocultamos diez y mostramos
a nuestros hermanos las veinte restantes; Así, por avaricia, di cumplimiento a la idea de aniquilarle;
5Pero el Dios de mis padres lo salvó de mis manos para que no llegara a
cometer una impiedad en Israel;
3 Prestad oídos, hijos míos, a mis rectas palabras, para que practiquéis la justicia, cumpláis toda la ley del Altísimo y no os dejéis engañar
por el espíritu del odio, porque es éste un mal que invade todas las
acciones de los hombres; Todo lo que se haga es malo a los ojos de quien está lleno de odio;
Si alguien cumple la ley del Señor, no lo alaba; si otro teme al Señor y
desea lo justo, no le gusta; Vitupera la verdad, envidia a quien prospera, saluda a la calumnia y ama el orgullo;
El odio ciega su alma; de esta manera veía yo a José;
4 Guardaos, pues, hijos míos, del odio, porque comete impiedades, incluso
contra el Señor; No quiere prestar oídos a las palabras de sus preceptos
sobre el amor al prójimo y peca contra Dios; Si un hermano da un mal paso,
desea enseguida anunciárselo a todos y se apresura para que sea juzgado y
muera por ello castigado; Si se trata de un siervo, lo arroja ante su señor
y maquina con toda clase de presiones a ver si puede matarlo; El odio
colabora con la envidia contra los que tienen éxito; oyendo y contemplando
sus progresos, se siente enfermo; El amor quiere incluso resucitar a los muertos y anhela retener en la vida a los que se hallan en trance de perecer; el odio, por el contrario, desea matar a los que viven y no quiere dejar vivir a los que han errado mínimamente; El espíritu del odio, con su estrechez de miras, colabora con Satanás en todo para procurar la muerte a los hombres;
El espíritu del amor, por el contrario, con su amplitud de corazón, colabora
con la ley de Dios para la salvación de los hombres;
5 Malo es el odio porque se une continuamente con la mentira, habla contra la verdad, hace grande lo pequeño, presenta la oscuridad como luz, afirma que lo dulce es amargo, enseña la calumnia, ira, hostilidad,
violencia y todo cúmulo de males, y llena el corazón de diabólico veneno;
Todo esto os lo digo, hijos míos, por propia experiencia, para que os
apartéis del odio y os apeguéis al amor del Señor; La justicia expulsa al odio y la humildad lo aniquila;
El justo y el humilde se avergüenzan de cometer injusticia, no porque
alguien lo acuse, sino por su propio corazón, porque el Señor custodia su
mente; No calumnia a ningún hombre, porque el temor del Señor vence al odio;
Por miedo a ofender a Dios, no desea en absoluto hacer injusticia a ningún
hombre, ni aun con el pensamiento; De todo esto me di cuenta al final,
después de arrepentirme de lo de José; El verdadero arrepentimiento según Dios destruye la ignorancia, pone en fuga las tinieblas, ilumina los ojos, proporciona conocimiento al alma y conduce la mente hacia la salvación, 8pues lo que no aprende de los hombres lo conoce por el arrepentimiento; El Señor me atribuló con una dolencia hepática; Y poco habría faltado
para que mi espíritu se apartara de mí de no mediar las plegarias de Jacob,
mi padre; Pues en lo que el hombre peca, ahí recibe su castigo; Como mi interior se comportaba sin piedad para con José, fui condenado
a sufrir sin piedad en mis entrañas durante once meses, el mismo tiempo que
mantuve mi postura con José hasta que fue vendido;
6 Ahora, hijos míos, que cada uno ame a su hermano; arrancad, el odio de
vuestros corazones amándoos unos a otros con obras, palabras y pensamientos; Porque yo, en presencia de mi padre, hablaba palabras de paz a José;
Pero, cuando salía, el espíritu del odio entenebrecía mi mente y turbaba mi
alma con el deseo de aniquilarlo; Amaos, pues, de corazón unos a otros, y si alguno comete una falta contra ti, díselo con paz, apartando el veneno del odio sin mantener el engaño en tu alma;
Y si tras confesar su culpa se arrepintiere, perdónale; Si la niega, no entres con él en disputa, no sea que se empecine entre juramentos y cometas
tú una doble falta; [Durante una disputa no permitáis que un extraño escuche un secreto vuestro, para que no se haga vuestro enemigo por odio y cometa una gran falta contra ti; Porque muchas veces te hablará con engaño o se ocupará de tus cosas con mala intención, tomando de ti mismo el veneno;] Pero si lo niega y se avergüenza de sentirse reprobado, quédate tranquilo y no continúes arguyéndole, pues el que niega, da muestras de arrepentimiento;
No te ofenderá más, sino que te honrará, te temerá y mantendrá la paz
contigo; Pero si es un desvergonzado y persiste en la maldad, perdónale de
corazón y deja a Dios la venganza;
7 Si alguno prospera más que vosotros, no os entristezcáis, sino rogad por
él para que progrese hasta el final: quizá os convenga así a vosotros; Si es ensalzado sobremanera, no sintáis envidia, recordando que todo hombre ha de morir;
Entonad, por el contrario, un himno al Señor, que concede cosas buenas y
convenientes a todos los hombres; Investiga los juicios del Señor, y él no
te abandonará y proporcionará paz a tu mente; Si alguno se enriquece gracias a sus malvadas acciones, como Esaú mi tío, no le tengáis envidia: esperad a que el Señor le ponga coto,
pues le arrebata su hacienda entre males, o le concede su perdón si se
arrepiente, o le reserva para un castigo eterno; El pobre y carente de
envidia, que da gracias al Señor por todo, es más rico que los demás, porque
carece de las perversas preocupaciones de los hombres; Arrancad, pues, el
odio de vuestras almas y amaos unos a otros con rectitud de corazón;
8 Transmitid también estas cosas a vuestros hijos, para que honren e Judá y a Leví, porque de ellos hará surgir el Señor al Salvador de Israel;
Sé que al final se apartarán de ellos vuestros hijos y vivirán ante el Señor
en toda clase de maldad, perversión y corrupción; Tras reposar un momento, volvió a hablarles:
Hijos míos, obedeced a vuestro padre: enterradme cerca de mis progenitores; Encogió sus pies y se durmió en paz; 5Cinco años después, lo subieron y lo sepultaron en Hebrón,
junto a sus padres.-
Fuente: A; Díez Macho, ed.
Testamento de los doce Patriarcas
Traducido por Antonio Piñeiro