VIDA DE LOS PROFETAS
BREVE RESEÑA
Nombres de los profetas, de
dónde son, dónde murieron, cómo y dónde están enterrados
Traducción Española*/de A. Díez Macho
Isaías
1 Era de Jerusalén. Murió en tiempos de Manasés aserrado en dos. Fue colocado bajo la encina de Rogel, cerca de donde pasan las aguas que echó a perder Ezequías cegándolas. 2 Dios hizo el signo de Siloam por medio del profeta, puesto que antes de morir y estando a punto de desfallecer, pidió agua de beber y al momento se le envió. Por eso se llamó Siloam, que quiere decir «enviado». 3 Y en tiempos de Ezequías, antes de construir las cisternas y las piscinas, por la oración de Isaías brotó un poco de agua puesto que la población estaba asediada por los gentiles, para que no pereciera la ciudad por falta de agua. 4 Los enemigos andaban buscando de dónde beber y al ocupar la ciudad acamparon junto a Siloam. Cuando se acercaban los judíos, salía agua; pero si se acercaban los gentiles, no salía. Por eso brota de forma imprevista hasta el día de hoy, para que se manifieste el misterio. 5 Por haber ocurrido esto gracias a Isaías lo enterró el pueblo, como recordatorio, cerca de allí, con todo cuidado y honor, para que por medio de sus súplicas disfrutasen igualmente del agua incluso después de su muerte, ya que habían recibido un oráculo sobre ella.
6 Su tumba está cerca de la tumba de los reyes, detrás de la tumba de los sacerdotes en dirección al sur. 7 Pues Salomón construyó las tumbas después de que David lo había decretado, hacia el oriente de Sión que tiene el acceso por Gabaón y distan veinte estadios de la ciudad. Se hizo una construcción desconcertante, de forma que no se sospecha que existe. Hasta el día de hoy la desconoce la mayoría de los sacerdotes y todo el pueblo. 8 Allí conservaba el rey el oro procedente de Etiopía y los aromas.
9 Por haber manifestado Ezequías a los gentiles el secreto de David y Salomón, y haber mancillado los huesos de sus antepasados, Dios le impuso la maldición de que sus enemigos harían esclavos a sus descendientes. A partir de aquel día Dios lo dejó sin descendencia.
Jeremías
1 Era de Anatot y murió en Tafne de Egipto, apedreado por el pueblo. 2 Está enterrado en el lugar que habitó el faraón. Los egipcios le honraron porque les había hecho mucho bien. 3 Por su súplica, las serpientes, que los egipcios llaman efot, los abandonaron. 4 Y todos los fieles de Dios, hasta el día de hoy, van a orar a dicho lugar y curan las mordeduras de serpiente con polvo del lugar. 5 Mas nosotros sabemos por los hijos de Antígono y Tolomeo, que ya eran ancianos, que Alejandro de Macedonia, cuando estuvo en el sepulcro del profeta y conoció sus obras maravillosas, trasladó sus restos a Alejandría y los colocó alrededor en círculo. 6 Hizo desaparecer de la tierra la estirpe de las serpientes y, de igual forma, introdujo las serpientes llamadas argolas, es decir, combate-serpientes.
7 Este Jeremías dio un signo a los sacerdotes egipcios: «Que sus ídolos iban a conmoverse y todas sus figuras iban a derribarse cuando llegara a Egipto una virgen recién parida con un niño de apariencia divina». 8 Por eso veneran hasta ahora a una virgen y adoran a un niño colocándolo en un pesebre. Y al rey Tolomeo, que quería saber los motivos, le dijeron que era un secreto recibido de los antepasados por medio del santo profeta. Les fue confiado a nuestros padres, y nosotros, dicen, estamos esperando el cumplimiento de su secreto.
9 Este profeta, antes de la conquista del templo, arrebató el arca de la ley con todo lo que contenía y consiguió empotrarla en piedra, mientras decía a los que estaban presentes: 10 «El Señor se ha marchado del Sinaí al cielo y vendrá de nuevo con poder y os servirá como señal de su venida cuando todos los pueblos adoren a un árbol». 11 Y añadió: «Nadie es capaz de extraer esta arca fuera de Aarón, y ya ninguno de los sacerdotes o profetas puede extender sus tablas fuera de Moisés, el elegido de Dios».
12 En la resurrección resucitará el arca la primera, saldrá fuera de la piedra y será colocada en el monte Sinaí. Todos los santos se congregarán allí junto a ella para recibir al Señor y huyendo del enemigo que quiere acabar con ellos. 13 Hizo con el dedo el sello del nombre de Dios en la roca, y el cuño se convirtió en un grabado de hierro. Una nube cubrió el nombre, y nadie sabe el lugar ni es capaz de leerlo hasta el día de hoy e incluso hasta la consumación.
14 La roca se halla en el desierto, donde por primera vez estuvo el arca, en medio de las dos montañas en las que están enterrados Moisés y Aarón. Por la noche, una nube se vuelve como fuego conforme a la primitiva prescripción de que no faltaría de su ley la Gloria de Dios. 15 Dios concedió a Jeremías el favor de que él, en persona, diera cumplimiento a su secreto con el fin de que pudiera asociarse a Moisés. Y juntos están hasta el día de hoy.
Ezequiel
1 Procede de la tierra de Sarira, del grupo sacerdotal, y murió en el país de los caldeos durante el destierro, después de haber profetizado muchas cosas a los de Judea.
2 Allí mismo lo asesinó el jefe de los israelitas por echarle en cara la veneración de los ídolos. 3 Lo enterraron en el campo de Najor, en la tumba de Sem y Arfasad, antepasados de Abrahán. 4 La tumba consiste en una doble cueva, porque Abrahán de Hebrón construyó el sepulcro de Sara igual que el suyo. 5 Y se dice doble, porque es espiral y tiene un piso superior oculto para quien está en el suelo, sobre la tierra, colgado en la roca.
6 Este profeta hizo un presagio para el pueblo: «Que tenían que prestar atención al río Quebar. 7 Cuando disminuyera, se acercaba 'la hoz de la desolación hasta los confines de la tierra'; y cuando se desbordara, el retorno a Jerusalén. 8 Pues allí habitaba el santo y muchos se volverían a él».
9 Una vez, mientras la población estaba con él, empezaron los caldeos a temer que se rebelaran y arremetieron contra ellos para destruirlos. 10 Logró que el agua se detuviera para poder huir alcanzando la orilla. Y los enemigos que se atrevieron a perseguirlos se ahogaron.
11 Mediante la oración les suministró abundante alimento de peces, que se presentaban espontáneamente; e imploró que viniera la vida de parte de Dios para muchos que estaban a punto de fallecer.
12 Una vez que la población estuvo muy cerca de ser exterminada por los enemigos, se acercó a los capitanes y, mediante una serie de portentos, dejaron de tener miedo. 13 Y les decía: «¿Hemos sido matados? ¿Ha perecido nuestra esperanza?». Con el milagro de los huesos muertos los convenció de que hay esperanza para Israel ahora y en el futuro. 14 Mientras se encontraba allí (en el destierro), mostraba al pueblo de Israel lo que ocurría en Jerusalén y en el templo. 15 Fue arrebatado de allí y se presentó en Jerusalén para refutar a los incrédulos.
16 A la manera de Moisés, vio el arquetipo del templo, el muro y las anchas murallas que lo rodean, conforme dijo Daniel que sería edificado. 17 Juzgó en Babilonia a la tribu de Dan y de Gad, porque cometieron impiedad contra el Señor al perseguir a los que guardaban la ley. 18 Y les hizo un gran presagio: «Que las serpientes devorarían a sus niños y a todos sus ganados». 19 Y había predicho también que por sus pecados no regresaría la población a su tierra, sino que permanecería hasta el final de su extravío. 20 Uno de entre ellos fue el que lo eliminó, pues se habían opuesto a él durante todos los días de su vida.
Daniel
1 Era de la tribu de Judá, de una familia que se distinguía por su servicio al rey; pero, siendo aún infante, fue deportado de Judea al país de los caldeos. 2 Había nacido en Bet-Jorón de arriba. Era un hombre en sus cabales hasta el punto de que los judíos creían que era un eunuco.
3 Se lamentó mucho por la ciudad, y en sus ayunos se privó de todo alimento apetecible. Era un hombre de aspecto adusto, pero embellecido por la gracia del Altísimo.
4 Imploró mucho por Nabucodonosor, cuando se convirtió en bestia y en animal, para que no pereciera, pues se lo pidió por favor Baltasar, su hijo. 5 Sus partes delanteras junto con la cabeza eran de buey; y los pies y las partes traseras de león. 6 Al santo (Daniel) le fue revelado, a propósito de este misterio, que se había convertido en animal por su ansia de placer y por su obstinación. 7 Y esto tienen de particular los poderosos, que en su juventud se ponen como el buey bajo el yugo de Beliar y a la postre se convierten en fieras, dan zarpazos, destruyen, matan y golpean.
8 El santo conoció, a través de Dios, que comía hierba como un buey y se le convertía en alimento de naturaleza humana. 9 Por eso también Nabucodonosor después de la digestión, convertido en ser humano, suplicaba al Señor entre sollozos pidiéndole cuarenta veces por día y noche. 10 Entonces le sobrevenía un espíritu animal, y se olvidaba de que había sido hombre. 11 Su lengua había perdido la capacidad de hablar. Al darse cuenta, se echaba a llorar. Sus ojos se ponían al rojo vivo de llorar. 12 Y muchos salieron de la ciudad para contemplarlo. Sólo Daniel no quiso verlo, porque durante todo el tiempo de su metamorfosis había estado en oración por él. 13 Decía que se convertiría de nuevo en hombre, pero no le creían.
14 Daniel consiguió que los siete años los «siete tiempos» que había dicho se convirtieran en siete meses. 15 El secreto de los siete tiempos se cumplió en el rey, porque en siete meses se rehizo y los seis años y seis meses restantes estuvo sujeto al Señor y reconoció su impiedad. Después de perdonarle su iniquidad, le devolvió el reino. 16 Mientras se arrepentía no comió pan ni carne ni bebió vino, porque Daniel le había ordenado aplacar al Señor con legumbres a remojo y verduras. 17 Por eso le llamó Baltasar, porque había querido constituirlo coheredero junto con sus hijos. 18 Pero el santo dijo: «Lejos de mí el abandonar la herencia de mis padres y unirme a las herencias de los incircuncisos». 19 Hizo también muchos milagros para los otros reyes de los persas que no se pusieron por escrito. 20 Murió allí y fue enterrado solo y con todos los honores en la cueva del rey.
21 Hizo también un presagio en las montañas que están encima de Babilonia: «Cuando eche humo la montaña del norte, llegará el fin de Babilonia; cuando arda como con fuego, vendrá el final de toda la tierra. Pero si la montaña del sur mana agua, volverá el pueblo a su tierra; si mana sangre, la matanza de Beliar se extenderá por toda la tierra». 22 Y el santo se durmió en paz.
Oseas
1 Era de Belemot, de la tribu de Isacar, y fue enterrado en su tierra con paz. 2 Hizo un presagio: «El Señor vendrá sobre la tierra cuando la encina de Silo se divida por sí misma convirtiéndose en doce encinas».
Miqueas el Morastí
1 Era de la tribu de Efraín. Después de dar mucho que hacer a Ajab, fue eliminado por su hijo Jorán, que lo despeñó porque le echaba en cara las impiedades de sus antepasados. 2 Fue enterrado en su tierra, solo, cerca del cementerio de los gigantes.
Amós
1 Era de Tecoa. Amasías lo golpeó a menudo; por fin, acabó con él su hijo, golpeándole con un vergajo en la sien. 2 Todavía con vida llegó a su tierra, y a los pocos días murió y fue enterrado allí mismo.
Joel
1 Era de la tierra de Rubén en el campo de Bet-Meón. Murió en paz y allí mismo fue sepultado.
Abdías
1 Era de la tierra de Siquén, del campo de Bet-Hakerem. 2 Fue discípulo de Elías y, después de pasar muchas calamidades, salvó su vida gracias a él. 3 Fue el tercer comandante de cincuenta al que perdonó Elías y que bajó hasta Ococías. 4 A continuación abandonó el servicio del rey, se hizo profeta y murió, siendo enterrado con sus antepasados.
Jonás
1 Era de la tierra de Kariatmaus, cerca de la ciudad de los gentiles, Azoto, junto al mar. 2 Vomitado por la ballena, se marchó a Nínive. Y a la vuelta no permaneció en su tierra, sino que tomó a su madre y se instaló en Tiro, zona de pueblos extranjeros. 3 Pues se decía: «Así quitaré mi oprobio, puesto que he mentido al profetizar contra Nínive, la gran ciudad».4 Estaba por entonces Elías increpando a la casa de Ajab y, después de haber conjurado un hambre sobre la tierra, huyó; al volver, encontró a la viuda con su hijo, ya que no había podido aguantar más con los incircuncisos. 5 Y la bendijo. Cuando murió su hijo, Dios lo despertó de nuevo de entre los muertos por medio de Elías, pues quería mostrarle que es imposible escapar de Dios.
6 Después del hambre se levantó y fue a la tierra de Judá. Su madre murió en el camino y la enterró cerca de la encina de Débora. 7 Vivió después en tierra de Saraar, murió y fue sepultado en la cueva de Kenecías, que fue juez de una tribu en los días en que aún no había rey. 8 Hizo un presagio a Jerusalén y a toda la tierra: «Cuando vieran una piedra gritando lastimeramente, se acercaría el fin. Y cuando vieran en Jerusalén a todos los gentiles, sería destruida la ciudad hasta los cimientos».
Nahún
1 Era de Elqueshí, al otro lado de (las montañas), en dirección de Bet-Gabrín, de la tribu de Simeón. 2 Después de Jonás hizo un presagio a Nínive: «Que sucumbiría por medio de aguas dulces y fuego subterráneo». Lo que terminó por pasar, 3 puesto que el lago que la rodea la inundó en un terremoto. Sobrevino fuego del desierto y abrasó su parte más alta. 4 Murió en paz y fue enterrado en su tierra.
Habacuc
1 Era de la tribu de Simeón, de la finca de Bet-Zujar. 2 Antes de la deportación tuvo una visión de la captura de Jerusalén y se lamentó mucho. 3 Cuando vino Nabucodonosor contra Jerusalén, huyó a Ostracina y habitó en tierra de Ismael. 4 Cuando se retiraron los caldeos y los que quedaban en Jerusalén bajaron a Egipto, estaba viviendo de nuevo en su tierra. 5 Acostumbraba a servir a los segadores de su finca. 6 Al recibir la comida profetizó a los de su familia diciendo: «Me vaya una tierra lejana, y enseguida volveré. Si tardo, llevad la comida a los segadores». 7 Llegó a Babilonia, entregó la comida a Daniel y se presentó de nuevo junto a los segadores, mientras estaban comiendo. Y no dijo a nadie lo que había ocurrido.
8 Supo que la población volvería pronto de Babilonia y murió dos años antes del retorno. 9 Fue enterrado solo, en su propia finca.
10 Hizo un presagio a los habitantes de Judea: «Que verían un resplandor en el templo y por este medio conocerían la gloria del santuario». 11 Y predijo el final del templo: «Que se produciría a manos de una nación occidental. 12 El velo del santuario interior se haría trizas en ese momento, serían retirados los capiteles de las dos columnas, y nadie sabría dónde estaban puestos. 13 Pero que serían llevados por medio de ángeles al desierto donde estuvo clavada al principio la tienda del testimonio. 14 Y que por medio de ellos, al final, se daría a conocer el Señor, puesto que iluminarían a los perseguidos por la serpiente como al principio».
Sofonías
1 Era de la tribu de Simeón, de la finca de Sabarata. 2 Profetizó acerca de la ciudad y sobre el final de los pueblos y la vergüenza de los impíos. 3 Al morir, fue enterrado en su finca.
Ageo
1 Probablemente, de joven vino de Babilonia a Jerusalén, profetizó claramente sobre el regreso del pueblo y tuvo una visión parcial de la construcción del templo. 2 Al morir, fue enterrado cerca de la sepultura de los sacerdotes y con todos los honores, lo mismo que ellos.
Zacarías
1 Vino de Caldea entrado en años. Durante su estancia allí ya había hecho muchas profecías a la población 2 y realizado presagios para confirmarlas. Dijo a Josedec que engendraría un hijo que iba a ejercer el sacerdocio en Jerusalén. 3 También felicitó a Salatiel por su hijo y le puso el nombre de Zorobabel. 4 En tiempos de Ciro hizo un presagio de victoria y profetizó acerca del servicio que desempeñaría en Jerusalén y lo alabó mucho. 5 Sus profecías en Jerusalén versaron sobre el final de los gentiles, sobre Israel, el templo, la desidia de los profetas y los sacerdotes y sobre el doble juicio. 6 Murió de edad avanzada y, cuando expiró, fue enterrado al lado de Ageo.
Malaquías
1 Nació en Sofa a la vuelta del exilio. Incluso de muy joven tuvo una vida íntegra. 2 Puesto que todo el mundo lo honraba como santo y bondadoso, lo llamaron «Malaquí», que quiere decir ángel. Tenía también un buen aspecto. 3 Y todo lo que él anunciaba en profecía, lo repetía el mismo día un ángel de Dios que se aparecía, como ocurrió en los tiempos en que no había monarquía, según está escrito en Sfarfotim, es decir, en el libro de los Jueces. Siendo aún joven, se reunió con sus antepasados en su propia finca.
Natán
1 Era profeta de David. Procedía de Gabaón, de la tribu
Jivea. Fue él, en persona, quien enseñó a David la ley del Señor. 2 Tuvo una visión de que David faltaría con Bersabé. Cuando venía a toda prisa para comunicárselo, Beliar le tendió una trampa, puesto que encontró tirado en el camino el cuerpo desnudo de uno que había sido asesinado. 3 Permaneció allí, y aquella misma noche supo que había cometido David el pecado. Y regresó entre lamentos. 4 En cuanto David eliminó al marido de Bersabé, el Señor le envió para echárselo en cara. 5 Murió en edad muy avanzada y fue enterrado en su tierra.
Ajías
1 De Silo, la ciudad de Elí, donde estaba antiguamente la tienda. 2 Dijo de Salomón que chocaría con el Señor. 3 Le echó en cara a Jeroboán que actuaba traicioneramente con el Señor. 4 Tuvo una visión de una pareja de bueyes que pateaban al pueblo y embestían contra los sacerdotes. También predijo a Salomón que las mujeres lo pondrían fuera de sí a él y a toda su familia. 5 Murió y fue enterrado junto a la encina de Silo.
Joed
1 Era de la tierra de Samarim. Fue éste a quien el león atacó; y murió cuando estaba echando en cara a Jeroboán lo de los becerros. 2 Fue enterrado en Betel al lado del falso profeta que le engañó.
Azarías
1 Era de tierras de Subata, el que desvió de Judá el cautiverio de Israel. 2 Murió y fue sepultado en su propia finca.
Zacarías
1 De Jerusalén, hijo de Jehoyadá el sacerdote; a aquel asesinó Joás, rey de Judá, cerca del altar. La casa de David derramó su sangre, en medio del santuario, sobre el patio. Los sacerdotes lo cogieron y lo enterraron junto con su padre. 2 A partir de entonces ocurrieron presagios y apariciones en el templo, y los sacerdotes no eran capaces ni de tener una visión de los ángeles de Dios, ni de emitir oráculos desde el santuario interior, ni de consultar mediante el efod, ni de responder al pueblo mediante los urim y tummim como en otros tiempos.
Elías
1 Era tesbita, de la tierra de los árabes, de la tribu de Aarón. Residía en Galaad, porque Tesbí estaba asignada a los sacerdotes. 2 Cuando iba a nacer, su padre, Sobac, vio que unos hombres de blanco aspecto le hablaban y lo envolvían en pañales ígneos dándole a comer una llama de fuego. 3 Vinieron y lo divulgaron en Jerusalén. Y el oráculo le respondió: «No temas. Pues su habitación será luz y su palabra revelación y ha de juzgar a Israel».
Eliseo
1 Eliseo era de Abel-Mejolá, tierra de Rubén. 2 Con motivo de su nacimiento se produjo un portento: cuando nació, el becerro de oro en Guilgal dio un bramido tan agudo que se oyó en Jerusalén. 3 El sacerdote dijo, por medio de los urim y los tummim, que había nacido un profeta de Israel que destruiría sus esculturas e ídolos fundidos. 4 Al morir, fue enterrado en Samaria.
Fuente: A. Díez Macho, ed. Apócrifos del Antiguo Testamento, en 5 vols. publicados.
Vida de los profetas,
trad. por N. Fernández Marcos, en vol. 2 [Cristiandad: Madrid, 1983], págs. 513-25.
Vida de los profetas