Preámbulo
I 1.Yo,
Tomás Israelita, vengo a anunciaros a todos vosotros, mis hermanos entre
los gentiles, para que los conozcáis, los actos de la infancia y los
prodigios de Nuestro Señor Jesucristo, cumplidos por él después de su
nacimiento en nuestro país.
2.Y he aquí
cuál fue su comienzo.
Gorriones hechos con barro
II 1.El
niño Jesús, de cinco años de edad, jugaba en el vado de un arroyo, y
traía las aguas corrientes a posar, y las tornaba puras en seguida, y con
una simple palabra las mandaba.
2. Y,
amasando barro, formó doce gorriones, e hizo esto un día de sábado. Y
había allí otros muchos niños, que jugaban con él.
3. Y un judío,
que había notado lo que hacía Jesús, fue acto seguido, a comunicárselo
a su padre José, diciéndole: He aquí que tu hijo está cerca del
arroyo, y, habiendo cogido barro, ha compuesto con él doce gorriones, y
ha profanado el sábado.
4. Y José
se dirigió al lugar que estaba Jesús, lo vio, y le gritó: ¿Por qué
haces, en día de sábado, lo que no está permitido hacer? Pero Jesús,
dando una palmada, y dirigiéndose a los gorriones, exclamó: Volad. Y los
pájaros abrieron sus alas, y volaron, piando con estruendo.
5.Y los judíos
quedaron atónitos ante este espectáculo, y fueron a contar a sus jefes
lo que habían visto hacer a Jesús.
Muerte del hijo de Anás
III 1.Y
el hijo de Anás el escriba se encontraba allí, y, con una rama de sauce,
dispersaba las aguas que Jesús había reunido.
2. Y Jesús,
viendo lo que ocurría, se encolerizó, y le dijo: Insensato, injusto e
impío, ¿qué mal te han hecho estas fosas y estas aguas? He aquí que
ahora te secarás como un árbol, y no tendrás ni raíz, ni hojas, ni
fruto.
3. E
inmediatamente aquel niño se secó por entero. Y Jesús se fue de allí,
y volvió a la casa de José. Pero los padres del muchacho muerto lo
tomaron en sus brazos, llorando su juventud, y lo llevaron a José, a
quien reprocharon tener un hijo que hacía tales cosas.
Castigo infligido por Jesús a un
niño
IV 1.Otra
vez, Jesús atravesaba la aldea, y un niño que corría, chocó en su
espalda. Y Jesús, irritado, exclamó: No continuarás tu camino. Y, acto
seguido, el niño cayó muerto. Y algunas personas, que habían visto lo
ocurrido, se preguntaron: ¿De dónde procede este niño, que cada una de
sus palabras se realiza tan pronto?
2. Y los
padres del niño muerto fueron a encontrar a José, y se le quejaron,
diciendo: Con semejante hijo no puedes habitar con nosotros en la aldea,
donde debes enseñarle a bendecir, y no a maldecir, porque mata a nuestros
hijos.
José reprende a Jesús
V 1.Y
José tomó a su hijo aparte, y lo reprendió, diciendo: ¿Por qué obras
así? Estas gentes sufren, y nos odian, y nos persiguen. Y Jesús respondió:
Sé que las palabras que pronuncias no son tuyas. Sin embargo, me callaré
a causa de ti. Pero ellos sufrirán su castigo. Y, sin demora, los que lo
acusaban, quedaron ciegos.
2. Y los que
vieron esto, vacilantes y atónitos, decían de Jesús que toda palabra
que pronunciaba, buena o mala, se cumplía, y producía un milagro. Y,
cuando hubieron visto que Jesús hacía cosas semejantes, José se levantó,
lo agarró por la oreja, y se la estiró con fuerza.
3. Pero el
niño se enfadó, y le dijo: Bien fácil te es buscar sin encontrar, y
acabas de obrar como un insensato. ¿Ignoras que te pertenezco? No me
hagas daño.
Exposición del alfabeto
VI 1.
Y un maestro de escuela, llamado Zaqueo, que se encontraba allí, oyó a
Jesús hablar así a su padre, y lo sorprendió mucho que un niño se
expresase de aquella manera.
2. Y,
algunos días después, se acercó a José, y le dijo: Tienes un hijo
dotado de buen sentido e inteligencia. Confíalo a mi cuidado, para que
aprenda las letras, y, con las letras, le enseñaré toda ciencia. Y también
le enseñaré a saludar a los mayores, a honrarlos como antepasados, a
respetarlos como padres, y a amar a los de su edad.
3. Y le
escribió todas las letras del alfabeto desde Alpha hasta
Omega muy puntualmente y con toda claridad.
Mas Jesús, mirando a Zaqueo, le dijo: Tú, que no conoces la naturaleza
del Alpha, ¿cómo quieres enseñar a los
demás la Beta? Hipócrita, enseña
primero el Alpha, si sabes, y después te
creeremos respecto a la Beta. Luego se puso
a discutir con el maestro de escuela sobre las primeras letras, y Zaqueo
no pudo contestarle.
4. Y, en
presencia de muchas personas, el niño dijo a Zaqueo: Observa, maestro, la
disposición de la primera letra, y nota cómo hay líneas y un rasgo
mediano que atraviesa las líneas que tú ves comunes y reunidas, y cómo
la parte superior avanza y las reúne de nuevo, triples y homogéneas,
principales y subordinadas, de igual medida. Tales son las líneas del Alpha.
Perplejidad de Zaqueo
VII 1.
Y, cuando Zaqueo, el maestro de escuela, oyó al niño exponer las alegorías
tan numerosas y tan grandes de la primera letra, quedó perplejo ante tal
respuesta y ante tal enseñanza, y dijo a los asistentes: ¡Desventurado
de mí, a qué extremo me veo reducido! Me he cubierto de vergüenza, al
traer a mi escuela a este muchacho.
2. Así,
pues, hermano José, te ruego que lo lleves contigo, porque no puedo
soportar la severidad de su mirada, ni penetrar el sentido de su palabra
en modo alguno. Este niño no ha nacido en la tierra, es capaz de domar el
fuego mismo, y quizá ha sido engendrado antes de la creación del mundo.
¿Qué vientre lo ha llevado? ¿Qué pecho lo ha nutrido? Lo ignoro. ¡Ay,
amigo mío, tu hijo me pone fuera de mí, y no puedo seguir su
pensamiento! Me he equivocado en absoluto. Yo quería tener en él un discípulo,
y me he encontrado con que tengo en él un maestro.
3. Me doy
cuenta de mi oprobio, amigos míos, porque yo, que soy un viejo, he sido
vencido por un niño. Y no me queda sino abandonarme al desaliento o a la
muerte, a causa de este niño, ya que no puedo, en este momento, mirarlo
cara a cara. ¿Qué responderé, cuando digan todos que he sido derrotado
por un pequeñuelo? ¿Y qué podré explicar acerca de lo que él me ha
dicho de las líneas de la primera raya? No lo sé, amigos míos, por
cuanto no conozco, ni el comienzo, ni el fin, de este niño.
4. Así,
pues, hermano José, te ruego que lo lleves contigo a tu casa. Es algo muy
grande, sin duda: un dios, un ángel o algo parecido.
Conclusión de la historia de
Zaqueo
VIII 1.
Y, mientras los judíos daban consejos a Zaqueo, el niño rompió a reír,
y dijo: Ahora que tu aventura produce sus frutos, y que los ciegos de
corazón ven, he aquí que yo vengo de lo alto para maldecirlos, y para
llamarlos a lo alto, como me lo ordenó el que me ha enviado a causa de
vosotros.
2. Y, cuando
el niño hubo acabado de hablar, pronto todos los que habían caído antes
bajo su maldición, quedaron curados. Y nadie, desde entonces, se atrevió
a provocar nunca su cólera, por miedo a que los maldijese, y los hiriese
de enfermedad.
Niño caído de una terraza
IX 1.
Algunos días después, Jesús jugaba en una terraza, sobre lo alto de una
casa, y uno de los niños que jugaba con él, cayó de la terraza, y murió.
Y, Viendo esto, los demás niños huyeron, y Jesús quedó solo.
2. Y,
habiendo llegado los padres del niño muerto, acusaron a Jesús de haberlo
hecho caer. (Jesús les dijo: Yo no hice tal.) Y lanzaron invectivas
contra él.
3. Mas Jesús
se tiró de la terraza abajo, se detuvo cerca del cuerpo del niño caído,
y gritó a gran voz, diciendo: Zenón (porque tal era su nombre), levántate,
y dime: ¿Soy yo quien te hizo caer? Y, habiéndose levantado
inmediatamente, el niño repuso: No, Señor, tú no me has hecho caer,
sino que me has resucitado. Y los espectadores del lance quedaron
conmovidos de asombro. Y los padres del niño glorificaron a Dios por el
milagro cumplido, y adoraron a Jesús.
Resurrección de un joven
X 1.Pasados
otros cuantos días, un joven cortaba leña en las proximidades del
pueblo. Y he aquí que su hacha le hendió la planta del pie, y murió,
por haber perdido toda su sangre.
2. Y, como
ello produjera una aglomeración y un tumulto de gentes, el niño Jesús
corrió también allí, y, haciéndose sitio, atravesó la multitud, y tomó
el pie herido del joven, que en seguida quedó curado. Y dijo al joven:
Levántate, sigue cortando leña, y acuérdate de mí. Y la multitud, al
ver lo que había pasado, adoró al niño, diciendo: Verdaderamente, el
espíritu de Dios reside en ti.
Jesús en la fuente
XI 1.Y,
cuando tenía seis años, su madre le dio un cántaro, y lo envió a tomar
agua, para llevarla a casa. Pero, habiendo tropezado el niño con la
multitud, el cántaro se rompió.
2. Entonces
Jesús, extendiendo la túnica que lo cubría, la llenó de agua, y la
llevó a su madre. Y su madre, reconociendo milagro tal, lo abrazó, y
guardó en su corazón los misterios que veía cumplidos.
Milagro del grano de trigo
XII 1.Otra
vez, en la época de la siembra, el niño salió con su padre para sembrar
trigo en su campo, y, mientras su padre sembraba, el niño Jesús sembró
también un grano de trigo.
2. Y,
una vez lo hubo recolectado y molido, obtuvo cien medidas y, llamando a la
granja a todos los pobres de la aldea, les distribuyó el trigo, y José
se quedó con lo que aún restaba. Y Jesús tenía ocho años cuando hizo
este milagro.
Milagro de las dos piezas de un
lecho
XIII 1.
Y su padre era carpintero, y hacía en
aquel tiempo carretas y yugos. Y un hombre rico le encargó que le hiciese
un lecho. Mas, habiendo cortado una de las piezas más pequeña que la
otra, no sabía qué partido tomar. Entonces el niño Jesús dijo a su
padre José: Pon las dos piezas en el suelo, e iguálalas por tu lado.
2. Y José
procedió como el niño le había indicado. Y Jesús se puso al otro lado,
tiró de la pieza más corta, y la tomó igual a la otra. Y su padre José,
viendo tal, quedó admirado, y abrazó a Jesús, diciendo: Felicitarme
puedo de que Dios me haya dado este niño.
Relaciones con un segundo maestro
XIV 1.Viendo
José que el niño crecía en edad y en inteligencia, y no queriendo que
permaneciese iletrado, lo llevó a un segundo maestro. Y este maestro dijo
a José: Le enseñaré primero las letras griegas, y luego las hebraicas.
Porque el maestro conocía la inteligencia del niño. Sin embargo, después
de haber escrito el alfabeto, se ocupó largamente de él, y Jesús no le
respondió, hasta que le advirtió:
2. Si eres
verdaderamente un maestro, y conoces bien el alfabeto, dime primero el
valor de Alpha y yo te diré luego el de Beta.
Pero el maestro, irritado, le pegó en la cabeza. Y el
niño, en su dolor, lo maldijo, y aquél cayó exánime, con la faz contra
tierra.
3. Y el niño
volvió a casa de José, que quedó muy afligido, y recomendó a su madre:
No le dejes pasar la puerta, porque cuantos lo encolerizan, quedan heridos
de muerte.
Jesús confunde a un tercer
maestro
XV 1.Y,
algún tiempo después, otro maestro que era pariente y amigo de José, le
dijo: Tráeme al niño a la escuela, que quizá podré por la dulzura enseñarle
las letras. Y José le contestó: Si tienes valor, hermano, llévalo
contigo. Y lo llevó con temor y repugnancia, y el niño iba con placer.
2. Y,
entrando decididamente en la escuela, encontró un libro sobre un pupitre,
y, tomándolo, no leía los caracteres que en él se encontraban, sino
que, abriendo la boca, hablaba conforme a la inspiración del Espíritu
Santo. Y enseñó la Ley a los presentes. Y, juntándose una gran
multitud, lo rodeaba, lo escuchaba, y se admiraba de la belleza de sus
descripciones, de lo justo de sus discursos, y de que un niño como él se
expresase de tal manera.
3. Al oír
esto, José, espantado, fue a la escuela, temiendo por la salud del
profesor. Y el maestro dijo a José: Sabe, hermano, que yo he tomado al niño
por discípulo, pero está lleno de sabiduría y de gracia. Condúcelo, yo
te lo ruego, a tu domicilio.
4. Y, cuando
el niño hubo oído estas palabras, sonrió. y le dijo: Puesto que has
hablado bien, y has dado un buen testimonio, sea por tu causa curado quien
fue herido. Y en seguida el otro maestro fue curado. Y José volvió con
el niño a su casa.
Jacobo, curado de una mordedura
de víbora
XVI 1.Y
José envió a su hijo Jacobo a cortar madera, el niño Jesús lo seguía.
Y, mientras Jacobo trabajaba, una víbora le mordió en la mano.
2. Y, como
sufría y parecía herido de muerte, Jesús se aproximó, y le sopló en
la mordedura, y en seguida cesó el dolor, y murió el reptil, y, al
instante, Jacobo quedó sano y salvo.
Resurrección de un niño
XVII 1.Más
tarde, murió un niño en la vecindad, y su madre lloraba mucho. Y Jesús
oyó el clamor de su gran pena y se apresuró a acudir. Y, hallando al niño
muerto, le tocó el pecho, y dijo: Yo te mando, niño, que no mueras, sino
que vivas, y que te quedes con tu madre. Y en seguida el niño abrió los
ojos, y sonrió. Y Jesús dijo a la mujer: Tómalo, y dale leche, y acuérdate
de mí.
2. Y, viendo
esto, la gente se llenó de admiración, y decía: En verdad, este niño
es un Dios o un ángel de Dios, porque toda palabra suya se convierte en
un hecho. Y Jesús se fue a jugar con los demás niños.
Resurrección de un hombre
XVIII 1.
Algún tiempo más tarde, habiéndose
producido en una casa que se construía un gran tumulto, Jesús se levantó,
y acudió al lugar. Y, viendo a un hombre que yacía sin vida, le tomó la
mano y dijo: Levántate, hombre, y continúa laborando en tu obra, pues yo
te lo ordeno. Y el hombre se levantó, y lo adoró.
2. Viendo lo
cual, quedó la gente admirada, y decía: Este niño viene del cielo,
porque ha salvado almas de la muerte, y las salvará durante toda su vida.
Jesús en medio de los doctores
XIX 1.Cuando
tuvo la edad de doce años, sus padres, siguiendo la costumbre, fueron a
Jerusalén por las fiestas de Pascua con otros compañeros de viaje, y,
después de las fiestas, regresaron a su morada. Y, mientras ellos volvían,
el niño Jesús quedó en Jerusalén, y sus padres pensaron que estaba
entre sus compañeros de viaje.
2. Mas, tras
una jornada de camino, buscaron entre sus deudos, y, no hallándolo, se
afligieron, y tomaron a la ciudad para buscarlo. Y, tres días después,
lo hallaron en el templo, sentado entre los doctores, escuchándolos e
interrogándolos. Y todos estaban atentos y sorprendidos de que un niño
redujese al silencio a los ancianos del templo y a los doctores del
pueblo, explicando los puntos principales de la Ley y las parábolas de
los profetas.
3. Y su
madre María, aproximándose, le dijo: ¿Por qué nos has hecho esto, hijo
mío? He aquí que estábamos afligidos, y que te buscábamos. Pero Jesús
les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabéis que es preciso que yo
atienda a las cosas que afectan a mi Padre?
4. Y los
escribas y los fariseos dijeron a María: ¿Tú eres madre de este niño?
Ella respondió: Lo soy. Y ellos dijeron: Feliz eres entre las mujeres,
porque Dios ha bendecido el fruto de tus entrañas. Nunca hemos visto ni oído
tanta gloria, tanta virtud, tanta sabiduría.
5. Y Jesús,
levantándose, siguió a su madre, y estaba sometido a su familia. Y su
madre guardaba estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría,
en edad y en gracia. Gloria a él por los siglos de los siglos. Amén.
Fuente: Evangelios Apócrifos, por Edmundo
González Blanco
HISTORIA DE LA
INFANCIA DE JESUS SEGÚN SANTO TOMÁS
(Redacción
latina)
De cómo Maria y José huyeron
con Jesús a Egipto
I 1.Cuando
Herodes hizo buscar a Jesús, para matarlo, el ángel dijo a José:
2. Toma a
María y a su hijo, y huye a Egipto, lejos de los que quieren matar al niño.
3. Y Jesús
tenía dos años cuando entró en Egipto.
4. Y ocurrió
que, como cruzasen un sembrado, recogió espigas, y las puso al fuego, y
las asó, y las comió.
5. Y,
llegados a Egipto, fueron admitidos en la casa de una viuda.
6. Y pasaron
un año allí.
7. Y Jesús
cumplió los tres años. Y, viendo jugar a los niños, comenzó a tomar
parte en sus diversiones.
8. Y,
encontrando un pez seco, lo puso en un plato, y le ordenó que palpitase.
9. Y el pez
comenzó a palpitar.
10. Y Jesús
le dijo: Quítate la sal que has tomado, y ve al agua.
11. Y fue así.
Mas los vecinos, viendo lo que había hecho, llevaron la noticia a la casa
de la viuda en que vivía María, la madre de Jesús.
12. Y
aquella mujer, al saber lo ocurrido, los arrojó de su casa.
Jesús y los doce pajarillos
II 1.Y
Jesús, paseando con su madre María por la plaza de la población, vio a
un maestro que enseñaba a sus discípulos.
2.Y he aquí
que doce pajarillos descendieron sobre donde estaban los discípulos con
el maestro.
3. Y Jesús,
al observar esto, se paró, y se puso a reír.
4. Y, viéndolo
reír, el maestro se encolerizó.
5. Y dijo a
sus discípulos: Id y traédmelo.
6. Y cuando
se lo llevaron, el maestro lo agarró de una oreja.
7. Y le
preguntó: ¿Qué has visto que te haya hecho reír?
8. Y Jesús
le contestó: Maestro, he aquí mi mano llena de trigo.
9. Yo lo he
mostrado a esos pájaros, y he esparcido este grano, y ellos se han
apresurado a venir por él.
10. Y Jesús
estuvo allí hasta que los pájaros se repartieron el trigo.
11. Mas el
maestro lo echó de la ciudad, con su madre.
Jesús vuelve de Egipto a Judea
III 1.Y
he aquí que el ángel del Señor se apareció a María.
2. Y le
dijo: Toma el niño, y vuelve a la tierra de los judíos.
3. Porque
los que querían su vida, han muerto.
4. Y María
se levantó y se llevó a Jesús.
5. Y fueron
a la ciudad de Nazareth, donde estaba la hacienda de su padre.
6. Y cuando
José salió de Egipto, después de la muerte de Herodes, condujo a Jesús
al desierto, hasta que los que querían la vida del niño no turbasen a
Jerusalén.
7. Y dio
gracias al Altísimo, porque le había dado la inteligencia.
8. Y porque
había hallado gracia ante el Señor Dios. Amén.
Cosas que hizo Jesús en la villa
de Nazareth
IV 1.Glorioso
es para Tomás Israelita, apóstol del Señor, contar las obras de Jesús,
cuando estaba en Nazareth, de regreso de Egipto.
2. Oíd
atentamente, hermanos queridos, lo que hizo el Señor Jesús en la ciudad
de Nazareth.
3. Jesús tenía cinco
años, cuando una gran lluvia cayó sobre la tierra.
4. Y el Señor
Jesús andaba bajo la lluvia.
5. Y era
espantosa, mas él la reunió en una cisterna y le ordenó ser clara. Y
ella lo fue.
6. Y,
tomando el barro de aquel pozo, lo modeló, y le dio forma de doce
pajaritos.
7. Y Jesús
hacía estas cosas un día de sábado, en medio de los hijos de los judíos.
8. Y los
hijos de los judíos fueron a José, padre de Jesús, y le dijeron:
9. He aquí que tu
hijo jugaba con nosotros.
10. Y ha
tomado barro, y ha modelado doce pájaros, y ha violado el sábado.
11.Y José
vino al niño Jesús, y le dijo: ¿Por qué has hecho lo que no está
permitido hacer en día de sábado?
12. Mas Jesús,
abriendo las manos, dijo a los pájaros: Levantaos y volad.
13. Porque
nadie ha de daros muerte.
14. Y poniéndose
a volar, alababan con sus gritos a Dios Todopoderoso.
15. Y, al
ver esto, los judíos, maravilláronse, y empezaron a divulgar los
milagros de Jesús.
16. Y un
fariseo, que estaba con el niño, tomó un ramo de oliva, y destruyó la
fuente que había hecho Jesús.
17. Y,
cuando Jesús lo vio, se enojó, y dijo: Sodomita impío e ignorante, ¿qué
te habían hecho estas fuentes, que son obra mía?
18. Quedarás
como un árbol seco, sin raíces, sin hojas ni frutos.
19. Y el
fariseo se secó, y cayó a tierra, y murió.
20. Y sus
padres llevaron su cuerpo, y se enojaron con José.
21. Y le decían:
He aquí la obra de tu hijo. Enséñale a orar, y no a maldecir.
Los nazarenos se irritan contra
José por las cosas que obra Jesús
V 1.Y,
unos días después, yendo Jesús con José por la ciudad, un niño corrió
ante ellos, y, tropezando intencionadamente con Jesús, lo lastimó mucho
en un costado.
2. Mas Jesús
le dijo: No acabarás el camino que has comenzado a recorrer.
3. Y el niño
cayó a tierra, y murió.
4. Y los que
vieron tal milagro, exclamaron: ¿De dónde es este niño?
5. Y dijeron
a José: No conviene que semejante niño esté entre nosotros. Aléjalo de
aquí.
6. Mas si es
preciso que tú estés entre nosotros, enséñale a orar, y no a maldecir,
porque nuestros hijos han perdido la razón.
7. Y José
llamó a Jesús y le dijo: ¿Por qué maldices?
8. He aquí
que los habitantes de esta ciudad nos odian.
9. Mas Jesús
dijo: Yo sé que a ti, y no a mí, afectan esos discursos.
10. Y me
callaré por ti, mas que ellos vean lo que hacen, según su discreción.
11. Y todos
los que hablaban contra Jesús, quedaron ciegos.
12. Y se
fueron diciendo: Todas las palabras que salen de su boca tienen una
potencia fatal.
13. Y viendo
José lo que había hecho Jesús, se enfureció, y le agarró de una
oreja.
14. Y Jesús
se enojó, y dijo a José: Bástete mirarme, mas no me toques.
15. Tú no
sabes quién soy. Y si lo supieras, no me contrariarías. Porque, aunque
estoy aquí contigo, he sido creado antes que tú.
De cómo fue tratado Jesús por
un maestro de escuela
VI 1. Y
un hombre llamado Zaqueo escuchaba lo que Jesús decía a José.
2. Y lleno
de admiración por Jesús, dijo: Nunca he visto un niño que hablase así.
3. Y se
acercó a José y le dijo: Tienes un hijo muy inteligente. Envíamelo,
para que le enseñe las letras.
4. Y luego
que las sepa, yo lo instruiré con esmero, para que no permanezca en la
ignorancia.
5. Y José
contestó: Nadie puede enseñarle, sino Dios. ¿Crees que este niño es
como los demás?
6. Y oyendo
Jesús lo que Zaqueo hablaba a José, le dijo: Maestro, todas las palabras
que salen de mi boca son verdaderas.
7. Y yo he
sido el Señor antes que todos los hombres, y la gloria de los siglos me
ha sido dada. Mas nada se os ha dado a vosotros.
8. Porque yo
soy antes que los siglos, y sé cuál será el número de los años de tu
vida, y que serás desterrado.
9. Y tú
debes comprender lo que ha dicho mi padre, porque cuantas palabras salen
de mi boca son verdaderas.
10. Y oyendo
los judíos lo que decía Jesús, se maravillaban.
11. Y decían:
Estamos escuchando de este niño discursos que no hemos oído nunca, y que
no oiremos jamás de nadie.
12. Ni aun
de los príncipes de los sacerdotes, ni de los doctores de la Ley, ni de
los fariseos.
13. Y Jesús
les contestó: ¿De qué os maravilláis?
14. Miráis
como increíble lo que os he dicho, y he aquí que os he dicho la verdad.
15. Porque
yo sé cuándo habéis nacido vosotros y vuestros padres, y os puedo decir
cómo fue hecho el mundo, y conozco a quien me ha enviado a vosotros.
16. Y los
judíos estaban tan asombrados que no acertaban a responder.
17. Y el niño,
recogiéndose en sí mismo, se gozó, y dijo: Os he hablado en parábola,
porque sé que sois débiles e ignorantes.
18. Y el
maestro dijo a José: Tráemelo, para que le enseñe las letras.
19. Y José
llevó a Jesús a la casa del maestro, donde había otros niños instruyéndose.
20. Y el
maestro, hablándole con dulzura, se puso a enseñarle las letras.
21. Mas él
escribió el primer versículo, que va desde A a T, y se puso a
instruirlo.
22. Y el
maestro pegó al niño en la cabeza, y el niño le dijo: Conviene que yo
te instruya a ti, y no tú a mi.
23. Porque
yo conozco las letras que quieres enseñarme, y sé que nada puede salir
de ti, más que palabras, y no sabiduría.
24. Y
comenzando el versículo, recitó desde A hasta F muy rápidamente. Y
mirando al maestro dijo: Tú no sabes explicar lo que es A ni lo que es B.
¿Cómo quieres enseñar las otras letras?
25. Hipócrita,
dime qué es A, y te diré que es B. Y queriendo aquel doctor explicar la
A, no pudo dar ninguna respuesta.
26. Y Jesús
dijo a Zaqueo. Escucha, doctor, y comprende la primera letra.
27. Nota que
tiene dos trazos que se unen, se separan y engruesan, y que son el símbolo
de la permanencia, de la dispersión y de la variedad.
28. Y viendo
Zaqueo explicar así la primera letra, se asombró de que un niño tuviera
ciencia tan profunda, y exclamó: ¡Malhaya yo!
29. Porque
he traído sobre mí una gran vergüenza por causa de este niño, y estoy
lleno de estupefacción.
30. Y dijo a
José: Yo te ruego, hermano, que te lo lleves, pues no puedo mirarlo a la
cara, ni escuchar sus discursos asombrosos.
31. Porque
este niño puede dominar el fuego y encadenar la mar, por haber nacido
antes que los siglos.
32. Y yo no
sé qué vientre lo ha engendrado niqué pecho lo
ha nutrido.
33. He aquí
que quedo abatido en espíritu, porque seré objeto de irrisión. Yo lo
creía discípulo, y resulta ser maestro.
34. Y no
puedo sobrellevar mi oprobio porque soy viejo, y, sin embargo, nada hallo
que responderle.
35. Y quiero
caer enfermo, y dejar este mundo, o, a lo menos, abandonar esta ciudad,
donde todos han visto mi afrenta de ser confundido por un niño.
36. ¿Qué
podré ya decir a los otros? ¿Qué discursos haré, si él me ha vencido
ya en la primera letra?
37. Estoy
estupefacto, ¡oh amigos!, y no hallo ni el principio ni el fin de la
contestación que habría de darle.
38. Y ahora,
hermano José, llévate al niño a casa, porque es un maestro, y un Señor,
o un ángel.
39. Y volviéndose
Jesús a los judíos que estaban con Zaqueo, les dijo: Que los que no creían,
crean, y que los que no comprendían, comprendan, y que los sordos oigan y
que los muertos resuciten.
40. Y cuando
hubo callado el niño Jesús, todos los que habían sido heridos por su
palabra, curaron.
Jesús resucita a un niño
VII 1.Subiendo
un día Jesús con unos niños a la azotea de una casa, se puso a jugar
con ellos.
2. Y
uno cayó al patio y murió. Y todos los niños huyeron, mas Jesús se
quedó.
3. Y,
habiendo llegado los padres del niño muerto, decían a Jesús: Tú eres
quien lo has tirado. Y lo amenazaban.
4. Y Jesús,
saliendo de la casa. se puso en pie ante el niño muerto, y le dijo en voz
alta: Simón, Simón, levántate y di si yo te he hecho caer.
5. Y el niño
se levantó, y dijo: No, Señor. Y viendo sus padres el gran milagro que
había hecho Jesús, lo adoraron y glorificaron a Dios.
Jesús cura el pie de un niño
VIII 1.Y
un niño partía madera, y se hirió un pie.
2. Y,
sobreviniendo allí mucha gente, Jesús se acercó también al niño, y le
tocó el pie, y curó.
3. Y díjole
Jesús: Levántate, y parte tu leña, y acuérdate de mi.
4. Y la
gente, al ver este milagro, adoró a Jesús, diciendo: Verdaderamente,
creemos que es Dios.
Jesús lleva el agua en su ropa
IX 1.
Y tenía Jesús seis años. Y su madre lo envió a buscar agua.
2. Y como
llegase Jesús a la fuente, había mucha multitud, y se rompió su cántaro.
3. Y en la
ropa que vestía, recogió agua y la llevó a María, su madre.
4. Y viendo
ella el milagro que había hecho Jesús, lo abrazó, y dijo: Señor, óyeme,
y salva a mi hijo.
Jesús siembra trigo
X 1.
Y, al advenir la sementera, José fue a sembrar, y Jesús iba con él.
2. Y cuando
empezó a sembrar José, Jesús tomó un puñado de trigo, y lo esparció
por el suelo.
3. Y llegado
el tiempo de la siega, José fue a recolectar.
4. Y Jesús
recogió las espigas del trigo que había sembrado, e hizo cien haces de
buen grano, y lo repartió a los pobres, a las viudas y a los huérfanos.
Jesús iguala dos maderos
desiguales
XI 1.Y
Jesús cumplió la edad de ocho años.
2. Y José
era carpintero, y hacía carretas y yugos para los bueyes.
3. Y un rico
dijo a José: Maestro, hazme un lecho grande y hermoso.
4. Y José
estaba afligido, porque uno de los maderos que iba a emplear era más
corto que el otro.
5. Mas le
dijo Jesús: No te aflijas. Toma el madero de un lado, yo lo tomaré del
otro, y tiremos.
6. Y, haciéndolo
así, el madero adquirió la longitud precisa. Y Jesús dijo a José:
Trabaja. He ahí el madero que necesitabas.
7. Y, al ver
José lo que había hecho Jesús, lo abrazó, diciendo: Bendito sea Dios,
que me ha dado tal hijo.
Jesús es llevado a otro maestro
para aprender las letras
XII 1.Y
viendo José el poder de Jesús, y que crecía, pensó enviarlo a un
maestro que le enseñase las letras, y lo llevó a un doctor.
2. Y este
doctor dijo a José: ¿Qué letras quieres que aprenda tu hijo?
3. Y José
le contestó: Enséñale primero las letras extranjeras y luego las
hebreas. Porque estaba informado de que aquel doctor era muy sabio.
4. Y cuando
el doctor escribió el primer versículo, que es A y B, se lo explicó a
Jesús varias horas.
5. Mas Jesús
callaba y nada respondía.
6. Y dijo
luego al doctor: Si eres verdaderamente un maestro, y sabes las letras,
dime la potencia de la letra A, y yo te diré la potencia de la letra B.
7. Mas el
maestro, colérico, le pegó en la cabeza. Y Jesús, irritado, lo maldijo,
y el maestro cayó al suelo, y murió.
8. Y Jesús
volvió a su casa, mas José prohibió a María que lo dejase pasar el
umbral.
Jesús es llevado por tercera vez
a un maestro
XIII 1.Mas,
transcurridos pocos días, vino un doctor, amigo de José.
2. Y dijo:
Llévame el niño, y yo le enseñaré las letra tratándolo con mucha
dulzura.
3. Y José
contestó: Si puedes conseguirlo, instrúyelo.
4. Y
recibiendo el doctor a Jesús, lo llevó con alegría.
5. Y llegado
Jesús a la morada del doctor, encontró un libro en un rincón, y tomándolo,
lo abrió.
6. Mas no leía
lo que estaba escrito en él, sino que abría la boca y hablaba por
inspiración del Espíritu Santo, y enseñaba la Ley.
7. Y todos
los asistentes lo escuchaban atentos, y el maestro lo oía con placer, y
le pidió que enseñase con más extensión.
8. Y mucha
gente se reunió para escuchar los discursos que salían de su boca.
9.Mas José,
sabiendo esto, se espantó. Y el maestro le dijo: Hermano, yo he recibido
a tu hijo para instruiro.
10. Empero,
he aquí que él está lleno de sabiduría. Llévalo a tu casa con gozo,
porque la sabiduría que tiene es un don del Señor.
11. Y oyendo
Jesús hablar así al maestro, se regocijó y dijo: Tú ahora, maestro,
has dicho la verdad.
12. Y por
ti, el que es muerto, debe resucitar. Y José lo llevó a casa.
Jesús cura a Jacobo de la
mordedura de una vibora
XIV 1.
José envió a Jacobo a recoger paja, y Jesús iba con él.
2. Y
mientras Jacobo recogía la paja, una víbora lo mordió, y cayó al suelo
como muerto.
3. Y viendo
esto Jesús, sopló sobre la herida, y Jacoboquedó curado, y la víbora
murió.
Jesús resucita a otro niño
XV 1.Y
habiendo muerto el hijo de un vecino, su madre se entregó a un gran dolor
2. Y sabiéndolo
Jesús, llegóse al cadáver del niño, y se inclinó sobre él, y sopló
sobre su pecho.
3. Y le
dijo: Niño, yo te ordeno no morir, sino vivir.
4. Y el niño
resucitó. Y Jesús dijo a la madre: Toma a tu hijo, y dale de mamar, y
acuérdate de mí.
5. Y viendo
este milagro, decía la gente: En verdad, este niño es del cielo.
6. Porque ha
librado varias vidas de la muerte, y cura a todos los que esperan en él.
7. Y los
escribas y los fariseos se llegaron a María, y le preguntaron: ¿Eres tú
la madre de este niño? Y ella dijo: En verdad que lo soy.
8. Y ellos
le dijeron: Dichosa eres tú entre todas las mujeres.
9. Porque
Dios ha bendecido el fruto de tu vientre, pues que te ha dado un hijo tan
glorioso y dotado de una sabiduría como nunca hemos visto ni oído.
10. Y Jesús
se levantó, y seguía a su madre. Y María conservaba en su corazón
todos los milagros que había hecho entre el pueblo, curando a muchos que
habían enfermado.
11. Y Jesús
crecía en talla y en sapiencia, y todos los que lo veían, glorificaban a
Dios, el Padre Todopoderoso, que bendito sea por los siglos de los siglos.
Amén.
Los Evangelios Historicos, por Edmundo González
Blanco