EL EVANGELIO DE AMMONIO
(Armonía de los evangelios canónicos)
Acontecimientos que precedieron y que siguieron al nacimiento de Jesús
I 1. En el principio era el Verbo, por el que fue hecho todo.
2. José desposó a la virgen María, y el arcángel Gabriel se le apareció, y
le anunció su próxima preñez, que se produciría por modo sobrenatural.
3. Y José no la conoció, mientras no dio a luz.
4. Y Octavio Augusto mandó hacer un censo de todo el Imperio Romano.
5. Y José era de Bethlehem, la ciudad de David, y fue allí a empadronarse,
porque era de la casa de aquel rey.
6. Y, estando allí, la virgen parió al Cristo.
7. Y los ángeles del cielo lo anunciaron por la noche a los pastores que
cuidaban de los ganados.
8. Y unos magos de lejanas tierras vinieron a asistir a su nacimiento.
9. Y, pasados los ocho días, el niño fue circuncidado y lo llamaron Jesús.
10. Y una estrella condujo a los magos a Jerusalén.
11. Y comunicaron a Herodes que había nacido el rey de los judíos.
12. Y Herodes juntó consejo de príncipes y escribas para saber dónde
nacería y le dijeron que en Bethlehem.
13. Y los magos adoraron a Jesús en aquella villa.
14. Y un justo llamado Simeón y Ana, profetisa, hija de Phanuel, vinieron
al templo y predicaban de Jesús.
15. Y Herodes pensó en su ánima matar a todos los niños de la edad de Jesús
en Nazareth.
16. Mas un oráculo advirtió a José que huyese a Egipto.
17. Y todos los niños pequeños fueron degollados.
18. Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu.
19. Y estuvieron siete años en Egipto, hasta que Herodes murió.
20. Y, cuando José lo supo por aviso del cielo, volvió a Nazareth, su
patria.
Infancia de Jesús. Aparición de Juan el Bautista
II 1. Y, cuando Jesús tenía doce años, subieron sus padres a Jerusalén.
2. Y he aquí que lo encontraron en el templo, hablando con los doctores de
la Ley de los asuntos de su Padre.
3. Y, habiendo vuelto a su casa, estaba sometido a sus padres.
4. Y he aquí que vino palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías,
precursor de Cristo, el cual predicaba.
5. Y predicaba el arrepentimiento y la vida austera, y bautizaba.
6. Y los judíos, viéndolo en la verdad, pensaban primero si sería el
Cristo.
7. Mas Juan vaticinó del Cristo, porque venía como su mensajero.
Bautismo de Jesús. Muerte de Juan
III 1. Y Jesús llegó de Galilea para ser bautizado en el Jordán.
2. Y, al salir del agua, se oyó una voz del Padre celestial, diciendo: Este
es mi Hijo dilecto, en quien me complazco.
3. Y, después de esto, fue llevado al desierto cuarenta días, para ser
tentado del diablo.
4. Y Juan dijo de Jesús: Es el cordero de Dios, que quita los delitos del
mundo.
5. Y los primeros que siguieron a Jesús fueron Simón Barjona y su hermano
Andrés.
6. Mas luego Jesús llamó también a Felipe.
7. Y, estando en unas bodas, trocó el agua en vino.
8. Y, bajando a Jerusalén, arrojó del templo a los mercaderes.
9. Y, habiendo pasado una noche entera Simón Pedro sin pescar nada, por la
palabra de Jesús tuvo una pesca copiosa y se llenó de asombro.
10. Y le dijo: Apártate de mí, Señor, que soy pecador.
11. Y los discípulos de Juan fueron a decirle que los de Jesús bautizaban.
12. Y les contestó: A él conviene crecer y a mí menguar.
13. Porque quien del cielo viene es sobre todos.
14. Y Herodes, por cuanto Juan le reprendía un vínculo ilícito, le hizo
cortar la cabeza.
15. Y, oyéndolo Jesús, que estaba en Galilea, se fue a los confines de
Zabulón y de Nephtalim.
16. Y predicaba la penitencia y el reino de los cielos.
Jesús elige doce discípulos y empieza a hacer milagros
IV 1. Y Jesús hacía milagros y evangelizaba.
2. Según dijo Isaías: El Espíritu Santo es sobre mí, para predicar a los
pobres.
3. Y muchos se congregaban y lo seguían.
4. Y entonces eligió doce discípulos.
5. Y, subiendo a un monte, les propuso las diversas fórmulas de las
bienaventuranzas.
6. Y dio a los que predicasen su doctrina facultad de curar enfermos y de
arrojar demonios.
7. Y solícitamente instruía a la muchedumbre, cuando descendió al campo
desde el monte.
8. Y su doctrina era milagrosa e iba en bien de los míseros. Y curaba a los
leprosos.
9. Y curó la parálisis del fámulo de un centurión.
10. Y, llegando a las puertas de la ciudad de Nain, resucitó a uno que
llevaban a enterrar.
11. Y su fama se extendió por toda la Siria.
12. Y no sólo hacía estos beneficios, sino que también libró a una pecadora
de los fariseos, y la absolvió.
13. Y, siguiéndole muchos, les dijo que para seguirlo era preciso renunciar
a todos los afectos terrenos.
14. Y que no esperasen fortuna, porque el Hijo del hombre no tenía ni
almohada en que reposar su cabeza.
15. Y, pidiéndole uno licencia para, antes de seguirlo, ir a enterrar a su
padre, le dijo: Deja que entierren los muertos a sus muertos.
16. Y a otro, que antes de seguirlo quería ir a despedirse de su casa, le
dijo que no era buen sembrador quien, puesta ya la mano en el arado, volvía la
vista atrás.
17. Y, viniendo al país de los gergesenos, en una barca, hubo gran
temporal, mientras él dormía.
18. Y él hizo cesar la tempestad.
19. Y, llegado a puerto, libró a un endemoniado de un tropel de espíritus
inmundos, y les permitió alojarse en una manada de puercos.
20. Y, llegando a Cafarnaum, curó a un paralítico, por su mucha fe.
21. Y, viendo al publicano Mateo, lo llamó a las funciones apostólicas.
22. Al pasar para Galilea por Samaria, entabló coloquio con una mujerzuela,
que era pecadora.
23. Y ella sabía que vendría el Mesías, que llamaban el Cristo.
24. Y, llegando a Caná de Galilea, vino a él un notable de la ciudad que
tenía un hijo moribundo, y fue sano.
25. Y, entrando en la casa de Leví, le reprendieron los fariseos, porque
andaba con publicanos.
26. Y dijo Jesús: No necesitan médico los sanos, sino los enfermos.
27. Y le dijeron los fariseos que por qué sus discípulos no ayunaban, y no
hacían sacrificios, como los de Juan.
28. Contestó él: ¿Pueden los que están de bodas no comer y beber, mientras
esté presente el esposo?
29. No se ha de poner remiendo de paño nuevo en vestido viejo.
30. Ni echar vino nuevo en viejos odres.
31. Mas los fariseos calumniaban al Cristo.
32. Y decían que debía hacer signos. Y él, conociendo su maldad, díjoles:
33. Generación insensata, yo no necesito más signo que el de Jonás.
34. Que tres días estuvo en el vientre de la ballena.
35. Nínive acusará a esta generación, porque ellos se arrepintieron por la
predicación de Jonás.
36. Y la reina del Austro os dio ejemplo, cuando vino desde lejos a
escuchar la sabiduría de Salomón.
37. Porque, cuantas veces el espíritu inmundo sale del hombre y vuelve,
trae otros espíritus y sus últimas cosas son las peores.
38. Y, oyéndolo, una mujer dijo: Bendito el vientre que te llevó y los
pechos que te amamantaron.
39. Mas él dijo: Bienaventurados los que sigan la palabra de Dios y la
guarden.
40. Y, predicando un día, le dijeron que su madre y hermanos estaban fuera,
y que querían verlo.
41. Mas él los reprendió, diciendo que su madre y hermanos eran quienes
hicieren la voluntad divina.
Resurrección de la hija de Jairo y expulsión de demonios
V 1. Y, confirmando el Señor sus milagros, resucitó a la hija de Jairo,
príncipe de la Sinagoga.
2. Y expulsó muchos demonios y la gente estaba llena de admiración.
3. Y entonces dijeron los fariseos que echaba los demonios en nombre de
Beelzebuh.
4. Y él les contestó que quien da buenas cosas tiene buen tesoro, y que
quien las da malas mal tesoro tiene.
5. Porque decía: El buen árbol da buenos frutos.
6. Y de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta a Dios en
el día del juicio.
Maquinaciones de los enemigos de Jesús
VI 1. Y, entrando Jesús en casa de Marta, andaba ésta ocupada.
2. Mas su hermana María, sentada a los pies de Jesús, oía su palabra.
3. Y, como Marta se quejase de esto, dijo Jesús: Déjala. Ella eligió la
parte mejor.
4. Y designó Jesús otros setenta y dos discípulos para que predicasen el
Evangelio.
5. Y para que lo precediesen e hiciesen beneficios de salud.
6. Porque los potestó para sanar enfermos y para echar fuera demonios.
7. Y vinieron gozosos los discípulos, diciendo que los demonios les
obedecían, en su nombre.
8. Y él contestó: Vi a Satanás como un rayo que caía del cielo.
9. Gracias, Padre benigno, porque has dado a estos emisarios los
conocimientos celestes que niegas a los grandes.
10. Mas los fariseos procuraban ver de sorprender al Cristo en alguna cosa.
11. Y un sábado iban por los sembrados, y recogían espigas, y las comían.
12. Y, diciéndole los fariseos que era impío, les puso Jesús el ejemplo de
David, que comió los panes de la proposición, porque tenía hambre.
13. Había, pues, un sábado en la sinagoga un hombre que tenía seca la mano
derecha.
14. Y él preguntó: ¿Es lícito hacer beneficio en sábado?
15. Y, como lo sanó, dijo: Porque ninguno de vosotros, si una res, en
sábado, se le cae al pozo, dejará de sacarla.
16. Y entonces buscaban ocasión de perder a Jesús.
17. Y él fue a un monte a orar, y se pasó la noche en oración.
18. Y después de esto les propuso la parábola del sembrador, que,
sembrando, arrojó simiente en tierra, y en piedra y en espinas.
19. Y lo que cayó en buena tierra, fructificó; mas lo que cayó fuera,
pereció.
20. Y les dijo del grano de mostaza, que es la simiente más pequeña y el
árbol mayor.
21. Y les habló del fermento que la mujer mezcló con harina.
22. Y, diciendo esto a la gente, explicaba a los discípulos las parábolas
de los misterios superiores.
23. Les habló, pues, del tesoro escondido en el campo, y del mercader que
vendió todas sus perlas para comprar una sola de gran valor.
24. Y en sus palabras les ponderaba la sublimidad del reino de los cielos.
25. Y les enseñó claramente la parábola de la cizaña.
Imprecaciones de Jesús contra los fariseos
VII 1. Y, yendo Jesús a su patria, no pudo enseñar con gusto, por ser esto
común a los profetas, que no suelen en su patria ser glorificados.
2.Y por la incredulidad de ellos hizo pocos milagros.
3. Mas el tetrarca Herodes, oyendo la fama de Jesús, creyó que era Juan que
había resucitado y deseó verlo.
4. Jesús, por entonces, estando en un sitio desierto con una gran multitud,
le dio de comer con sólo cinco panes y dos peces.
5. Y, viéndolo, muchos lo juzgaron digno de ser hecho príncipe.
6. Mas no tenía ambición, y por ello huyó a un monte, y oró toda la noche.
7. Y sus discípulos estaban en el mar, y una tempestad los agitaba.
8. Y en medio de ella, Jesús fue a sus discípulos andando sobre las olas.
9. Mas ellos disputábanle por espectro.
10. Y hablándoles Jesús, Pedro tuvo fe en él, y anduvo sobre el agua, mas,
cuando sintió incredulidad, se sumergía.
11. Y el Señor mandó al viento y entró en la nave.
12. Y vinieron a tierra de Genezareth.
13. Y allí acudían los enfermos, y, tocando la orla de su vestidura,
quedaban sanos.
14. Empero cuando oyeron que Jesús hablaba de darles su carne y su sangre a
modo de pan celestial, muchos huyeron de él.
15. Mas Pedro dijo que lo seguiría, porque sus palabras eran de vida
eterna.
16. Y, habiendo llamado un fariseo a comer a Jesús, se escandalizó de verlo
comer sin lavarse antes.
17. Mas dijo él: Necios, ¿observáis las tradiciones y la caridad de Dios no
observáis?
18. Vosotros diezmáis la menta y los demás productos, mas no sois justos.
19. Hipócritas, que amáis los primeros sitios en las sinagogas y que hacéis
culto de las fórmulas externas.
20. Sois como sepulcros blanqueados.
21. Y sustraéis, so pretexto de oblación, los socorros a los
valetudinarios, con falsa doctrina.
22. Mas toda planta que mi Padre no plantó será desarraigada.
23. Ya lo profetizó Isaías: Este pueblo me honra con sus labios, mas su
corazón está alejado de mí.
24. Nada exterior al hombre lo puede contaminar, mas sí lo interior.
25. Porque el corazón es la oficina de que salen el adulterio, y la
fornicación, y el homicidio, y el hurto.
26. Y el dolo, y la impostura, y la impudicia, y la necedad, y la soberbia.
27. Mas todo os será quitado si a vuestros hermanos hacéis limosnas.
El milagro de los panes y los peces. La transliguración
VIII 1. Y Jesús, desde Judea, fue a Tiro y Sidón.
2. Y a una mujer cananea, que llegó con su hija, la cual estaba
endemoniada, la atendió por su mucha fe.
3. Y curó ciegos, y cojos, e imbéciles, y valetudinarios.
4. Y el pueblo, con gran admiración, venía a sus pies.
5. Y curó también a un sordomudo.
6. Y viniendo a Decápolis, hizo hablar a los mudos y oír a los sordos.
7. Y, yendo a las Pascuas de Pentecostés, en Jerusalén, había junto a la
piscina un hombre que llevaba enfermo cuarenta años.
8. Y, como lo hubiera sanado, dijeron los fariseos: Es sábado
9. Mas dijo Jesús: Yo obro, porque en mí obra mi Padre.
10. Escudriñad las Escrituras en que esperáis vida eterna.
11. Y veréis que atestiguan de mí.
12. Y enviasteis a Juan y dio testimonio de mí.
13. Mas no quiero glorificación, porque sólo a Dios gloria procede.
14. Y, pasando la mar de Galilea, en un lugar solitario dio de comer a
cuatro mil hombres con siete panes y unos pocos pescados.
15. Y vino a Dalmanutha.
16. Y aconsejaba huir de la levadura de hipocresía de los fariseos.
17. Fue después a las partes de Cesárea de Filipo.
18. Y dio a Pedro las llaves del reino de los cielos, prometiéndole sobre
él fundar su iglesia.
19. Y que las puertas del infierno no prevalecerán contra él.
20. Entonces comenzó a decir que sufriría grandes fatigas, y que sería
muerto por resolución de los escribas y de los príncipes de Judea.
21. Y Pedro, oyéndolo hablar de muerte, lo increpó.
22. Mas dijo Jesús: Apártate de mí, Satanás.
23. Porque no sabes lo que es de Dios, sino lo que es de los hombres.
24. Y quien quiera complacerme deje todo humano afecto, y cargue con su
cruz, y sígame.
25. ¿De qué valdrá al hombre granjearse el mundo, cuando el Hijo venga con
los ángeles en la gloria de su Padre y a cada uno pague según sus obras?
26. Porque en verdad os digo que algunos de los que hay aquí no morirán sin
ver al Hijo del hombre venir en toda su gloria.
27. Y, habiendo subido a un monte alto, iban con él Pedro, y Juan, y
Jacobo.
28. Y vieron venir una luz deslumbrante, y a Elías y Moisés hablar con
Jesús.
29. Y la voz del Padre celeste dijo: He aquí mi Hijo amado, en el que me
complazco.
30. Y con esta visión fueron en gran gozo los apóstoles.
31. Y, habiendo presentado un lunático a ellos, no lo pudieron sanar.
32. Mas Jesús vino y lo curé. Y les dijo: No lo curasteis por vuestra
incredulidad.
33. Y viniendo a Cafarnaum, les exigieron el tributo.
34. Y Pedro pescó un pez, que tenía dentro un estateco, que son cuatro
dracmas. Y fue el primer pez que pescó aquel día.
35. Y por entonces le preguntaron los discípulos quién tendría más honra y
más gloria en el reino de los cielos.
36. Y, tomando Jesús a un niño, le puso en medio, y dijo que era preciso,
para que fuesen perdonados los pecados, hacerse como niños.
37. Y les contó la parábola de las cien ovejas y de la oveja perdida.
38. Y la de la dracma que se perdió y que se encontró con gran gozo.
39. Y expresó la máxima indulgencia de nuestro Padre con la parábola del
hijo pródigo, el cual fue recibido con gozo, y al que le puso su padre un
anillo, e hizo en su honor gran festín.
40. Y les dijo que, cuando recibiesen ofensa de su hermano, procurasen
benignamente arreglarlo a solas.
41. Y que llevasen, si no conseguían nada, dos árbitros, y si tampoco, que
lo llevasen a la asamblea.
42. Y, habiéndole preguntado Pedro si había de perdonar hasta siete veces a
su hermano, contestó que no siete, sino setenta veces siete.
43. Porque, si no somos clementes, no lo será con nosotros Dios.
44. Y explicó la parábola del rey que condonóuna deuda a su siervo.
45. Y viendo que el siervo no fue con su consiervo igualmente clemente, le
condenó.
Enseñanzas y parábolas de Jesús
IX 1. Terminados estos sermones, pasó Jesús al otro lado del Jordán y
enseñaba y curaba a los enfermos.
2. Y queriendo perderlo, preguntaron capciosamente los fariseos qué había
de hacerse para repudiar a la mujer.
3. Mas dijo Jesús: Moisés, por la dureza de vuestro corazón, os mandó, para
divorciaros, dar carta de repudio.
4. Mas nunca, sino por fornicación, es el repudio lícito.
5. Y, diciéndole algunos que era entonces preferible el celibato, dijo
Jesús: Los que puedan castrarse por el reino de los cielos tendrán gracia.
6. Y unas madres le trajeron unos niños para que les impusiese la mano.
7. Y como los apóstoles lo prohibiesen, los reprendió Jesús. Y les dijo que
de tales como aquéllos era el reino de los cielos.
8. Entonces le contaron cómo Pilatos había mezclado con sus sacrificios la
sangre de unos galileos.
9. Y dijo Jesús: ¿Creéis por ello que son más pecadores que los demás?
l0. ¿Ni que eran más pecadores que los otros los doce que aplastóla torre
de Siloé?
11. Y les contó la parábola del padre de familia que quiso cortar la
higuera que no daba fruto, a pesar de pedirle el vendimiador que aún no la
cortase.
12. Y, enseñando un sábado en la Sinagoga, vino una mujer que hacía
dieciocho años tenía demonio y la sanó.
13. Y enojóse el príncipe de la Sinagoga, y le dijo que no hiciese aquello
en sábado.
14. Respondió Cristo: Cada uno desata su buey en sábado y lo lleva a beber.
15. Y a esta hija de Abraham, que hacía dieciocho años estaba ligada al
demonio, convino librarla hoy de sus ligaduras.
16. Y así avergonzaba a los fariseos.
17. Y le dijeron: Vete, porque Herodes te quiere matar.
18. Mas contestó Jesús, que conoció su perfidia: Id y decid a ese zorro:
Hoy y mañana expulso demonios, y hago salud, y al tercer día consumado soy.
Nuevas enseñanzas y parábolas
X 1. Y Jesús conocía la malevolencia de ellos.
2. Mas, al llegar la fiesta de los Tabernáculos, fue a Jerusalén.
3. Y las gentes hablaban de él de distintas maneras.
4. Porque unos creían bueno lo que Jesús predicaba, mas decían otros que
era un impostor.
5. Y, alzándose, Jesús repuso: No es mía mi doctrina, sino del Padre, que
me envió.
6. Y se admiraban al oírlo de que supiera letras, sin haberlas aprendido.
7. Y, dentro de sí, querían sus enemigos ajusticiarlo.
8. Y mandaron a prenderlo, mas ninguno le puso mano encima, porque aún no
había llegado su hora.
9. Y vino a Jesús un hombre para que dijese a su hermano que repartiesen la
herencia.
10. Mas Jesús le contestó que no le competía juicio de tal clase.
11. Y, aconsejando a las gentes que huyesen de la avaricia, les expuso la
parábola del que, cuando había juntado mucho, vinieron en la noche por su alma.
12. Y, hablando otra vez en el templo, como dijese a los judíos que eran
hijos del diablo, y no de Abraham, quisieron apedrearlo.
13. Y lo llamaban endemoniado y samaritano.
14. Y curó luego a un ciego de nacimiento, que mendigaba.
15. Y, llegando a Jesús un mancebo, le dijo: Maestro bueno, ¿qué haré para
conseguir la vida eterna?
16. Mas Jesús le dijo que nadie era bueno, sino Dios.
17. Y añadió, viendo que el mancebo le aseguraba que cumplía los preceptos,
que sólo le faltaba vender sus bienes y darlos a los pobres. Y él se fue
contrito, porque era rico.
18. Y dijo Jesús: En verdad os digo que antes entrará un camello por el ojo
de una aguja que un rico en el reino de los cielos.
19. Y Pedro dijo a Cristo que ellos lo habían abandonado todo por él y él
les prometió que les sería dado ciento por uno.
20. Propúsoles entonces la parábola del rico y de Lázaro el pobre.
21. Lázaro había pasado en la vida hambre y dolores, y deseaba recoger las
migajas de la mesa del rico. Mas cuando fueron muertos, vio el rico, desde el
infierno, donde sufría penas acerbísimas, a Lázaro en el seno de Abraham.
22. Y les habló de la parábola del administrador deshonesto, que, por
granjearse el apoyo de los administrados de su señor, les rebajó sus cuentas,
cuando fue despedido, y a quien, a pesar de ello, alabó el señor.
23. Igualmente les habló del cabeza de familia, que, para trabajar en su
viña, contrató en distintas horas a varios operarios y luego les pagó lo mismo
a todos.
24. Y, entrando un sábado en casa de un fariseo, curó a un hidrópico.
25. Y entonces habló de que quien era invitado a comer no sea el primero en
sentarse, por si hubiera otros de más honor.
26. Y que, cuando se hiciese, se convidase a los desgraciados, para obtener
recompensa en la resurrección de los justos.
Jesús en Jerusalén y en Bethania. Profecías hechas a los discípulos sobre
su suerte futura
XI 1. Y a fines de año se celebraba la fiesta de la Dedicación.
2. Y Jesús andaba por el portal de Salomón, en el templo.
3. Y lo rodearon los judíos y exigían que les dijese si era el Cristo.
4. Y respondió Jesús: Ya os lo he dicho, y mis obras lo atestiguan.
5. Porque el Padre y yo somos una misma cosa.
6. Y agarraron piedras para lapidarlo, mas él huyó, y se fue.
7. Y estaba tras el Jordán, cuando vinieron a avisarle que Lázaro había muerto.
8. Y dijo a sus discípulos que Lázaro dormía, significándoles así su
defunción.
9. Y, viniendo a Bethania, halló que Lázaro llevaba sepultado hacía cuatro
días.
10. Y a los que estaban dijo: Yo soy la resurrección y la vida.
11. Porque el muerto vivirá, si cree en mí, y quien crea en mí no morirá
eternamente.
12. E hizo salir a Lázaro del sepulcro en que llevaba cuatro días.
13. Y muchos judíos entonces creyeron en él.
14. Y los fariseos juntaron consejo, porque veían que Jesús hacía muchos signos.
15. Y Caifás, el pontífice, lo sentenció, y todos buscaban cómo prenderlo.
16. Y por esto el Señor fuese a Efraim, junto al desierto, y se estaba
allí, con sus discípulos.
17. Y, yendo después a Jerusalén, pasaba por Galilea y por Samaria.
18. Y vio venir de lejos a diez leprosos, y los curé, y los envió a los
sacerdotes.
19. Mas, no habiendo sido admitidos en una ciudad Samaritana, Juan y Jacobo
le pidieron que se vengase, haciendo bajar sobre ella fuego del cielo, como
Elías.
20. Y él les advirtió: No tenéis el espíritu del cielo, que es benignidad,
y mansedumbre, y paciencia.
21. Y les dijo en secreto: He aquí que subimos a Jerusalén.
22. Para que el Hijo del hombre sea entregado a los príncipes de los
sacerdotes y a los escribas, y para que sea condenado y azotado y llevado a la
cruz.
23. Y al tercer día resucitará de entre los muertos.
24. Y la madre de los hijos de Zebedeo vino a pedirle que ellos tuvieran un
primer lugar en el reino del cielo.
25. Y Jesús les habló entonces del cáliz que había de beber, y de la pena
de cruz.
26. Y los aconsejó según su ejemplo, que ponía su vida por los demás.
Nuevos viajes a Jerusalén
XII 1. Camino de Jerusalén, pasaba Jesús por Jericó.
2. Y el publicano Zaqueo le ofreció devolver cuanto debiese, cuadruplicado,
y dar la mitad de sus bienes a los pobres, y Jesús paró en su casa.
3. Porque decía: En verdad que él también es hijo de Abraham.
4. Y llegándose ciegos a él, a grandes voces pedían que los sanase y los
curó.
5. Y parando en Bethania en casa de Simón el leproso, vino Marta a servir.
6. Y su hermana María quebró un vaso de alabastro lleno de ungüento
precioso sobre la cabeza del Señor, para ungirlo.
7. Y los discípulos murmuraban de aquel dispendio, que podía haberse dado a
los pobres.
8. Y dijo Jesús: Siempre tendréis pobres entre vosotros, mas a mí no
siempre me tendréis.
9. Dejad a esta mujer, que ha guardado esto para mi sepultura.
10. Y llegando a Bethfagé, mandó Jesús tomar un pollino para entrar sobre
él en Jerusalén.
11. Y muchos niños y gentes lo recibían con aclamaciones, y lo saludaban
con ramas de árbol.
12. Diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito sea el que viene en nombre del Señor, rey
de Israel!
13. Y llegando a la ciudad, lloró sobre ella.
14. Porque sabía que sería destruida por los romanos Vespasiano y Tito.
15. Y entrando en Jerusalén, decían: ¿Quién es éste que llega así?
16. Y, yendo al templo, echó fuera a los que negociaban allí.
17. Y devolvió la vista a muchos ciegos y curó a muchos cojos.
18. Y dijo a los judíos que él derribaría y restauraría en tres días el
templo.
19. Y viendo Jesús a una viuda pobre echar dos monedas pequeñas en el
gazofilacio, dijo que aquella ofrenda era la mayor.
20. Entonces contó a la gente la parábola del publicano humilde y del
fariseo jactancioso ante Dios.
21. Y dijo que el publicano sería justificado antes que el fariseo.
22. Y como era tarde, fuese a Bethania.
23. Y Nicodemo fue a verlo de noche, y hablaron de los secretos
celestiales.
24. Y dijo Jesús que quien creyera que él era el Cristo no perecería, sino
que tendría vida eterna.
25. Y volviendo a Jerusalén, tuvo hambre.
26. Y llegándose a una higuera, y hallando que no tenía frutos, la maldijo.
27. Y la higuera se secó.
28. Y estando en el templo, trajeron los escribas fariseos una mujer tomada
en adulterio,
29. Y Jesús, absolviéndola, dijo que él no había venido a abrogar la ley de
Moisés.
30. Mas que, siendo todos pecadores, no había de aplicarse la ley a una
sola infeliz.
31. Y, llegando unos gentiles, pidieron a Andrés y a Felipe que les
enseñase a Jesús.
32. Y dijo Jesús: He aquí que llega la hora en que será glorificado el Hijo
del hombre.
33. Y se volvió a Bethania.
34. Y, viendo los discípulos la higuera seca, sintieron gran admiración.
35. Mas el Señor les dijo que conseguirían todo lo que pidiesen con fe y
con perseverancia.
36. Y a este propósito les contó la parábola del juez injusto.
37. Que no temía a Dios ni a los hombres, mas siendo muy insistido por una
viuda, le hizo justicia, por librarse de ella.
38. Y, viniendo al templo, le dijeron los sacerdotes: ¿Con qué autoridad
enseñas?
39. Y Jesús les contestó preguntándoles: El bautismo de Juan ¿era del cielo
o de los hombres?
40. Y, al referirles que los publicanos y las meretrices serían preferidos
a los incrédulos, les relató la parábola del padre que mandó a sus dos hijos a
trabajar en la viña.
41. Y uno dijo: No quiero y fue. Y otro dijo: Iré y no fue.
42. Después contó la parábola del hombre que envió a cobrar a los colonos
los frutos de su viña.
43. Y, habiendo matado a los que envió, fue y condenó a los colonos.
44. Porque la piedra que rechazaron los que edificaban quedó por cabeza de
esquina.
45. Y quien sobre ella cayere será quebrantado.
46. Y también les contó la parábola del rey que celebró las bodas de su
hijo.
47. Y querían los judíos ver de encontrarlo en algún error.
48. Y, sobornando los fariseos a unos discípulos, fueron con unos
herodianos, para preguntarle si había de darse tributo al César.
49. Y él, viendo la inscripción de la moneda que le presentaban, dijo que
la pagasen al César, pues suya era, y a Dios lo que se le ha de pagar.
50. Vinieron después unos saduceos, que no creen en la resurrección, y le
presentaron argumentos.
51. Y dijo: El Dios de Abraham, e Isaac, y Jacob no es Dios de muertos, mas
de vivos.
52. Y los doctores de la Ley le preguntaron cuál era el mandamiento
primero, y dijo que amar al prójimo, después de Dios.
53. Y contó la parábola del hombre herido de ladrones, que abandonaron un
levita y un sacerdote, mas del que tuvo caridad un samaritano.
54. Y, habiendo mandado los judíos prenderlo, no lo hicieron los
ministriles, porque nunca habían a hombre alguno oído hablar como a él.
55. Y decía Jesús: Me buscaréis, y no me encontraréis.
56. Y muchos de la multitud creyeron en que Jesús era profeta y el Cristo.
57. Mas otros decían: ¿Ha de venir el Cristo de Galilea? ¿No ha de venir de
la casa de David, de la aldea de Bethlehem?
58. Mas Jesús preguntó a los fariseos: ¿De quién es hijo el Cristo?
59. Y le dijeron: De David.
60. Y él les hizo ver que entonces era absurdo que David, en los salmos,
llamase Señor a su hijo.
61. Y entonces dijo Jesús a las gentes que, sobre la ley que Dios dio a
Moisés, se habían sentado los escribas y los fariseos.
62. Porque cargaban a los hombres con pesos que ellos no llevaban.
63. Y amaban ser llamados maestros, no habiendo más maestro que el Padre
que está en los cielos.
64. Y dijo: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, que cerráis el reino de
los cielos ante los hombres!
65. Porque andáis mar y tierra para hacer un prosélito, y meterlo en
vuestras supersticiones.
66. He aquí a los ciegos que quieren ser guías de los ciegos.
67. Porque vertisteis la sangre de los profetas y los apóstoles.
Anuncio del juicio final
XIII 1. Saliendo Jesús del templo, mostrábanselo sus discípulos con
admiración.
2. Y él exclamó: En verdad os digo que piedra sobre piedra no ha de quedar.
3. Y congregando a sus discípulos en el monte de los Olivos, les anunció el
Anticristo.
4. Que vendría con guerras, y pestes, y hambres, y terremotos, según el
vaticinio de David.
5. Mas que ni un cabello de sus cabezas perecería.
6. Y que habría portentos en el cielo, y en el mar, y en la luna, y en el
sol, y en las estrellas.
7. Y que huyeran de la crápula, y del desorden, y de la ebriedad, para que
el día no los sorprendiera desprevenidos, como el Diluvio halló a los hombres
comiendo y bebiendo, mientras Noé se refugiaba en el arca.
8. Porque no se sabía cuándo vendría él con los ángeles en la luz del
cielo.
9. Y les puso el ejemplo de los dos siervos, que uno veló y otro se
descuidó mientras estaba fuera el amo de la casa.
10. Y añadió la parábola de las vírgenes, que unas tenían aceite en las
lámparas, y otras no, para esperar al esposo.
11. También les habló del siervo inútil, que guardó lo que le dio su señor,
sin ponerlo a producir.
12. Y de cómo serían separados los malos de los justos, como el pastor
separa las ovejas de los carneros, para que fuesen los malos llevados al fuego
y los justos llamados al reino celeste.
La última cena. Detención y condena de Jesús
XIV 1. Y los sacerdotes reunieron consejo para condenarlo y ofrecieron
dinero a Judas para que se lo entregara.
2. Y el primer día de la fiesta, fue Jesús a comer en la ciudad la Pascua
con los discípulos.
3. Y les lavó los pies, para darles ejemplo de modestia.
4. Y, tomando el pan, dijo: Comed, éste es mi cuerpo.
5. Y, dándoles vino, dijo: Bebed, ésta es mi sangre.
6. Y como les anunciase que sería entregado y muerto, dijo Pedro que lo
seguiría a la cárcel y a la muerte.
7. Mas Jesús le predijo que lo negaría tres veces.
8. Y mandó que se amaran mutuamente, según él los había amado.
9. Y dijo: No os turbéis.
10. Porque yo voy a preparar lugar en que recibiros.
11. El que guarde mis mandamientos tendrá vida eterna y Dios os enviará el
Espíritu consolador.
12. Mas el que en mí sea estéril será como pámpano sin fruto, que se echa a
las llamas.
13. No he sido elegido de vosotros, sino yo os elegí.
14. Y el mundo os aborrecerá, para que se cumpla la profecía: Sin causa me
aborrecieron.
15. Si a mí me persiguieron, a vosotros os perseguirán, porque no es el
discípulo más que su maestro.
16. Mas cuando venga el Espíritu de consuelo acusará al mundo.
17. Y si antes tuvisteis tristeza, entonces tendréis gozo.
18. Y dio paz Jesús a sus discípulos y les prometió que, siguiendo su
ejemplo, vencerían al mundo.
19. Y alzando los ojos al Padre, pidió que lo glorificase, y que hiciese a
los discípulos unos con él, como él era uno con el Padre.
20. Y tras de haber entonado el himno, fueron a Getsemaní, tras el arroyo
de los Cedros. Y Judas sabía el lugar.
21. Y tomó a Pedro y a los hijos de Zebedeo y empezó a angustiarse.
22. Y su alma estaba triste hasta la muerte, y se alejó y oró.
23. Y pidió a su Padre que apartase aquel cáliz, si era posible; mas si no,
que se hiciese su voluntad.
24. Y yendo a sus discípulos, los halló dormidos, y les recomendó velar y
orar, para no caer en la tentación.
25. Porque el espíritu estaba presto, mas la carne era frágil.
26. Y en su angustia, sudaba como sangre.
27. Mas una voz del cielo lo confortó.
28. Y sobrevino Judas con una tropa de ministriles de los pontífices y los
fariseos.
29. Y dijo Jesús a los discípulos: Dormid ya y descansad.
30. Y preguntando a quién buscaban, y diciendo que a Jesús Nazareno,
repuso: Yo soy.
31. Y cayeron por tierra. Mas, acercándose ludas, lo llamó maestro y lo
besó.
32. Y éste era el signo convenido con los judíos.
33. Y entonces, lo apresaron y ataron.
34. Y Pedro, que tenía espada, hirió a Malco, criado del Pontífice, y le
cortó la oreja derecha.
35. Mas Jesús se la sanó, y dijo a Pedro que quien a hierro mata a hierro
ha de morir.
36. Y preguntó a los que lo prendieron que por qué iban a él armados, como
si fuese ladrón, a pesar de que siempre estaba en el templo enseñando
públicamente.
37. Mas que aquella era su hora y la de las potencias de las tinieblas.
38. Y los discípulos se salvaron huyendo, y los esbirros llevaron a Jesús
ante Anás, suegro del Sumo Pontífice Caifás.
39. Y entonces le preguntaron de sus discípulos y de su doctrina, mas él
dijo: Preguntad a los que la oyen.
40. Y un criado del Pontífice le dijo que cómo contestaba así y lo
abofeteó.
41. Empero replicó Jesús: Si he hablado mal, testimóniamelo. Y si bien,
¿por qué me hieres?
42. Y lo llevaron ante Caifás, y presentaban falsos testigos, mas no se
concertaban sus testimonios.
43. Y dijo el Pontífice: ¿Eres el Cristo?
44. Contestó Jesús: Tú lo has dicho.
45. Y aun os digo que veréis al Hijo del hombre viniendo en las nubes del
cielo.
46. Entonces el Pontífice rasgó sus vestiduras y Jesús fue condenado a
muerte.
47. Y le taparon la cabeza, y lo escupían, y le pegaban, diciéndole:
Profetiza quién te dio.
48. Y, estando Pedro en el patio de Anás, le preguntaron si era de sus
discípulos y lo negó.
49. Y dos veces volvió a negarlo en el patio de Caifás.
50. Y cantó entonces el gallo y Pedro recordó las palabras de Jesús.
51. Y salió afuera y lloraba.
Jesús en el Pretorio
XV 1. Y llevaron los judíos a Jesús al Pretorio, mas no entraban, por no
contaminarse antes de comer la Pascua.
2. Y viendo Judas que lo condenaban, arrojó en el templo los treinta
dineros.
3. Y por ser precio de sangre, compróse con ello un campo para sepultar a
los forasteros.
4. Y habiéndole llevado a Pilatos, acusaban los judíos a Jesús.
5. Y decían que subvertía al pueblo y que prohibía dar tributo al César.
6. Y oyendo Pilatos a Jesús en secreto, no halló culpa en él y quiso
absolverlo.
7. Y, enterado de que Jesús predicaba en Galilea, lo envió a Herodes el
tetrarca, que estaba en Jerusalén, por ser de su jurisdicción.
8. Y Herodes, con sus gentes, se burló de él y le mandó poner, por
escarnio, una veste blanca y lo devolvió a Pilatos.
9. Y, por ser costumbre perdonar a un culpado en la Pascua, quiso Pilatos
perdonar a Jesús.
10. Mas, habiendo indicado su Proyecto a los judíos, ellos le pidieron que
librase a Barrabás, que era homicida.
11. Y decían que crucificase al Cristo.
12. Y los soldados de la guardia lo desnudaron, y lo azotaron, y lo
golpearon, y lo hirieron y, por burla, lo llamaban rey de los judíos.
13. Y Pilatos salió a éstos, y les dijo que Jesús estaba ya muy castigado y
que tuviesen piedad de él. Porque también su mujer había soñado con Jesús.
14. Mas los judíos pedían que lo crucificase, y que si no, era enemigo del
César.
15. Y Pilatos se lavó las manos, para quedar limpio de aquella sangre.
16. Y lleváronse a Jesús para crucificarlo.
Jesús en el Calvario
XVI 1. Y lo sentenciaron a ser ejecutado entre dos ladrones.
2. Y Simón Cirineo le llevaba la cruz.
3. Mas iba tras él mucha gente y mujeres que lloraban.
4. Y dijo Jesús que no llorasen sobre él.
5. Sino sobre Jerusalén, porque vendría hora en que fuesen felices las
estériles.
6. Y lo crucificaron en el Calvario, entre los dos ladrones.
7. Y uno, acudiendo a Jesús, le pidió que se acordase de él cuando
estuviese en su reino.
8. Y Jesús le prometió que estaría con él en el Paraíso.
9. Y Pilatos había mandado poner a Jesús un cartel que repugnaba a los
judíos.
10. Porque decía en latín, y en griego, y en hebreo:
Jesús Nazareno, rey de los judíos.
11. Y los soldados repartieron sus vestiduras, según la profecía.
12. Y estaban junto a la cruz de Jesús su madre María y su discípulo Juan.
13. Y él dijo: Mujer, he ahí a tu hijo. Y a Juan: He ahí a tu madre.
14. Y luego clamó: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonaste?
15. Y oyéndolo gritar, le ofrecieron una esponja con vinagre.
16. Y Jesús, inclinando la cabeza sobre el pecho, exclamó: En tus manos,
Padre, encomiendo mi espíritu. Y expiró, dando una gran voz.
Prodigios que acompañaron la muerte del Crucificado. Su sepultura
XVII 1. Su muerte fue seguida de prodigios. Porque el sol se oscureció, las
estrellas temblaron, y se rasgó el velo del templo.
2. Y se quebraron las piedras, y se abrieron los sepulcros, y hubo
resurrecciones.
3. Y el centurión que había allí dijo: Verdaderamente, este hombre era Hijo
de Dios.
4. Y los judíos rogaron a Pilatos que mandase sepultar a los condenados,
porque sus cuerpos no estuviesen el sábado en la cruz.
5. Y quebraron las piernas a los ladrones. Mas, como Jesús se hallaba ya
exánime, le dieron una lanzada, y salió sangre y agua.
6. Y el decurión José pidió a Pilatos el cuerpo de Jesús para darle
sepultura.
7. Y él y Nicodemo lo ungieron y lo perfumaron con más de cien libras de
mirra y de áloe.
Resurrección y ascensión de Jesús
XVIII 1. Vinieron los judíos a Pilatos, pidiéndole poner guardias en el
sepulcro y tapar la puerta y sellarla.
2. Para que no vinieran los discípulos y robaran el cuerpo y dijeran que
había resucitado.
3. Mas al tercer día hubo como un gran terremoto, y el Señor resucitó, y
dos ángeles refulgentes apareciéronse ante los guardias, y los guardias cayeron
a tierra como muertos.
4. Mas los judíos sobornaron a los soldados para que dijesen que el cuerpo
de Jesús había sido robado por la noche.
5. Y María Magdalena y Salomé iban al sepulcro para ungir y aromar el
cuerpo del Señor.
6. Y hallaron la piedra de la puerta movida, y que no estaba el cuerpo del
Señor.
7. Y en esto se aparecieron dos ángeles, y les dijeron que el Señor había
resucitado, y que fuesen a predicar a los discípulos a Galilea.
8. Porque el Señor había predicho su muerto y su resurrección.
9. Y ellas lo dijeron a los discípulos, que no les creyeron.
10. Mas yendo Pedro y Juan al sepulcro, vieron que las mujeres decían
verdad.
11. Y estando María Magdalena cerca del sepulcro, aparecióse a ella el
Señor, por primera vez.
12. Y yendo a Emmaús, se apareció a dos de sus discípulos.
13. Y les explicó desde Moisés todas las Escrituras.
14. Y después, estando una tarde reunidos los discípulos con las puertas
cerradas, se apareció Jesús y les deseó paz.
15. Y, como ellos se maravillasen, les mostró los agujeros de sus manos y
de sus pies.
16. Y, porque si fuera Espíritu no comería, comió con ellos miel y pescado.
17. Y les explicó el sentido de las Escrituras, y de la Ley, y de los
salmos.
18. Y les explicó cómo profetizaban al Cristo, y su muerte, y resurrección
al tercer día.
19. Y les envió a predicar el Evangelio a los gentiles y la remisión de los
pecados.
20. Y los discípulos sintieron grande gozo.
21. Y otra vez les dio paz, y dijo que él los enviaba a ellos, como el
Padre a él.
22. Y luego les insufló el Espíritu Santo.
23. Y ocho días más tarde, estando los discípulos con las puertas cerradas,
se apareció y los deseó paz.
24. Y Tomás, que dudaba, porque antes estaba ausente, vio la herida del
costado de Cristo, y sus manos y pies agujereados, y creyó.
25. Y otro día, pescando los discípulos en el Tiberíades, se manifestó.
26. E hizo a Pedro confesarle tres veces su amor, y le dio orden de que
apacentase sus ovejas.
27. Y luego los discípulos fueron a Galilea, a un monte que les había
indicado el Señor, y lo adoraron.
28. Y les dijo que toda potestad les era dada.
29. Y que fuesen y bautizasen a los gentiles, y que anunciasen el Evangelio
y el perdón de los pecados.
30. Y que echasen demonios, y curasen enfermos, y en su nombre predicasen.
31. Y he aquí que, cuando el Señor los hubo adoctrinado, se iba al cielo.
32. Y fue en él recibido y se sentó a la diestra de Dios.
33. Y los discípulos fuéronse, y andaban predicando por todas partes.
34. Y el Señor obraba con ellos y hacían señales en su nombre.
35. Y confirmaban sus palabras con las obras que se seguían.