El Evangelio según Tomás
(fragmentos griegos de Oxyrhynchus)
Oxyrh. Pap. 1 (logia 26-33 y 77)
... «y entonces verás de quitar la pajita que está en el ojo de tu
hermano».
Jesús: «Si no hacéis abstinencia del mundo, no encontraréis el reino de
Dios; y si no observáis el sábado, no veréis al Padre».
Dice Jesús: «Estuve en medio del mundo y me dejé ver de ellos en carne; y
encontré a todos ebrios y no di con ninguno que estuviera sediento entre
ellos».
«Y se aflije mi alma por los hijos de los hombres, porque están ciegos en
su corazón y no miran a ... la pobreza».
Dice Jesús: «Donde estén [...], y donde hay uno solo [...] yo estoy con él.
Levanta la piedra y allí me ancontrarás, hiende el leño y yo allí estoy».
Dice Jesús: «No es acepto un profeta en su patria, ni un médico obra
curaciones entre los que le conocen».
Dice Jesús: «Una ciudad edificada sobre la cumbre de un alto monte y
fortificada, ni ca[e]r puede, ni estar escondida».
Dice Jesús: «Tú escuchas con uno de tus oídos ... »
Oxyrh. Pap. 654 (logia 1-6)
... Tales son los [...] discursos que tuvo Jesús, Señor viviente a [...] y
a Tomás. Y les dijo: «Todo el que oyere estas palabras, no gustará la muerte».
Dice Jesús: «El que busca ... no cese hasta que encuentre; y cuando haya
encontrado, se quedará consternado; y consternado, reinará; y en reinando,
descansará».
Dice Judas: «¿Quiénes son, pues, los que nos arrastran a lo alto del cielo,
si es que el reino está en el cielo?» Dice Jesús: «Las aves del cielo, las
bestias y todo lo que puede haber bajo la tierra, o sobre ella, y los peces del
mar, son los que os arrastran hasta Dios. Y el reino de los cielos dentro de
vosotros está. Quien, pues, conozca a Dios, lo encontrará, porque, conociéndole
a Él, os conoceréis a vosotros mismos y entenderéis que sois hijos del Padre,
el Perfecto, y, a la vez, os daréis cuenta de que sois ciudadanos del cielo.
Vosotros sois la ciudad de Dios».
Dice Jesús: «Todo lo que no está ante tu vista y lo que te está oculto, te
será revelado; pues no hay cosa oculta que no llegue a ser manifiesta y
sepultada que no se desentierre».
Le preguntan sus discípulos y (le) dicen: «¿Cómo ayunaremos y cómo oraremos
y cómo haremos limosna y qué observaremos de cosas semejantes?» Díce(les)
Jesús: «Mirad, no sea que perdáis la recompensa. No hagáis sino las obras de la
verdad. Pues, si hacéis éstas, conoceréis el misterio escondido. Dígoos:
Bienaventurado es el que ... »
Oxyrh. Pap. 655 (logia 36-37 y 39)
No estéis preocupados desde la mañana hasta la tarde, ni desde la tarde hasta
la mañana, ni por vuestra comida, qué vais a comer, ni por vuestro vestido, qué
vais a poneros. Mucho más valéis que los lirios, los cuales crecen y no hilan.
Teniendo un vestido, ¿por qué [...] también vosotros?.
¿Quién sería capaz de añadir (algo) a vuestra estatura? Él (Dios) os dará
vuestro vestido. Dícenle sus discípulos: ¿Cuándo te manifestarás a nosotros u
cuándo te podremos ver? Díce(les Jesús): Cuando os despojéis (de vuestros
vestidos) y no sintáis verguenza.
[Laguna]
Decía: han ocultado las llaves del reino; ellos no entraron ni dejaron
pasar a los que entraban.
Pero vosotros sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas.