Meditación con tu
Llama Trina para expandir El Cristo
Ponte en un lugar cómodo y tranquilo para
entrar en meditación, si posees una música suave e instrumental que
te acompañe mejor aún, puedes acompañarte también de algún incienso
de aroma de sándalo que sirve para relajar.
Comienza centrándote en tu corazón, sintiendo como en cada latido va
fluyendo la energía divina universal, pura y perfecta y va llenando
cada partícula de tu ser, siente la presencia de Dios en ti, siente
la esencia de tu ser y ve visualizando en tu corazón la hermosa
llama Trina con sus tres lenguas de fuego Azul. Amarillo dorado y
Rosa, ve como crecen en tu corazón y brillan con mucha intensidad.
Céntrate en el primera de ellas. La llama Azul, un azul intenso,
hermoso y perfecto y expándelo, expándelo, expándelo, hazlo crecer
y siente como te envuelve esta energía maravillosa, siente todo el
Poder y la autoridad amorosa de nuestro Padre – Madre Celestial,
reconoce todo ese poder en Dios y reconoce también que ese Poder
está dentro de ti. Llénate con toda la voluntad de tu Presencia
Yo Soy, y siente cual es el deseo de tu Presencia Yo Soy hacia
ti. Siente como la fortaleza divina crece en ti, fortaleza con la
que puedes enfrentar todos los escollos y vencer todos los
obstáculos en el camino de la luz. Siente la Fe expandiéndose en ti,
conoce a tu presencia Yo Soy, conoce su poder, conoce su
protección, conoce que ella jamás puede fallar.
Expande, expande, expande esta llama azul en tu ser, vela crecer
como una gigantesca antorcha que se eleva hasta reunirse con tu
presencia Yo Soy. Inspira profundo y guarda completo silencio
en tu mente por unos instantes.
Céntrate ahora en la llama Amarilla – dorada al centro de tu
corazón, vela hermosa, brillante y expándela, expándela, expándela,
ve como crece envolviéndote completamente, siéntela traspasando todo
tu ser, ve como se ilumina todo tu ser, eres un brillante y
resplandeciente sol de luz dorada, siente tu Presencia Yo Soy y
conoce que esa presencia eres tu mismo y repite en tu mente Yo
Soy Yo Soy, Yo Soy Yo Soy, Yo Soy Yo Soy. Llénate con esta
conciencia perfecta que es todo Sabiduría – Amor dentro de ti.
Siente como se desarrolla la inteligencia divina en tu ser y la
intuición perfecta. Conéctate con la humildad dentro de ti y expande
esa humildad en tus pensamientos y sentimientos. Absorbe la
Templanza de Carácter y la paciencia que ahora te envuelven y
conoce que eres el Hijo Perfecto de Dios.
Expande, expande, expande, esta llama Amarilla Dorada, vela crecer
como una gigantesca antorcha que se eleva hasta reunirse con tu
presencia Yo Soy. Inspira profundo y guarda completo silencio
en tu mente por unos instantes.
Céntrate ahora en la llama Rosa al lado derecho de tu corazón, vela
hermosa e intensa y expándela, expándela, expándela, siente como
esta luz te va envolviendo completamente y va llenando cada
partícula de tu ser, siente el amor de tu Padre – Madre hacia ti, y
siente como se desarrolla y crece ese amor en tu ser, llénate de la
Armonía perfecta, que cada átomo en ti vibre en perfección y
armonía; y siéntete capaz de manifestarla en todo momento, ve como
te vas llenando con la virtudes de comprensión y tolerancia hacia
toda los seres de esta humanidad.
Expande, expande, expande, esta llama Rosa, vela crecer como una
gigantesca antorcha que se eleva hasta reunirse con tu presencia
Yo Soy Inspira profundo y guarda completo silencio en tu mente
por unos instantes.
Visualiza ahora estas tres hermosas llamas unidas a tu Presencia “Yo
Soy” y una hermosa luz blanca radiante envolviéndola, ve hermosos
rayos azules, amarillos dorados, rosas, verdes, oro rubí y violeta
emanando de tu Presencia Yo Soy.
Céntrate nuevamente en
tu corazón y ve habitando en el centro de este la hermosa figura de
un ser, velo absolutamente hermoso y perfecto, es tu Cristo Interno
y dile: Te saludo, te bendigo y te doy la plenitud de mi amor,
expándete, expándete, expándete. Ve como poco a poco va creciendo
hasta convertirse en tu tamaño y siente su presencia en ti, siente
su amor, su cuidado, su guía, y sobretodo, escúchalo, escucha lo que
te dice… en este momento puedes comulgar con él, puedes
hablarle y
consultarle, puedes pedirle consejo (Quédate todo el tiempo que
necesites en ese estado).
Ahora
siente como te haces uno con él, siéntete Cristo porque él es parte
de ti. Únete a tu Cristo y olvida al ser terrenal. Siente la
plenitud, la gracia divina, la felicidad, la perfección. Este es tu
Cristo… déjalo manifestarse en todo momento.