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Qué lástima pero eso es Colombia. Somos productores del mejor
café, de las más hermosas esmeraldas, la biodiversidad asombra
a los científicos del mundo. Nos cruzan tres cordilleras que contribuyen
a esa variedad de climas y paisajes, con valles extensos entre ellas.
Tenemos dos costas , sobre los océanos Atlántico y Pacífico,
nos cruzan grandes ríos.
Flora y fauna variadísima que comienza a desaparecer por la
mano del hombre, que tiende a aumentar, porque es la raza humana la que
crece sin tasa ni medida. Por años el crecimiento poblacional fue
como el de cualquier país asiático o africano. Hoy hay un
poco más de control pero recuerdo que por allá en los años
cincuenta en Cali llegamos a tener un aumento demográfico del 10%,
por causa de nacimientos y migración.
Había una fuerte violencia de orígenes políticos,
bien diferente a la de hoy. Pero por años estuvimos con una tasa
menor del 3% y ahora vuelve a subir a raíz de la violencia guerrillera
y cocalera que produce migración de campos a ciudades. Millares
y millares de desplazados que se van a los barrios periféricos,
sin trabajo, sin techo, con hijos ollas y perros.
Antes el desequilibrio entre pobres y ricos era inmenso, hoy queda
pero se ha desaparecido la riqueza de los honestos que es acumulada por
los narcotraficantes, dueños de las tierras. Y el trabajo de los
campesinos es hoy sembrar coca y amapola. Con lo que les pagan subsisten
mientras que los "patrones" no saben que hacer con la plata.
¡Cuántos quieren emigrar! Ya lo han hecho por miles, aún
sin papeles en regla. No quiero contarme entre ellos. No se vive sabroso
en este país que podría ser un paraíso. Siempre hay
temor y desesperación porque las amenazas de muerte o secuestro
se cumplen. No se respeta a los sacerdotes, ni a los niños.
Para estos bandidos no hay Dios, ni ley.
Pero las habrá porque Él hará la justicia que
no han hecho aquellos a quienes corresponde hacerla. Estén seguros
de ello.
Leonor Uribe de Villegas
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