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Noviembre 23 de 1999
DEIFICACION DEL AMOR HUMANO
Esta resulta de la pérdida de la fe religiosa. He leído una
noticia sobre el notable aumento de las uniones libres en parejas de todas
las clases sociales.
Hay una verdadera elasticidad de los padres al permitir que sus hijos
o hijas cohabiten con el novio o novia de turno, no solo en sitios separados
sino dentro del propio hogar.
No es que el matrimonio fracase porque sí, fracasa por la escasa
o nula preparación para contraerlo y porque al dejar a Dios de un
lado se desconoce el fin último que se persigue al contraerlo: la
procreación y la educación de los hijos .
"¿Hijos? - se preguntan los muchachos-. No, nosotros no vamos
a encartarnos con ellos. Nos amamos y con satisfacer el amor lo tenemos
todo".
Obviamente, la pérdida de la fe religiosa , entre jóvenes
y adultos, lleva a "deificar" por sí mismo, el amor humano.
Al matrimonio llegan las parejas con el convencimiento de que han hallado
el compañero perfecto, ideal. Pronto se dan cuenta de los defectos
del otro, y en vez de tratar suavemente de corregirlos o hasta olvidarlos,
comienza la etapa del custionamiento y la desilusión. ¿Qué
hay en el fondo? Un gran olvido de Dios y su infinita misericordia y la
auto-realización a través de los hijos.
Cuántas de esas parejas prefieren no tenerlos para no tener
que renunciar a sus satisfacciones materiales: casas, carros, vida social
activa. Ningún compromiso con los pobres y necesitados. Para cuántos
los hijos son como los adornos para los carros; "accesorios" opcionales.
La exclusión intencionada de los hijos hará que el matrimonio
funcione mal. De ahí que el mundo antinatalista de hoy acabó
de lleno con el matrimonio religioso y hasta con el civil.
Leonor Uribe de Villegas
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