| Sandra Rom�n y Lady Olivia Durdin-Robertson )O( 2005 Glastonbury Goddess Conference
ISIS EN AVALON Por Sandra Rom�n (adaptado del libro LOS ROSTROS DE LA DIOSA) En la 2000 Glastonbury Goddess Conference particip� de un taller muy extra�o, que ofreci� Lady Olivia Durdin-Robertson. La Archisacerdotisa fundadora de la Hermandad de Isis, con sede en Clonegal Castle, Irlanda es una joven que ha caminado 88 a�os de vida sobre el planeta. Sin embargo, no es eso lo que dicen sus piernas, ya que puede v�rsela muy activa, corriendo por las calles de Glastonbury y saltando las faldas escalonadas de Tor. Sus ceremonias est�n llenas de magia energ�a. Es una mujer de poder y nadie como ella para lograr la presencia inmediata de las Diosas, al invocarlas en sus rituales. En este taller, Olivia nos propuso dividirnos en 3 grupos: los dioses y diosas del Olimpo; los amantes del sexo, el dinero y el poder y los ecologistas. El resto de las personas, hizo un c�rculo a nuestro alrededor y se dedic� a observar lo que los �actores� y �actrices� hac�amos. Yo hab�a elegido estar en el primer grupo. Nuestra consigna como dioses y diosas, era tratar de solucionar los graves problemas que hab�a sobre la Tierra. Para ello deb�amos llegar a un acuerdo acerca de qu� es lo que necesita la humanidad en estos momentos, para luego descender y entreg�rselo. Realmente mis compa�eras y compa�eros se parec�an a los ol�mpicos. Todos gritaban y discut�an y parec�a imposible que alguna vez pudieran llegar a coincidir en sus puntos de vista. Desesperada con mi paup�rrimo manejo del ingl�s, trataba de participar y yo tambi�n gritaba: �la humanidad necesita sabidur�a y belleza�, pero nadie parec�a escucharme. Cuando m�s me empe�aba en ser vista y escuchada menos parec�an advertir mi presencia. Me sent�a muy desolada hasta que me di cuenta que no era necesario nada de lo que intentaba a hacer. A fin de cuentas solo era un juego y no necesitaba competir, ni ganar, ni demostrarle nada a nadie. De modo que di unos pasos hacia atr�s para observar mejor lo que hac�an mis compa�eros. De repente mi mente se abri�: �Tengo una idea�, dije casi en un susurro. Sin embargo, todos me oyeron e hicieron silencio: �Bajemos a la Tierra y, cuando nos encontremos con los humanos, pregunt�mosles qu� necesitan y luego se lo damos�... Olivia, muy complacida, me tom� de la mano y me llev� ante el segundo grupo y me dijo: �ahora, Diosa preciosa, debes convencer a esta gente horrible que no destruya la tierra�. Esa tarea s� que fue imposible. Estaban todos tan compenetrados en sus personajes que no hab�a ning�n argumento que pudiera servir para hacerlos cambiar de idea. Dec�an que iban a hacer explotar no s� cu�ntas bombas at�micas y que ellos entrar�an en los refugios que hab�an construido. Les pregunt� para qu� quer�an hacer eso y me respondieron que era para quedarse con todo el dinero y el poder. ��Para qu� quieren dinero si no van a tener d�nde gastarlo? � les pregunt�-. �No se dan cuenta de que est�n construyendo una tumba para enterrarse en vida?� No sirvi� de nada. Por el contrario, quer�an convencerme a m� de que me uniera a ellos, prometi�ndome fama, dinero y �mi propia p�gina web�! La m�s �mala� de todos result� ser la cantante Julie Felix. As� que esta vez Olivia nos condujo a las dos ante los ecologistas para avisarles que en pocos instantes m�s el planeta ser�a destruido. Julie logr� convencer a algunos de que se unieran a los �malos� y el resto se sumi� en una tristeza profunda. Fue impresionante el modo en que baj� la energ�a. Nuevamente renunci� a mi necesidad de competir y me hice a un costado. Todos se quedaron en silencio. �Hemos perdido�, dijo una de las del grupo �verde�. "No! �grit� yo-. Los que perdieron son ellos. Pueden destruir la Tierra si quieren, pero nunca podr�n tener a nuestras almas. Es cierto que este mundo es muy bello, pero debemos despedirnos de �l. Hay otros mundos que tambi�n son muy hermosos y nos est�n esperando. Nuestras almas son libres de volar adonde quieran. En cambio ellos est�n destruy�ndose a s� mismos�. Una vez m�s, Olivia me tom� de la mano y esta vez me llev� hasta el centro del sal�n y comenz� a bailar y a hacerme reverencias. Al poco rato, todos bailaban a mi alrededor y me saludaban como si fuera la Diosa. Primero sent� una enorme verg�enza. Estaba muy inc�moda y me cost� disfrutar mi triunfo y aceptar que merec�a un reconocimiento. Pero por fortuna pude cambiar esta sensaci�n y sentirme como una aut�ntica Diosa, fluyendo fresca y ligera como el agua. Hice bien en disfrutarlo. Pronto la vida me tendr�a preparada nuevas sorpresas y mucho trabajo por realizar... Pero yo no sab�a que la sorpresa m�s impactante me esperaba de regreso en la Argentina, y que aqu� descubrir�a el significado de aquel extra�o taller que termin� convirti�ndose en una especie de Iniciaci�n para m�.. Durante muchos a�os yo hab�a tratado en vano de localizar a Ethel Morgan. Mis inicios en los caminos de la Diosa fueron con el Tarot Madrepaz, que yo hab�a estudiado con una alumna suya, Liliana Valsagna, con quien participamos de la Conferencia en Glastonbury, en el a�o 1999. Yo sent�a que, de alg�n modo, Ethel era mi maestra tambi�n. Ella ya hab�a decidido retirarse de la actividad y por m�s que insist�a no pod�a conseguir que nadie me facilitara su n�mero de tel�fono. Una de las primeras personas que contact� a mi regreso fue Anal�a Bernardo, erudita en investigar a la Diosa. Quedamos en encontrarnos en su casa y cuando llegu� no pod�a creer que Ethel estuviera all�, esper�ndome. Luego de este reencuentro (porque luego supimos que hab�amos compartido otras vidas juntas, honrando a nuestra Diosa) y de intercambiar impresiones y an�cdotas, Ethel se puso de pie y me entreg� unas carpetas que hab�a llevado consigo. "Ya no tengo ninguna duda -me dijo-. Vos eras la persona que yo estaba esperando". Luego me cont� que dos a�os atr�s (en 1998), le hab�a escrito una carta a Olivia, muy apenada, porque hab�a decidido retirarse y no podr�a seguir ocup�ndose del Iseo, en la Argentina. Nuestra querida Archisacerdotisa respondi� a su carta diciendo: "No te preocupes. Antes que termine el a�o 2000 conocer�s a una persona que se encargar� de hacerlo". El d�a que recib� las carpetas del Iseo de Isis, de manos de Ethel Morgan, era el Solsticio de Verano del a�o 2000. Y ha significado un gran honor para mi. VOLVER |
||||||