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El Telektonon de Pacal Votan
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"El Libro de las Profecías Oscuras"
59. Una voz especial tuvo Jesús, el Cristo; un hombre llamado San Juan de Patmos, en quien la gracia de la profecía se cumplió. Desde mi arco de tiempo universal, la piedra yodatada especial de la Tierra, de la verdad, roca del Cielo, logrado por trece tonos, yo guié la mano de San Juan por el místico poder del siete, y así fue enviado al mundo el Libro de Profecías Obscuras, Revelaciones, el Apocalipsis, 22 capítulos místicos, los primeros trece, modelando mis trece grandes Baktunes, nueve más para los Señores del Tiempo, siete de estos por cada uno de los Siete Años de Profecía y los dos últimos para completar el poder visionario de los justos del Cubo, 144,000 veces 13. 60. Para aquellos que pueden leer, encontrarán los números de Iblis, 1260 y 666 bien conocidos, en el día de la verdad, porque 12:60 es la proporción errónea del tiempo falso que hace mártires de los justos, 666, el número de la bestia que capturó mis trece Baktunes. 61. Hijos del DIA de la verdad, hijos del amanecer, gente del libro, todo esto lo pueden escuchar en las piedras de Palenque donde en el décimo Baktun yo tomé la forma humana pura. De los 27 libros del Nuevo Testamento, la vigésima séptima es Revelaciones, 27 pasos de ascenso al Palacio de Bolon ik. Este palacio, la Nueva Jerusalén, es el poder místico del Telektonon, el paso 28, el poder cuadrado santificado del siete. 62. 22 capítulos de revelaciones son los 22 kin, completos en Bolon ik: trece por el poder del tiempo, nueve por los Nueve Señores del Tiempo, cuyas formas aún guardan mi arco de piedra dentro del profundo templo al nuevo amanecer del Cubo de la Ley. Perfecto fue el tiempo de mi llegada, kin 1,366,560. Perfecto fue el tiempo de mi ida, kin 1,385,540. 63. Instalado en la Casa de la Serpiente, mi llegada fue conmemorada por la partida del tercer mensajero, el mensajero especial del día de la verdad, Mahoma, que dejó para los justos de la Tierra, el Libro de los justos, el Sagrado Corán, con claras señales para ser entendidas. 64. Así como Buda enseñó una mente, Mahoma enseñó un Dios. La sumisión a la voluntad divina está en el centro de la Ley del Cubo. Verdaderamente para los justos existe solo un camino, el sendero de la bondad básica, dejado en el corazón como obediencia a la voluntad de Dios, el plan divino inescrutable para aquellos que lloran, "¡solo la razón puede salvarnos!". |