Un Doloroso Pasado.
Por Kaoru Kamiya

 

Capítulo 3: Recuerdos

¿Qué era lo que le ocurría a Kaoru?, la verdad es que nadie lo sabe con gran certeza, el mundo de la chica ha quedado reducido a 4 paredes, encerrada en la oscuridad de su habitación, sin dejar que nadie la interrumpa. Genzai, era el único que Kaoru dejaba pasar, y estaba por lo menos 2 horas a dentro de la habitación para cerciorarse de que la chica se alimentara bien y que no botara los alimentos como hasta un par de días atrás.

Kenshin estaba muy preocupado, trataba de hacer un vínculo en su mente de las diversas escenas del pasado, no podía crear conexión adecuada ante el grito de Kaoru, en el cual llamaba con ira y repugnancia al asesino, estaba muy confundido.

Sanosuke y Kenshin reunidos en una habitación de una posada.

"Aún no lo comprendo..." murmuraba Sanosuke mirando fijamente la lumbre de las brazas.

"Lo sé, la verdad es que ni yo lo entiendo bien... ella llamo a Battousai... estaba en una pesadilla que sin duda era algún tipo de recuerdo, y por su tipo de reacción podría decir que se trataba de que ella presenció alguna muerte... a manos de... Battousai..." murmuraba Kenshin con preocupación y culpabilidad en su voz.

"Aveeeeeeeeeeeer... espérate un poquito que no te entiendo nada" dijo Sanosuke "se supone que ella vio a Battousai ¿ne?..."

"Hai" respondió el samurai

"El problema esta en que hace más de 10 años que ese Battousai no se encuentra... digamos que en ‘funcionamiento’..." Sanosuke adopto posición de pensador.

"Así es" replico Kenshin.

"Y dentro de esos 10 años......... no te ocurrió nada parecido o cercano a un hecho de sangre?

"Bueno... sí... pero no creo que eso venga al caso, ya que..." Kenshin fue interrumpido por Sano.

"¿Cómo está eso de ‘que no viene al caso’?... explícate, dama de los rojos cabellos"

Kenshin le pegó con la empuñadura de la sakabattou a Sano en el estómago.

"Hai... hai... entendí esa indirecta..." gemía Sano, que tenía ambas manos es su abdomen.

"El problema fue" comenzó Kenshin "un día, hace como 4 años atrás..., yo pasaba por una hermosa manción... y escuché unos gritos desgarradores...".

**#**

Y así Kenshin comenzó a recordar:

Nuestro Kenshin caminaba tranquilo, bajo el atardecer de ese día. Pasaba por las afueras de una gran manción, habían muchos carruajes en las afueras de la entrada principal

--Fiesta de millonarios...-- pensó Kenshin, un poco burlesco, al ver bajar del carruaje a una bella mujer, que al pasar por el portal de la entrada, tropezó con la cola de su vestido y calló al piso, aullando maldiciones hacia sus sirvientes, que se apretaban el estómago para no morir de la risa.

Kenshin se quedó parado un rato, viendo los majestuosos trajes de los invitados y la refinadéz que demostraban, que sin duda, era sólo una gran máscara de la putrefacción que escondían en su interior.

Al parecer el último invitado había llegado, en un majestuoso corsél negro.

Kenshin se sentó tras un árbol del frente de la casa, el haber estado contemplando tan aburrida escena le dio sueño, más que mal había caminado muchos kilómetros hasta llegar a ese lugar, y se quedó dormido, callendo de lado, siendo tapado un poco por la más o menos alta hierba bajo el árbol.

"Miaaaauuu" Kenshin despertó de repente, y tomando su katana por inercia, lo más rápido posible, para luego levantarse y ponerse en guardia ante un tierno gatito.

A Kenshin le corrió una gota del porte de un buque, y luego de esbozar una tierna sonrisa para el gatito, que lo miraba tan inocente, se acercó a él y le comenzó a acariciar el lomo.

**#**

Sanosuke carraspeó "Y eso qué diablos tiene que ver con tus recuerdos?!"

"Callate Sanza o no te cuento nada..." farfulló Kenshin con voz un poco hostil.

"Hai...... hai...."

**#**

"Oye, eso fue peligroso, te pude haber matado" susurró Kenshin, dulcemente.

"Miau" contestó el minino, al momento en que comenzaba a correr rápidamente, hacia a dentro de la gran manción.

Kenshin pudo apreciar que dentro de la manción, una pequeña niña, con un blanco vestido, que llamaba a un tal ‘Neko-chan’, desde lo alto de un balcón.

Kenshin no pudo distinguir el rostro de ésta chica, ya que se encontraba a mas de 600 metros del balcón, pero su dulce voz quedó grabada en su mente.

Kenshin sonrió tiernamente al ver como el gatito corría hasta la que, posiblemente, era su dueña. Pero la sonrisa del samurai poco duró, ya que pudo ver a un hombre pelirrojo, agazapado tras unos grandes arbustos, mirando fijamente el balcón en el que se encontraba la niña, con el pequeño felino ya entre sus manos.

Kenshin se alarmó, éste hombre llevaba una wakisashi en su cinto.

Kenshin, casi automáticamente pensó en que éste hombre sería un asesino, por lo que no dudó en rodear la casa y entrar por detrás.

La casa era muy grande, por lo que demoró sus 10 minutos en llegar hasta donde se encontraba escondido antes el hombre de la wakisashi. Cuando Kenshin llegó hasta ese lugar, pudo ver desde la posición del anterior hombre, como la chica, que se encontraba de espaldas charlaba con un chico de unos más o menos 17 años, mientras que el gatito merodeaba por las afueras del balcón. La chica desapareció un momento de esa ventana y apareció frente a otra, en la que ahora ella estaba frente a un gran espejo. El chico, por su parte se acercaba a ella, y caminaba muy cerca de las blancas cortinas, haciendo que se movieran muy lentamente.

Kenshin, no encontró nada extraño en eso, hasta que...

"AAAAAAAaaaaaaaaaaaaaaghh!" se escuchó un gran grito desde dentro de la manción.

Los ojos de nuestro Samurai brillaron de furia, aquel hombre al que había visto se encontraba dentro de la casa.

Kenshin salió rápidamente de entre los arbustos y se dirigió hasta la entrada principal.

Los gritos de dolor continuaban, mujeres, hombres,... esos gritos, esos gritos que tantas veces Kenshin había sentido, ese tipo de gritos que tantas veces Battousai había provocado, esos gritos él los conocía muy bien, y no se equivocaba en lo más mínimo en estar tan estremecido.

La entrada principal estaba irremediablemente cerrada, al parecer con llave, él no podía entrar por ahí. Los ventanales estaban bloqueados por grandes rejas, tampoco podía entrar por ese lugar. Kenshin, nuevamente, pasó por frente al ventanal, y ahora pudo ver a la niña, se encontraba escondida tras los blancos cortinajes de la habitación, por otra ventana. Kenshin pudo ver cómo ese hombre se batía en duelo con el joven que antes era la compañía de la pequeña niña, y lo ultimaba sin que ella lo pudiese evitar. Luego de que el hombre enterró la wakisashi en el chico, se marchó del lugar.

Kenshin contenía su ira, toda la rábia acumulada por años pareció aparecer en ese momento, sin saber por qué, esa chica le recordó a Tomoe, se veía tan vulnerable, tan indefensa, y él no pudo hacer nada por impedir las muertes que alrededor de la pequeña niña se sucitaban.

Kenshin, empuñó sus manos y luego empuñó su katana, y fue a tratar de encontrarse con aquél hombre.

Kenshin, nuevamente rodeó la casa, y pudo ver como ese hombre saltaba la reja, y robando el caballo, se marchaba del lugar. El Samurai miraba sin poder hacer nada.

"Mi vida siempre va a estar rodeada de muerte..." suspiró Ken, antes de comenzar a caminar hacia la mansión.

Sin duda que si ese asesino había salido, debía haber dejado alguna salida abierta, así que él la fue a buscarla y la encontró.

Rápidamente entró al lugar, y se quedó observando a la chica, que se encontraba empujando una gran puerta, que a su parecer era de roble, muy grande y majestuosa.

Vio a la chica caer al piso, y su impulso fue de ir a recogerla, pero denegó de éste, ya que vio como aún tenía fuerzas, vio también como lloraba abrazando a dos cadáveres.

"Qué niña tan fuerte..." murmuró para sí mismo.

Él sintió como se acercaban unos lastimeros pasos al lugar, y se escondió tras las cortinas.

Al escuchar como la chica gritaba ‘Ahora!’ Kenshin salió nuevamente, para encontrarla perpleja, frente al mismo chico que le hacía compañía, perpleja, con una katana en sus manos, mirándolo fijamente, sin poder creer nada.

Kenshin cerró los ojos, tristemente, y se dio giró, para darse cuenta de que la habitación era una verdadera sala de morgue, habían muchos cuerpos en el suelo, mientras que su sangre regaba toda la habitación, todos estaban mutilados horriblemente.

"¿Qué mente tan enferma pudo haber hecho semejante cosa?" se preguntaba Kenshin

Cada cadáver estaba tan cuidadosamente cercenado, que no dudó en averiguar que aquél hombre lo había hecho todo, dándose el gusto de ver como toda aquella gente moría ante sus ojos.

Para Kenshin, esas escenas le eran familiares de un pasado escabroso, pero no por eso dejaban de causarle impresión.

El Samurai reaccionó y giró, para darse cuenta de que la chica, que estaba bañada en sangre, de pies a cabeza, caminaba para salir de la habitación.

Kenshin no pudo hacer otra cosa más que sentir admiración por ella.

La chica levantó la cabeza, se lo quedó mirando por lo menos unos 5 segundos y calló desmayada ante él.

**##**

 

"Em... bueno...... creo que de más está decirte que no encuentro conexión...."
"Yo menos..." replicó Kenshin "tú me pediste que te contara el último hecho de sangre que viví... y bueno... es éste..."
"Sí... bueno... y lo de Shishio...?"
"Tú en lo de Shishio estabas... así que sabes todo"

"Es cierto, esto yo lo sabía..." dijo Sano pensando "pues sí... pero aún así no entiendo nada... ¿conocías a esa gente?"

"Eso creo..."

**##**

 

Kenshin se acercó asta a niña, la quedó mirando fijamente, trataba de encontrar alguna herida en su cuerpo, pero se encontraba sana físicamente, aunque él sabía que mentalmente estaba, tal vez, mas dañada que todos los cadáveres del lugar. Se acercó a ella y le tomó el pulso, luego de cerciorarse de que se encontraba bien, miró hacia dentro de la habitación de la cual la niña había salido, y pudo ver la cara de ese hombre.

Kenshin frunció el ceño, al darse cuenta de que a ese hombre él lo conocía, hace muchos años, él había desempeñado un trabajo para el hombre que yacía ante sus pies...

"El patriarca de los Kurayami..." murmuró Kenshin, recordando algo que había olvidado, hace ya mucho... mucho tiempo.

El patriarca de este clan, los Gouka (*El del novio de Kaoru*), tenía que deshacerse del clan de los Hitogoroshi, ya que como éstos eran los grandes comerciantes de opio y ese lugar, le quitaban el puesto a los Gouka, y para librarse de ellos, había que, claramente, eliminar el problema de la raíz, y esto sería asesinando al patriarca del Clan.

Así fue como Gouka contrató al mejor asesino sueldo de Japón, el tan temido Hitokiri Battousai.

 

**##**

 

Ambos chicos sólo se miraron por mucho rato, tratando de buscar en los rostros de ambos, sus aprobaciones.

**##**

 

Kenshin tomó en brazos a la niña que estaba, literalmente, bañada en sangre y la llevó hasta afuera.

Sin querer, cuando la sacó, una vela aún se encontraba encendida en una de las mesas del lugar, y cuando estaba sacando a la niña, ella con el pié y sin querer, la empujó al suelo, iniciando un incendió del cual Kenshin no fue capaz de prercatarse.

Él la dejó recostada en el pasto, para ver si todo se encontraba bien (*dentro de lo que cabe*) en la casa y así se dirigió nuevamente al interior.

Al percatarse del furioso fuego que emanaba del interior no le quedó más alternativa que salir del lugar. Tomó a Kaoru entre sus brazos y se la llevó del lugar.

Al cabo de pocos segundos, llegaron los policías del lugar y rápidamente rodearon la casa.

Kenshin escapó con la pequeña en los brazos.

"Se supone que eso fue todo" finiquitó Kenshin.

"¿Y la pequeña?" cuestionó Sanosuke.

"La dejé en un albergue, con algo de dinero, para que se hicieran cargo de ella por un buen tiempo" dijo Kenshin.

"Vaya... ¿y no supiste más nada de ella"

"Pues no... luego me fui del lugar y nunca regrese"

"Ah... pues qué historia más extraña la que me acabas de contar"

"Pero es la verdad... Sanosuke"

"Lo sé, lo sé, ya sabes que tus historias con incuestionables..."

Y así pagaron la cuenta de la posada en la cual se encontraban y se fueron del lugar.

 

 

 

Notas de la Autora maniática:

HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!! ^-^

Sí sí sí sí, soy maniática! ;)
pero no me hace falta que me lo escriban en los mails para recordármelo...

Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa..... que malo son!! ¡_¡ snif

Snif snif snif snif!! ^_^

Weno, ya saben todo el proceso, cualquier cosa a: [email protected]

 

Mata ne, minna san!

 

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