Un Adios no es para siempre.
Por Kirei
Kaoru
Capítulo 4: Un adiós no es para Siempre.
Ranma estaba muy confundido, ¿qué debía hacer?, la
sola idea de que Akane se marchara dejaba a Ranma poco menos que trastornado, y
ya no sabía que hacer. Primero había pensado en ir a su habitación y pedirle
disculpas, pero descartó esa idea porque él sabía perfectamente que Akane
estaba demasiado enfadada aún como para que ella lo escuchara, luego pensó en
no decirle nada, pero sabía perfectamente que esa no podía ser la solución más
apropiada, en resumen, la pobre cabeza de nuestro apuesto Ranma estaba hecha
una madeja de lana: toda enredada y desordenada.
Al Otro día:
“Bueno, veamos, son las 11:30 am y mi barco zarpa
a las 18:00 pm ....... uuufffff, creo que aún falta demasiado!” gruñía Akane,
que ya se encontraba lista, con sus maletas en la puerta, con su equipaje listo
para llevarlo al Taxi cuando éste llegara.
Ella se encontraba en su habitación, sola,
pensando en todo, en todos sus amigos, en todos los problemas que eventualmente
dejaría atrás, en todas las promesas que algunas vez surgieron y que ahora sólo
deben formar parte de un pasado que pronto se encuentra a desaparecer para
comenzar una nueva vida, total y absolutamente diferente a la que llevaba hasta
hoy en día, todos los recuerdos que se albergaban en esa casa hacían llenar de
felicidad el corazón de la pequeña Akane, su padre, su madre, que en ese
momento no se encontraba con ella, pero que siempre llevaba en su corazón, sus
hermanas, a las que quería mucho, Ryouga, que a pesar de todo, ella sí lo
quería mucho, su Tío Genma y ........ ¿y quién era el otro chico que ocupaba en
lugar grande en su corazón?
Al encontrarse con ese pensamiento Akane no hizo
mas que echarse en su cama, de espaldas, mirando el techo. Sus ojos nuevamente
amenazaron con cristalizarse, pero ella, con fiereza, se levanto, y limpió sus
lágrimas, diciéndose:
“Vamos Akane, ya estas bastante grandecita como para
ponerte a llorar por idioteces!” haciéndose un auto-reproche se dispuso a salir
de su habitación cuando escuchó la cálida voz de Kasumi que la llamaba a
Almorzar.
“Akane!, ya esta listo el almuerzo, puedes bajar a
comer con nosotros!”
“Ya voy Kasumi” gritó a todo lo que daban sus
pulmones, tratando de ahuyentar al fantasma de la tristeza que quería entrar en
su corazón, y dándose de pequeñas palmaditas en su cara, como para tratar de
suavizar el rojo de sus ojos, optó por ir al baño, ya que las lágrimas no
querían desaparecer, y como siguiera dándose de palmaditas en la cara se la iba
a dejar toda hinchada.
“Será mejor que me moje la cara en el baño, con
eso se me pasará esto” y se dirigió al baño, lo más rápido posible, para que no
notaran su ausencia.
Luego bajó rápido al comedor, y.....
“¡SORPRESAAAAAAA AKANEEEEEE!” todos la estaban
esperando, todos sus amigos habían ido a despedir en su último día en Nérima,
su último día en Japón, Ryouga, sus hermanas, su padre ( y para qué decir como
lloraba ese pobre hombre, si era cosa de verlo llorar y te daban ganas de
llorar a ti también!), su tío Genma, Mousse, Kuno (que lloraba a lágrima viva,
por que su adorada Akane se marchaba), Kodachi, Shampoo, Ukyo (que alardeaban
de sus supuesta victoria ante ellas mismas, que por ELLAS, Akane, dejaba Japón,
porque se dio cuenta de que con ellas no podía competir), Happosai (que
esperaba que todas las chicas se reunieran para poder levantarles el vestido a
todas juntas, para poder verles su ropa interior), Gusunkugi (que traía un sin
número de amuletos para el viaje de Akane), el doctor Tofu, (que ya le había
entregado sus regalos, que consistía en un completo set de medicamentos!),
Cologne (que le regaló un viejo libro de antiguas leyendas chinas), sus compañeros de curso, todos con regalos
que le podían ser útiles en ese país tan grande, maquillaje, perfumes, algo de
ropa, de todo, todos sus amigos estaban reunidos en la sala de comedor...
pero... ¿qué no faltaba alguien?, se preguntaba Akane, sin poder notar entre tanta
gente quién era al que echaba tanto de menos, y no le dio más importancia y se
fue a comer y a celebrar su despedida con todos sus amigos.
“¡Que emoción que se encuentren todos reunidos!!,
me alegra mucho verlos a todos, a todos ustedes, porque son mis grandes amigos
y nunca los voy a olvidar!” decía Akane que no podía contener su gran alegría.
“Te extrañaremos mucho, Akane” de vez en cuando,
todos sus amigos se lo hacían notar, en cada acto, en cada palabra, en todo.
Pasaron tres horas celebrando en nombre de Akane,
hasta que llegaron las 15:45 y Akane se apartó del grupo, en dirección hacia el
cuarto de baño.
Cuando ya iba subiendo las escaleras una mano le
detuvo, halándola del brazo.
“Akane!?”
Akane dio un pequeño respingo por el susto de aquella inesperada
acción.
“Ah!...... Ukyo, eres tú!...”
“Y quién creías que era?” preguntó Ukyo.
“No sé... Tal vez Ra..., no nadie, olvídalo...”
“Ranma?” dijo Ukyo y generó una burlesca risita
Akane se sonrojó un poco y luego volteó para
dirigirse al baño nuevamente.
“Akane?” preguntó Ukyo una vez más.
“Si?”
“Has visto a Ran-chan?!”
Un rayo de lucidez cruzó por la mente de Akane,
era a Ranma al que no encontraba en la fiesta, era él el que echaba de menos,
el que no se había presentado a despedirla, en su último día. Los ojos de Akane
comenzaron a cristalizarse una vez más, una vez más por más resistencia que
ella pusiera, esas odiosas lágrimas aparecían siempre cuando ellas no las
necesitaba.
“Lo siento Ukyo, no lo he visto, y ahora
discúlpame, debo ir al baño” Akane corrió rápidamente a esto, dejando a Ukyo
muy confundida, cuál era el motivo de su acción?, acaso realmente no quería
marcharse?, se preguntaba la pobre cocinera en las escaleras.
Akane se encerró en el baño por mucho rato, estaba
en penumbras, ya que no había prendido la luz, se sentó en la tina de baño
cabizbaja, sin hacer ni decir ni una sola palabra, en silencio, como meditando
de nada. De repente ella se puso de pié y se paró frente al espejo de ese gran
baño, toda su figura se podía reflejar en él, ese gran espejo se lo habían
regalado hace no mucho tiempo, era realmente enorme, toda la silueta de una
persona se podía ver reflejado en este, y se quedó mirando.
“Esta soy yo, Akane Tendo, la chica que se irá de éste
país dejando mucho atrás” se decía ella misma “Oh Ranma” suspiró dejándose caer
pesadamente al suelo.
“Si tan solo me detuvieras... si tan solo me
obligases a quedarme en este lugar” decía mientras lágrimas comenzaron a caer
sobre sus mejillas “soy una llorona” levantó la cabeza y se quedó mirando fijo
en el espejo “Akane, te has convertido en una chica muy llorona” sin despegarse
la vista de encima acercó lentamente sus labios a los labios de su reflejo y
besó el espejo “como me gustaría que el espejo fueses tu Ranma” dijo susurrando
y cerrando los ojos” la oscuridad fue testigo de su deseo, seguía besando el
espejo cuando una mano se posó sobre su hombro. Automáticamente la chica supo
de quien se trataba, así que no se separó del espejo ni abrió los ojos, estaba
tan tranquila y pacífica que el chico se sintió muy conmovido y se sentó a su
lado.
Akane se encontraba de rodillas, frente al espejo,
estaba apoyada de lado en el espejo como quien se apoya en una pared. Ella no
decía una sola palabra, ni él tampoco, ambos estaban en silencio en esa gran
oscuridad. Él se acercó a ella y tomó su mano izquierda, ella la movió un poco
asustada, pero él la tomó más fuerte sin dejar que se escapara, luego puso su
mano derecha sobre el hombro de la chica y se acercó lentamente hasta ella y
susurró:
“No puedo obligarte a hacer nada que tu no
quieras, y ya sabes el por qué” finalizó la frase con un dulce y tierno beso,
pero no por eso menos apasionado que antes, Akane correspondió a aquel beso
abrazándolo.
“Oh Ranma...” susurró Akane en su oído, haciendo
que escalofríos recorrieran el cuerpo de aquel apuesto chico.
“AKANE, YA ES HORA!” gritó Nabiki desde afuera del
baño.
El corazón de Akane comenzó a latir tan
rápidamente que le dificultaba respirar bien, Ranma notó lo asustada que se
encontraba Akane y la abrazó fuertemente, ambos no decían ni una palabra, solo
se abrazaban fuertemente, ninguno de ellos quería que ese momento
desapareciera, por lo que ambos no pudieron contener las lágrimas, Ranma con
cada sollozo de la chica se desesperaba más, no quería dejarla ir, no quería
que esa chica se escapara de él, por fin se habían admitido lo mucho que se
querían, después de más de 4 años juntos, y no era justo, según él, que ella se
fuera. Akane se encontraba tan asustada, no quería dejarlo atrás, no quería
apartarse de sus fuertes y protectores brazos, no quería dejarlo ir.
“AKANE! A QUÉ ESTAS ESPERANDO?! ESE BARCO NO
ESPERARÁ POR TI LINDA HERMANITA” decía Nabiki con tristeza en su voz y con un
cierto aire de reproche.
Akane suspiró y se alejó de Ranma, sin mirarlo a
la cara, y caminó en dirección a la salida del baño.
“Akane....”
musitó Ranma.
La chica se giró y trató de dedicar a Ranma una de
sus mejores sonrisas, lográndolo a la perfección; los ojos de Ranma se
encontraban tan tristes, tan desesperado, se veían tan solos que ella no aguantó verlo en ese estado y salió
corriendo del baño y bajó las escaleras rápidamente.
El taxi que la llevaría al puerto ya se encontraba
en la salida de la casa, ya todos sus amigos se habían marchado y como no
tuvieron la oportunidad de despedirse de Akane le dejaron muchos saludos con
sus hermanas.
Con mucho cuidado Akane levanto sus maletas para
llevarlas hasta el taxi, Tendo y Saotome la ayudaban a subirlas también.
Ranma se encontraba en el 2° piso, mirando desde
la ventana hasta la calle, vió como todos subieron al taxi con Akane y vio como
se iban.
“Akane?” preguntó Genma “realmente te sientes
bien?”
Ella bajó la cabeza y asintió pesadamente.
Ranma se encontraba mirando como el taxi partía,
viendo como la chica que había amado desde que la conoció se marchaba por
largos siete años.
“¿Qué estoy haciendo?...... yo debería haber ido
con ella” decía el chico mientras bajaba la vista y le daba la espalda a la
ventana “no puedo creer que se marche... me resulta tan imposible, me resulta
increíble el tener que decirle adiós”
”Pues debes hacerlo, quieras o no ella ya ha tomado una decisión” le
dijo una voz apoyada al otro lado de la pared del cuarto, por el lado del
pasillo.
“Quién anda ahí?...” preguntó Ranma un poco
alterado.
“Soy yo...” y la figura se dejó ver, se trataba de
la anciana Cologne, que había ido a hablar con Ranma, a petición de Kasumi.
“Qué se supone que hace aquí?!” preguntó Ranma asustado
ante tal aparición tan escalofriante.
“Qué harás con respecto a Akane?”
”Ya no puedo hacer nada...” dijo con desolación en su voz.
“Ah no?...” preguntó la vieja, muy curiosa “de
todos modos ya sabes que tienes a Shampoo y que ella te quiere mucho”
Ranma sonrió un poco “Usted sabe perfectamente que
yo no quiero ni a Shampoo ni a Ukyo ni a ninguna otra chica” dijo con desánimo.
“Puedo preguntar qué tienes en el bolsillo?”
Ranma metió su mando en el bolsillo derecho de su
pantalón, y encontró la cadena de Akane, la que debía llevarse ese día. Los
ojos de Ranma brillaron.
EN EL PUERTO DE EMBARQUE:
“Akane, estás bien?” preguntó Kasumi a su hermana,
que estaba a menos de 10 minutos de que su barco zarpara.
“Sí, supongo que estoy bien” dijo la chica
cabizbaja.
“Es por Ranma?”
“Claro que no!”
“Estás segura?”
“No...” si voz sonaba tan triste que su hermana no pudo soportar
abrazarla, y así lo hizo, le dio más que un abrazo de hermanos si no que un
abrazo maternal “cómo me pudo hacer esto!?, no nos veremos en 7 años y ni si
quiera fue capaz de venir a despedirme!” lloraba Akane, desesperada en los
brazos de Kasumi “Lo odio!, como me pudo hacer algo así!... el no me ama, jamás
me ha amado, es verdad!... creo que es verdad que no tengo ningún atractivo!... sólo soy una horrible marimacho...”
“Oh... no digas eso hermanita... si fueses fea
jamás hubiese tenido a tantos chicos enamorados de ti, no olvides a Ryouga, al
gato gigante, a Kuno, al chico de la dinastía Omhonji, y a ... a Ranma, no es
justo que lo juzgues de ese modo solo porque no quería verte partir”
“Sí pero.... yo...”
Una vos de un hombre de arriba del barco anuncia
la partida:
“EL BARCO HACIA CHINA ZARPA DENTRO DE 1
MINUTOOOOO!!!”
El corazón de Akane latía tan fuerte, a penas y
tubo tiempo de despedirse de sus seres queridos
“Hermanita!...” murmuró Nabiki abalanzándose hacia
Akane y abrazándola muy fuerte, ambas lloraban.
“Nabiki... ¿estás ... estás llorando?” preguntó
Akane muy incrédula.
“No tonta... si se me metió... una basura al ojo...”
farfulló mientras se secaba las lágrimas
“Te quiero mucho, y quiero que cuando regrese seas
una gran comerciante! Y que tengas mucho dinero!” le dijo Akane mientras la
besaba en su mejilla.
“Akane...” murmuró Kasumi acercándose a ella y
abrazándola con ese cariño maternal que siempre había sabido entregar “te
extrañaré mucho, mi pequeña Akane..., mi pequeña hermana” dijo besándola.
“Yo también te extrañaré mucho Kasumi, y a ver si cuando regrese encuentro al
Doctor Tofu y a ti listos para eso mismo” dijo besándole la mejilla, Kasumi se
sonrojó.
“Sí Akane” dijo suspirando y alejándose de su
hermana, mientras seguía muy ruborizada.
“Pequeña Akane” dijo el Señor Saotome acercándose
a Akane y abrazándola muy fuerte “siento mucho que el estúpido de mi hijo no se
encuentre aquí” dijo avergonzado.
“No se preocupe, el que no se encuentre aquí me da
a entender que jamás le interesé” dijo mirándolo a los ojos “De todos modos,
dígale que jamás le perdonaré esto” dijo con aire de enojo en su voz “A usted
lo extrañaré mucho, tío Genma” y le besó la mejilla”
“Cómo tu digas, Akane”
”Mi hija... mi pequeña hija...” lloraba Tendo mientras se acercaba a
abrazar a su pequeña hija “te extrañaré como no tienes idea” abrazaba cada vez
más fuerte a su hija.
Ambos lloraban mucho, padre e hija estaban hecho trizas.
“Te quiero mucho papá” decía mientras comenzaba a
separarse lentamente de él.
“ULTIMA LLAMADAAAAAA, LOS PASAJERON CON RUMBO A
CHINA DEBEN ABORDAR DE INMEDIATO!!” anunció una vez más el hombre.
“Bueno” dijo Akane a todos “creo que llegó la hora
de despedirme de todos” dijo mirándolos a cada uno “los quiero a todos, y que
no se les olvide”
Y se volteó para subir las escaleras hacia el barco.
Una vez arriba la chica se fue a las barandas de barco, para darles el
último adiós desde arriba de éste. Akane movía sus manos en señal de adiós, y
los de abajo también.
El barco comenzaba a zarpar.
“AKANEEEEEEEEEEEEEEEE!!!” se escuchó una voz desde
lejos “AKANE ESPERA!”
Akane divisó a un chico que corría a toda
velocidad por la entrada al puerto.
“AKANE, TE AMOOO” gritaba muy fuerte, haciendo que
todos los presentes en ese lugar se volteasen a ver.
“Ranma?... se preguntaba Akane desde lo alto del
Barco “Ranma, eres tu!” dijo emocionada mirando a Ranma que corría a toda
velocidad, pero sabiendo que aunque quisiera con todo su corazón ya no podría
detener el barco zarpante.
“Akane!...” llegó un jadeante Ranma hasta donde se
encontraban los demás integrantes de la familia.
“Ranma, me avergüenzo de ti, es tu prometida y no
la viniste a dejar, ni siquiera te despediste de ella” decía Genma, que se
encontraba inconcebiblemente serio.
“Akane...” jadeaba Ranma sin dejar de mirar el
barco que cada vez se alejaba más y más.
Akane miraba desconsolada el puerto, veía a Ranma,
podía ver a la perfección y recordar la cara de Ranma cuando Akane salió de la
casa, esa cara de infinita tristeza. Ella no podía contener sus lágrimas, sabía
que no debía llorar, pero su corazón esta vez estaba demasiado castigado,
demasiado lastimado como para poder soportar algo así “Ranma... te amo...” eran
las únicas palabras que podían salir de su boca, cada palabra en su mente era
una confusión, una sola ensalada de ideas que se mezclaban mientras más se
alejaba ese gran barco.
Ranma no podía terminar de creerse que se
marchaba, que ya no se iba a encontrar más con ella “es cierto... uno jamás
aprecia lo que tiene hasta que lo pierde” murmuraba Ranma, mientras se
enderezaba y recuperaba el aliento.
Akane recuperaba las fuerzas y lentamente fueron
mermando las lágrimas de sus ojos, lentamente como antes fue recobrando el
coraje, la decisión que tomaba era la correcta para ella, por fin seguía un sueño
tan hermoso e iba directo a el, y no iba a echar marcha atrás, por más que su
corazón se los pidiera.
“Adiós Ranma!!” gritó Akane, con una sonrisa en su
rostro, tratando de esconder lo mejor posible su estado.
“Adiós Akane!!” gritó Ranma en respuesta hacia
Akane.
Ranma metió su mano al bolsillo y sacó un pequeño
saquito de terciopelo negro, con un bello lazo rojo que lo cerraba.
“Akane!!, atrapa esto!!” gritó Ranma alertando a
Akane y le lanzó aquél pequeño saquito.
Akane lo agarró tan pronto como Ranma se lo lanzó,
ella abrió el pequeño obsequio.
Sus ojos, una vez más no pudieron contener sus
lágrimas, Ranma tampoco, él se alejó del grupo, porque no quería que lo vieran
llorar, en lo más profundo de su corazón el sentimiento de amor que siempre
había luchado por salir sólo ahora lo consiguió, sólo ahora, cuando la chica
que amaba se había marchado por siete largos años. Ranma era fuerte, pero nunca
tanto como para soportar su partida, de sus bellos ojos azules comenzaban a
botar las lágrimas de desesperación, no podía soportarlo.
Akane en la cubierta del barco ya tenía en sus
manos aquella bella cadenita que Ranma le había comprado para su primera boda
fallida, y con ella, venían a su mente recuerdos de un pasado que tenía muy
presente aún, las batallas que ella había tenido por él, las veces que la
salvó, las veces que estuvieron a punto de declararse, todo llegó a su mente
como una bomba.
Ranma podía sentir lo que Akane sentía, toda la
desesperación que había en el corazón de ella, era una sensación incomparable.
Ranma llegó a un rompe-olas, y se paró en lo más
alto de éste, aún se podía divisar a la perfección el barco.
Akane se fijó que en la superficie de la cadena
tenía unas inscripciones, pero más le llamó la atención una pequeña nota dentro
de la bolsita. Akane la sacó lentamente y se dispuso a leerla:
---Nérima
30 de Septiembre del 2000.
Akane:
No me puedo imaginar cómo te sientes ahora, si te encuentras enojada te pido
que me disculpes, sé
que soy un imbécil, sé que jamás debí haberte dicho tales
cosas, pero ambos
sabemos aquí quién es realmente el idiota, que jamás tiene
conciencia de las
cosas y que siempre hecha a perder las cosas hermosas por
las que pasamos, por
eso y por muchas cosas más no me queda otra alternativa
que pedirte disculpas.
---
Akane tubo que secarse
para no manchar la hoja de la carta
--- Quiero que sonrías
ante todo ---
“¿Cómo puedo en un
instante sonreír?..... dónde estás Ranma?”
--- Quiero que jamás
olvide lo bella que eres y lo alegre me hacías la vida---
En los labios de Akane
se dibujó una sonrisa
---- Quiero que sepas
que mi amor por ti siempre fue una verdadera osadía, siempre
debía competir por
estar contigo y eso me gustaba---
Akane levantó la vista y
miró hacia el rompe-olas de la bahía, y pudo divisar una figura que se alzaba
sobre éste.
Akane sacó la cadena
del terciopelo y miró las inscripciones sin poder dejar de llorar, luego miró
la carta y se cercioró de que eran las mismas, que las de sobre el corazón
inscritas.
Ella serró los ojos,
Ranma también lo hizo, sin importar lo lejos que se encontraran, sus almas
gemelas siempre iban a estar muy cerca, una al lado de la otra, siempre
acompañándose ante todo, siempre juntas, desde el principio hasta el fin, ésta
distancia sólo era una gran prueba para poder comprobar cuando se amaban.
En la boca de ambos
chicos se formó una frase, que al unísono dijeron al viento:
--- “Un Adiós no es para Siempre”
---
(por)FIN Z
Notas de la autora:
Lo
siento! ^-^, tal vez no fue lo suficientemente romántico el final,
pero de todos modos quiero agradecerles a todos los que me ayudaron muchas gracias a todos. J’
Cualquier duda, comentario, insulto,
tomatazos y demás dirigirlos a :
[email protected]