CAPÍTULO 2: Recuerdos de Guerra.
 
- Aquí está el periódico que encargó, profesor. ¿Quiere azúcar y leche 
con 
su café?
 
- Si, Hitomi, gracias.
 
- ¿Necesita algo más, profesor?
 
- No Hitomi, gracias, puedes retirarte.
 
- Entonces hasta mañana, profesor.
 
- Hasta mañana, Hitomi, que tengas un buen día.
 
El profesor se recostó en el cómodo asiento de su escritorio con el 
aire de 
la persona que
descansa consciente de que ha hecho lo correcto. Comenzó a leer el 
periódico 
a la vez que daba
sorbitos a su café, y una expresión de desprobación apareció en su 
rostro. 
"Disturbios en
Estado Unidos entre mutantes y grupos antimutantes".
 
- ¡¡¡Vaya idiotas norteamericanos!!! ¡¡¡Odiar a los demás sólo porque 
son 
gente con habilidades
especiales!!! ¿¿¿Qué pensarían si supieran que gente con habilidades 
especiales es la que los ha
rescatado de la perdición, y que todos los seres humanos tenemos la 
capacidad de desarrollar
dichas habilidades???
 
Dicho esto arrojó el periódico encima de su escritorio, se recargó aún 
más 
en su asiento y
volvió la cara al cielo. Los recuerdos inundaban su mente.
 
4 años atrás...
 
- ¿Quieren ganar dinero muchachos, y ser fuertes y poderosos?
 
- ¡¡¡Si, claro!!!- Respondieron los tres jóvenes al unísono, ansiosos 
por 
dejar los horribles
arrabales de Tokyo.
 
- Pero deben saber que hemos estado buscando a unos jóvenes que cumplan 
con 
las características
necesarias para este trabajo, y ustedes son los más indicados- Les dijo 
el 
anciano de barba
blanca y aspecto majestuoso-, pero también deben saber que una vez 
dentro no 
hay ocasión de
volverse atrás.
 
Sonrió al recordar esa frase... Sí que decía la verdad el viejo...
 
- No es la primera vez que nos haríamos cargo de un trabajo así 
-Contestó un 
chico de cabello
castaño y una cicatriz en forma de X en la mejilla derecha- ¿De qué se 
trata 
esta vez?¿Un asalto?
¿Una entrega?
 
- Jajaja, no, muchacho -Contestó el anciano de barba blanca-, yo no soy 
uno 
de esos Yakuza que
acostumbran contratar niños para que me sirvan de blancos desechables. 
Ni 
siquiera soy criminal.
 
- ¿Entonces? -Preguntó el más pequeño de los tres, un chiquillo de 
cabello 
claro con reflejos
verdes, una expresión en sus ojos claros que era mezcla de picardía, 
audacia 
e inocencia, y
que tenía una banda roja alrededor de la cabeza.
 
- Yo soy alguien que está en busca de los mejores, porque sólo ellos 
podrán 
proteger a alguien
muy importante en la época oscura que se aproxima.
 
- ¿Época oscura? ¿De qué demonios está hablando?-Dijo con insolencia el 
de 
la cicatriz.
 
- Ustedes son de los llamados a convertirse en los seres más fuertes de 
la 
tierra, paladines
de la justicia...
 
- Basta -Dijo el mayor, un chico apuesto, de cabello negro azuloso, 
cayéndole sobre un ojo de
tal manera que daba a su rostro un cierto dejo de valentía-. La verdad 
no 
entiendo nada de lo que
está diciendo. Sólo me interesa su oferta si es que así puedo sacar a 
mi 
hermano y a mi amigo
de esta inmundicia...
 
- Tú, tu hermano y su amigo tendrán comida y casa completamente a su 
disposición.
 
- Siendo así... Creo que aceptamos.
 
Lo recordaba a la perfección. Fueron elegidos para hacerlos los 
soldados más 
poderosos de la
Tierra, lo mejor que el dinero podía comprar. Primero entrenaron día y 
noche 
hasta llevar sus
habilidades hasta los máximos límites humanos. Podían competir en unas 
olimpiadas y romper
récords...pero eso no era para ellos, ya que eran soldados, y un 
soldado no 
se exhibe. Después,
fueron objeto de experimentos que los convirtieron en supersoldados. 
Los 
tres elevaron su fuerza
y su resistencia a niveles superhumanos para convertirlos en los 
guerreros 
que iban a representar
a los elementos. Cada uno obtuvo habilidades de acuerdo a los elementos 
que 
iban a representar,
además de una armadura representativa, la cual contaba con un sitema de 
armas increible, superior
a varios de los aviones, tanques y barcos de combate más avanzados del 
mundo, hechas de una
aleación que las hacía increiblemente resistentes, tanto a golpes como 
al 
fuego, al hielo, a los
impactos sónicos y a las explosiones, aparte de un arma especial de 
cada 
armadura. Su hermano
menor, el guerrero del elemento Tierra, podía correr a velocidades 
increibles, superiores a las
del sonido, tenía una resistencia a la fatiga en un 145% más allá del 
nivel 
humano máximo,
sentidos del oído y el olfato increiblemente desarrollados, y como arma 
especial de su armadura
podía extraer energía electromagnética de la tierra sobre la que estaba 
parado, no importaba el
tipo de suelo, ya fuera rocoso, húmedo, o arena, y usarla para una gran 
variedad de ataques.
 
El chico de la cicatriz fue elegido para ser el guerrero del elemento 
agua. 
Gracias a la
alteración de su sistema óseo, podía soportar presiones hasta a 4 Km. 
de 
profundidad, sin
armadura, y con ella hasta 12 Kms. Una operación en su aparato 
respiratorio 
lo dotó de un sistema
branquiario semejante al de los peces,con el cual podía respirar bajo 
el 
agua. Podía nadar a
velocidades superiores a los 150 Kms/hr, y tenía los sentidos del tacto 
y el 
oído
superdesarrollados. El arma especial de su armadura le permitía extraer 
energía eléctrica de la
humedad del ambiente, y usarla en forma de rayos.
 
Él había sido elegido para ser el guerrero del elemento aire. Su 
sistema 
óseo podía soportar
los cambios de presión violentos, y también su piel podía soportar las 
temperaturas extremas de
la alta atmósfera, desde los frios increibles de la región nubosa hasta 
los 
terribles calores de
las últimas capas de la atmósfera terrestre, por lo cual podía volar 
más 
alto que cualquier ave.
Su aparato respiratorio estaba modificado de tal forma que podía 
respirar en 
la enrarecida alta
atmósfera, y tenía los sentidos de la vista y el oído 
superdesarrollados. Su 
arma particular era
tal vez la más especial de todas. Era un escudo que contaba con un 
sistema 
de ventilas
especialmente diseñadas con las cuales podía aborber y disipar 
CUALQUIER 
tipo de ataque de
energía o de tipo plasmático, y usarlo en contra de su oponente, a 
veces 
intensificando sus
efectos.
 
Ellos habían peleado al lado de Atena y sus Caballeros de Bronce, a los 
cuales ayudaron en sus
batallas contra los Caballeros de Plata del Santuario. Pelearon en el 
coliseo en Japón, en las
Islas Griegas, y en los Jardines de la Fundación. Hubieran querido ir 
al 
Santuario de Grecia a
combatir a los Caballeros Dorados, pero Atena les había ordenado 
proteger la 
fundación, y eso fue
lo que cumplieron, aunque anhelaran un combate de verdad, no ya como 
simples 
ayudantes. Hasta ese
día...
 
- ¿No crees que nuestros amigos ya deberían haber regresado de Grecia?
 
- No lo sé, Daichi. Dicen que esos Caballeros Dorados son algo así como 
el 
"Non Plus Ultra" en
cuanto a caballeros. Nosotros no hubiéramos podido hacer nada.
 
- ¿Estás hablando en serio, Ushio?
 
- Ya lo creo que sí... Hace ya mucho tiempo que dejé de bromear en 
asuntos 
serios.
 
- Mi hermano dice que nosotros no entrenamos lo suficiente, y que por 
eso no 
nos llevaron con
ellos. A mi me parece que tiene razón. Yo creo que deberíamos aprender 
a 
desarrollar el cosmo.
 
- Sería algo muy bueno. Si desarrolláramos un cosmo como el de un 
caballero 
de bronce, junto con
nuestras armas y habilidades especiales, seriamos unos buenos 
oponentes. Y, 
¿quién sabe? Tal vez
luego podamos desarrollar el cosmo de un caballero de plata... O tal 
vez 
más.
 
- ¿Pero quién nos entrenaria para desarrollar el cosmo? No creo que 
surja 
nada más así como así.
 
- Tal vez los Caballeros de Bronce nos quieran ayudar... Si es que 
regresan.
 
- No creo que eso suceda, payasos de Acero.
 
- ¿Quién...? ¡¡¡Cuidado Daichi!!!
 
Demasiado tarde. Una violenta ráfaga de energía golpeó a Daichi y lo 
lanzó 
contra un árbol.
Ushio volteó a encarar al misterioso enemigo que los atacaba.
 
- En el nombre y la autoridad que representan los Caballeros de Atena, 
¿Quién demonios eres?
 
- Davon, creo que este tipo quiere payasear con nosotros-dijo una voz a 
espaldas de Ushio.
 
- ¿Qué /&#"...? ¡¡¡Uuuuuufffff!!!
 
- Vaya, Haller, creo que derribaste al Cara Cortada.
 
- Sólo fue un pequeño toque, Sahad.
 
- Ugh... ¿Quiénes son ustedes?- Dijo Ushio levantándose lentamente.
 
- Sería injurioso no presentarnos... Bien, somos Caballeros del 
Santuario, 
yo soy Sahad,
Caballero de Plata de Crater, La Copa, y ellos son Haller de Crux, la 
Cruz 
del Sur y Davon de
Indus, El Indio...Ambos Caballeros De Plata.
 
- Conque Caballeros de Plata... Entonces supongo que vinieron a 
eliminarnos.
 
- Así es, mi pequeño...¿Caballero? ¿De acero? No eres acreedor al 
título de 
caballero. Tu
castigo será una muerte rápida, porque somos piadosos. ¿Davon?
 
- Muy bien señor... ¡¡¡Flecha del Guerrero!!!
 
El disparo de Davon pareció detenerse en el aire y empezar a ser 
succionado 
por algo parecido a
una aspiradora. Lo Caballeros De Plata quedaron atónitos.
 
- Así que la gente del Santuario nos honra con su visita- dijo Sho, el 
guerrero del Aire.
 
- Tú debes ser el tercer inútil de Acero... Bien, tu armadura luce muy 
bien...¿Podrá soportar
los ataques de un Caballero de Plata?
 
- ¿Por qué no lo averiguas por ti mismo, Caballero de la Copa? 
¡¡¡Prueba el 
propio ataque de tu
compañero!!!
 
Sahad esquivó rápidamente el ataque de Sho, y se preparó al 
contraataque.
 
- Muy bien. Tú lo has querido... ¡¡¡Trueno Carmesí!!!
 
- ¡¡¡Escudo Celeste!!! ¡¡¡Ushio, llama a tu armadura, rápido!!!
 
No bien dijo esto Sho, Ushio activo el brazalete con el cual llamaban a 
la 
armadura a control
remoto, con un radio de 25 Kms. Se oyó un gran estruendo mientras la 
armadura atravesaba las
paredes de la casa Kido y se unía a su dueño mediante los lazos 
electromagnéticos que poseían.
 
- ¡Demonio! ¡Estos Idiotas si que son persistentes! ¡Vamos, Haller! 
¡Contra 
el pececillo!
 
- Claro, Davon...
 
Mientras Sho y Sahad se enfrentaban en el prado principal, Ushio 
condujo a 
sus oponentes hacia
el estanque, esquivando hábilmente los golpes que le atizaban sus 
enemigos, 
y el también atacando
con sus Bombas X12, que llevaban una carga de plasma concentrado dentro 
de 
ellas.
 
- ¡Tonto! ¡No podrás esquivarnos por siempre! ¡Flecha del Guerrero!
 
Ushio esquivó hábilmente el ataque de Indus Davon, pero Haller se 
escurrió 
rápidamente detrás de
él y lo sujeto firmemente.
 
- ¡Idiota! ¿Crees acaso que carecemos de información acerca del 
funcionamiento de sus armaduras?
¡Nunca te dejaremos que llegues al estanque! ¡Ahora Davon, el golpe 
final!
 
- ¡Como tú digas Haller! ¡Flecha del Gue...ughhhhhh!
 
- ¿Acaso pretendiendo divertirse sin mí?- preguntó Daichi, quien se 
había 
recuperado y puesto
su armadura, quedando completamente listo para la batalla.
 
- ¡Hazte cargo de ese, Daichi! ¡Yo me zafaré de este! ¡Le daré una 
lección 
eléctrica a este
sujeto!
 
Dicho esto, Ushio descargó una serie de rayos a través de todas las 
partes 
de su armadura,
provocando que Haller lo soltara, aullando de dolor.
 
Davon corrió tras Daichi hacia el bosque, mientras éste último saltaba 
y 
rebotaba hábilmente de
árbol en árbol, evadiendo a su perseguidor. Haller se recuperó 
rápidamente 
de la descarga de
Ushio, y se puso en guardia inmediatamente.
 
- Maldito Pez de Acero...¿Dónde diablos te metiste? ¿En el estanque, 
eh? Muy 
bien, parece que
tendré que drenar todo el estanque...Te destruiré con el ataque 
ancestral de 
el primer guerrero
que llevó la armadura de Crux, Crist...¡Relámpago de la Cruz del Sur!
 
El agua explotaba en todos los puntos a donde Haller dirigía su ataque, 
mientras Ushio, nadando
con excelsa habilidad, esquivaba todos los disparos. Pero sabía que no 
iba a 
ser suficiente.
Tarde o temprano uno le atinaría, y ese sería el fin. Alcanzaba a ver 
la 
sombra de su enemigo
proyectarse en la superficie...Estaba pensando...Sí...Ya lo tenía 
localizado. Ahora si que sabía
cómo atacar...
 
- ¡Vamos, sal ya de ese estanque!
 
- Tú lo pediste, perdedor... ¡Aaaaaahhhhh!
 
- Una serie de misiles salieron del agua a una increible velocidad, 
pero el 
santo de plata los
esquivó... fueron fáciles... demasiado... ahora venían de vuelta hacia 
él, 
desde todas las
direcciones...parecía no haber escapatoria, ¡¡¡Eran misiles que 
rastreaban 
la plata!!! El único
lado no expuesto era hacia el estanque. Sin pensarlo saltó hacia el 
agua, 
mientras los misiles
explotaban en la superficie.
 
"Te tengo"
 
Desde afuera, hubiera parecido que el estanque se tornó luz líquida. 
Ushio 
sabía que era igual
de peligroso para él electrificar todo el estanque, pero no le importó. 
La 
fuerza de un rayo
hubiera sido del todo insuficiente para crear la descarga que iluminó 
el 
agua. La plata y el agua
son excelentes conductores, y el Caballero de Plata se retorció al 
sentir la 
electricidad
recorrer su cuerpo. El choque fue tan violento, que en sus espasmos 
provocó 
la rotura de su
columna vertebral, por lo que hubiera muerto incluso sobreviviendo a la 
descarga. Su armadura se
iluminó y se cuarteó mientras la vida lo abandonaba...
 
Ushio también se deslizaba lentamente al fondo del estanque... No podía 
moverse, aunque sabía
que todavía estaba vivo...¡¡¡No podía terminar así!!! ¡¡¡No ahora, que 
había 
derrotado a un
poderoso Caballero de Plata!!! Podía respirar bajo el agua, pero sus 
heridas 
precisaban atención
médica inmediata. Se enfureció, y deseo tener el cosmo para no tener 
que 
depender de su armadura,
la cual no respondía a sus intentos de impulsarla hacia la superficie, 
ya 
que parecía haberse
dañado también con la descarga... Un brillo azul que parecía crecer 
junto 
con su frustración
comenzó a aparecer, y, de repente, con sólo desearlo, se 
encendió...supo que 
tenía un cosmo, y no
lo iba a desperdiciar. Una poderosa explosión a su alrededor, y sintió 
de 
nueva cuenta el abrazo
del sol y la caricia del viento. Rebotó contra la tierra, y se desmayó.
 
Mientras tanto, en el bosque Daichi y Davon se habían estado lanzando 
ataques mutuamente
mientras se escondían entre los árboles. Daichi sabía que su enemigo no 
podía seguir su cosmo,
así que lo confundía con una multitud de ataques, mientras pasaba de un 
árbol a otro. Pero Davon
equilibraba la situación lanzando su ataque hacia donde había árboles 
en 
línea, por lo que
destruía varios de un solo golpe.
 
- ¿Todavía no te cansas, Caballero de Plata?- gritaba Daichi entre la 
confusión de polvo, hojas
y fuego que surgía en todas direcciones.
 
- Todavía no, y fue un error haber gritado...¡¡¡Ahora si que sé dónde 
estás!!!
 
- ¿En serio? ¡¡¡Yo no estaría tan seguro!!!
 
- ¡¡¡Flecha del Guerrero!!! ¿¿¿Qué???
 
El ataque de Davon había golpeado el tronco de un árbol. No había 
golpeado 
nada parecido a un
ser humano. Pero esto era bastante raro...
 
- ¿Dónde diablos se metió ese mocoso? ¿Cómo demonios hizo eso?
 
- La verdad, es bastante fácil...
 
- ¿Atrás de...?
 
- Sí, atrás de ti...
 
Daichi sujetó a su enemigo por detrás. Había observado sus ataques, y 
sabía 
que era más poderoso
que él, y que la única forma de acabarlo era sacrificándose. Durante su 
huida a través de el
bosque había estado absorbiendo energía sin liberarla, contentándose 
con 
atacarlo con todo su
arsenal. Pero sabía que todo eso era insuficiente, así que tomó el 
riesgo de 
morir, si eso servía
para proteger a Atena. estaba lleno de la energía de su armadura, y 
sabía 
cómo usarla.
 
- Ahora verás quienes somos realmente, Davon...
 
- ¿¡Qué demonios pretendes hacer, mocoso insolente!? ¡Suéltame y te 
daré una 
muerte
misericordiosa!
 
- Lo siento, pero eso no será posible...¡¡¡Explosión magnética!!!
 
Mientras hablaba, daichi sentía otro tipo de energía crecer dentro de 
él, 
muy diferente a la que
almacenaba su armadura... Parecía venir de su interior, y al liberar su 
explosión magnética, ésta
se vio intensificada por una poderosa oleada de poder que él mismo 
había 
producido.
 
"¡Dios! ¿Acaso es éste el cosmo? ¡¡¡Es hermoso!!!"
 
Daichi sentía cómo el cosmo de su enemigo se apagaba, mientras él mismo 
caía 
desvanecido...
Había cumplido su misión.
 
Los únicos dos contendientes que quedaban habían mantenido una 
encarnizada 
lucha en el prado
principal, rompiendo fuentes, haciendo profundos surcos en las flores 
que 
tapizaban ese lugar y
haciendo un ruido fenomenal, en el que las explosiones, estallidos 
sónicos y 
cortes de aire se
confundían con los gritos de batalla. Era un espectáculo sorprendente, 
una 
sinfonía de poder, que
parecía llegar por momentos a un climax increible.
 
- "Me estoy empezando a cansar"- Pensaba Sho, que sobrevolaba a su 
enemigo 
mientras lo
bombardeaba con misiles y rayos. Sin duda alguna, Sahad no era tonto, 
pues 
ya no lo atacaba con
su poder, sino que prefería brincar e intentar sorprenderlo. Y tal vez 
acabara lográndolo.
Después de todo, había oído decir que el mismo ataque no sirve dos 
veces 
contra un Caballero.
Pero él sabía que no debía rendirse, que debía derrotar a el Caballero 
de 
Plata, así que se lanzó
en un ataque directo hacia Sahad.
 
- ¡Basta de tonterías, Sahad! ¡Recibirás mi ataque más poderoso! ¡Gran 
Caída!
 
- Muy bien...¡Golpe de Longinos!
 
Un ataque directo de ambos oponentes...El tiempo pareció detenerse 
antes de 
que ambos chocaran,
y una increible explosión iluminara el prado. Humo, fuego y polvo sólo 
quedaron sobrevolando el
lugar del choque. Una figura solitaria apareció, vistiendo la Túnica de 
Plata de La Copa.
 
- Hum... Muy bien, ahora vengaré las muertes de mis amigos... Destruiré 
a 
esos otros dos y mi
misión estará concluida. Ese de azul ya está casi muerto, mejor me 
encargaré 
del pequeño zorro.
 
Sahad se inclinó, alzó su mano y la puso en forma de cuchillo, 
preparándose 
para golpear a su
enemigo en el cuello, pensando en lo impensable que resultaba que un 
ser tan 
pequeño hubiese
derrotado a un Caballero de Plata...Su estatura, su edad, su armadura 
casi 
hecha pedazos...Era
impensable.
 
- Adiós, Caballero de Acero...
 
- ¡Sahad!
 
- ¿Qué? ¡¡¡No puede ser!!!
 
- Claro que puede ser...Casi has destrozado mi armadura, y casi me has 
matado...Pero he
descubierto el cosmo...¡¡¡Y te mataré con él!!! ¡¡¡Prueba mi nuevo 
ataque!!! 
¡¡¡Ala
destructora!!!
 
Sahad no tuvo oportunidad de defenderse. Recibió el rayo de Sho 
directamente, quedando destruida
su armadura, y terminando con su vida.
 
- Lo he logrado...Pero mi hermano y ushio necesitan doctores de 
inmediato...¿Todavía funcionará
el transmisor de mi armadura? Tengo que comunicarme con los doctores...
 
Y eso fue todo. Logró comunicarse, y los tres recibieron atención 
médica. 
Por esa terrible
batalla estuvieron inactivos bastante tiempo, y cuando se recuperaron, 
se 
enteraron del
fallecimiento de Seiya. Después, Atena les ofreció un puesto en la 
fundación, y entraron a
trabajar a la fundación como asesores de la división de armas 
tecnológicas. 
Después de todo, sus
armaduras habían quedado casi inservibles, y ya no había más enemigos 
contra 
los cuales luchar.
Ahora eran científicos, ya no más guerras.
 
Unos toquidos sacaron a Sho de sus meditaciones, así que se levantó, 
abrió 
la puerta y se
preparaba para darle un sermón a algún subordinado insistente, pero al 
hombre que encontró tras
la puerta no esperaba verlo nunca más en su vida.
 
- ¿Q..q..que ha..haces aq-aquí?
 
- Vengo a decirte que tienes que reparar tu armadura, Caballero de 
acero del 
escudo celestial.
Se acercan graves problemas.
 
- ¿De qué demonios está hablando, Kiki? ¡Yo ya no soy un caballero!
 
- Te equivocas, viejo amigo, sí que te equivocas...
 
FIN DEL CAPÍTULO 2.

 

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