Una Nueva Época.
 
Por: Albion.
 
PARTE 1: LA ASCENCIÓN.
 
CAPÍTULO 1: La Profecía.
 
París, Hace 23 años...
 
-Nos estamos quedando estancados, ya no tenemos nada que hacer...
 
-Te equivocas, Shiryu... Todavía somos caballeros de Atena, y nuestro 
deber 
es estar junto a
ella hasta el fin...
 
-No es cierto-dijo Hyoga- , ya nada nos liga a Saori... Ya no hay más 
amenazas, no hay más
guerras santas... Yo me voy a Siberia...No sé cuándo los vuelva a ver.
 
-¡¡¡No puedes hacer eso, Hyoga!!!
 
-Silencio, Shun. Yo también he estado pensando... Y he decidido 
regresar a 
Cinco Picos.
 
Shun no dijo nada, pero se sentía terriblemente abatido.Parecía que más 
de 
tres años después de
haber derrotado a Hades iban a encontrar la paz y una vida tranquila. 
Especialmente él, después
de haber sido huésped de el alma de Hades.Y además, estaba la 
desaparición 
de Ikki.
 
Dos días antes Shun había despertado y encontró en su escritorio una 
carta 
de su hermano,
indicando escuetamente(muy a su estilo)que salía de viaje. Pero lo más 
raro 
es que no sentía el
cosmo de su hermano por ningún lado...
 
-Bueno, entonces está decidido... y como quiero romper todo lazo con mi 
vida 
como caballero, iré
al aeropuerto a comprar los pasajes para Rusia. Los veré al rato.
 
-Yo saldré a caminar al barrió de la Cité, y a tomar un café...
 
- ¿Y qué se supone que haré yo? ¿Quedarme solo con el perro? ¿Sentarme 
aquí 
y contar las aves del
jardín como un desocupado cualquiera?
 
- Yo no lo sé... ¿Quieres acompañarme al Barrio de La Cité? Tal vez 
quieras 
comprar un libro. Yo
cuando no tengo nada qué hacer leo.
 
-Está bien, espérame.
 
Unos meses después de su batalla contra Hades, los 4 caballeros de 
Atena 
sobrevivientes
decidieron rentar un pequeño departamento en el Boulevard Saint 
Germain, y 
tratar de rehacer sus
vidas. Shiryu había conseguido empleo(con una pequeña ayuda de la 
Fundación 
Graude) como profesor
de lenguas Orientales en la Universidad de la Sorbonne, Hyoga se había 
dedicado hasta entonces a
recorrer Francia en motocicleta, buscando el lugar donde había nacido 
su 
maestro Camus, Ikki
trabajaba como instructor de artes marciales y Shun había decidido 
matricularse(con papeles
falsos, obviamente) en la Universidad de París en la carrera de 
Derecho. 
Hyoga y Shun se habían
cortado el pelo, y Shiryu ahora usaba una coleta y lentes, ya que 
querían 
aparentar ser seres
normales, comunes y corrientes, y no los hombres que casi se habían 
vuelto 
dioses. Compraron un
perro, tenían una camioneta(Que usualmente usaba Ikki) y dos 
motocicletas(Una era de Hyoga y otra
la usaba más Shiryu, aunque a veces se la prestaba a Shun).En resumen, 
trataban de ser ahora unos
muchachos comunes y corrientes, y llevaban una vida muy tranquila.
 
Salieron pues Shun y Shiryu hacia La Cité, pues éste barrio se 
encuentra muy 
cerca de su
domicilio.
 
- ¿Y por qué esa repentina decisión de regresar a Cinco Picos, Shiryu?
 
- Shun, no creas que me iré por un tiempo indefinido, como Hyoga. Iré a 
traer a Shunrei y
regresaré.
 
- ¿Que traerás a Shunrei? ¿A vivir con nosotros?
 
- No, ella va a vivir aparte... pienso regalarle un departamento, Shun.
 
- No te gusta que ella esté sola en China, ¿No es así?
 
- Así es...Yo creo que regresaré en un mes. Mañana mismo pediré permiso 
en 
la universidad, y en
cuatro dias estaré saliendo rumbo a China.
 
- Vaya, pues creo que es una buena idea amigo, después de todo, ella ha 
sido 
una hermana para
ti... Tal vez hasta algo más...
 
- No bromees, Shun. ¿Sabes? Estos tres años hemos llevado una vida 
común y 
corriente, y espero
que la sigamos llevando. pero creo que tampoco debemos olvidar nuestro 
deber 
como caballeros.
Debemos estar listos para cualquier emergencía. Pienso que deberíamos 
dedicarnos a entrenar por
periodos. Y más adelante, tal vez debamos tener nuestros propios 
discípulos. 
Shunrei podría
cuidar nuestro departamento en esos momentos que nosotros estemos 
fuera. 
¿Alguna vez has pensado
en regresar a la Isla de Andrómeda?
 
- No, nunca...¿A qué he de regresar ahí?
 
- Tú vas a ser el nuevo maestro, ahora que no queda nadie en ese 
lugar...
 
- Eso implica otro asunto... Nuestras armaduras... Debemos regresarlas 
a su 
estado original...
¿Te imaginas el daño que pueden causar si alguien poco digno llegara a 
ser 
poseedor de semejante
poder? Pero tampoco podremos ser maestros si nuestras armaduras fueran 
de 
bronce otra vez...
Sólo los caballeros de Plata y Oro, y algunos caballeros especiales, 
como 
Crystal, pueden ser
maestros, no importa que tanto haya crecido nuestro cosmo.
 
- Eso es verdad... Sería deshonroso que un Caballero de Bronce se 
atreviera 
a enseñar... Pero he
pensado... Si las armaduras pudieron cambiar por momentos a armaduras 
doradas, y ahora incluso
son armaduras de Dioses... ¿Podrían tambien cambiar a Plata?
 
- Necesitaríamos preguntarle a la única persona viva que sabe más o 
menos de 
eso...
 
Shiryu sonrió, al acudir a su mente el recuerdo del niño duende 
Tibetano... 
Hacía ya mucho
tiempo que no lo veían, y lo último que habían sabido de él es que 
estaba 
entrenando muy duro
para ser el nuevo Caballero Dorado de Aries.
 
- Kiki es muy inexperto todavía en el arte de reparar armaduras, pero 
supongo que debe saber
algo al respecto... Hum... Muy bien, cuando vaya a China lo buscaré... 
¿Has 
sabido algo de Saori?
 
- Nada nuevo, ella sigue en el Santuario, siendo acompañada por Shaina 
y 
Marin.
 
- Muy bien... No les dirás nada de nuestros proyectos... Diles nadamás 
que 
salimos de viaje, o
lo que te parezca mejor.
 
- Está bien, Shiryu. ¿Pero qué te parece si entramos a tomar ese café y 
a 
seguir charlando?
 
Entraron al café Les Deux Moines, y platicaron de varios temas, 
especialmente Shiryu trató de
tomarle un poco el pelo a Shun con respecto a June, diciéndole que ya 
era 
hora de que se casaran
o al menos que se lo insinuara. Shun rió con todas sus ganas ante tal 
ocurrencia.
 
- ¡¡¡Jajajajajajajaja!!! ¡¡¡Vamos, Shiryu!!! ¡¡¡Yo, casado!!! ¡¡¡Si soy 
muy 
joven!!!
 
-Yo creo que deberías ir tomando en cuenta esa posibilidad más a 
futuro... 
June no te va a
esperar por siempre.
 
Estaban platicando y desayunando en esos términos, cuando los abordaron 
un 
grupo numeroso de
alumnas de Shiryu, que armaban gran alboroto y se dedicaban a tomarle 
el 
pelo a su profesor, a la
vez que le decían que les presentara al muchacho del cabello verde. 
Shiryu 
les presentó a Shun
con la elegancia y solemnidad propias de él, haciendo hincapié en que 
era un 
viejo y excelente
amigo suyo. Viendo su plática interrumpida, Shun decidió retirarse, así 
que 
dejando a Shiryu con
sus alumnas, se puso a recorrer la Orilla del Sena.
 
Caminó durante un buen rato, reflexionando sobre varias cosas, hasta 
llegar 
al pórtico de la
Catedral de Notre Dame. Shun se detuvo, como siempre que pasaba por 
ahí, a 
admirar la hermosa
arquitectura de la Catedral, sus enormes estatuas que se veían en la 
galería 
de los Reyes de
Francia... Y entonces recordó que nunca la había visitado por dentro. 
¡¡¡Tres años de vivir en
París y no haber visitado uno de sus simbolos mundialmente conocidos!!! 
Como 
no tenía nada qué
hacer y no quería regresar a su casa, se decidió a entrar.
 
Al entrar, quedó impresionado por el solemne silencio y el aire 
majestuso 
del interior. Se
dedicó a recorrer un rato las naves laterales, se sentó un rato frente 
al 
altar, rezando por
Seiya, por June y por su hermano, y finalmente, decidió caminar un rato 
más 
por la catedral.
 
- Éste lugar es grandísimo, me siento como en el templo de Géminis...
 
- Psssst, tú, el de cabello verde...
 
- ¿Qué? ¿Quién dijo eso?
 
Una sombra salió corriendo detrás de unos cirios que estaban ahí cerca, 
y 
huyó por una puerta
que Shun no había advertido mientras pasaba por ahí."Esto es bastante 
raro, 
hay algo familiar en
esa sombra, pero no puedo recordar", pensó mientras seguía a la sombra 
a 
través de dicha puerta.
Eso fue todo lo que pudo recordar después.
 
Despertó Shun en medio de dos enormes estanterías de libros de lo que 
parecía ser una enorme
biblioteca...filas y filas de libros, todos perfectamente ordenados, 
llenaban ese lugar. El
primer pensamiento en acudir a la mente de Shun fue el de encontrarse 
en una 
biblioteca de la
Catedral, pero el nunca había oído de una. También se dio cuenta de que 
la 
iluminación del lugar
parecía ser sobrenatural, ya que no se veían velas, lámparas o algo así 
por 
ningún lado, y aún
así una luz tenue y difusa parecía alumbrar hasta el último rincón del 
lugar. Y las estanterías
parecían contener millones de libros... parecía una biblioteca 
infinita.
 
Shun se levantó, buscó una puerta y no la encontró. Comenzó a 
caminar... no 
prestaba mucha
atención a los libros, ya que lo único que deseaba era salir de ahí. Le 
dolía mucho la cabeza, y
tenía la opresiva sensación de que había estado desmayado mucho tiempo, 
pero 
había advertido que
los libros estaban escritos en un lenguaje desconocido para él. No 
quiso 
profundizar más en esto,
hasta que sintió el impulso de detenerse frente a un estante donde 
estaban 
ordenados varios
libros de aspecto realmente antiguo. Había algo que le llamaba la 
atención 
poderosamente en esos
volúmenes viejos. Levanto instintivamente la mano y tomó uno, mientras 
tomaba conciencia de algo
que alguna vez le había platicado su maestro Albior: "Hay una 
Biblioteca 
donde está registrada la
historia del mundo, desde la era en que dios comenzó a crearla hasta el 
futuro probable, el cual
puede ser cambiado... aunque es casi imposible. Se encuentran también 
las 
profecías de todas las
Guerras Santas, incluso de la Batalla del Juicio Final, y es la única 
que no 
cuenta con
resultado...".
 
Aunque no sabía el idioma que estaba escrito, parecía que la extraña 
escritura tomara forma en
su mente y le relatara la profecía del periodo oscuro que acabara de 
pasar:
 
"Profecía 1287: La Segunda Llegada del Rey Oscuro a la tierra se 
cumplió 
cuando los 9 astros de
el Trono del Sol se alinearon, y entonces sobrevino la Tiniebla Eterna"
 
¡Parecía ser la narración de la batalla contra Hades! Como era un 
relato, 
estaba escrito ya en
pasado, por lo que había perdido su carácter de profecía. Intrigado, 
Shun 
siguió leyendo.
 
"Entonces llegaron los Caballeros de la Luz, Protectores de la 
Guardiana que 
Dios manda a la
tierra cada doscientos años, cuando la Época de la Oscuridad se 
aproxima. La 
Batalla fue
terrible, y los enviados de Lucifer combatieron a la luz en la tierra 
de la 
oscuridad, mientras
en el cielo oscurecido por un eclipse eterno el único brillo provenía 
de las 
108 Estrellas del
Mal, representando cada uno uno de los males próximos a desatarse sobre 
la 
Tierra del Hombre si
Hades triunfaba. Pero los Cinco Elegidos mandados por La Guardiana 
combatieron bien y el triunfo
fue suyo, aunque a un terrible costo. La Tierra debía perder un 
elegido, 
cuya sangre lavaría la
mancha de maldad de la Época Oscura."
 
"Este será el final de la Sexta Época de la Oscuridad, pero no 
significará 
el final de las
Batallas...Varias Batallas más tendrán que ser peleadas antes de que 
termine 
el Segundo de ocho
Circulos del Mal en la Tierra, en los que cada uno de Los circulos del 
infierno intentará
dominar para su señor Lucifer la Tierra del Hombre."
 
No podía ser posible...¿Tendrían que seguir peleando? ¿Hasta cuándo? 
¿Quién 
era el siguiente?
Shun intentó seguir leyendo, pero para su sorpresa, descubrió que esta 
vez 
ya no podía visualizar
las palabras en su mente...pero las anteriores palabras las había 
visualizado con bastante
claridad, hasta había visualizado las luchas por venir, en las cuales 
aparecían otros santos.
¿Había sido una alucinación? No. Repentinamente tomó consciencia de lo 
que 
iba a pasar...pero
todavía faltaban unos años...tiempo suficiente para entrenar a los 
nuevos 
guardianes de la
tierra. Sintió de repente un mareo espantoso y de nuevo se desmayó. 
Despertó 
tumbado afuera de la
Catedral, con un grupito de curiosos impertinentes, quienes debieron 
tomarlo 
por loco o borracho.
Shun se levantó con aire de dignidad ofendida y tomó un taxi directo a 
su 
casa, dispuesto a
esperar a sus amigos para referirles su extraña aventura, y para 
contarles 
sus nuevos planes para
el futuro.
FIN DEL CAPITULO PRIMERO.

 

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