¿ Nos
volveremos a ver? ¿ verdad?
Prologo
1 mes antes del comienzo de la Primavera
" Siete son las cartas que haz despertado, siete cartas de
horror y muerte, siete azotes legendarios que en la antiguedad el
cielo mancharon; lenguas de fuego, muertes sin limites, mares de
sangre y la venganza de miles; azotes que liberaron a un pueblo a
otro condenarán, si quieres evitarlo, nuevamente las debes
cellar, y a cambio de eso tu guía volverá. Por las noches
aparecen, simiestras y vengativas, en ese momento las debes
apasiguar y su ira volver a resguardar; pero si lo contrario
sucede, el mundo condenado estará; aquellos siete azotes a toda
la Tierra volveran a dominar"
Aquellas palabras fueron balbuseadas hacía más de media hora,
el balbuseo había sido lento, con sútilesa y misterio, casi en
un tono tétrico; la voz pertenecía a una mujer de voz chillona
y macabra que vestía una rara vestimenta. Su vestido era color
sangre, lo usaba muy ceñido al cuerpo con un escote muy
pronunciado; cubriendo sus hombros tenía una capa negra en la
que descansaba tapizada una serpiente.
El niño se repetía una y otra vez las palabras que había
oído, tratando de análizar su nueva situación y comprobar que
no estaba soñando. Pero definitivamente no lo estaba haciendo,
el dolor que provenía de sus ojos era simplemente insoportable,
era como si se estuviera quemando a lo bonzo.
Se tomo la cara con ambas manos en la espera de que aquello
detuviera el ardor, pero era imposible, dolía demasiado y lo
peor de todo era que la persona que podía detener aquel
sufrimiento se dedicaba a mirarlo y sonreír.
-Erres un niño estupido - le dijo severramente con un raro acento
posiblemente alemán - tendrrías que haberrte metido en tus
prropios asuntos... perro no, los niños tienen la
caracterristica de meter las narrices donde no los llaman, y
luego llorran... piensan que llorrando todo se arregla. Niño
tonto, no tenes la más minima idea de lo que logrraste...
-¡¡ No lo hice a proposito!! ¡¡ solo accaba con esto!! - le
grito ahogando cada palabra en llanto -
¡¡ me duele demasiado!! ¡¡ detente!!
-¿ Qué te acabo de decir?, solo arreglaa el error que acabas de
cometer - repitió la mujer furiosa mientras se sentaba
elegantemente en una silla
-No puedo hacerlo en estas condiciones - replico - ¡¡ yo no
puedo hacerlo!!
-Entonces te quedarrás asi por siempre.... - resolvió ella
riendo malvadamente - esperro que logrres acostumbrrarrte a vivir
en un mundo lleno de calamidades... grracias a tí el mundo esta
condenado, las siete carrtas del Azote han sido liberradas
kind...
-No, no quiero que eso suceda - murmuroo mientras sus lagrimas se
apagaban poco a poco
-Clarro que no quierres que eso suceda - río imitando su voz -
nadie quierre que eso suceda, parra serrte sincerra a mi me da
exactamente lo mismo, soy un ser mágico y nunca muerro, no
sufrro, no siento, en cambio ustedes los serres humanos son tan
complejos, los sentimientos los hacen estúpidos, realmente son
patéticos... yo soy una simple guardiana, prrotectora del librro
de los siete azotes...
-Pues no eres muy buena en eso - la intterrumpió el niño
tratando de soportar el dolor
-Yo no voy a ser la culpable de la muerrte de los estúpidos
humanos - le recordó entre risas tratando de obviar el
comentario del niño. No podía permitirle saber cual había sido
su grave error
-Yo... no quiero...
La mujer de largo cabello rubio, deposito su azulada mirada cruel
y severa en la figura del niño que tirado en el suelo se
revolcaba del dolor. Colgando en su cuello se encontraba un raro
simbolo que consistía en una especie de estalactita blanca en la
que se enredaba una serpiente; se lo quito con suavidad al mismo
tiempo que el simbolo crecía, la estalactita se alargaba
emitiendo un raro esplendor blanco.
-¿ Entonces aceptas arreglar tu error? - lo cuestiono ella
regalandole una sonrisa malvada
-Si, la acepto - dijo firmemente mientrras sentía como el ardor
de sus ojos iba desapareciendo
-Entonces toma - le alcanzo el báculo qque se había formando a
partir del simbolo - con esto lograrrás que "las Cartas de
los Siete Azotes" tomen su forma natural; si no las
encuentras para el final de la primavera el mundo estarra
condenado...
El niño abrió los ojos pero sin embargo no pudo distinguir la
figura de la elegante y perversa mujer, todo a su alrededor
estaba demasiado oscuro.
-Serrá mejor que comiences tu tarrea - le recomendó fríamente
- antes de que sea demasiado tarde kindd...
Accidentes
Los primeros rayos solares se infiltraban delicadamente por entre
medio de las rendijas de la persiana, el calor que transmitía
era reconfortante. Sakura Kinomoto, una alegre y simpatica niña
de trece años abrió sus enormes ojos esmeralda exponiendolos a
la brillante luz, inmediatamente se vió obligada a cerrarlos
nuevamente ya que sus ojos le ardían acostumbrados a la
oscuridad de la noche.
El día comenzaba con una hermosa mañana de primavera que los
pájaros elogiaban con sus hermosos cantos, al escucharlos la
niña se vió obligada a abrir los ojos, se incorporo con cuidado
y observo por su ventaba el alrededor de su casa, los cerezos
estaban en flor, casi no había nadie en la calle, solo
bicicletas esperando ansiosamente que sus dueños despertaran
para ir a la escuela. Era temprano, demasiado, tenía clases
dentro de una hora, pero igualmente se había prometido
levantarse un poco antes en la espera del correo, ella quería
ser la primera en recibir la carta de Shaoran. Hacía dos años
que el niño había vuelto a su país natal, Hong Kong; y desde
ese entonces se escribían, cada fin de mes Sakura aguardaba
ansiosa la llegada del correo con nuevas noticias del chico;
realmente lo extrañaba, aún no podía evitar dejar de pensar en
su despedida y en el osito gris que se había adueñado de la
cabezera de la cama.
-¿ Sakura qué haces despierta tan temprrano? - le pregunto una
vocecita chillona desde el cajón de su escritorio
-Espero el correo - le contesto alegremmente mientras el sol
bañaba su rostro de luz y calor
-¿ Correo del mocoso? - replico molestoo mientras se desperezaba
-¿ Hasta cuándo pensas decirle mocoso? - sonrió Sakura - hoy
es fin de mes, por lo tanto la carta tiene que llegar, estoy
segurisima, nunca falla...
-Quiero desayunar Sakura, mi estomago ees más importante que esa
carta - se quejó la vocecita entre bostezos
-De acuerdo Kero, te haré algo muy ricoo... - repuso ella llendo
hasta el cajón y tomando en sus manos a una pequeña figura
amarillenta de grandes orejas, pequeñas alitas y cara de
dormido; podría haber pasado por un osito de peluche sino
estuviera hablando y moviendose.
***
Había tomado el vuelo como su madre le había indicado, aún no
podía creer que luego de tantos años conocería a su padre;
realmente estaba llena de curiosidad por aquella figura que le
había hecho tanta falta en sus enteros trece años. Su madre
jamás le hablaba de él, y por lo tanto ella jamás le pregunto
tampoco, lo último que quería en el mundo era ver a su madre
triste, y parecía ser que hablar de su padre la ponía sumamente
depresiva.
Una azafata de enormes anteojos redondos y mirada infantil se
aseguro que tuviese el cinturon de seguridad bien ajustado, le
entrego un manual de primeros auxilios y le pregunto si se
encontraba bien, la niña de dulces ojos azulados asintió con la
cabeza tomando fuertemente el manual entre sus delicadas manos.
La azafata noto que la niña sostenía una camara de filmación
en sus piernas, sin siquiera preguntarle la coloco en uno de los
compartimentos del avión, lugar donde la gente colocaba sus
carteras y bolsos de mano para no molestar en los pasillos ni a
su vecino de al lado.
-Luego te la daré en el aeropuerto - lee aviso mientras se
retiraba a chekear al pasajero del próximo asiento.
La niña no estaba feliz en cuanto a eso pero no se quejó, era
una niña muy educada y gentil, y no podía romper con esa
etiqueta; asi que se limito a mirar por la ventanilla y a tratar
de tranquilizarse, viajar en avión era una de las cosas que más
odiaba en el mundo; y lo irónico de todo aquello era que hacía
poco tiempo se había enterado que su padre era piloto de la
misma aerolínea en la que viajaba ella, tal vez esa había sido
la razón por la cual el viaje le había costado nada. Cuando su
madre le contó que aquel hombre desconocido la quería ver, no
supo que decir, no supo si sentir alegría o bronca por ese
reconocimiento tan repentino; pero era una niña buena y
generosa, dulce y agradable, no podía odiar y menos a su padre.
-¿ Disculpa? ¿ este es el asiento 13-A ? - la niña giro su
rostro hacía donde había provenido la voz
-Si - le respondió observando a su nuevvo compañero de asiento.
Ella ocupaba el 13-B al lado de la ventana.
El muchacho no tendría más que su edad, su cabello era negro
asabache, y sus ojos eran de un azul intenso que se centraban en
un punto infinito, en sus manos sostenía un bastón blanco con
un cascabel; vestía ropas muy informales, no era la manera de
vestir que tendría un niño en Japón por lo que dedujo que se
trataba de un extranjero que hablaba un pauperrimo japonés.
-¡¡ Al fin lo encuentro!! - exclamo el niño palpando el
asiento y tratando de sentarse - andube buscandolo por todos
lados... no sabes cuanto camine...
-Es mejor que te abroches el cinturon -- le recomendo amablemente
- estamos por despegar...
-Tenes razón - sonrió palpando nuevamennte el asiento en busca
del cinturon de seguridad
Fue entonces que la niña se dió cuenta que su acompañante no
podría encontrar el cinturon de seguridad de la misma forma que
lo podría haber encontrado ella. El niño era ciego y trataba de
hacer todo lo posible para que ella no lo supiera; la niña con
cortesía le acerco el cinturo cerca de sus manos, al agarrarlo
el niño dió un suspiro de triunfo y luego de varios intentos
logro colocarselo correctamente.
-¿ Cuál es tu nombre? - le pregunto reppentinamente girando su
cabeza hacía ella y por supuesto sin poder enfocar su mirada en
su figura.
-Tomoyo Daidouji... - le contesto
-Mi nombre es Gian Luca, suena Shan Lucca - la interrumpió antes
de que ella le pudiese preguntar algo - ¿ a qué vas a New York?
Tomoyo sonrió algo asombrada, el muchacho realmente no tenía
verguenza, en otra cirscunstacia le hubiese parecido algo
descortes preguntar cosas tan personales, pero tal vez el niño
también estaba tan nervioso como ella por viajar en avión, y
solo necesitaba hablar.
-A ver a mi padre - le contesto - ¿ y vvos?
-Tengo unos asuntos ahí - replico con eenergía - ¿ y te vas a
quedar mucho tiempo?
-Tal vez unos meses... - murmuro ella ccomo pensandolo
-No sabes con lo que te vas a encontrarr allí, ¿ o me equivoco?
- la cuestiono
-Asi es... - suspiro extrañada, era commo si él leyera sus
pensamientos
-Entonces en algo coincidimos - resolviió alegre - yo tampoco sé
con que me voy a encontrar en cada viaje, solo espero que me
encuentre con algo... eso es lo importante...
-¿ Viajas mucho? - pregunto Tomoyo algoo sorprendida por su
propia extroversión
-Ahora más que nunca - le respondió - hhace meses que no vuelvo
a mi casa, realmente extraño todo por esos rumbos. ¿ Crees qué
extrañaras Japón?
-Por supuesto, aqui tengo a Sakura, Rikka, Naoko, Chiharu,
Yamasaki, mi madre...
-La gente que quieres verdad - resumió por ella - la gente que
es importante para vos...
-Creo que no hace falta decirte nada - sonrió ella - pareces
conocerlo todo...
-Yo también extraño a mis amigos... - lla voz del niño ciego se
volvio más apagada y triste - por eso te entiendo, pero querer
encontrar algo más es importante...
-¿ Aunque tengas qué arriesgar perder aa esa gente importante? -
lo cuestiono Tomoyo mirando por la ventana redondeada la pista.
-Si esa gente que consideras de gran immportancia te quiere tanto
como vos a ella, no creo que debas preocuparte. La amistad no
tiene fronteras, nada puede destruir el recuerdo de un gran
amigo. Las marcas que deja el amor son imborrables - repuso
agarrando con fuerza el bastón blanco
El avión comenzo a moverse, primero lo hizo con lentitud
después aumento la velocidad. Tomoyo se agarro con fuerza de su
asiento, mirando la ventana con cierta preocupación. Su
acompañante por otro lado miraba de un lado a otro como buscando
algo, o alguien.
-¿ Viajas sola? - le pregunto, Tomoyo aapenas pudo escucharlo con
claridad, los ruidos del despegue del avión opacaban todos los
sonidos.
-Si - asintió ella cerrando los ojos y aferrandose más a su
asiento
-Viajar sola no es bueno - replico él -- estar solo no es
bueno...
Ella sonrió, estaba demasiado nerviosa, algo no estaba bien,
tenía un mal presentimiento, algo malo iba a suceder; como si
aquellas palabras fueran un presagio, el avión comenzo a moverse
con violencia; se escucharon gritos, las mascaras de respiración
cayeron frente a sus narices; Tomoyo grito extremadamente
asustada giro su rostro y se encontro a su acompañante tratando
de escapar del cinturón de seguridad.
-¡¡ Ayudame a salir!! ¡¡ tengo que saliir de aca!! - gritaba
forsajeando una y otra vez
Las luces repentinamente se apagaron, el avión quedo sumergido
en un tétrico silencio y una horrible oscuridad.
-¿ Gian Luca? - balbuseo ella
-Quedate tranquila, todo va a salir bieen - balbuseo el muchacho,
pero los movimientos del avión no la tranquilizaron en lo más
minimo.
Las voces de las azafatas, que trataban de tranquilizar a todos
los pasajeros, se ahogaban entre los gritos y llantos
desesperados de los abordantes. Tomoyo trataba de distinguir a
Gian Luca entre las oscuridad, pero no podía, lo único que
sabía era que ya no estaba más a su lado.
-¡¡ Kind !! ¡¡ no pierrdas el tiempo!!
Tomoyo miro de reojo la figura luminosa que se encontraba a su
lado, era realmente pavorosa, blanca como la nieve con un rostro
fantasmal, sus ojos rojos que brillaban en la oscuridad se
encontraron con los azules de la niña.
-¿ Y tu qué mirras? - le pregunto molessta
Tomoyo en pánico lanzo un alarido y se desmayo.
***
Sakura se coloco los patines, los ajusto, lo mismo hizo con los
protectores, tomo su mochila, y salió a toda velocidad por la
puerta de su casa. A pocos centimetros de ella se encontraban sus
escoltas en bicicleta: su hermano mayor y el mejor amigo de
aquel.
La niña le sonrió al muchacho de cabello gris y le saco la
lengua al de mirada impasible.
-¡¡ Por qué nunca me esperas!! - le griito ofendida tratando de
alcanzarlos
-Los mounstros duermen el triple de horras que los seres comunes,
he aqui el problema - repuso el muchacho restandole importancia.
-¡ Hola Sakura! - la saludo el otro mucchacho acercandose con su
bicicleta - luces muy contenta, ¿ a qué se debe?
-El mounstro se levanto temprano para rrecibir la carta del mocoso
ese - le comento él en tono burlón
-¡¡ No es ningún mocoso!! - lo defendióó Sakura
-¿ Te escribió? - le pregunto él sonrieente
-¡¡ SIIIIII !! - exclamo felizmente seññalando su mochila -
aún no la he abierto, estoy esperando un momento especial y un
lugar estupendo para hacerlo...
-El tacho de basura es un lugar estupenndo para esa carta -
propuso Touya con su acostumbrado tono monotono
Sakura le regalo una mirada amenazante a su hermano y desvió su
camino, había llegado a la primaria de Tomoeda, dónde cursaba
el último año, pronto muy pronto sería una estudiante de
secundaria.
-¡¡ Sakura!! - la llamo Yukito a lo lejjos, ella se volteó y en
sus manos recibio un caramelo - ¡¡ qué pases un buen día!!
-¡¡ Gracias!!! - replico ella saludandoolo alegremente
Levanto su mirada al cielo recibiendo los calidos rayos de sol en
su piel. El día comenzaba glorioso y prometía un desenlase aún
mejor.
***
No sabía donde estaba, aún no se atrevía a abrir los ojos, la
figura fantasmal aún giraba en su memoría, esos pavorosos ojos
rojos, esa mirada cruel, la infinita blancura, aquella figura
parecía estar moldeada para representar a la muerte en vida.
Escuchaba voces a su lado, la de un niño y la de una jóven.
Parecían estar discutiendo, ambos se caracterizaban por tener un
raro acento, cada uno tenía el suyo; ambas voces las había
escuchado antes; si, por supuesto que lo había hecho, las había
escuchado por primera y última vez abordo del avión, avión en
el que parecía no estar, lo último que recordaba eran aquellos
espantosos ojos rojos y luego la oscuridad.
Decidió escuchar con más atención el dialogo que se llevaba a
cabo en su entorno, para sí averiguar en donde se encotraba
exactamente; con todas sus ganas deseaba estar en Japón, la idea
de viajar a New York cada vez le hacía menos gracia, algo no le
permitía llegar a destino, y por algo sería.
-Erres un incompetente, no hay más vuellta que darrle - le
discutía la voz femenina
-¡¡ Qué no jodas!! ¡¡ todavía tengo quee afinarme!! - repuso
agitada la voz del niño
-¿ Afinarrte kind? ¿ qué clase de hechiizerro se supone qué
quierres ser? - le reprocho entre risas sarcasticas
-Primero y principal no quiero ser un hhechizero, ¡¡ quiero
volver a casa!! - la contradijo
-Pues si quierres volver, deberras cumpplir la misión - le
recordó
-Misión de mierda... - murmuro más paraa sí que para la
muchacha
-¡¡¡ Deja de maldecir!!! ¡¡ o ya verráss!! - lo amenazo - No
puedes decirr dos palabrras sin insultar, erres un maleducado de
los mejorres.
Tomoyo decidió abrir los ojos, estar escuchando a esos dos
pelear no la llevaba a ninguna parte, aunque la conversación era
bastante interesante, ¿ hechizeros? ¿ misiones?, tendría que
contarle a Sakura y Kero sobre aquellos dos.
La muchacha parpadeo un poco sorprendida al encontrarse frente a
sus ojos al chico del avión, los mismos ojos azules, el cabello
negro y el bastón blanco en la mano; a su lado había una jóven
de unos 17 años, sus facciones eran delicadas y severas,
exponía una mirada azulada similar a la del niño; su cabello
sedoso rubio le caía en cataratas por los hombros, era realmente
admirable la belleza de aquella muchacha.
-Pues mirren quien desperto... - dijo lla jóven al notar a Tomoyo
-¡¡ Tomoyo!! ¡¡ me alegro qué estes bieen!!! - exclamo el
niño
-¿ Qué sucedió? ¿ dónde estoy? - les prregunto observando su
alrededor totalmente desorientada
-En un hospital en Japón, nuestro vueloo tubo problemas técnicos
- la informo - ahora vez por que te dijje que no es bueno estar
solo.
Tomoyo sonrió observando su blanco alrededor, el cuarto del
hospital era pequeño pero agradable, había una pequeña ventana
con cortínas amarillas pastel, la cama en la que se acostaba
estaba cubierta por unas sabanas del mismo tono. La convinación
era simplemente armoniosa y de buen gusto.
-Tu madre llegará pronto, asi que no esstarás más sola - agrego
sonriendole
-¿ Ustedes estan bien? - les pregunto ttan amable como
acostumbraba
-Para tratarse de una tragedia áerrea eestamos bien - respondió
la rubia incomoda
-¿ Y quién es ella? - lo cuestiono Tomooyo, esa muchacha jamás
la había visto a bordo del avión
-Soy su herrmana - se apresuro a contesstar ella
-¡ Claro es... mi... hermana!!, por... supu...esto, ¡¡ si mi
hermana!! - tartamudeo dirigiendo su rostro al de la muchacha.
Se escucharon pequeños golpecitos provenientes de la puerta de
entrada del cuarto, sin esperar una respuesta la figura femenina
la traspaso agitada dirigiendose a carrera hacía la cama donde
se acostaba la niña.
-¡¡ Tomoyo!! ¡¡ mi querida hijita!! ¿ eestas bien? -
lloriqueo la mujer abrazando a su pequeña
-Si madre, no te preocupes... - le sonrrió ella tratando de
tranquilizarla
***
Si Sakura penso que el desenlace de ese día sería maravilloso,
realmente se había equivocado ya que había terminado en
catastrofe. Hacía pocos minutos se había enterado de una
noticia terríble, el avión que Tomoyo había abordado por la
mañana había sufrido un accidente, supuestamente por
desperfectos tecnicos. La preocupación de Sakura por su amiga se
había incrementado en las últimas horas, y no era la única que
se encontraba de esa forma; Rika, Chiharu y Naoko realmente
parecían encontrarse en otro mundo, inclusive el profesor había
desaparecido de la mente de su eterna enamorada Rika, ni siquiera
Yamasaki bromeaba, aquellas bromas mentirosas habían finalizado
cuando la palabra Tomoyo y accidente se encontraron en una misma
oración.
-Espero que este bien - murmuro Rika peermitiendo que su rostro se
contrajiese en una mueca de pena y preocupación.
-Es como sacado de un cuento de terror,, recuerdan aquella
historia de las personas que abordaban un avión repleto de
fantasmas... - intervino Naoko ante la mirada aterrorizada de
Sakura
-¡¡ Ya para con eso!! - la detubo Chihaaru - estoy segura que
Tomoyo esta bien... ¿ verdad Sakura?
-Por supuesto - sonrió ella tratando dee autoimaginarse a una
feliz Tomoyo a su lado y tratando de alejar la palabra accidente
de su mente
-Daidouji es una niña fuerte, estoy segguro que se encuentra bien
- se unió Yamasaki
Todas lo miraron con desconfianza, Yamasaki jamás decía la
verdad.
-Pronto tendremos noticias de ella, asii que no se martilizen -
sonrió Naoko aunque su rostro no mostraba más que preocupación
ante sus propias palabras.
-Debo irme, seguramente me estan esperaando para comer - se
despidió Sakura ajustando sus patines y protectores - cualquier
novedad que tenga sobre Tomoyo les aviso...
-¡¡ Suerte!! - le deseo Rika mientras lla figura de Sakura
desaparecía de la vista de sus compañeros de Tomoeda.
Había algo que no estaba bien, ella podía sentirlo; no había
tenido sueños raros, ni siquiera Kero se había comportado de
manera extraña, Yue tampoco había aparecido desde el regreso de
Eriol a Inglaterra; sin embargo algo le decía que muy pronto
tendría que volver a utilizar sus cartas mágicas. Y de repente
se encontró deseando que una catastrofe de cáracter mágico
ocurriese, de esa forma Shaoran volvería a Japón y lo vería de
nuevo, nuevamente los desafíos tocarían su puerta y le
sacarían las ganas de dormir; en los últimos dos años su vida
había sido demasiado normal, hacía meses que no curioseaba el
estado de sus cartas mágicas ni del báculo. Realmente
extrañaba aquellas aventuras junto a Tomoyo, Shaoran, Meiling y
Eriol.
-Sería lindo verlos de nuevo... - pensóó en voz alta mientras se
topaba con la puerta de entrada de su casa.
-Al fin llegas mounstro... - eso fue loo primero que escucho
apenas abrió la puerta
-Hermano, Tomoyo sufrió un accidente.... - le informo ella
restandole importancia al calificativo de "mounstro",
hoy no estaba para peleas.
-Ya lo sé... - la interrumpió tranquiloo - pero ella se
encuentra bien, su madre llamo aqui y dijo que la llevaría a su
casa...
-¡¡ Entonces no puedo perder más tiempoo!! - exclamo
alegremente al escuchar las buenas nuevas - voy a casa de
Tomoyo...
-¡¡ Sakura!! - la llamo Touya pero era demasiado tarde la niña
nuevamente corría hacía sus patines y se echaba nuevamente a la
carrera. - Ese mounstro nunca me escucha... ¿ y ahora qué haré
con tanta comida?
-Oye Touya, ¿ sabes por qué Sakura andaa tan apurada? - le
pregunto una voz asomandose por la ventana tan simpatico como de
costumbre.
-Por Tomoyo - respondió al instante mirrando de reojo la cantidad
de comida que había sobre la mesa - ¿ quieres comer aca?
-¡¡ Por qué no!! ¡¡ esto huele deliciosso!! - replico
sonriente
-Necesito saber algo - dijo repentinameente mientras el rostro
serio del muchacho se volvía aún más serio -
¿ Yue no a sentido ninguna prescencia rara últimamente?
-Por supuesto que sí - asintió Yukito mmientras la sonrisa se
borraba de su rostro - pero no cree que a Sakura le afecte en lo
más minimo, por lo menos hasta ahora...
-¿ A qué te refieres con "hasta ahhora"? - apunto
-Las fuerzas que había sentido se estann uniendo en dos
diferentes fuerzas, no entiendo por que; debería consultar con
Kerberos, pero aún no quiero preocuparlo; puede ser que tan solo
sea algún otro card captor inofencivo - le comentó
-Asi que hay más cardcaptors... - balbuuseo
-Por supuesto que sí, hay miles de carttas mágicas exparcidas
por todo el mundo; algunas tienen dueños otras esperan tenerlo
muy pronto; hay cartas inofensivas y hay cartas altamente
peligrosas; estas últimas pueden crear daños irreparables,
especialmente " Las Cartas de los Siete Azotes"; pero
no creo que se trate de ellas... nadie tiene el suficiente poder
como para liberarlas...
-Espero que tengas razón...
Yukito borro su cara sería y le regalo una mirada alegre y
confianzuda.
-No te preocupes por Sakura, sabes que la protejeré pase lo que
pase; lo haré con mi vida si es necesario...
Touya asintió en silencio.
Espero que les guste la forma de
hablar que tiene la guardiana de las cartas del azote.Este es mi
primer fanfic de Sakura Card Captor, espero que les guste.
Cualquier comentario pueden hacerlo a [email protected].