¿ Nos volveremos a ver? ¿ verdad?

Prologo

1 mes antes del comienzo de la Primavera

" Siete son las cartas que haz despertado, siete cartas de horror y muerte, siete azotes legendarios que en la antiguedad el cielo mancharon; lenguas de fuego, muertes sin limites, mares de sangre y la venganza de miles; azotes que liberaron a un pueblo a otro condenarán, si quieres evitarlo, nuevamente las debes cellar, y a cambio de eso tu guía volverá. Por las noches aparecen, simiestras y vengativas, en ese momento las debes apasiguar y su ira volver a resguardar; pero si lo contrario sucede, el mundo condenado estará; aquellos siete azotes a toda la Tierra volveran a dominar"

Aquellas palabras fueron balbuseadas hacía más de media hora, el balbuseo había sido lento, con sútilesa y misterio, casi en un tono tétrico; la voz pertenecía a una mujer de voz chillona y macabra que vestía una rara vestimenta. Su vestido era color sangre, lo usaba muy ceñido al cuerpo con un escote muy pronunciado; cubriendo sus hombros tenía una capa negra en la que descansaba tapizada una serpiente.
El niño se repetía una y otra vez las palabras que había oído, tratando de análizar su nueva situación y comprobar que no estaba soñando. Pero definitivamente no lo estaba haciendo, el dolor que provenía de sus ojos era simplemente insoportable, era como si se estuviera quemando a lo bonzo.
Se tomo la cara con ambas manos en la espera de que aquello detuviera el ardor, pero era imposible, dolía demasiado y lo peor de todo era que la persona que podía detener aquel sufrimiento se dedicaba a mirarlo y sonreír.

-Erres un niño estupido - le dijo severramente con un raro acento posiblemente alemán - tendrrías que haberrte metido en tus prropios asuntos... perro no, los niños tienen la caracterristica de meter las narrices donde no los llaman, y luego llorran... piensan que llorrando todo se arregla. Niño tonto, no tenes la más minima idea de lo que logrraste...
-¡¡ No lo hice a proposito!! ¡¡ solo accaba con esto!! - le grito ahogando cada palabra en llanto -
¡¡ me duele demasiado!! ¡¡ detente!!
-¿ Qué te acabo de decir?, solo arreglaa el error que acabas de cometer - repitió la mujer furiosa mientras se sentaba elegantemente en una silla
-No puedo hacerlo en estas condiciones - replico - ¡¡ yo no puedo hacerlo!!
-Entonces te quedarrás asi por siempre.... - resolvió ella riendo malvadamente - esperro que logrres acostumbrrarrte a vivir en un mundo lleno de calamidades... grracias a tí el mundo esta condenado, las siete carrtas del Azote han sido liberradas kind...
-No, no quiero que eso suceda - murmuroo mientras sus lagrimas se apagaban poco a poco
-Clarro que no quierres que eso suceda - río imitando su voz - nadie quierre que eso suceda, parra serrte sincerra a mi me da exactamente lo mismo, soy un ser mágico y nunca muerro, no sufrro, no siento, en cambio ustedes los serres humanos son tan complejos, los sentimientos los hacen estúpidos, realmente son patéticos... yo soy una simple guardiana, prrotectora del librro de los siete azotes...
-Pues no eres muy buena en eso - la intterrumpió el niño tratando de soportar el dolor
-Yo no voy a ser la culpable de la muerrte de los estúpidos humanos - le recordó entre risas tratando de obviar el comentario del niño. No podía permitirle saber cual había sido su grave error
-Yo... no quiero...

La mujer de largo cabello rubio, deposito su azulada mirada cruel y severa en la figura del niño que tirado en el suelo se revolcaba del dolor. Colgando en su cuello se encontraba un raro simbolo que consistía en una especie de estalactita blanca en la que se enredaba una serpiente; se lo quito con suavidad al mismo tiempo que el simbolo crecía, la estalactita se alargaba emitiendo un raro esplendor blanco.

-¿ Entonces aceptas arreglar tu error? - lo cuestiono ella regalandole una sonrisa malvada
-Si, la acepto - dijo firmemente mientrras sentía como el ardor de sus ojos iba desapareciendo
-Entonces toma - le alcanzo el báculo qque se había formando a partir del simbolo - con esto lograrrás que "las Cartas de los Siete Azotes" tomen su forma natural; si no las encuentras para el final de la primavera el mundo estarra condenado...

El niño abrió los ojos pero sin embargo no pudo distinguir la figura de la elegante y perversa mujer, todo a su alrededor estaba demasiado oscuro.

-Serrá mejor que comiences tu tarrea - le recomendó fríamente - antes de que sea demasiado tarde kindd...

Accidentes

Los primeros rayos solares se infiltraban delicadamente por entre medio de las rendijas de la persiana, el calor que transmitía era reconfortante. Sakura Kinomoto, una alegre y simpatica niña de trece años abrió sus enormes ojos esmeralda exponiendolos a la brillante luz, inmediatamente se vió obligada a cerrarlos nuevamente ya que sus ojos le ardían acostumbrados a la oscuridad de la noche.
El día comenzaba con una hermosa mañana de primavera que los pájaros elogiaban con sus hermosos cantos, al escucharlos la niña se vió obligada a abrir los ojos, se incorporo con cuidado y observo por su ventaba el alrededor de su casa, los cerezos estaban en flor, casi no había nadie en la calle, solo bicicletas esperando ansiosamente que sus dueños despertaran para ir a la escuela. Era temprano, demasiado, tenía clases dentro de una hora, pero igualmente se había prometido levantarse un poco antes en la espera del correo, ella quería ser la primera en recibir la carta de Shaoran. Hacía dos años que el niño había vuelto a su país natal, Hong Kong; y desde ese entonces se escribían, cada fin de mes Sakura aguardaba ansiosa la llegada del correo con nuevas noticias del chico; realmente lo extrañaba, aún no podía evitar dejar de pensar en su despedida y en el osito gris que se había adueñado de la cabezera de la cama.

-¿ Sakura qué haces despierta tan temprrano? - le pregunto una vocecita chillona desde el cajón de su escritorio
-Espero el correo - le contesto alegremmente mientras el sol bañaba su rostro de luz y calor
-¿ Correo del mocoso? - replico molestoo mientras se desperezaba
-¿ Hasta cuándo pensas decirle mocoso? - sonrió Sakura - hoy es fin de mes, por lo tanto la carta tiene que llegar, estoy segurisima, nunca falla...
-Quiero desayunar Sakura, mi estomago ees más importante que esa carta - se quejó la vocecita entre bostezos
-De acuerdo Kero, te haré algo muy ricoo... - repuso ella llendo hasta el cajón y tomando en sus manos a una pequeña figura amarillenta de grandes orejas, pequeñas alitas y cara de dormido; podría haber pasado por un osito de peluche sino estuviera hablando y moviendose.

***

Había tomado el vuelo como su madre le había indicado, aún no podía creer que luego de tantos años conocería a su padre; realmente estaba llena de curiosidad por aquella figura que le había hecho tanta falta en sus enteros trece años. Su madre jamás le hablaba de él, y por lo tanto ella jamás le pregunto tampoco, lo último que quería en el mundo era ver a su madre triste, y parecía ser que hablar de su padre la ponía sumamente depresiva.
Una azafata de enormes anteojos redondos y mirada infantil se aseguro que tuviese el cinturon de seguridad bien ajustado, le entrego un manual de primeros auxilios y le pregunto si se encontraba bien, la niña de dulces ojos azulados asintió con la cabeza tomando fuertemente el manual entre sus delicadas manos. La azafata noto que la niña sostenía una camara de filmación en sus piernas, sin siquiera preguntarle la coloco en uno de los compartimentos del avión, lugar donde la gente colocaba sus carteras y bolsos de mano para no molestar en los pasillos ni a su vecino de al lado.

-Luego te la daré en el aeropuerto - lee aviso mientras se retiraba a chekear al pasajero del próximo asiento.

La niña no estaba feliz en cuanto a eso pero no se quejó, era una niña muy educada y gentil, y no podía romper con esa etiqueta; asi que se limito a mirar por la ventanilla y a tratar de tranquilizarse, viajar en avión era una de las cosas que más odiaba en el mundo; y lo irónico de todo aquello era que hacía poco tiempo se había enterado que su padre era piloto de la misma aerolínea en la que viajaba ella, tal vez esa había sido la razón por la cual el viaje le había costado nada. Cuando su madre le contó que aquel hombre desconocido la quería ver, no supo que decir, no supo si sentir alegría o bronca por ese reconocimiento tan repentino; pero era una niña buena y generosa, dulce y agradable, no podía odiar y menos a su padre.

-¿ Disculpa? ¿ este es el asiento 13-A ? - la niña giro su rostro hacía donde había provenido la voz
-Si - le respondió observando a su nuevvo compañero de asiento. Ella ocupaba el 13-B al lado de la ventana.

El muchacho no tendría más que su edad, su cabello era negro asabache, y sus ojos eran de un azul intenso que se centraban en un punto infinito, en sus manos sostenía un bastón blanco con un cascabel; vestía ropas muy informales, no era la manera de vestir que tendría un niño en Japón por lo que dedujo que se trataba de un extranjero que hablaba un pauperrimo japonés.

-¡¡ Al fin lo encuentro!! - exclamo el niño palpando el asiento y tratando de sentarse - andube buscandolo por todos lados... no sabes cuanto camine...
-Es mejor que te abroches el cinturon -- le recomendo amablemente - estamos por despegar...
-Tenes razón - sonrió palpando nuevamennte el asiento en busca del cinturon de seguridad

Fue entonces que la niña se dió cuenta que su acompañante no podría encontrar el cinturon de seguridad de la misma forma que lo podría haber encontrado ella. El niño era ciego y trataba de hacer todo lo posible para que ella no lo supiera; la niña con cortesía le acerco el cinturo cerca de sus manos, al agarrarlo el niño dió un suspiro de triunfo y luego de varios intentos logro colocarselo correctamente.

-¿ Cuál es tu nombre? - le pregunto reppentinamente girando su cabeza hacía ella y por supuesto sin poder enfocar su mirada en su figura.
-Tomoyo Daidouji... - le contesto
-Mi nombre es Gian Luca, suena Shan Lucca - la interrumpió antes de que ella le pudiese preguntar algo - ¿ a qué vas a New York?

Tomoyo sonrió algo asombrada, el muchacho realmente no tenía verguenza, en otra cirscunstacia le hubiese parecido algo descortes preguntar cosas tan personales, pero tal vez el niño también estaba tan nervioso como ella por viajar en avión, y solo necesitaba hablar.

-A ver a mi padre - le contesto - ¿ y vvos?
-Tengo unos asuntos ahí - replico con eenergía - ¿ y te vas a quedar mucho tiempo?
-Tal vez unos meses... - murmuro ella ccomo pensandolo
-No sabes con lo que te vas a encontrarr allí, ¿ o me equivoco? - la cuestiono
-Asi es... - suspiro extrañada, era commo si él leyera sus pensamientos
-Entonces en algo coincidimos - resolviió alegre - yo tampoco sé con que me voy a encontrar en cada viaje, solo espero que me encuentre con algo... eso es lo importante...
-¿ Viajas mucho? - pregunto Tomoyo algoo sorprendida por su propia extroversión
-Ahora más que nunca - le respondió - hhace meses que no vuelvo a mi casa, realmente extraño todo por esos rumbos. ¿ Crees qué extrañaras Japón?
-Por supuesto, aqui tengo a Sakura, Rikka, Naoko, Chiharu, Yamasaki, mi madre...
-La gente que quieres verdad - resumió por ella - la gente que es importante para vos...
-Creo que no hace falta decirte nada - sonrió ella - pareces conocerlo todo...
-Yo también extraño a mis amigos... - lla voz del niño ciego se volvio más apagada y triste - por eso te entiendo, pero querer encontrar algo más es importante...
-¿ Aunque tengas qué arriesgar perder aa esa gente importante? - lo cuestiono Tomoyo mirando por la ventana redondeada la pista.
-Si esa gente que consideras de gran immportancia te quiere tanto como vos a ella, no creo que debas preocuparte. La amistad no tiene fronteras, nada puede destruir el recuerdo de un gran amigo. Las marcas que deja el amor son imborrables - repuso agarrando con fuerza el bastón blanco

El avión comenzo a moverse, primero lo hizo con lentitud después aumento la velocidad. Tomoyo se agarro con fuerza de su asiento, mirando la ventana con cierta preocupación. Su acompañante por otro lado miraba de un lado a otro como buscando algo, o alguien.

-¿ Viajas sola? - le pregunto, Tomoyo aapenas pudo escucharlo con claridad, los ruidos del despegue del avión opacaban todos los sonidos.
-Si - asintió ella cerrando los ojos y aferrandose más a su asiento
-Viajar sola no es bueno - replico él -- estar solo no es bueno...

Ella sonrió, estaba demasiado nerviosa, algo no estaba bien, tenía un mal presentimiento, algo malo iba a suceder; como si aquellas palabras fueran un presagio, el avión comenzo a moverse con violencia; se escucharon gritos, las mascaras de respiración cayeron frente a sus narices; Tomoyo grito extremadamente asustada giro su rostro y se encontro a su acompañante tratando de escapar del cinturón de seguridad.

-¡¡ Ayudame a salir!! ¡¡ tengo que saliir de aca!! - gritaba forsajeando una y otra vez

Las luces repentinamente se apagaron, el avión quedo sumergido en un tétrico silencio y una horrible oscuridad.

-¿ Gian Luca? - balbuseo ella
-Quedate tranquila, todo va a salir bieen - balbuseo el muchacho, pero los movimientos del avión no la tranquilizaron en lo más minimo.

Las voces de las azafatas, que trataban de tranquilizar a todos los pasajeros, se ahogaban entre los gritos y llantos desesperados de los abordantes. Tomoyo trataba de distinguir a Gian Luca entre las oscuridad, pero no podía, lo único que sabía era que ya no estaba más a su lado.

-¡¡ Kind !! ¡¡ no pierrdas el tiempo!!

Tomoyo miro de reojo la figura luminosa que se encontraba a su lado, era realmente pavorosa, blanca como la nieve con un rostro fantasmal, sus ojos rojos que brillaban en la oscuridad se encontraron con los azules de la niña.

-¿ Y tu qué mirras? - le pregunto molessta

Tomoyo en pánico lanzo un alarido y se desmayo.

***

Sakura se coloco los patines, los ajusto, lo mismo hizo con los protectores, tomo su mochila, y salió a toda velocidad por la puerta de su casa. A pocos centimetros de ella se encontraban sus escoltas en bicicleta: su hermano mayor y el mejor amigo de aquel.
La niña le sonrió al muchacho de cabello gris y le saco la lengua al de mirada impasible.

-¡¡ Por qué nunca me esperas!! - le griito ofendida tratando de alcanzarlos
-Los mounstros duermen el triple de horras que los seres comunes, he aqui el problema - repuso el muchacho restandole importancia.
-¡ Hola Sakura! - la saludo el otro mucchacho acercandose con su bicicleta - luces muy contenta, ¿ a qué se debe?
-El mounstro se levanto temprano para rrecibir la carta del mocoso ese - le comento él en tono burlón
-¡¡ No es ningún mocoso!! - lo defendióó Sakura
-¿ Te escribió? - le pregunto él sonrieente
-¡¡ SIIIIII !! - exclamo felizmente seññalando su mochila - aún no la he abierto, estoy esperando un momento especial y un lugar estupendo para hacerlo...
-El tacho de basura es un lugar estupenndo para esa carta - propuso Touya con su acostumbrado tono monotono

Sakura le regalo una mirada amenazante a su hermano y desvió su camino, había llegado a la primaria de Tomoeda, dónde cursaba el último año, pronto muy pronto sería una estudiante de secundaria.

-¡¡ Sakura!! - la llamo Yukito a lo lejjos, ella se volteó y en sus manos recibio un caramelo - ¡¡ qué pases un buen día!!
-¡¡ Gracias!!! - replico ella saludandoolo alegremente

Levanto su mirada al cielo recibiendo los calidos rayos de sol en su piel. El día comenzaba glorioso y prometía un desenlase aún mejor.

***

No sabía donde estaba, aún no se atrevía a abrir los ojos, la figura fantasmal aún giraba en su memoría, esos pavorosos ojos rojos, esa mirada cruel, la infinita blancura, aquella figura parecía estar moldeada para representar a la muerte en vida. Escuchaba voces a su lado, la de un niño y la de una jóven. Parecían estar discutiendo, ambos se caracterizaban por tener un raro acento, cada uno tenía el suyo; ambas voces las había escuchado antes; si, por supuesto que lo había hecho, las había escuchado por primera y última vez abordo del avión, avión en el que parecía no estar, lo último que recordaba eran aquellos espantosos ojos rojos y luego la oscuridad.
Decidió escuchar con más atención el dialogo que se llevaba a cabo en su entorno, para sí averiguar en donde se encotraba exactamente; con todas sus ganas deseaba estar en Japón, la idea de viajar a New York cada vez le hacía menos gracia, algo no le permitía llegar a destino, y por algo sería.

-Erres un incompetente, no hay más vuellta que darrle - le discutía la voz femenina
-¡¡ Qué no jodas!! ¡¡ todavía tengo quee afinarme!! - repuso agitada la voz del niño
-¿ Afinarrte kind? ¿ qué clase de hechiizerro se supone qué quierres ser? - le reprocho entre risas sarcasticas
-Primero y principal no quiero ser un hhechizero, ¡¡ quiero volver a casa!! - la contradijo
-Pues si quierres volver, deberras cumpplir la misión - le recordó
-Misión de mierda... - murmuro más paraa sí que para la muchacha
-¡¡¡ Deja de maldecir!!! ¡¡ o ya verráss!! - lo amenazo - No puedes decirr dos palabrras sin insultar, erres un maleducado de los mejorres.

Tomoyo decidió abrir los ojos, estar escuchando a esos dos pelear no la llevaba a ninguna parte, aunque la conversación era bastante interesante, ¿ hechizeros? ¿ misiones?, tendría que contarle a Sakura y Kero sobre aquellos dos.
La muchacha parpadeo un poco sorprendida al encontrarse frente a sus ojos al chico del avión, los mismos ojos azules, el cabello negro y el bastón blanco en la mano; a su lado había una jóven de unos 17 años, sus facciones eran delicadas y severas, exponía una mirada azulada similar a la del niño; su cabello sedoso rubio le caía en cataratas por los hombros, era realmente admirable la belleza de aquella muchacha.

-Pues mirren quien desperto... - dijo lla jóven al notar a Tomoyo
-¡¡ Tomoyo!! ¡¡ me alegro qué estes bieen!!! - exclamo el niño
-¿ Qué sucedió? ¿ dónde estoy? - les prregunto observando su alrededor totalmente desorientada
-En un hospital en Japón, nuestro vueloo tubo problemas técnicos - la informo - ahora vez por que te dijje que no es bueno estar solo.

Tomoyo sonrió observando su blanco alrededor, el cuarto del hospital era pequeño pero agradable, había una pequeña ventana con cortínas amarillas pastel, la cama en la que se acostaba estaba cubierta por unas sabanas del mismo tono. La convinación era simplemente armoniosa y de buen gusto.

-Tu madre llegará pronto, asi que no esstarás más sola - agrego sonriendole
-¿ Ustedes estan bien? - les pregunto ttan amable como acostumbraba
-Para tratarse de una tragedia áerrea eestamos bien - respondió la rubia incomoda
-¿ Y quién es ella? - lo cuestiono Tomooyo, esa muchacha jamás la había visto a bordo del avión
-Soy su herrmana - se apresuro a contesstar ella
-¡ Claro es... mi... hermana!!, por... supu...esto, ¡¡ si mi hermana!! - tartamudeo dirigiendo su rostro al de la muchacha.

Se escucharon pequeños golpecitos provenientes de la puerta de entrada del cuarto, sin esperar una respuesta la figura femenina la traspaso agitada dirigiendose a carrera hacía la cama donde se acostaba la niña.

-¡¡ Tomoyo!! ¡¡ mi querida hijita!! ¿ eestas bien? - lloriqueo la mujer abrazando a su pequeña
-Si madre, no te preocupes... - le sonrrió ella tratando de tranquilizarla

***

Si Sakura penso que el desenlace de ese día sería maravilloso, realmente se había equivocado ya que había terminado en catastrofe. Hacía pocos minutos se había enterado de una noticia terríble, el avión que Tomoyo había abordado por la mañana había sufrido un accidente, supuestamente por desperfectos tecnicos. La preocupación de Sakura por su amiga se había incrementado en las últimas horas, y no era la única que se encontraba de esa forma; Rika, Chiharu y Naoko realmente parecían encontrarse en otro mundo, inclusive el profesor había desaparecido de la mente de su eterna enamorada Rika, ni siquiera Yamasaki bromeaba, aquellas bromas mentirosas habían finalizado cuando la palabra Tomoyo y accidente se encontraron en una misma oración.

-Espero que este bien - murmuro Rika peermitiendo que su rostro se contrajiese en una mueca de pena y preocupación.
-Es como sacado de un cuento de terror,, recuerdan aquella historia de las personas que abordaban un avión repleto de fantasmas... - intervino Naoko ante la mirada aterrorizada de Sakura
-¡¡ Ya para con eso!! - la detubo Chihaaru - estoy segura que Tomoyo esta bien... ¿ verdad Sakura?
-Por supuesto - sonrió ella tratando dee autoimaginarse a una feliz Tomoyo a su lado y tratando de alejar la palabra accidente de su mente
-Daidouji es una niña fuerte, estoy segguro que se encuentra bien - se unió Yamasaki

Todas lo miraron con desconfianza, Yamasaki jamás decía la verdad.

-Pronto tendremos noticias de ella, asii que no se martilizen - sonrió Naoko aunque su rostro no mostraba más que preocupación ante sus propias palabras.
-Debo irme, seguramente me estan esperaando para comer - se despidió Sakura ajustando sus patines y protectores - cualquier novedad que tenga sobre Tomoyo les aviso...
-¡¡ Suerte!! - le deseo Rika mientras lla figura de Sakura desaparecía de la vista de sus compañeros de Tomoeda.

Había algo que no estaba bien, ella podía sentirlo; no había tenido sueños raros, ni siquiera Kero se había comportado de manera extraña, Yue tampoco había aparecido desde el regreso de Eriol a Inglaterra; sin embargo algo le decía que muy pronto tendría que volver a utilizar sus cartas mágicas. Y de repente se encontró deseando que una catastrofe de cáracter mágico ocurriese, de esa forma Shaoran volvería a Japón y lo vería de nuevo, nuevamente los desafíos tocarían su puerta y le sacarían las ganas de dormir; en los últimos dos años su vida había sido demasiado normal, hacía meses que no curioseaba el estado de sus cartas mágicas ni del báculo. Realmente extrañaba aquellas aventuras junto a Tomoyo, Shaoran, Meiling y Eriol.

-Sería lindo verlos de nuevo... - pensóó en voz alta mientras se topaba con la puerta de entrada de su casa.
-Al fin llegas mounstro... - eso fue loo primero que escucho apenas abrió la puerta
-Hermano, Tomoyo sufrió un accidente.... - le informo ella restandole importancia al calificativo de "mounstro", hoy no estaba para peleas.
-Ya lo sé... - la interrumpió tranquiloo - pero ella se encuentra bien, su madre llamo aqui y dijo que la llevaría a su casa...
-¡¡ Entonces no puedo perder más tiempoo!! - exclamo alegremente al escuchar las buenas nuevas - voy a casa de Tomoyo...
-¡¡ Sakura!! - la llamo Touya pero era demasiado tarde la niña nuevamente corría hacía sus patines y se echaba nuevamente a la carrera. - Ese mounstro nunca me escucha... ¿ y ahora qué haré con tanta comida?
-Oye Touya, ¿ sabes por qué Sakura andaa tan apurada? - le pregunto una voz asomandose por la ventana tan simpatico como de costumbre.
-Por Tomoyo - respondió al instante mirrando de reojo la cantidad de comida que había sobre la mesa - ¿ quieres comer aca?
-¡¡ Por qué no!! ¡¡ esto huele deliciosso!! - replico sonriente
-Necesito saber algo - dijo repentinameente mientras el rostro serio del muchacho se volvía aún más serio -
¿ Yue no a sentido ninguna prescencia rara últimamente?
-Por supuesto que sí - asintió Yukito mmientras la sonrisa se borraba de su rostro - pero no cree que a Sakura le afecte en lo más minimo, por lo menos hasta ahora...
-¿ A qué te refieres con "hasta ahhora"? - apunto
-Las fuerzas que había sentido se estann uniendo en dos diferentes fuerzas, no entiendo por que; debería consultar con Kerberos, pero aún no quiero preocuparlo; puede ser que tan solo sea algún otro card captor inofencivo - le comentó
-Asi que hay más cardcaptors... - balbuuseo
-Por supuesto que sí, hay miles de carttas mágicas exparcidas por todo el mundo; algunas tienen dueños otras esperan tenerlo muy pronto; hay cartas inofensivas y hay cartas altamente peligrosas; estas últimas pueden crear daños irreparables, especialmente " Las Cartas de los Siete Azotes"; pero no creo que se trate de ellas... nadie tiene el suficiente poder como para liberarlas...
-Espero que tengas razón...

Yukito borro su cara sería y le regalo una mirada alegre y confianzuda.

-No te preocupes por Sakura, sabes que la protejeré pase lo que pase; lo haré con mi vida si es necesario...

Touya asintió en silencio.


Espero que les guste la forma de hablar que tiene la guardiana de las cartas del azote.Este es mi primer fanfic de Sakura Card Captor, espero que les guste. Cualquier comentario pueden hacerlo a [email protected].

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Viejos AmigosSakura no tardo en ser recibida por la madre de Tomoyo,

Viejos Amigos

Sakura no tardo en ser recibida por la madre de Tomoyo, muy amablemente la hizo pasar, pero se la notaba apurada, en su mano sostenía una gran carpeta, y entre su mejilla y el hombro sostenía el celular por el que estaba hablando.

-Pasa Sakura, Tomoyo esta en su habitacción - le dijo y luego dirigiendose al celular continuo - ¡¡ te dije que la reunión es mañana!! ¡¡ necesito los contratos!!!; ¿¡ qué aún no sabes dónde estan los distribuidores?! - la mujer parecía estar sufriendo un ataque de nervios asi que Sakura decidió no tardarse más y corrió hacía el cuarto de su amiga.

Cuando llegó abrió la puerta con cuidado, realmente no esperaba ver a su amiga tan contenta y despreocupada como la encontró; sus amigos parecían haber sufrido más que ella. Al verla Tomoyo exclamo de felicidad, dejo el libro que estaba leyendo y su atención se concentro en Sakura.

-¡¡ Sakura qué linda sorpresa!! - sonriió
-¿ Tomoyo te encuentras bien? ¡¡ todos estabamos preocupados por tí!! - le comento sentandoce en un silla al lado de la cama.
-Yo estoy bien, gracias - replico - no sufrí ningún daño gracias al cielo, realmente me asuste mucho...
-¿ Sabes por qué le sucedió eso al avióón? - Sakura observo como los ojos de su amiga se cerraban lentamente, y una gran silencio se produjo, era como si le fuese a confesar un secreto del que dependía su vida.
-En realidad no lo saben - balbuseo - ppero encontraron una gran cantidad de insectos en los controles del avión, ¿ no te parece raro?
-Bastante... - murmuro Sakura pensativaa
-Lo más raro aún.... - susurro - es lo que vi y escuche...

Tomoyo le comento a su amiga acerca de la figura fantasmal que había visto, también le hablo sobre el niño ciego llamado Gian Luca y la tal Hannah.

-¿ Crees qué eso tubo algo que ver con el accidente? - trato de deducir
-No lo sé, tal vez Kero o Yue sepan alggo - repuso
-Ellos no me dijeron nada, pero nunca ssuelen contarme nada; ya no soy una niña y si ellos no me lo dicen entonces yo lo averiguaré... - decidió
-Entonces yo ayudaré - sonrió - ¡¡ tenggo camara nueva!!! ¡¡ es una de las más modernas!! ¡¡ al fin podré filmar tus nuevas aventuras!! ¡¡ no es genial!!
-Si... claro - tartamudeo Sakura mientrras una gran gota de sudor aparecía en su cabeza; y en ese instante, sin previo aviso, la figura de Shaoran apareció en su mente a él nunca le había agradado la camara de Tomoyo - ¡¡ por cierto!! ¡¡ hoy recibi una carta de Shaoran!!
-¿ De Li? - su amiga asintió - ¿ qué cuuenta?
-Aún no la he leído, lo malo de leerla es que luego lo extraño más... ya han pasado dos largos años; a veces pienso que jamás volverá a Japón - suspiro resignada - creo que la única manera de traerlo de vuelta es que una gran catastrofé se presente aquí...
-¿ Alguna vez le planteaste eso? - la ccuestiono repentinamente mientras le sonreía dulcemente -
¿ alguna vez le pediste qué vuelva?
-No... - replico ella bajando la miradaa - lo único que me cuenta en sus cartas es lo ocupado que esta... no quiero molestarlo...
-¿ Aún lo sigues queriendo como la últiima vez qué lo viste? - el silencio entre las dos amigas se convirtió en un gran vacío.
-Yo... - suspiro agotada - no lo sé... si volviera no sé como serían las cosas, sería... muy... raro...
-No puedes esperarlo por siempre Sakuraa - le recordó a su confundida amiga - sabes qué, ¡¡ quiero dar una vuelta!! ¿ te parece? ¡¡ estoy cansada de estar acostada!! ¡¡ vamos a estirar las piernas!!
-¡¡ Claro!! - exclamo felizmente aunquee lo que Tomoyo le había planteado aún continuaba girando en su mente.

El trayecto que iba desde la casa de Tomoyo hasta la plaza del Rey Pingüino fue silencioso, Sakura se encontraba muy pensativa y su amiga sabía el por que; pero esta situación finalizo al llegar a esa plaza que ambas atesoraban celosamente. Tantas cosas le habían sucedido allí, tantos recuerdos, tantas risas... ambas amigas se sentaron en los juegos y contamplaron las estrellas que comenzaban a pintarse en el oscuro firmamento nocturno. Los ojos de Sakura se elevaron hasta la redonda luna llena que resplandecía como nunca. Era una bella noche primaveral, estaba con su mejor amiga sana y salva, todo en su vida marchaba perfecto, y para agregar un nuevo punto positivo, en su mochila guardaba la carta de Shaoran; penso en ella una y otra vez; y se dio cuenta que por primera vez no estaba ansiosa por abrirla.

-¡¡ Cuidado Sakura!! - le advirtió Tomooyo repentinamente

Sakura bajo su cabeza y observo como rápidamente una pelota de fútbol se dirigía a su cara; no tubo tiempo de reaccionar, la pelota impacto en su rostro.

-¡¡ A la mierda!! - exclamo una voz conn un raro acento, se notaba que aquella voz tenía una minima idea de lo que era el japonés - ¿ estas bien?
-Eso creo... - murmuro Sakura palpandosse el rostro dolorido
-¿Tú? - lo apunto Tomoyo mirando las faacciones del muchacho que había aparecido frente a ellas.

El niño tendría su edad, su cabello era color asabache y su mirada azulada. Vestía un par de jeans bastante maltrechos, una campera azulada con rayas blancas en los brazos, un pañuelo al cuello y zapatillas con pequeños agujeros por los cuales se podía apreciar sus medías coloradas.

-¿ Yo? - replico autoseñalandose - ¿ tee conosco?
-Gian Luca - apunto ella
-¿ Cómo lo sabes? - la miro extrañado -- ¿ te conosco de alguna parte?
-¿ Recuerdas el avión? - dijo ella casii en un susurro, él por otro lado palideció - Mi nombre es Tomoyo.
-Ah... si... te conosco... - tartamudeoo - aunque ahora como verás...
-¿ Vos no eras...? - trato de preguntarr si era ciego pero él la interrumpió en el acto
-Si, era - río nervioso - ¡¡ gracias a las nuevas tecnologías!! ¡¡ ya las conoces!! ¡¡ son tan trágicas como eficientes!!. Bue... - hizo una breve pausa observando sus alrededores como si alguien lo estuviese espiando - debo irme, espero verte nuevamente Tomoyo... y respecto a vos - señalo a una confundida Sakura - fijate donde pones la cabeza...

Sakura no supo si insultarlo o reírse, pero realmente le había parecido un chico muy descortés; la cuestión es que él desapareció casi tan rápido como apareció.

-¿ Recuerdas el chico del cuál te hablee? - le recordó a su amiga mientras dirigía su mirada hacía donde se había marchado el chico
-Si... - asintió levemente
-Pues ahi lo tuviste, en vivo y en direecto... - murmuro - aunque antes era ciego, ahora él... - las miradas de ambas amigas se encontraron - ¿ tú crees qué él?
-Tal vez... - suspiro Sakura - hablaré con Kero sobre el asunto... - y saliendo de su preocupación ante el informe de su amiga, exclamo enojada - ¡¡ qué maleducado!! ¡¡ ni perdón me pidió!!

***

-¿ A cuántas perrsonas más piensas golppear kind? - le reprocho una voz que se ocultaba entre la oscuridad de la noche.

El muchacho paso la pelota de fútbol a su rodilla izquierda, luego a la otra, para finalizar el recorrido en su cabeza, ya que fue en ese momento cuando el balón comenzo a levitar rodeado de una espesa neblina rojiza.

-Hannah anda a cagar... - murmuro entree dientes tratando de recuperar la pelota
-Te he dicho que cuides tu mocosa boca - apunto mientra la figura femenina avanzaba hacía el farol que iluminaba al muchacho. - ¿ Haz sentido la presencia de alguna carrta?
-Ya te dije que no - replico fastidiosoo - ¡¡ estoy re podrido de este lugar!! ¡¡ es una mierda!!
-¡¡¡¡ DEJA MALDECIR !!!! - grito
-Mierda, ni siquiera puedo decir mierdaa, ¿ por qué mierda no puedo maldecir? - suspiro en voz baja, más para él que para la muchacha rubia que lo miraba ofendida.
-Los antiguos hechizerros erran hombress realmente respetables, tu erres un insulto parra ellos kind - continuo ella mirandolo de reojo
-Si, hechizerro las esterrlipes - dijo imitando su acento
-¿ Me estas carrgando? - interpreto
> -¿ Vos que pensas? - repuso - ademas esstoy harto de este lugar... ¡¡ quiero irme a casa!!
-Hasta que no encuentres todas las carttas, puedes olvidarrlo kind... - le recordo - tu erres el unico culpable de tu suerrte, si tu no hubieses metido tus mocosas narrices en el libro...
-Entonces nada de esto hubiese sucedidoo - continuo por ella - si ya sé, me lo repites todos los días...

Una brisa escalofríante detubo su disputa, ambos jovenes observaron su alrededor en la espera de algo, tras unos minutos solo encontraron silencio; el niño busco los ojos de su compañera, pero ella no lo observaba a él, no parecía mirar nada en partícular.

-Es una carta... - balbuseo ella - pueddo sentirla, es fresca, suave, vengativa... peligrosa...

El chico tomo el colgante que llevaba al cuello y oprimiendolo con fuerza dijo:

-¡ Báculo qué alguna vez aceptaste a loos siete azotes cómo tus aliados, te ordeno que me ayudes a encontrarlos! ¡¡ revela tu verdadera forma ante mí !!

El pequeño colgante creció hasta tomar la forma de un largo báculo blanco que se asimilaba a una estalactica, tenía una serpiente negra enrollada en él y una hoz ( llena de piedras preciosas) en la punta. El báculo emitió una luz blanca que apuntaba hacía el este, las miradas de ambos se fijaron en el lugar apuntado.

-No perrdamos más tiempo, puedo sentir cómo una figurra poderrosa se esta acercando a la carta; jamás he sentido algo asi, solo una vez... - le comento la muchacha rubia mientras su figura se cubría de una intensa luz blanca que rápidamente fue desapareciendo y quitandole su disfraz; la hermosa rubía de ojos celestes se transformo en una mujer jóven de piel blanca como la nieve con un par de ojos tan rojos como su vestido de escote pronunciado.
-¡¡ De qué mierda estas hablando!! - piidió una explicación el chico tratando de alcanzarla mientras la figura de la guardiana de las cartas se perdía entre los árboles- ¡¡ por qué nunca me aclaras lo qué me decis!! ¡¡ sos inaguantable Hannah!!!

No obtubo ninguna respuesta, ni tampoco la necesitaba, pronto muy pronto él mismo podría contestarse esa pregunta.

***

Apenas Sakura llego a su casa, (tras dejar a Tomoyo en la suya), se encerro en su cuarto, decidió no cenar y tampoco intercambio ningún comentario con nadie. Realmente los planteamientos de Tomoyo la habían dejado sin ganas de nada, su amiga se lo había guardado hacía bastante, ese comentario era el que Sakura jamás había querido escuchar, pero era verdad, no podía esperar a Li por siempre, ya tenía trece años, cumpliría catorce dentro de poco; y había algo que ella no podía evitar; sus compañeros de clase, año tras año, se volvían más guapos e interesantes, ya no eran los niños bobitos que estaba acostumbrada a cruzarse; y ella tampoco era una niña bobita, pero si una niña bonita que era muy popular entre los chicos.

-¿ Sakura sucede algo? - le pregunto unna voz chillona emergiendo de un cajón del escritorio
-No Kero, todo esta bien - respondió ellla dibujando una débil sonrisa en su rostro
-No te ves muy feliz, pense que esa carrta del mocoso... - comento Kero
-Kero, ya deja - lo interrumpió
-¿ Y Tomoyo? - la cuestiono cambiando dde tema, en esos instantes parecía que mencionar al mocoso producía que Sakura perdiese la sonrisa, y eso era lo último que él quería - ¿ se encuentra bien?; lamento no haberla podido ir a visitar, lo haré a primera hora mañana, ¡¡ pero es qué te fuiste tan rápido!! ¡¡ no mencionaste nada!! ¡¡ si no fuera por tu hermano no me hubiese enterado!!
-Lo siento Kero - se disculpo mientras se acostaba en la cama.

En sus manos sostenía el sobre que contenía la carta de Shaoran que hacía minutos había sacado de su mochila. La miro por un largo rato, un silencio que envolvía recuerdos, aventuras, risas, llantos y una carta que lo sentetizaba todo, una carta "THE LOVE", jamás le había contado a nadie acerca de ella, ni siquiera a Tomoyo, ni mucho menos a Shaoran. Hacía años que no miraba sus cartas, posiblemente estarían todas muy ofendidas con ella, pero últimamente estaba repleta de nuevas responsabilidades, había conseguido un trabajo de medio tiempo en un Video Club, y eso le ocupaba toda la tarde luego de finalizar el horario escolar, y como ninguna desgracia de aspecto mágico había ocurrido, las cartas Sakura se habían mantenido en estado vegetativo durante años.
Nuevamente toda tu atención volvió al sobre, leyo su nombre trazado con la caligrafía de Shaoran, tantos recuerdos, tantas aventuras, tantos y tantos años... todo era diferente ahora, ya no era una niña de diez años, ya era toda una adolescente, no podía seguir pendiente de él, no podía continuar enamorada de alguien que ni siquiera estaba segura de querer, ya casi estaba olvidando quien era aquel chico que alguna vez había sido su rival. Observo una vez más su nombre en el sobre, y lo partió en dos.
Kero se le quedo mirando sorprendido, podía ver lagrimas en los ojos de su ama; la muchacha se levanto y tiro ambas partes del sobre al tacho de basura.

-Chau Shaoran - suspiro volviendo a su cama - Buenas Noches Kero...

La pequeña bestía del seyo sigilosamente se aventuro por el tacho de basura y estrajo los pedazos de la carta, luego salió por la ventana con ambos, se sento en una rama de árbol y comenzo a leerla en voz baja. Decía prácticamente lo de siempre, ( Kero realmente no podía consigo mismo, no podía evitar esa increíble curiosidad que lo invadía cada vez que llegaba una carta de aquel mocoso que Sakura quería, y que él aborrecía) pero algo cambio al llegar al final, aquellas palabras las leyo en voz alta, casi sorprendido y molesto a la vez.

" Mañana viajaré a Japón, no puedo creer que volveré a verte. Voy a esperarte en la estación, si puedes ven..."

-Hoy es mañana...

Kero desunió las partes de las carta y observo la redonda luna majestuosa; algo malo sucedía, si el mocoso regresaba a Japón por algo era.
Una brisa escalofríante lo rodeo, una brisa que le trasmitía los peores presagios.

-Una carta... - murmuro Kero - una cartta fresca, suave, vengativa... peligrosa...

***

Tras una larga carrera, Hannah se detubo. Gian Luca la imito, observo su alrededor y se dió cuenta que se encontraba nuevamente en la Plaza del Rey Pingüino.

-¿ Dónde esta la carta? - le pregunto aa la muchacha rubia, esta se mantuvo en silencio - parece que te equivocaste señorita yo lo sé todo, ya estube aqui antes y no sentí la presencia de ninguna carta...
-Tu erres estupido - balbuseo observanddo detenidamente su alrededor

Repentinamente su mirada se detubo ante la figura tiesa de un muchacho de trece años que la miraba con el ceño fruncido, ella le sonrió fríamente y continuó en busca de la carta.
Gian Luca también había logrado avistar al chico, pero a él no lo paso de largo.

-¿ Por qué me mira ese chico? - le preggunto en voz baja a su compañera - ¿ le debo algo o le gusto?
-Cierra la boca kind, no puedo concentrrarme con tus toterrias - replico impasible
-¡¡ Hey vos!! - le grito caminando hacíía él - ¿ qué corno estas mirando? ¡¡ para gente como vos existe "El Gran Hermano"!!

El muchacho no dijo nada, ni siquiera se movio, Gian Luca dedujo que tal vez no le entendía nada de lo que le estaba diciendo.

-¡ KIND DEJA DE HACER EL RIDICULO!! - lle ordeno
-¿ Dejar de hacer el rídiculo? ¡¡ ese nniño no deja de mirarme!! - repuso señalando a un niño que se encontraba sentado en la rama de un árbol - ¡¡ da miedo!!
-¡¡ La Carta esta allí!! - grito repenttinamente - ¡¡ dejate de boberrías!!

Gian Luca observo atónito como frente a él se formaba un enorme remolino rojo de consistencía acuosa. Retrocedió horrorizado buscando con desesperación los consejos de su compañera.

-Okay, ¿ qué carajo hago? - las palabraas que emitían salían agitadas de su boca - esta no se parece a la carta de las langostas...
-¡¡ Por supuesto qué no!! ¡¡ esta cartaa es la del Mar Rojo!! - le explico - ¡¡ ahorra kind!! ¡¡ la uunica manerra de atraparla es entrando en ella!!
-¿ ENTRAR EN ELLA?? ¿¿ ESTAS PIRADA?? -- replico en plena desesperación
-¡¡ HAZLO IMBESIL!!¡¡ SIRVE PARRA ALGO!!! - le ordeno empujandolo hacía el remolino

Gian Luca trato de aferrarse al suelo pero lentamente fue absorvido por el remolino rojo, el aire comenzo a faltarle con rápidez, no podía ver con claridad; las primeras cartas que había atrapado lo había hecho con la ayuda de Hannah sin embargo la muchacha no estaba a su lado por lo tanto todo dependía de él.
Trato de tranquilizarse y aguantar lo más que podía la respiración también trato de recordar todo lo que la guardiana de las cartas del azote le había revelado sobre ellas.

-Son siete en total, la que haz capturrrado es la carta que representa la plaga de insectos que azoto el antiguo egipto siglos atrás, es la carta más débil de las siete - le había comentado tras su asaña dentro del avión, pues luego de meses tratando de buscar las cartas en el mundo por fin había logrado hallar la primera. - y la más fácil de atrapar, no es una plaga que traiga consigo la muerte.

Hannah le había dicho que las cartas siempre huían hacía los centros dispersores de magía, parecía que Japón era propenso a concentrar magía en sus regiones, y especialmente en Tomoeda.
Gian Luca abrió la boca en pánico, sus reservas de aire se le habían terminado debía hacer algo o moriría, levanto su báculo y de reojo lo apunto hacía el centro del torbellino rojo, de su campera saco la carta del primer azote, era una carta de bordes negros con raros simbolos rojos a su alrededor, en el medio de ella, dentro de un recuadro se dibujaba la figura de una langosta.

-Carta que haz azotado con tus poderes al mundo en orden de difundir tu venganza pido tu ayuda en esta ocasión, ¡¡ liberate en el nombre de Gian Luca!!

Con una rápidez increible los insectos que salieron de la carta comenzaron a rodearlo evitando que las frías aguas rojizas lo mojaran y devolviendole el aire; respiro aliviado y observo como el torbellino adquiría la forma de una muchacha de perversa mirada, su cuerpo extremadamente delgado había adquirido el mismo rojo de las aguas. Nuevamente el niño levanto su báculo apuntandolo hacía la muchacha que se disponía a atacarlo.

-¡¡ Regresa a tu forma original !!

Y esos fueron los últimos los últimos problemas que la carta le ocasiono regida por si misma, entre destellos de luz rojizos desaparecio enojadisima y terriblemente ofendida; cuando Gian Luca la tomo entre sus manos su visión se altero, sintió que sus piernas le fallaban y sus sentidos no le respondían; lo último que vió fue la mirada impasible del muchacho que lo espiaba entre las ramas del árbol luego cayo desmayado.
Hannah se acerco a su protegido con una sonrisa en el rostro, ella odiaba reconocer que aunque era solo un niño era admirable la forma en que había actuado, su nível de magía crecía carta tras carta; ya tenían dos en su haber; el azote de la plaga de insectos y el azote del Mar Rojo, ambas cartas eran débiles pero era un progreso, lo que más la alarmaba era esa poderosa prescencia que había sentido desde su llegada a Japón, esa prescencia tan conocida y temida por ella. Levanto Gian Luca sin ninguna dificultad y lo cargo en sus brazos bajo la persistente mirada de aquel muchacho de rara vestimenta verde.

-No sé que quierres, y la verdad es quee no me interresa - le dijo al chico dandole la espalda - perro no busques problemas, otro Li se atrevió a desafiarme - lo miro de reojo mientras su mirada roja sangre se tornaba cruel y amenazadora -... y no lo fue nada bien...

El niño no dijo nada solo se quedo pensativo con la mirada perdida, ella volvió a sonreir y abandono el lugar de los hechos.

***

La noche se encontraba en su plenitud, las estrellas brillaban como lucierganas en el cielo, el silencio le regalaba cierta amornía que fucionada con el velo celestial de la luna le otorgaba a Tomoeda un paisaje mitico y misterioso.
No había nadie en las calles; todos descansaban sin contar al pobre guardián de las cartas Clow, que lo representaba desde siglos el simbolo del sol. Kero observaba con cierta preocupación a su protegida, quien no lograba dormir pacificamente, sus sueños parecían estar torturandola, era la primera vez que sufría pesadillas luego de tres largos años.

-Algo malo va a suceder... o esta suceddiendo - murmuro Kero - nuevas cartas se han dispersado, puedo sentir el poder de un nuevo card captor; el mocoso sabe de esto por eso volvió...
-¿Quién eres? - escucho que su dueña baalbuseaba entre gemidos - ¡¡ ya detente!! ¡¡ quién eres!!

Un terrible escalofrió recorrío su delgada figura, Sakura se levanto de golpe lanzando a Kero de la cama, el pobre guardian veía estrellitas a su alrededor, el golpe que había sufrido lo tomo desprevenido.

-¡¡ Sakurita te encuentras bien!! - excclamo volando rápidamente hacía ella mientras se recuperaba del golpe
-Kero mis predicciones - tartamudeo mieentras su mirada se entristecia - han vuelto... - y tratando de recordar agrego - mi sueño era tan raro, las cartas clow me abandonaban no podían contra él, ese hombre es demasiado poderoso... sus ojos eran horribles...
-Sakura... - suspiro él apoyandose sobrre las manos de la niña - no te preocupes, pase lo que pase Yue y yo estaremos a tu lado y te protegeremos siempre, aunque eso conste perder nuestras vidas - una mirada simpatica y animica se dibbujo en su cabeza redonda como una naranja - ¡¡ pase lo qué pase todo estará bien!! ¡¡ siempre lo haz dicho y siempre haz acertado!!

Sakura sonrió dulcemente y miro a Kero con decisión.

-Tienes razón sé que todos juntos daremmos lo mejor de nosotros y podremos salir adelante...

Kero asintió feliz, pero en su interior un intenso escalofrío cargado de malos presagios se apodero de su diminuta figura; si las cartas del azote estaban involucradas en todo esto tendrían demasiados problemas, las adversidades que Sakura había enfrentado no podían compararse con lo que estas cartas traían consigo, tendría que hablar con Yue al respecto.

***

Un nuevo día comenzaba en Tomoeda, la escuela primaria del distrito comenzaba a albergar a sus primeros estudiantes; en el aula donde estudiaban los alumnnos de último año se encontraba casi vacía: una sonñolienta Chiharu y una alegre Tomoyo ocupaban la anteúltima fila de bancos, Yamasaki limpiaba el pizarrón energeticamente mientras acostada en el púpitre del profesor Naoko se deleitaba con un libro. Los primeros rayos solares se infiltraban delicadamente por entre medio de las ventanas, el calor que transmitía era reconfortante, Chiharu dió un suspiro de alivio al notar el hermoso día, seguramente hoy podrían comer en el patio de la escuela, días atrás el clima había sido pésimo y las comidas al aire libre habían sido escasas, pero la razón por la cual prefería estar fuera del edificio escolar era por que de ese modo tendría más privacidad con su novio, Yamasaki siempre había sido su mejor amigo, lo conocía mejor que él a si mismo y a él le pasaba exactamente lo mismo con ella; ese mismo año Yamasaki le había confesado sus verdaderos sentimientos y después de todo había algo más que amistad entre ellos dos.

-Daidouji realmente me alegro que estess bien - le comento Yamasika depositando su atención en la niña - tu sabes lo peligrosos que son los aviones, ¿ sabías qué los aviones de ahora se construyen a partir de bocetos que copian la estructura esqueletica de las aves?, es muy tipico que lo hagan hoy en día ya que en la antiguedad los aviones se costruían a partir de plantas y aves...
-¿ Aves? - le pregunto Naoko dejando dee lado su libro
-¡¡ Claro!!, usaban las alas de las avees para que el avión volara más alto; por lo general utilizaban alas de pericanos, ñandúes, aguilas y patos; también era común utilizar helechos para atarlas a la cabina...
-¡¡ Otras vez con tus mentiras!! - excllamo su novia resignada mirandolo amenazadora

Pero no le dió tiempo a nada mas ya que de un segundo a otro la figura de Sakura se asomo por la puerta del aula y tras ella el resto de la clase.

-¡¡¡ Hola chicos!!! - los saludo acomoddandose en su lugar al lado de Tomoyo, tal cual lo hacía desde que la conocía.
-¡ Hola Sakura! - replicaron casi al unnísono
-¿ No dormiste muy bien qué digamos verrdad Sakura? - la cuestiono Naoko al notar las ojeras de su amiga
-Si, pero no se preocupen estoy bien - respondió ella sonriendo levemente
-¿ Seguro qué estas bien? - repitió Tommoyo con cierta desconfianza, su amiga asintió en silencio.

La puerta del salón se abrió nuevamente y profesor Terada ingreso, tras él una sonrojada Rika también lo hizo, ella fue sin emitir palabra hacía el banco que quedaba detrás del de Yamasaki.

-Buenos Días niños - los saludo y todoss replicaron lo mismo entusiasmados - hoy les tengo una sorpresa a todos ustedes, dos nuevos pero viejos compañeros han vuelto a re inscribirse en el colegio, por favor Meiling y Shaoran Li pasen...

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