Todo por ser...Real...

Autor: Samantha Kuonji

 

Cap. 14 Solo...soledad...

 

Yo...

Solo yo...

Solo...

Soledad...

Me encuentro vacío...

Y el sentimiento llena mi alma ocupando ese vacío...

 

Perdí...

Algo de mí me grita que perdí...

Perdí la concentración...

Perdí mis pensamientos...

Perdía la batalla...

 

Ella me lo dijo, Laiana...

Mi querida hermanita...

“A veces tu orgullo te hace cometer tonterías”

Dios...

No era un maldito juego, era una batalla...

Y por restarle atención he perdido...

Sigo perdido...

 

Me lastima...

Ver como ese ser se abalanzaba sobre mi cuerpo dentro del EVA...

Me llenó de temor...

Sentir como parte de él se metía dentro de mi...

Dentro de mi cabeza...

Dentro de mis venas...

Dentro de mi alma...

Se apoderaba de todo cuanto poseo y lo corrompía burlándose de él...

Rompiéndolo en pedazos y arrojándolos en el suelo...

 

Y ahora solo floto en el vacío...

En el vacío interminable de este abismo forjado dentro de mí...

Dentro de eso...

 

¿Quién habla?

¿Qué voz recita palabras dentro de mi cabeza?

Ya no sé que pienso...

Ya no sé que siento...

Solo dolor...

 

Un dolor punzante...

Que me recorre la médula...

Grito...

Pero mis súplicas no son proferidas en palabras...

Mi boca se mueve, mi piel se convulsiona...

Y al mismo tiempo mi posición no cambia...

¿Quién son yo?

Alguien responde...

Alguien que no conozco responde...

“Solo un sueño”

 

Mis ojos...

Abro mis ojos...

¿Es que acaso los he cerrado en algún momento?

No pienso...

Es solo el momento...

 

Estoy yo...

¿Lo estoy?

Siento mi cuerpo y lo veo extraño...me miro dentro y fuera al mismo tiempo...

Si, soy yo...

Pero mi cuerpo es apenas el de un niño de siete años...

Me observo, a lo lejos...

Casa...

Estoy en mi casa...

“Hogar” una palabra que jamás me inspiró seguridad...

Más que la que yo debía dar...

Gritos...

Mamá y Papá gritan...

Como siempre, discuten...

Yo los veo desde la puerta...

Ellos no lo saben, ellos no saben nada cuando están peleando...

Yo siempre los miro...

Siempre...

Me preocupa que puedan hacer algo malo...

Tengo que cuidarlos...

Mamá llora...

Llora mucho, él no debería hacerlo, no debería hacerla llorar...

A mamá no le gusta llorar...

Pero lo hace...

Toma el retrato y lo arroja al suelo...

Ahora hay vidrios por todas partes...

Menciona un nombre...

No lo recuerdo, jamás recuerdo, es solo el momento...

Papá grita...

Está molesto por el nombre que dijo mamá...

Por eso no lo recuerdo...

Si lo hago, papá podría enojarse conmigo, no quiero que lo haga...

Él tiene un proyecto, es alguien importante...

Por eso vivimos en una casa tan cómoda...

Pero a veces es malo con mamá...

La lastima y eso no me gusta...

Papá da la media vuelta, mira la ventana...

Toma un cigarro en sus manos y fuma de él...

Maldito vicio, como lo odio...

Mamá le grita de nuevo...

Pero él no la escucha...

Ella cae en el suelo a llorar...

Me preocupo, puede caer en alguna astilla y sangrarse...

Pero no, no pasa nada...

 

Siento como alguien tira de mis pijamas...

Miro a Laiana que se abraza a mi algo tímida...

- ¿Qué pasa?

Su voz es suave y dulce...es muy tierna, me gusta escucharla hablar...

Yo cierro la puerta del cuarto de papás, suave, para no hacer ruido.

- Nada...vamos a jugar ¿si?

Ella se me queda mirando un momento...de forma interrogativa, pero yo sonrío...

No quiero sonreír, pero tengo que hacerlo...

Ella asiente y vamos al cuarto de ella...

Terminaré por jugar muñecas aunque no me guste...

Es por verla feliz...

 

Jamás dejo que Laia se entere de las peleas de papá y mamá...

Aunque sé que tal vez en el fondo ella lo sepa...

Por esa la cuido...

Porque tengo que hacerlo...

Papá y mamá están muy ocupados...

Yo no quiero que Laiana se sienta sola...

Por eso yo soy su compañía...

 

 

¿Yo?

Si...algo me dice que ese era yo...

Dios...esta es mi vida...

Triste vida...

Mi carácter altanero, mi ego sin control...

Yo tenía que ser el mejor...

Porque o lo era todo o no era nada...

Tal vez así...

Si mis padres se sentían orgullosos de mí...

Tal vez pelearían menos...

Y aun cuando no lo hicieran...

Yo podría cuidar a Laia...

Si, por ella, por mi hermana...

Por ella era soportar yo solo todo el martirio...

Dios, Laiana, te fallé...perdí...

 

Escucho su voz aún en mi silencio...

Esa voz dulce que aún gozo escuchar...

- ¿Laiana?

Y la miro...

Dios, una imagen, pero la miro...

Con aquel cuerpo de niña de siete años...

Algo, algo me dice que no es ella...

Y algo me dice que no podría ser nadie más...

- ¿Qué pasa, hermano? ¿Por qué no puedes defenderme?

Estiro mi mano hacia ella...

Pero como si fuese tan solo una imagen de humo se desvanece perdiéndose en las sombras...

- Tengo miedo, hermano...¿por qué me fallaste?

Volteo hacia otro lado y está de nuevo ella...

- Yo...yo no te fallé...

Y desaparece...otra vez, ¡maldita sea! desaparece...

- ¡¡Claro que me fallaste!! ¡¡Me mentiste!! ¡¡Siempre me has mentido!!

Es ella...su rostro vuelve a ser el de una joven...pero no, está molesta, está gritando...sus palabras resuenan en mi mente como sus gritos en mis oídos...

- Era por protegerte...te quería...no quería que pasará nada...

Siento su mano...un golpe...a mi rostro...muy fuerte...puedo sentir sangre fluyendo por mi boca y combinándose con mi saliva...ella comienza a llorar...

- ¡¡MENTIROSO!! ¡¡Si me quisieras me dirías la verdad!! ¡¡No me mentirías!!

Me llevo la mano al rostro...me duele...me duele mi orgullo...me duele mi corazón...

- No...

Se lleva las manos a los oídos y comienza a gritar como histérica mientras las lágrimas bordean su rostro...

- ¡¡NO QUIERO ESCUCHARTE!! ¡¡NI HOY NI NUNCA MÁS!! ¡¡¡¡¡TE ODIO!!!!!

 

Odio...

Odiar...

Ella me odia...

Por hoy y para siempre...

¿Este es el sentido?

¿Este es el motivo?

¿Este es el existir?

Mi mente me traiciona...

Mis lágrimas me traicionan...

Y comienzo a caer...

Comienzo a llorar...

 

- ¡Levántate y anda!

Una voz...una voz retando mi silencio...

Miro a mi alrededor...un cuarto oscuro...

Solo yo...no, no estoy solo...

Hay alguien frente a mí...

Yui...

Pero no, hay algo extraño...

Lleva el traje de piloto...

Pero hay algo distinto...

El color, no es gris como el de Yui...

Es blanco...

Y en el pecho lleva la insignia “00”...

Eso no lo tiene el traje de Yui...

- ¿Quién eres?

Su cabello se mueve solo, no hay aire...

- No lo comprenderías...

Siento miedo por su voz...

No es esa voz entre firme y dudosa de ella...

Es fría, completamente fría y lejana...

Apartada y casi pareciera muerta...

Tan seca...tan...tan intimidante...

- ¿Por qué? ¿Por qué te pareces a ella?

No...

Un momento...

Mi vista se nubla...

Todo el parecido que pudo albergar con Yui se vuelve solo en los ojos rojos...

Su cabello...

Su cabello es más corto...

Y es azul...

Yo, yo no entiendo...

- ¿Quién eres?

Repito la pregunta harto de no encontrar respuestas...

Me turba su parecido y la misma cosa desconocida que las vuelve un lado opuesto...

Su sola presencia por un extraño motivo me asusta...

- Soy a quien llamas...

Luego me mira...me baña en esos ojos rojos...

Tan distantes...tan enojados...

- Yo te mantengo vivo...

 

 

¡NO!

Me duele, me lastima...

Esa voz se mete en mi cabeza y me vuelve loco...

Quiero correr hacia a ella, aferrarme a algo real...

Pero sé que en el fondo ella tampoco es real...

Eso otra más de esos malditos fantasmas que me persiguen en donde sea que este...

Todo cambia...

Es solo el maldito ser...

Frente a mi...burlándose...

Mirándome con ese rostro burlón que tiene...

Puedo verlo, ¡Maldita sea! ¡Deja de burlarte de mi!

 

Mi mundo da vueltas sobre mi cabeza...

Todo se revuelve, todo se mezcla...

Miles de emociones entran dentro de mis oídos, se mezclan con mis sentimientos...

Me aferro violentamente cubriéndome los oídos...

Pero el ruido no cesa...

¡MALDITA SEA! ¡¿PORQUE NO SE CALLAN TODOS?!

¡¿POR QUÉ NO PUEDEN DEJAR DE PENSAR?!

 

 

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