Todos los personajes son propiedad de Akira Toriyama y Toei Animation.

Autor del fanfic:   José Barrios Escamilla

 

 

IDEALES PERDIDOS

 

No hay peor decepción que la que se sufre cuando

Nos damos cuenta que aquellas personas especiales para nosotros no son lo que aparentaban

 

 

CAPÍTULO NUEVE:     ÍDOLOS DE BARRO

 

 

   Vegeta escuchaba impacientemente la historia de Deimonth, según él les diría exactamente lo que pasó y tal vez puedan obtener una pista de cómo vencer a Seidell pero les advirtió que la única forma de entender todo es escuchando desde el principio ya que todos los eventos estaban encadenados y una acción provocaba que hicieran otra, pero a Vegeta eso no le importaba mucho, él tenía los oídos puestos en la historia porque si había alguna forma de derrotar a Seidell podría saberla ahí pero en lo que pensaba era en su propia vida ya que Vegeta creía que después de que Goku se fue todo sería tranquilidad ya que después de los dragones no esperaba encontrar más rivales poderosos.   Vegeta jamás admitiría esto pero sabía que poco a poco se estaba haciendo viejo y creyó que ya no pelearía más, pero después de la llegada de Deimonth y Sytzer eso cambió, y aunque la Tierra a estado en peligro muchas veces de alguna forma esto era diferente, Vegeta no se sentía tan emocionado de pelear con enemigos poderosos como es la costumbre de todo saiyan de raza pura, ahora sentía una emoción que prácticamente no existía para él, una emoción que no comprendía por que lo atormentaba.

-“(¿Por qué?, ¿por qué me siento tan inseguro...?)”- se preguntaba Vegeta tratando de encontrar la respuesta.

-“(¡Soy el príncipe de los saiyans, no debería de dudar tanto!)”- se reclamaba Vegeta, pero mientras más miraba a su familia, más dudas tenía, pero él no podía permitírselo y aunque varias veces a enfrentado a rivales más fuertes que él siempre estuvo seguro de sus posibilidades, aunque supiera que el oponente lo iba a matar Vegeta se preparaba para eso porque sabía exactamente hasta donde podía llegar pero eso ahora había cambiado, ahora no estaba seguro de nada.

-“¿En qué piensas papá?”- le preguntó Bra sacándolo de sus pensamientos.

-“En nada”- respondió él en forma tajante, como era su costumbre.

-“Algo te pasa ¿no es así?”- le dijo ella, Vegeta olvidó que era su hija y lo conocía bastante bien.

-“¿Ya están listos Trunks, Goten?”- les preguntó el saiyan para evitar a su hija.

-“Aún nos falta algo de tiempo papá”- le contestó Trunks, Vegeta sólo hizo una mueca de fastidio y se recargó en la pared.

-“¿Entonces que pasó después?”- le preguntó Gohan a Deimonth.

-“Comenzó la batalla más desastrosa que haya conocido”- le contestó él, todos volvieron a poner atención a Deimonth.

-“Después de la muerte de mi hermana yo estaba lleno de odio hacia Valder...”- les dijo Deimonth, después cerro los ojos como si comenzara a vivir nuevamente esa experiencia.

 

 

-“¡¡Te partiré en dos!!”- le gritó Deimonth que comenzó a atacar a Valder con un espadazo, al principio Valder se veía sonriente pero después hizo un gesto de decepción mientras bloqueaba con su espada el ataque de Deimonth.

-“Tienes una pésima técnica Deimonth”- le dijo Valder que movió su espada fuertemente obligando a Deimonth a levantar la suya y quedar sin guardia, cosa que aprovechó Valder para darle un golpe en el estómago a Deimonth que sólo se dobló por el dolor, Deimonth intentó contraatacar pero Valder lo golpeó rápidamente con la empuñadura de su espada haciendo que Deimonth retrocediera.

-“Dices que me odias pero no lo parece, ¡vamos atácame con más fuerza yo sé que puedes hacerlo!”- le decía Valder, Deimonth lo miró y apretó los dientes y volvió a atacarlo con varios golpes de su espada pero Valder los contenía todos, entonces Valder hizo un movimiento rápido con su espada y desarmó a Deimonth que se vio sorprendido así que le lanzó disparos de energía rápidamente para distraerlo mientras se alejaba y aprovechando las explosiones fue a recoger su espada pero cuando la iba a tomar la espada de Valder se clavó en el suelo a pocos centímetros de la mano de Deimonth que perdió la concentración por esa acción sorpresiva y cuando reaccionó Valder apareció delante de él y lo pateó en el rostro derribándolo pero Deimonth hizo un rápido giro para levantarse y atacó a Valder con los puños aunque este los bloqueaba todos los golpes fácilmente, esto hizo enfadar a Deimonth y le tiró una fuerte patada al estómago pero sólo encontró el aire ya que Valder se había movido rápidamente y le dio un golpe con el antebrazo que aturdió a Deimonth, después lo tomó del brazo y lo derribó y cuando estaba en el suelo lo pateó arrojándolo lejos de ahí.

-“Estás cerca Deimonth, pero aún no lo logras”- le dijo Valder como si fuera.

-“¡Cállate!”- le contestó Deimonth y le lanzó un disparo de energía muy potente que Valder contraatacó con otro, los dos poderes chocaron entre sí y comenzaron a ejercer una gran presión sobre los dos combatientes, Deimonth lanzó un grito y su ataque comenzó a ganar terreno sobre el de Valder que tensó sus músculos y desprendió más energía logrando equilibrar todo de nuevo, Deimonth comenzó a retroceder poco a poco ante el potente ataque de Valder, intentó darle más fuerza a tu disparo pero vio como era inútil y el disparo de Valder se acercaba peligrosamente hacia él, Deimonth comenzó poco a poco a desesperarse.

-“Es demasiado fuerte...pero tengo que vengar a mi hermana”- se decía Deimonth a sí mismo como tratando de darse fuerzas pero todo era inútil.

-“Se supone que me odias ¿no es así?”- escuchó Deimonth, era la voz de Valder, con sólo oírlo a Deimonth le hervía la sangre.

-“¿Si me odias tanto por qué no lo demuestras?”- le dijo Valder a Deimonth que no respondía nada, Deimonth tenía mucha presión por el ataque de Valder y su rodilla derecha cayó al suelo aunque seguí poniendo toda su fuerza en el ataque.

-“¡Dime por qué me odias!”- le preguntó Valder, Deimonth no respondió y entonces Valder puso más poder en su ataque y Deimonth salió volando por los aires bastante lastimado.

-“¡Vamos dímelo!”- le decía Valder  mientras se acercaba a Deimonth que casi no podía moverse.

-“¡¡Responde!!”- le gritó Valder mientras lo pateaba en el costado, Deimonth pareció obtener fuerzas de nuevo.

-“¿Vas a responder?”- le dijo Valder, Deimonth comenzó a levantarse y a sanarse.

-“Maldito”- dijo Deimonth levemente.

-“¿Qué dijiste?, no te alcancé a escuchar”- le dijo Valder divertido, esto enfadó más a Deimonth.

-“¡Te odio porque mataste a mi hermana!”- le gritó Deimonth que buscó sorprender a Valder con un puñetazo en el rostro, pero Valder lo esquivó y golpeó a Deimonth en estómago con el puño derribándolo de nuevo.

-“¿Eso es todo?, ¿no hay nada más?”- le preguntó Valder.

-“¡¿Te parece poco?!”- le contestó Deimonth que volvió a atacarlo con secuencias de puño y patada pero ninguna de ellas logró golpear a Valder que puso un poco de distancia y se puso en guardia, después una imagen de él avanzó hacia Deimonth a gran velocidad y lo golpeó en el rostro para después desaparecer, y otra imagen salió de Valder y pateó a Deimonth en el estómago volviendo a desaparecer y otra imagen más salió de Valder y lo pateó en el rostro para desaparecer como las demás, después el mismo Valder avanzó hacia Deimonth y lo tomó de la pierna y lo estrelló brutalmente contra el suelo provocando un gran cráter.

-“¿Qué...qué clase de técnica es esa?”- preguntaba Deimonth mientras trataba de ponerse en pie aunque ya estaba bastante lastimado y la sangre salía de su boca y de su frente, en ese instante una tormenta comenzó a aparecer como presagiando lo que pasaría.

-“Eso no importa, pero dime ¿por qué quieres matarme?”- le preguntó Valder, Deimonth no entendía esta clase de interrogatorio y poco le importaba de todas formas, lo único que le interesaba era acabar con Valder.

-“¡Ya te lo dije!, ¡porque mataste a mi hermana!”- le contestó Deimonth que intentó atacar a Valder pero una misteriosa corriente de aire lo derribó nuevamente, en ese momento Valder mostraba un aura rojiza.

-“Deja que tus sentimientos fluyan, que te llenen de energía y se apoderen de ti y ahora dime ¿por qué quieres matarme?”- le dijo Valder, Deimonth intentó levantarse pero la misteriosa aura de Valder le impedía moverse.

-“Porque eres un maldito asesino”- le respondió Deimonth, después comenzó a sentir un gran dolor por todo su cuerpo e intentó resistirlo pero se vio obligado a lanzar un grito de dolor.

-“¿Por qué más?”- le preguntó Valder otra vez mientras le causaba más dolor a Deimonth.

-“Porque..”- dijo Deimonth mientras miraba a Valder a los ojos a pesar del dolor, los ojos de Deimonth estaban llenos de odio.

-“Vamos dilo”- le dijo Valder mientras aumentaba la presión de su aura, Deimonth cerró los ojos un instante ante el aumento del dolor pero los volvió a abrir para mirar a Valder.

-“Porque...”- dijo Deimonth mientras apretaba su puño derecho, de alguna forma trataba de liberar sus palabras.

-“¡Contéstame!”- le ordenó Valder que aumentó más el dolor en Deimonth.

-“¡¡Porque me odio por todo lo que soy!!”- le gritó Deimonth al momento que se levantó rápidamente y golpeó a Valder en el rostro mandándolo a estrellarse con unas rocas.   Deimonth respiraba agitadamente mientras Valder salía lentamente de entre los escombros, con sangre en su rostro.

-“Vamos progresando Deimonth, ahora dime exactamente porque te odias”- le dijo Valder sonriendo, Deimonth volvió a apretar los dientes y volvió a atacar a Valder que no se movió, Deimonth lo golpeó varias veces en el estómago y en el rostro a gran velocidad, después le dio una patada en la mandíbula que lo elevó por los aires y apareciendo detrás de él Deimonth lo pateó en el costado mandándolo hacia el suelo pero antes de que Valder se estrellara Deimonth volvió a aparecer detrás de él y lo golpeó fuertemente en el abdomen con el puño frenando la caída de Valder que sólo escupió una gran cantidad de sangre, después Deimonth lo dejó caer lentamente de rodillas, Valder se llevaba las manos al estómago mientras trataba de tomar aire.

-“¡Me odio porque siempre quise ser como tú!”- le gritó Deimonth que lo pateó en el rostro enviando a Valder lejos, después Deimonth desapareció.

-“¡Me odio porque siempre te admiré y siempre quise imitarte!”- dijo Deimonth cuando apareció detrás de Valder y le dio un codazo en la espalda, Valder gritó de dolor.

-“¡Me odio porque desde pequeño sólo quería llegar a ser igual a ti!”- dijo Deimonth que pateó a Valder en el costado.

-“¡Me odio porque siempre me esforcé para llegar al mismo lugar que tú!”- continuó Deimonth que le dio un rodillazo a Valder en el rostro.

-“¡Me odio porque cada que tenía un problema pensaba en como harías tú para salir de él!”- seguía Deimonth castigaba a Valder con un golpe al rostro.

-“¡Me odio porque siempre que me sentía derrotado pensaba en ti para obtener fuerzas!”- le dijo mientras le daba a Valder un golpe de revés.

-“¡Me odio porque renuncie a todo para tratar de seguir tus pasos!”- le dijo otra vez mientras lo pateaba en la cabeza.

-“¡Me odio porque  en mi mente sólo existía el llegar a realizar las mismas hazañas que tú!”- le dijo mientras golpeó la mandíbula de Valder con el puño izquierdo.

-“¡Me odio porque cuando quería renunciar tú recuerdo me lo impedía!”- le dijo mientras pateaba el rostro de Valder.

-“¡Me odio porque mi única meta en la vida era llegar a ser como el legendario Valder, el héroe de las mil batallas!”-le dijo cuando lo golpeó en el estómago con el puño, después Deimonth lo lanzó hacia el cielo y apareció detrás de Valder y lo golpeó con la rodilla en el columna, sólo se escuchó el crujido de la espalda rota de Valder que se estrelló cerca de donde estaba la espada de Deimonth, que descendió lentamente y tomó su arma.

-“Y ahora que logré ser igual a ti descubro que no eres más que un maldito asesino que me quitó lo que más me importaba en la vida, ahora soy igual a ti y eso significa que estoy tan enterrado en el fango como tú, esa es la razón por la que me odio, porque todo este tiempo estuve ciego y no me di cuenta de cómo eras en realidad ”- dijo Deimonth en forma más calmada pero a la vez más terrorífica, después se acercó caminando hacia Valder  que estaba todo ensangrentado y puso la punta de su espada sobre el cuello de Valder.

-“Maldito, no sólo mataste a mi hermana, me mataste a mí, a mis ilusiones, a mis metas, a mi alma y me has dejado un enorme vacío, maldigo el momento en que quise ser como tu, y por ser como tu me he convertido en mi propio asesino”- le dijo Deimonth.

-“Eso era exactamente lo que quería que vieras”- le dijo Valder débilmente.

-“¿Qué?”- preguntó Deimonth sin entender a lo que se refería.

-“Deimonth, tú eres una gran persona como para vivir siguiendo el modelo de alguien, lo que yo quería era que te dieras cuenta que no soy nada especial pero tú me habías idealizado como un gran héroe porque eso habías escuchado y habías leído en los libros, pero sólo soy una persona como tú y como cualquier otro pero nadie se dio cuenta de ello, yo seré un héroe pero en el fondo sólo soy una persona con los mismos defectos que los demás pero tú habías puesto demasiada fe en mí”- le dijo Valder mirando a Deimonth a los ojos, Valder tenía razón, Deimonth siempre creyó que el legendario héroe era superior a cualquier persona y le había puesto toda su fe y su confianza.   Pero ahora su leyenda se quebraba como cristal ante la realidad, Deimonth se dio cuenta de todo eso y retiró su espada del cuello de Valder aunque el deseo de matar a Valder no había desaparecido por completo.

-“Mi hermana”- murmuró Deimonth mientras las gotas de lluvia pasaban por su rostro, Valder no dijo nada.

-“¿Le quitaste la vida a mi hermana sólo por ayudarme a mí?”- le preguntó en voz baja, Valder seguía sin responder.

-“¡Hiciste que mi hermana pagara por mi culpa!”- le gritó Deimonth.

-“Era la única forma en que reaccionarías”- le dijo Valder fríamente.

-“¡¡Ella no tuvo la culpa de nada maldito!!”- rugió Deimonth y con un rápido movimiento de su espada separó la cabeza del cuerpo de Valder al momento que un trueno se escuchaba en la tormenta.   Deimonth estaba muy agitado, miró su espada llena de sangre, la sangre de aquel al que tanto admiró, la sangre de la persona que era la perfección para Deimonth y como dijo, al matarlo sintió como si se matara a sí mismo.   Deimonth fue inmensamente feliz cuando logro tener el mismo rango que Valder ya que para él significaba que había alcanzado a la leyenda, pero cuando la leyenda le quito lo más preciado se maldijo a sí mismo porque llegó a ser como él, aborreció todo lo que representaba y Deimonth era una fiel copia de Valder, por tanto se aborrecía a sí mismo.   Deimonth cayó de rodillas en el lodo que se había formado por la lluvia, también había sangre de muchos soldados valientes que dieron su vida por su gente y por su ciudad al igual que sangre de soldados que sólo buscaban satisfacer sus vanos deseos, todo mezclado con el lodo.   Sentía que no existía la justicia ya que era mentira que el bien y el mal están separados, eso no era cierto, ya que no importaba de que lado estuvieras, al final la sangre que vertiste en forma valiente y desinteresada acaba mezclándose con la de aquellos contra los que peleaste, aquellos a los que querías detener, aquellos a los que te opusiste.   Ante eso lo único que a Deimonth le quedó por hacer era llorar por todo lo que había perdido.

 

-“¿Por qué me miran así?”- les preguntó Deimonth a todos los que escuchaban su historia ya que lo miraban con asombro, pero a la vez con lástima.

-“Es que...”- sólo balbuceó Bulma, fue la única que pudo articular una par de palabras, los demás no se atrevieron a decir nada.

-“Ya me siento lo bastante mal como para que me miren así”- les dijo Deimonth.

-“Dis...discúlpanos por favor”- le dijo Gohan intentando que todos reaccionaran, aunque para él mismo era difícil hacerlo, Deimonth miró para otro lado y continuó su relato.

 

   Mientras tanto Sytzer se encontraba explorando el lugar que hace poco era el castillo real, trataba de hacerlo en forma silenciosa ya que lo que menos necesitaba era pelear con los sobrevivientes de uno y otro bando, además la tormenta dificultaba una poco la visibilidad, por lo cual podría tener una ventaja por la sorpresa, o tal vez sería sorprendido.   Sytzer avanzaba ocultándose en las rocas ya que no quería ser sorprendido por nadie pero tuvo la extraña sensación de que lo seguían, trató de medir el poder del enemigo pero parecía muy bajo aunque él sabía que lo podría estar ocultando así que aparentó no darse cuenta y tomo su espada lentamente, después de un rápido movimientos giró y desenfundó su arma pero se llevó una sorpresa al ver al pequeño niño de hace unos momentos que se había asustado por la reacción de Sytzer.

-“Oye niño que haces aquí, pude haberte lastimado”- le reclamó Sytzer, el pequeño estaba muy asustado y no respondió.

-“Ya tranquilízate, de todas formas también es mi culpa ya que no reconocí tu presencia”- le dijo Sytzer tratando de aclamarlo.

-“Mejor sí preocúpate ya que no me obedeciste, ¿por qué rayos vienes siguiéndome en vez de huir como te dije?”- le preguntó Sytzer, de alguna manera cuando Sytzer quiere aparentar ser amenazante con los niños al final a ellos les causa gracia, eso ayudó a tranquilizar al niño aunque Sytzer se molestó porque nadie parecía respetarlo.

-“Necesito que me ayudes”- le dijo el pequeño que ya estaba tranquilo.

-“¿Qué te pasa?”- le preguntó Sytzer.

-“Es que la máquina que está lanzando chispas pero no puedo tirar de la palanca porque hay unas piedras sobre ella”- le dijo el niño, Sytzer se quedó con cara de no entendí nada.

-“¿De qué estás hablando?”- le preguntó Sytzer.

-“Vamos acompáñame y lo verás”- le dijo el pequeño y comenzó a correr hacia adentro de lo que era el castillo, Sytzer sólo suspiró y siguió al pequeño.

-“Oye niño no corras, puede ser peligroso por aquí”- le advirtió Sytzer, el niño siguió su camino.

-“¿Por qué nadie me escucha?”- se preguntaba Sytzer, después alcanzó al niño y por fin llegaron a algo que parecía una habitación muy grande que estaba derrumbada aunque algunas partes de lo que había sido el techo impedían que entrara la lluvia, ahí se veían varias máquinas, unas estaban averiadas y no funcionaban, otras marcaban errores y desprendían chispas y otras milagrosamente estaban intactas, pero de todas ellas sobresalía una gran máquina con varios medidores y controles, casi todos destruidos pero algunos todavía funcionaban, y a un costado de la máquina había unas rocas que milagrosamente no aplastaron la máquina.

-“Es esta, rápido, quita las piedras”- le dijo el pequeño.

-“Está bien, está bien, tranquilízate”- le contestó Sytzer que quitó las rocas sin ningún problema, había varios controles destrozados pero se veían una palanca que sobresalía de los demás, el niño corrió hacia la palanca e intentó tirar de ella pero no lo logró.

-“Está atorada, tira de ella rápido”- le dijo el niño.

-“¿Por qué es tan importante?”- le preguntó Sytzer, ya que la máquina aunque era muy grande parecía no ser muy importante ya que no había visto una máquina como esa en ningún libro de la academia y además parecía que no había ningún material peligroso que pudiera ser regulado por la máquina así que si tiraba de la palanca seguramente pasaría algo sin mucha importancia.

-“¡Rápido, tira de ella!”- le dijo el niño, Sytzer tenía un poco de desconfianza.

-“No lo haré hasta que me digas que pasará si lo hago”- le dijo Sytzer tratando de imponer autoridad.

-“¡Rápido tira de ella!”- le volvió a decir el niño.

-“Ya te dije que no lo haré hasta que me respondas”- le contestó Sytzer.

-“¡No hay tiempo, ya están apareciendo las luces amarillas!, ¡tira de ella por favor!”- le dijo el niño cada vez más exaltado, Sytzer tenía cada vez más desconfianza y juzgando su suerte algo malo podría pasar si lo hacía, pero como no estaba seguro jugaría un poco hasta sacarle la verdad.

-“Respóndeme y lo haré”- le dijo Sytzer en tono juguetón.

-“¡Vamos tonto!, ¡Hazlo ya!”- le dijo el niño ahora enojado, esto hirió el orgullo de Sytzer.

-“¿A sí?, pues ahora no lo haré hasta me pidas disculpas”- le dijo Sytzer en forma arrogante mientras se daba vuelta, lo único que le faltaba era que un niño desconocido lo insultara.

-“¡Hazlo ya por favor!”- le suplicaba el niño.

-“Primero pídeme disculpas”- le dijo Sytzer en su tono arrogante.

-“¡Ya se prendieron las luces rojas!, ¡tira de ella tonto!”- le dijo el niño ya más asustado que enojado.

-“¿Otro insulto? Pues así menos lo hago”- le contestó Sytzer, el niño miró las luces rojas.

-“¡¡Está bien discúlpame pero tira de la palanca por favor!!”- le dijo el niño que sabía que no tenía opción.

-“Ves como es todo más fácil si lo haces educadamente”- le dijo Sytzer en un tono como si fuera un maestro que le acaba de enseñar una lección a su alumno.

-“¡¡Ya no hay tiempo!!”- gritó el niño mientras cerró los ojos y se tapó los oídos, pero poco a poco se dio cuenta que no pasó nada y abrió los ojos lentamente hasta que vio a Sytzer que había tirado de la palanca.

-“No pasó nada, tanto escándalo para nada”- le dijo Sytzer un poco molesto, el niño no lo podía creer.

-“Que bien...no pasó nada”- dijo el niño con voz temblorosa.

-“¿Cómo que bien?, ¡si no hizo nada!”- le dijo Sytzer decepcionado.

-“Te explicaré que pasa”- le dijo el niño.

-“Soy todo oídos”- le dijo Sytzer esperando la explicación.

-“Mi papá me trajo un día al castillo porque le pedí que me lo mostrara y cuando llegamos donde estaba esta máquina me explicó que hacía, no entendí mucho pero dijo que era la máquina que nivelaba el poder del nizadron y está conectada a todo el planeta y si un día se comenzaban a encender las luces de rojas todo el planeta explotaría a menos que alguien jalara esa palanca de control”- le dijo el niño, Sytzer estaba todo pálido.

-“¿Quie...quieres decir que...el planeta pudo explotar y...y yo estaba jugando?”- le preguntó Sytzer que sentía como si su cuerpo no tuviera sangre.

-“Sí”- le contestó el niño, Sytzer lo miró, después camino lentamente hacia una roca y se sentó en ella.

-“Necesito tomar aire”- fue todo lo que dijo Sytzer, el niño se le quedó mirando extraño.

 

-“Sytzer no tiene remedio”- le dijo Pan a Deimonth.

-“Y a hecho peores”- le dijo Deimonth.

-“¿En serio?”- le preguntó Videl.

-“Claro, incluso a provocado varios infartos por cosas así”- les dijo Deimonth.

-“No es posible”- dijo Bra sin poder creerlo todavía.

-“Al menos la vida con él no es aburrida”- les dijo Deimonth con una pequeñísima sonrisa, al menos esto había funcionado para alegrarlo un poco, aunque cuando Sytzer se lo contó casi lo mata.

-“Les seguiré contando”- les dijo Deimonth pero ahora había vuelto esa expresión de vacío a su rostro, todos se calmaron y volvieron a poner atención.

 

-“¿Ya te sientes mejor?”- le preguntó el niño a Sytzer, que poco a poco volvió a su color natural.

-“Creo que sí”- le contestó Sytzer, en eso pensó que si su padre sabía todo eso era más que un simple soldado, tal vez sería algún funcionario del gobierno.

-“Por cierto, ¿cómo te llamas?”- le preguntó Sytzer.

-“Mi nombre es, Thomke”- le contestó el niño.

-“Yo me llamo Sytzer”- le dijo él amablemente.

-“Mucho gusto Thomke”- le dijo .

-“Me tienes asombrado, es difícil encontrar a un niño con la inteligencia de un adulto”- le dijo Sytzer.

-“Tu también me asombras, es difícil encontrar a un adulto con la inteligencia de un niño”- le contestó Thomke.

-“¡Óyeme!”- le dijo Sytzer mientras lo daba un pequeño golpe en la cabeza,  Thomke se llevó las manos a la cabeza.

-“De todas formas es mejor que te alejes ”- le dijo Sytzer molesto.

-“Pero no puedo, quiero ir con mi papá”- le contestó Thomke.

-“Escucha si tu padre es un funcionario entonces ya debió de evacuar el castillo y tal vez esté buscándote en tu casa”- le dijo Sytzer.

-“Pero...”- dijo Thomke tratando de convencerlo pero una explosión a lo lejos llamó su atención.

-“¡Guarda silencio!”- le ordenó Sytzer, Thomke no sabía que pasaba.

-“¿Qué pasa?”- preguntó Thomke.

-“Esta presencia, ¡es de la princesa!, ¡Thomke aléjate de aquí!”- dijo Sytzer y salió volando hacia la dirección de la explosión dejando a Thomke sorprendido.

-“Pero mi papá...”- dijo Thomke mientras veía a Sytzer descender a lo lejos en el lugar de la explosión.

 

   Sytzer llegó en un instante al lugar donde estaba la princesa ya que no era un lugar lejano descendió sacando su espada para estar listo en caso de atacar, por fin pudo ver a la princesa que estaba en el suelo y trataba de alejarse de un hombre de cabello negro y ojos azules vestido con un traje militar verde, llevaba botas negras que tenían encima unos protectores que le llegaban hasta las rodillas, un cinturón negro con una armadura del mismo color que le cubría toda la parte media del cuerpo, también tenía protectores en los brazos que le llegaban hasta los codos, el hombre ya era bastante maduro pero su complexión era delgada y fuerte y tenía la misma estatura que Sytzer, también pudo ver a dos guardias de la princesa que habían sido eliminados en pero no habían sacado sus armas, seguramente fue un ataque sorpresa.

-“Princesa ¿está bien?”- preguntó Sytzer pero cuando la princesa lo miró puso una mueca de odio.

-“Sytzer, debí imaginarme que estarías involucrado en esto”- dijo la  princesa Zeress, esto fue un duro golpe antes de la batalla para Sytzer que ya había olvidado que la princesa lo odiaba por el incidente con Keynn.

-“¿Tú debes ser Irkyne no es así?”- le preguntó Sytzer para tratar de olvidarse del odio de la princesa.

-“Así es, escucha no quiero que nadie salga lastimado así que no te metas, si logro convencerla ya no será necesario derramar más sangre”- le dijo Irkyne con voz ronca, esto sorprendió a Sytzer.

-“¿Qué no quieres que nadie salga lastimado?, ¡pero si tú empezaste todo esto!”- le contestó Sytzer.

-“Lo hago por el bien de la gente”- le dijo Irkyne.

-“No creo que hagas ningún bien con una guerra”- le dijo Sytzer.

-“Pues no había otra solución, quítate de mi camino ¡te lo advierto!”- le dijo Irkyne.

-“No lo haré, además vengaré la muerte de Vikkers”- le dijo Sytzer, la princesa aprovechó esta distracción para tratar de huir pero Irkyne apareció delante de ella obligándola a detenerse, Sytzer estaba aterrado.

-“Ni siquiera pude moverme, no puedo creerlo”- se dijo Sytzer que no pudo seguir los movimientos de Irkyne.

-“No huirá hasta que terminemos de hablar princesa Zeress”- le dijo Irkyne, la princesa retrocedió asustada pero Sytzer apareció delante de ella.

-“No se preocupe princesa yo la protegeré”- dijo Sytzer pero recibió una bofetada.

-“¡De todas las personas del mundo la última de la quiero su ayuda eres tú!”- le gritó la princesa.

-“¡Tú me quitaste lo que más quería sólo por tus celos y tu envidia!, ¡si no fuera por ti Keynn seguiría con vida!, ¡maldito me has un daño más grande del que te imaginas y prefiero que Irkyne acabe conmigo antes de recibir tu ayuda!”- le gritó la princesa Zeress, cada palabra era como una puñalada al corazón de Sytzer, ver el rostro del amor de su vida lleno de odio hacía él era demasiado para Sytzer que hubiera preferido mil veces la muerte a ver de nuevo esa expresión en el rostro de la princesa.

-“Sytzer, te aborrezco con todo mi ser”- le dijo ella en voz baja, esto fue la muerte moral para Sytzer que solamente dejó caer su espada y retrocedió como si quisiera huir de esa pesadilla, pero sabía muy bien que era la realidad, la cruel realidad que lo castigaba otra vez.

-“Dejemos eso para después que tenemos que hablar”- dijo Irkyne que intentó tomar  a la princesa Zeress del brazo aprovechando que ella estaba descuidada pero Sytzer saltó y pateó a Irkyne en el rostro derribándolo.

-“¡¿Qué no entiendes que no quiero tu ayuda?!”- le gritó la princesa otra vez, Sytzer estaba de espaldas a ella.

-“Por favor...váyase”- dijo Sytzer, las lágrimas corrían por sus ojos al igual que la lluvia, su voz sonaba quebradiza por el llanto.

-“Ni creas que me convencerás con tu llanto”- le dijo la princesa que se dio cuenta de las lágrimas de Sytzer.

-“Eres un maldito cobarde que atacó a un compañero por sorpresa, eres un asesino”- le dijo la princesa.

-“Princesa...Zeress...por favor no siga”- decía Sytzer que sentía que lo poco que le quedaba de alma era destruido, y lo que más le dolía era que todo el sacrificio que había hecho para evitar una guerra había sido en vano, sacrifico la poca felicidad que podría darle el solamente ser amigo de la princesa Zeress por protegerla y evitar la lucha, y al final todo fue inútil, como una cruel broma del destino.

-“Todo el tiempo pensé que eras mi amigo, pero no eres más que un hipócrita que cayó a lo más bajo”- continuaba la princesa, estaba reflejando lo que sentía en el fondo de su ser.

-“Por favor...no siga...y váyase... por lo que más quiera”- alcanzó a decir Sytzer que continuaba llorando, Irkyne comenzó a levantarse, Sytzer alzó la vista para verlo, sus ojos estaban envueltos en lágrimas pero aún así apretó los dientes y se lanzó sobre Irkyne.

-“No es tan fácil muchacho”- le dijo Irkyne que esquivo el puñetazo de Sytzer y lo tomó del brazo para estrellarlo contra la pared.

-“Te recuerdo muchacho, tú fuiste el que me arruinó los planes”- le dijo Irkyne.

-“¿De qué rayos hablas?”- le preguntó Sytzer que quiso levantarse, pero el dolor interno era mucho más grande que el que recibía su cuerpo.

-“Parece que la princesa te culpa de algo que no has hecho”- le dijo Irkyne, esto paralizó a Sytzer.

-“Entonces...”- fue lo único que dijo Sytzer, la princesa también estaba intrigada por esto.

-“Escuche princesa Zeress usted cree que este chico fue el que mató al que creo que era su novio ¿no es así?  Pero está equivocada, él sólo fue un desafortunado que estaba presente en ese momento”- les dijo Irkyne, la princesa se paralizo por completo.

-“¿Qué estás diciendo?”- le preguntó ella, no estaba segura de lo que sus oídos habían escuchado.

-“Yo mandé matar a ese chico y soborné a unos guardias de su padre para que lo hicieran, lo que quería era causar un conflicto y debilitar el gobierno de tu padre pero este chico se culpó y todo se vio retrasado por eso”- le dijo Irkyne con su voz ronca, la princesa miró a Sytzer que estaba en el suelo, con los ojos todavía llenos de lágrimas.

-“Esto, no...”- no podía decir nada la princesa, que volvió a mirar a Sytzer, aquel soldado que tanto despreció, que tanto odió, que creyó que le había quitado lo más importante en la vida resultó ser su más fiel protector, incluso escapó de la sentencia de muerte que ella misma le había dictado para protegerla y ella lo recibe con desprecio y con insultos, la princesa cayó de rodillas llorando.

-“Sytzer, por favor perdóname”- le dijo ella, Sytzer estaba asombrado, nunca espero que todo se resolviera así, y ahora se sentía mejor por dentro, pero recordó que todavía hay una batalla que librar.

-“¿Por qué nos dices todo esto?”- le preguntó Sytzer que se levantaba poco a poco.

-“Porque ya estoy condenado”- fue la respuesta de Irkyne, Sytzer no entendía a que se refería.

-“¿Qué?”- dijo Sytzer.

-“Yo nunca hubiera querido causar tanta muerte y destrucción, pero tuve que hacerlo porque mi gente poco a poco empieza a padecer hambre, no soporto ver a mis amigos en la miseria y no quiero que mis hijos la sufran, por eso provoqué todo esto aunque sabía que condenaría mi alma al hacerlo”- les dijo Irkyne, Sytzer y la princesa Zeress lo miraban atónitos.

-“Yo soy el jefe de todos aquellos que trabajan en la explotación del nizadron pero como nos quitaron los recursos para dárselo a los que explotaban el megren poco a poco mi gente fue sufriendo en la pobreza y el hambre”- les dijo Irkyne que apretaba los puños.

-“Pero les ofrecimos trabajo en los depósitos de megren”- le dijo la princesa mientras se ponía de pie.

-“¡Es muy diferente la explotación de los dos minerales!, ¡nosotros nos preparábamos toda la vida para desempeñar un trabajo y de pronto nos dicen que no podemos hacerlo!, ¡no sabemos hacer otra cosa!”- le contestó Irkyne lleno de furia, pero de repente se llevó las manos al pecho y cayó de rodillas bastante pálido.

-“¿Qué le pasa?”- preguntó Sytzer sin saber que ocurría con Irkyne.

-“No te confíes Sytzer.   Irkyne está enfermo del corazón y por eso se debilita varias veces, mientras más pelea más se debilita, pero aún así es peligroso. Vikkers se compadeció de él y quiso ayudarlo pero Irkyne aprovechó para lanzarle energía al rostro y cegarlo para después matarlo”- le dijo la princesa.

-“Por eso Vikkers tenía esas quemaduras en los ojos, ¡maldito lo mataste a traición!”- le dijo Sytzer que empuñó su espada hacia Irkyne.

-“Tuve que hacerlo porque la princesa Zeress iba a escapar y no puede hacerlo hasta que hable con ella”- dijo Irkyne.

-“¿Por eso organizaste esta masacre, para hablar conmigo?”- le preguntó la princesa.

-“Lo hicimos porque aquí tenían ocultas las pruebas de todo y teníamos que recuperarlas”- le dijo Irkyne cada vez más débil.

-“¿De qué pruebas hablas?”- le preguntó la princesa.

-“Pruebas de la falsa peligrosidad del nizadron, y de que no querían que trabajáramos más”- le dijo Irkyne.

-“Pero el nizadron es muy peligroso, además mi madre había previsto esto y por eso les ofreció capacitarlos”- le dijo la princesa.

-“¡Eso es mentira!”- le contestó Irkyne,

-“¡No es ninguna mentira, mi madre siempre se preocupó por todos hasta el día de su muerte y por eso me enseño a propagar la diversificación de trabajos!”- le contestó la princesa Zeress.

-“Yo puse todo mi esfuerzo en llegar a hacer lo que ella no logró, siempre desde pequeña pensaba en terminar su labor, ella me enseño que no debo de rendirme, gracias a ella mucha gente a progresado y ella me confió el seguir su labor  y así lo haré siempre”- le dijo la princesa, ahora estaba llena de decisión.

-“Pues te han engañado vilmente”- le contestó Irkyne.

-“¿Qué dices?”- preguntó la princesa.

-“Te contaré todo, los depósitos de nizadron nunca fueron peligrosos pero sí muy valiosos, tu madre los quería pero sabía que mi gente sería un problema así que comenzó a sabotear algunos depósitos para después decir que el nizadron era peligroso para que nosotros lo abandonáramos pero ninguno lo hicimos así que comenzó a usar otro mineral para no pagarnos y que los abandonáramos por hambre y buscáramos otro trabajo, por eso siempre estaba proponiendo el cambio de trabajo, ella sabía que cuando los depósitos de nizadron estuvieran deshabitados podría reclamarlos sin problemas ya que no le pertenecerían a nadie, pero murió por una enfermedad antes de cumplir su ambición ¡y tu la continuaste sin saberlo!”- le dijo Irkyne seriamente, la princesa no podría creerlo.

-“Eso es una mentira, ¡no es más que una mentira!”- le gritó la princesa aferrándose a la fe que le tenía a su madre.

-“Por eso quería hablar contigo, si lo piensas nunca te ataqué directamente porque esa no era mi intención pero solamente me hubieras puesto atención si hacía un ataque, ya que si lo hubiera hecho de otra manera me hubieras acusado por infamia por el gran recuerdo que equivocadamente tienes de tu madre”- le dijo Irkyne, las palabras de él eran frías igual que la lluvia. 

-“Eso es mentira”- le dijo  la princesa Zeress sin creerlo todavía, se negaba a hacerlo, Irkyne se puso de pie, ya estaba pasando el dolor en su pecho y se acercó a ella, Sytzer estaba listo por si intentaba atacarla pero Irkyne sacó unos papeles de su cinturón y se los entregó a la princesa.

-“Léalo por favor”- fue la petición de Irkyne, la princesa los tomó y comenzó a leerlos con desconfianza, después sus ojos mostraban un gran asombro a la vez que volvían a salir lágrimas de ellos,  sus piernas le fallaron y cayó de rodillas en el fango que se había formado por la tormenta, sus manos comenzaron a temblar mientras continuaba su lectura.  

-“La firma de mi madre”- dijo la princesa al comprobar la autenticidad de los documentos.

-“Tienes en tus manos las pruebas y como podrás ver son verdaderas, no te quise hacer nada nunca porque sabía que eras diferente a tu madre y tal vez entrarías en razón”- le dijo Irkyne, sus palabras eran más frías que la lluvia que caía esa noche.

-“No...es...posible”- dijo la princesa, se sentía usada, sucia, sentía que todo por lo que había creído y luchado era falso, que había vivido en la mentira, ella creía que estaba haciendo un bien a todos pero se dio cuenta de que en realidad estaba continuando con la ambición de la persona que ella más admiraba, sentía que el mundo en el que creía se caía a pedazos, sentía que su modelo a seguir se convertía en un frágil ídolo de barro que se rompía ante la realidad, sentía que nada de lo que había hecho y por lo que tanto se había esforzado había valido la pena.

-“Créame que lo siento mucho princesa”- fue lo que dijo Irkyne, pero sólo hizo que la princesa se sintiera más mal.

-“Princesa Zeress”- dijo Sytzer, en ese momento se maldijo a sí mismo por no ser capaz de evitarle el sufrimiento a su amada, él sabía que para ella esto fue un golpe terrible pero se juró que siempre la apoyaría y la ayudaría a salir de esto, pero no sabía como hacerlo en este momento.   Después de eso se escuchó un lapso de silencio.

-“Sé lo que siente princesa pero debemos arreglar este asunto ya”- le dijo Irkyne.

-“No puedo hacerlo”- fue la respuesta de la princesa.

-“¿Qué?, ¿por qué no?”- preguntó Irkyne lleno de sorpresa.

-“Todo lo que he hecho no ha servido de nada, entonces nada de lo que haga podrá arreglar todo esto”- le dijo la princesa.

-“¿Estás loca niña?, ¿cómo que no puedes hacerlo?”- le preguntó Irkyne ahora enfadado.

-“No puedo, no puedo”- decía ella, Irkyne no se dio cuenta pero eso afectó demasiado a la princesa acabando completamente con sus creencias que era lo que le daba la fuerza para hacer las cosas, sin ellas no tenía voluntad para nada.

-“(Debo ayudarla pero cómo)”- se preguntaba Sytzer, el quería decir algo para que ella se sintiera mejor volviera a tener la fuerza de antes, pero sabía que lo que dijera de poco iba a servir.

-“¡¡Dices que todo el esfuerzo que ha hecho mi gente es en vano niña estúpida!!”- rugió Irkyne lleno de ira y pateó a la princesa.

-“¡Maldito!”- gritó Sytzer cuando se arrojó a atacar a Irkyne con su espada pero éste bloqueaba todos los golpes con los protectores que tenía en sus brazos y con un rápido movimiento desarmó a Sytzer y lo pateó en el estómago arrojándolo a una de las pocas paredes en pie la cual atravesó pero Sytzer regresó muy rápido y golpeó a Irkyne en el rostro haciéndolo retroceder pero este hizo aparecer una esfera de energía en su mano y golpeó con ella a Sytzer provocando una gran flama que duró un par de segundos pero con eso Sytzer perdió momentáneamente las fuerzas y fue aprovechado por Irkyne que lo tomó de la cabeza y dio un salto para después estrellar su nuca contra el suelo, luego pateó a Sytzer  y lo arrojó lejos de ahí pero antes de que cayera le lanzó una esfera de energía que causó una gran explosión.   Cuando el humo se disipó Sytzer estaba lleno de sangre y bastante lastimado, era obvio que si toda la guardia real no pudo con Irkyne entonces Sytzer no tenía la menor oportunidad.

-“¡Acabaré contigo!”- le dijo Irkyne que poco a poco se iba acercando hacia Sytzer que intentó sanar sus heridas pero no tenía mucho tiempo ya que Irkyne seguramente lo mataría, pero lo que más le dolía a Sytzer es que ya no podría proteger a la princesa de Irkyne.   Sytzer intentó darse prisa pero sabía que todo era en vano y cuando este junto sus manos y comenzó a salir energía de ellos pensó que era su fin pero un disparo de energía golpeó a Irkyne en la espalda derribándolo.

-“Todavía quedo yo”- le dijo Deimonth que descendía hacia el lugar de la batalla.

-“No puede ser”- dijo Irkyne al ver a Deimonth, vencer a los guardias de la princesa era una cosa, pero vencer a los guerreros de primera clase era otra muy distinta.

-“No puedo permitir que me ganes, mi familia y mi gente cuenta conmigo”- dijo Irkyne que se puso de pie para encarar a Deimonth, los dos guerreros se pusieron en guardia pero se notaba que Irkyne respiraba agitadamente, cada vez más y más.

-“¡Deténganse!”- se escuchó una voz joven, la voz de un niño.

-“¡Thomka!”- dijo Sytzer al ver al joven.

-“¡Arkyne, hijo mío que haces aquí!”- dijo Irkyne, Sytzer se sorprendió.

-“¿Arkyne?”- preguntó Sytzer, el niño volteó a verlo.

-“Si te hubieras sabido que mi padre se llama Irkyne no me hubieras ayudado”- le dijo el niño que había ocultado su identidad, Sytzer trató de negarlo pero en el fondo aceptó que no hubiera ayudado al que planeó todo el ataque.

-“¡Arkyne vete de aquí!”- le ordenó su padre, el niño no obedeció.

-“Por favor no le hagan daño a mi papá”- les dijo el niño a Deimonth y a Sytzer, que no sabían que decir.

-“Arkyne...¡aarrgh!”- trato de decir Irkyne pero se llevó las manos al pecho, le volvía a doler horriblemente.

-“¡Papá!”- gritó Arkyne preocupado y corrió al lado de su padre, Irkyne vio a su hijo, las lágrimas en sus ojos y después miró alrededor y vio destrucción y muerte, los cuerpos de sus camaradas sobre el campo de batalla esperando ser comida de las aves de rapiña, no habría un gran funeral para ellos que dieron su vida, no había ninguna recompensa.

-“Todo esto...fue en vano...¡por esa maldita perra!”- gritó Irkyne ante la frustración de haber derramado tanta sangre y no haber cambiado nada y lanzó un gran disparo de energía hacia la princesa que estaba arrodillada en el fango pensando en que su vida no había tenido ningún sentido, el tiempo pareció detenerse, Deimonth y Sytzer no esperaban esto y no pudieron reaccionar a tiempo pero aún así lanzaron dos esferas de energía intentando desviar la de Irkyne pero aunque pasaron cerca no lograron darle, la princesa vio de reojo como el mortal ataque se acercaba peligrosamente a ella pero no hizo ningún movimiento, ningún gesto y en el silencio de la noche que solamente se rompía por la tormenta y sus truenos se escuchó una violenta explosión.

-“¡¡NOOOOOO!!”- fue el grito desesperado de Sytzer que se apagó frente al rugido de la potente explosión, sin poder hacer nada más.

 

 

-“Sytzer y yo fallamos en proteger a la princesa...”- dijo Deimonth a todos, que no se atrevieron a decir palabra alguna.

-“Pero Sytzer es el que más culpable se siente por eso ya que su obligación era protegerla, por eso se siente tan mal”- les dijo Deimonth.

-“Y yo que me burle de él como protector de la princesa”- se dijo Pan a sí misma recordando la frase que le había dicho a Sytzer: “con guardias como tú no me extrañaría que algo malo le haya pasado a la princesa”.

-“Fui muy cruel con él”- se dijo ella reprendiéndose por lo que había dicho.   Mientras Vegeta se dirigió a la puerta de la habitación.

-“¿A dónde vas Vegeta?”- le preguntó Bulma a su esposo.

-“Necesito aclarar mi mente”- respondió él y siguió su camino.

-“Bulma, ¿qué le pasa a Vegeta?”- le preguntó Gohan.

-“No lo sé, desde hace tiempo está actuando muy raro”- le respondió ella, Deimonth miraba a Vegeta como si tratara de entender que le pasaba y tal vez lo sabía.

-“Es mejor que lo dejen sólo”- les dijo Deimonth, él tenía una pequeña pista de lo que pensaba Vegeta pero no estaba seguro.

-“Les seguiré contando...”- les dijo Deimonth a todos y volvieron a poner atención en él.

 

   Mientras tanto Vegeta llegó a la orilla del templo sagrado de Kamisama, ahí se detuvo y cerró los ojos hasta que localizó el ki de Seidell, abrió los ojos y se dijo a sí mismo.

-“Soy el príncipe saiyan así que no debo dudar, pero, ¿podré hacerlo?”- .

 

 

 

FIN DEL CAPÍTULO NUEVE.

 

 

  ¡Qué tal!, este capítulo al principio me estaba dejando muy satisfecho pero ahora me siento extraño respecto a él, no sé, creo que pude mejorarlo un poco pero por otro lado siento que así está bien.   Creo que eso pone en evidencia que aún me falta mucho que aprender sobre escribir historias.   Muchas gracias a Ryoga Hibiki y a Bárbara Checha porque son los que me asesoran en esto y a todos los que me envían sus comentarios.   Si tienen alguna sugerencia, queja u opinión de este fanfic háganlo a:

 

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