Todos los
personajes son propiedad de Akira Toriyama y Toei
Animation.
Autor del
fanfic: José Barrios
Escamilla
Algunas
decisiones son equivocadas y
Lamentablemente
tenemos que vivir con ellas siempre.
CAPÍTULO
OCHO: PRUEBAS
DIFICILES
Deimonth se encontraba contándole
a los guerreros la razón por la cual Seidell los perseguía y qué tenía que ver
el rubí de Yengar con ello, o por lo menos eso trataba de
hacer:
-“¡¿Qué te
pasa?!, ¡sigue contando la historia que no tengo tu tiempo!”- le reclamaba
Vegeta a Deimonth.
-“¡Eso trato
de hacer pero sólo me están interrumpiendo!”- le respondió
este.
-“Será mejor
que se tranquilicen, si siguen discutiendo sólo perderemos el tiempo y Seidell
va a encontrar el rubí de Yengar sin que nadie pueda evitarlo”- les dijo Piccolo
tratando de poner orden.
-“Pero aún
así no podremos enfrentarnos a él hasta que volvamos a hacer la fusión”- le dijo
Trunks.
-“Pero de
todas formas es mejor calmarlos, lo último que necesitamos es que comience una
pelea entre nosotros”- les dijo Dende temiendo que una pelea destruya el templo
sagrado como en otras ocasiones.
-“Es cierto,
ya cálmate Vegeta que sólo estás poniendo las cosas más difíciles”- le dijo
Bulma, el saiyan se tranquilizó.
-“Creo que
ahora puedes continuar”- le dijo Pan mientras suspiraba que por fin haya
terminado la discusión.
-“Tienen
razón, continuaré...”- les dijo Deimonth.
La alerta general se dio en todo
el planeta, todas las personas corrían en busca de un refugio y aunque trataban
de controlarlos para que no cayeran presa del pánico no pudieron lograrlo y todo
se convirtió en un caos total, mientras tanto en el palacio principal del
planeta se planeaba una estrategia para controlar a los
renegados.
-“Muy bien señores,
¿tienen alguna sugerencia?”- le preguntó un soldado de edad avanzada y que
ostentaba el rango de comandante general del equipo de guerreros de primera
clase conformado por 7 personas.
-“Será muy difícil
detenerlos, aunque no todos son tan fuertes para vencernos son demasiados, creo
que no podremos detenerlos sin devastar el planeta completo”- le dijo un
guerrero al comandante.
-“Eso es algo de lo
que debemos tener como prioridad, que ningún loco comience a disparar al suelo o
puede volar todo el planeta”- les dijo otro de los
guerreros.
-“Y aunque no
utilizara todo su poder, si llegan a darle a algún depósito de megrem habrá una
explosión que acabará con todo en el área”- le dijo otro
soldado.
-“Todo esto es muy
peligroso, aunque ganemos la batalla puede que todo el planeta desaparezca en un
instante”- les dijo el comandante, todos se quedaron
pensativos.
-“Por cierto,
¿dónde está el señor Valder?”- le preguntó Deimonth a sus
compañeros.
-“No lo sé, lo
hemos estado buscando pero no logramos contactarlo”- le contestó uno de
ellos.
-“Si él estuviera
aquí sin duda sabría que hacer”- dijo Deimonth en voz
alta.
-“Tienes razón,
pero él no está aquí ahora así que debemos resolver esto por nosotros mismos”-
le dijo el comandante a Deimonth.
-“Pero debemos
localizarlo, con él la victoria será nuestra sin problemas”- les dijo
Deimonth.
-“Mandamos a un
equipo a que lo localice pero no hemos tenido éxito”- le contestó el
comandante.
-“Todos compartimos
tu opinión Deimonth, si él estuviera aquí sin duda la victoria sería nuestra
pero si no lo encontramos deberemos pelear sin él”- le dijo un soldado de
primera clase de mucha más edad que Deimonth, era el miembro más antiguo el
equipo y colocó su mano sobre el hombro de Deimonth en forma
paternal.
-“Vamos Deimonth no
te desanimes, estoy seguro que todo saldrá bien”- le repetía el soldado a
Deimonth.
-“Tienes razón, si
él estuviera aquí hubiera querido que nos concentráramos en el asunto en lugar
de distraernos con otras cosas”- le dijo Deimonth, después todos miraron con
decisión al comandante.
-“Muy bien, lo que
sabemos es que son la mitad de nuestro ejército los que nos traicionaron y se
marcharon reuniéndose en el punto 412 del planeta donde todos formaron una
fuerza de avance apoyados por los cadetes que no aprobaron las pruebas de la
academia, al parecer algunos jueces están con ellos ya que les quitaron las
marcas que limitaban sus habilidades, toda la fuerza completa es el doble de los
soldados que permanecimos fieles al gobierno, después comenzaron un gran avance
sobre la capital del planeta y los hemos mantenido ocupados con pequeños
batallones de soldados que nos darán tiempo en lo que preparamos la defensa para
contenerlos”- les dijo el comandante.
-“Pero si nos
traicionaron ¿por qué no nos atacaron desde adentro de los cuarteles?, hubiera
sido un ataque sorpresivo y difícil de contener”- le dijo un miembro del equipo
de primera clase.
-“No lo sabemos,
tal pareciera que lo que buscan es un enfrentamiento directo con nosotros”- les
dijo el comandante.
-“Pero no tiene
sentido, si nos hubieran atacado por sorpresa nos hubieran vencido, ¿qué es lo
que pretenden con un enfrentamiento?”- les dijo otro miembro del
equipo.
-“Tal vez quieran
distraernos para poder lograr otro objetivo”- le dijo otro miembro del
equipo.
-“Pero si nos
hubieran atacado por sorpresa nos hubieran acabado y no habría necesidad de
preocuparse en distraernos”- les dijo Deimonth, todos se quedaron
pensativos.
-“Están jugando con
nosotros”- les dijo el comandante seriamente, todos estaban confusos por los
movimientos del enemigo.
-“¡Muy bien, cada
uno diríjase a sus puestos de combate!”- les dijo el comandante, todos hicieron
un saludo marcial y se retiraron, pero cuando Deimonth estaba a punto de salir
el comandante lo llamó.
-“Deimonth, tengo
un trabajo especial para ti”- le dijo el comandante.
-“¿De qué se trata
señor?”- le dijo Deimonth.
-“Tu sabes que el
enemigo nos supera en número por que cuenta con antiguos cadetes que estuvieron
en la academia, y para equilibrar las cosas pedí que los cadetes que se
encuentran estudiando en la academia nos apoyaran aunque no tienen experiencia”-
le dijo el general.
-“Pues es una buena
idea, ¿pero qué tiene que ver conmigo?”- le preguntó
Deimonth.
-“Pues como tu
hermana es una destacada instructora que cuanta con mucho apoyo de los alumnos
pero es algo desobediente y por eso te pido que seas tú quien los lidere en la
batalla, así ella seguirá tus instrucciones y mantendremos mejor el orden”-le
dijo el general y era cierto, si Faristh a de escuchar a alguien era a su
hermano, aunque no estaba seguro que obedeciera del todo.
-“No se preocupe,
es un poco cabeza dura pero estoy seguro de que podré controlarla”- le dijo
Deimonth no muy convencido pero no lo expresó ya que el no estaba para
protestar, sino para seguir órdenes.
-“El señor Valder
no discutiría las órdenes, además el saldría de esto fácilmente”- se decía
Deimonth a sí mismo, después salió volando hacia la
academia.
Después todos tomaron sus puestos
y se aprovecharon el tiempo que les daban algunas tropas para hacer un gran
contraataque, Deimonth llegó a la academia donde todos los jóvenes cadetes
estaban preparados para la batalla, unos tenían miedo, otros estaban emocionados
por el reto y otros trataban de aparentar frialdad, pero sin duda todos estaban
muy nerviosos y era normal ya que era su primer batalla verdadera, ahora no
había nadie que detuviera el combate para descansar, ahora ya no había forma de
volver a intentar algo que falló, ahora era ganar y seguir vivos o perder y
morir sin remedio. Deimonth
fue con Faristh que lideraba un batallón numeroso de cadetes e intentaba
tranquilizarlos a todos antes del combate.
-“¿Qué haces por
aquí Deimonth?”- le preguntó ella fríamente contrario a su costumbre, se notaba
que estaba muy concentrada en la batalla, aunque era muy bonita su cara
reflejaba una expresión guerrera, se notaba que había nacido para
pelear.
-“Me enviaron a
liderar el ataque”- le respondió el.
-“¿Por qué hicieron
eso?”- le preguntó Faristh en su mismo tono de frialdad.
-“Para poder
verificar que no vas a hacer alguna tontería”- le dijo él con el mismo tono de
Faristh, ella en su expresión dura mostró una pequeña sonrisa, pero después
volvió a mostrar esa cara sin sentimientos.
-“Muy bien, yo y mi
unidad estamos a sus órdenes señor”-le dijo ella, Deimonth estaba sorprendido de
que no protestara. Deimonth
llamó a todos los jefes de cada unidad y les mostró la
estrategia.
-“Escuchen
atentamente, la fuerza principal del enemigo viene hacia acá así que si
intentamos un combate frente a frente seguramente ganaremos, pero le costará la
vida a muchos de nuestros soldados”- les dijo Deimonth.
-“¿Pero entonces
qué podemos hacer?”- le preguntó un jefe de unidad.
-“Mi estrategia es
atacarlos con nuestro batallón más fuerte de forma rápida y que se retiren de
inmediato, eso servirá para frenar un poco el avance enemigo y debilitarlos,
después volverán a atacar y a retirarse, lo harán así hasta mi señal, después se
retirarán y cuando el enemigo se prepare para otro ataque frontal el resto de
las unidades los atacará por los costados, esto confundirá al enemigo y cuando
intenten sobreponerse la primera unidad volverá para apoyar a las demás y como
estarán confundidos y debilitados los acabaremos fácilmente sin tantas bajas”-
les dijo Deimonth, todos los jefes lo miraron.
-“¡¡¿Pero estás
loco?!!, ¡¿qué clase de estrategia es esa?!, ¡es una locura!”- le dijo un
capitán.
-Sé que le parece
extraño, pero el enemigo pensará lo mismo y no podrán contraatacarnos por eso”-
les dijo Deimonth.
-“Escuche señor
Deimonth, usted tiene un rango mucho más elevado que el mío pero le dijo que no
pienso guiar a mis hombres a una matanza como esa, aunque me castiguen le
advierto que no obedeceré sus órdenes”- le dijo otro capitán, todos parecían
apoyarlo, Deimonth no sabía que hacer.
-“(¿Qué haría el
señor Valder?, ¿qué haría él?, seguramente encontraría la forma de convencerlos
¿pero cómo?)”- se preguntaba Deimonth.
-“Si ustedes no
quieren hacerlo yo lo haré”- les dijo Faristh sorprendiendo a
todos.
-“¿Pero Faristh?”-
le dijo Deimonth sorprendido.
-“Yo guiaré ese
loco ataque, aunque mi hermano este un poco loco se que es lo mejor que podemos
hacer y si nadie se ofrece para hacerlo yo misma lo haré”- les dijo Faristh con
decisión, todos se asombraron más.
-“Eso dice usted
¿pero está segura que sus soldados la seguirán?”- le preguntó un instructor de
la academia que confiaba que todos se opusieran a ese plan tan poco
usual.
-“No lo sé, ¿por
qué no les preguntamos?”- le dijo Faristh respondiendo al reto, después camino
hacia donde estaba su batallón y habló en voz alta.
-“Cadetes, ya
escucharon el plan del señor Deimonth pero muchos creen que no quieren seguirme,
así que el que no quiera hacerlo se puede ir, aquí no se obliga a nadie a hacer
algo que no quiera”- les dijo ella confiando en sus tropas, todos los cadetes se
miraron y luego uno de ellos tomó aire y habló.
-“Creo que hablo
por todos y digo que lucharemos junto a usted”- le dijo él, después el resto de
los cadetes comenzaron a gritar que lucharían. Faristh miró al instructor con algo de
burla.
-“Muy bien, se a
decidido que seguiremos las órdenes de mi hermano así que si no ayudan no
estorben”- les dijo Faristh al resto de los soldados, después se dirigió hacia
su hermano.
-“Muchas gracias
Faristh”- le dijo Deimonth.
-“Ya sabes que
tienes una gran hermana que siempre arregla las tonterías que haces, tienes
mucha suerte al tenerme contigo”- le dijo ella jugando.
-“Claro que sí”- le
dijo Deimonth seriamente, Faristh esperaba que siguiera al juego pero el lo
había dicho de corazón, en verdad daba gracias de tener a Faristh con él, pero
después la tomó por el brazo y la apartó para hablar en privado, cuando
estuvieron solos el bajo la mirada.
-“Escucha Faristh,
no creo que debas ser tú quien comande este ataque”- le dijo
Deimonth.
-“¿Pero por qué?”-
le preguntó Faristh.
-“Es que si te pasa
algo, nunca podría perdonarme”- le dijo Deimonth.
-“Escucha hermano,
yo estoy muy tranquila por la promesa que me hiciste”- le dijo
ella.
-“Sé que lo prometí
y lo cumpliré, pero no puedo evitar el temer por ti”- le dijo
Deimonth.
-“Cuando yo era una
niña y tu me entrenabas porque yo quería ingresar a la academia como tú lo
habías hecho, y recuerdo que en una ocasión yo estaba llorando porque tenía
miedo de pelear y tu te me acercaste y me dijiste que no tuviera miedo porque tú nunca permitiría que algo me
pasara y desde ese momento siempre he estado muy tranquila en los combates, por
eso no temo ahora porque sé que siempre estarás conmigo”- le dijo Faristh,
después abrazó a Deimonth.
-“Hermano, yo sé
que muchas veces nos peleamos pero quiero decirte que te admiro muchísimo y que
me alegro que seas mi hermano”- le dijo ella, Deimonth la abrazó también y
estuvieron así unos momentos, después ella se separó.
-“Muy bien, ¡es
hora de la pelea!”- le dijo ella llena de energía, Deimonth sólo asintió.
-“Se ve que
tu hermana te quiere mucho”- le dijo Bulma a Deimonth.
-“Es cierto,
debes sentirte muy afortunado”- le dijo Videl, Deimonth no
respondía.
-“¿Pero que
pasa?”- le preguntó Pan, Deimonth evitó mirarla a los
ojos.
-“Por favor,
déjenme continuar…”- les dijo él en un tono frío, sin duda algo estaba mal. Ellas guardaron silencio para que
Deimonth pudiera continuar.
-“¿En qué
piensas?”- le preguntó Faristh a Deimonth que estaba
serio.
-“Me preguntaba
donde estará el señor Valder”- le dijo él.
-“¿No está con
ustedes?”- le preguntó ella.
-“No, lo he estado
buscando mucho tiempo pero no logro encontrarlo”- le dijo
Deimonth.
-“Eso es muy
extraño, sobretodo porque todo el tiempo estabas con él”- le dijo
ella.
-“¿A qué te
refieres?”- le dijo el.
-“¡Vamos hermano!,
para nadie es un misterio que Valder es tu ídolo, tu eres su máximo admirador en
todo este planeta, querías ser como él desde que tienes uso de razón, por eso
usas esa descomunal espada ya que es la misma que él utiliza, además tu
escogiste llevar el mismo tipo de uniforme de pelea que él. No lo niegues hermano, la razón
por la que ponías tanto esfuerzo en los entrenamientos es por llegar a ser como
él”- le dijo Faristh, pero para su sorpresa Deimonth no se molesto con
ello.
-“No lo niego,
Valder es el más grande guerrero en la historia de nuestra raza, siempre a
triunfado en todas las batallas y siempre soluciona las situaciones por más
difíciles que parezcan. Por
esa razón siempre he tratado de imitarlo y es por la profunda admiración que
tengo de él.”- le dijo Deimonth.
-“Pero el no esta
aquí en este momento, además el enemigo se acerca y es mejor prepararnos”- le
dijo Faristh, después todos tomaron sus puestos, Deimonth se acercó a
Faristh.
-“¡¿Por qué no
estás en tu puesto?!”- le preguntó ella.
-“Decidí que será
mejor que te acompañe, te lo prometí además ya dejé a alguien encargado de
coordinar el ataque”-le dijo Deimonth.
-“Está bien
hermano, me conforta saber que estás conmigo”-le dijo ella, pero en eso se le
acercó un joven soldado.
-“¿Qué pasa?”- le
preguntó Deimonth.
-“Pues el capitán
que usted ordeno que se quedara aquí para coordinar el ataque ya no quiere
hacerlo”- le dijo el soldado.
-“¡¿Qué?!, ¡¿por
qué?!”- le preguntó Deimonth enfadado, el soldado se
asustó.
-“Pa…parece que
recibieron órdenes…de que no…siguieran esta estrategia en el ataque”-le dijo el
soldado con temor. Deimonth
fue rápidamente hacia donde estaban todos los capitanes.
-“¡¡¿Qué rayos está
pasando aquí?!!, ¡¡¿por qué no se realizará el ataque?!!”- les preguntó
Deimonth.
-“Pues porque
informamos a sus superiores de esta ridícula estrategia y nos han ordenado que
nosotros comandemos este ataque”- le dijeron los capitanes, habían hecho todo
esto para arruinar el plan de Deimonth que solamente apretaba los
puños.
-“Son unos
malditos…”- les dijo Deimonth, ellos lo tomaron sin cuidado ya que se habían
salido con la suya.
-“Quizá, pero nos
debe entregar el mando y regresar para esperar órdenes”- le dijo otro capitán,
Deimonth no sabía que hacer.
-“(¿Qué haría el
señor Valder en esta situación?, ¿qué haría?)”- se preguntaba
Deimonth.
-“Eso no importa
hermano, nosotros vamos a atacarlos”- le dijo Faristh apoyándolo todos los
cadetes comenzaron a decir lo mismo, Deimonth se tranquilizó un
poco.
-“Muchas gracias,
entonces continuaremos con lo planeado”- les dijo Deimonth a
todos.
-“¡¡Pero no puedes
hacer eso!!, ¡¡va contra las ordenes!!”- le dijeron varios capitanes, Deimonth
saco su gran espada.
-“¡¡Si quieren
detenerme pueden intentarlo!!”- les gritó Deimonth, todos
retrocedieron.
-“Pero…”- dijo un
capitán.
-“¡¡Lárguense de
aquí o acabaré con ustedes!!”- les gritó Deimonth bastante furioso, todos los
capitanes comenzaron a irse por miedo a Deimonth.
-“Sus superiores se
enterarán de esto”- le dijo uno de los capitanes mientras se iban
volando.
-“Malditas
víboras”- dijo Deimonth en voz baja.
-“Qué bueno que se
fueron esos cobardes, ahora hay que continuar con el ataque”- le dijo Faristh
enfadada por lo sucedido.
-“Si, pero lo que
más me enfada es que no puedo acompañarte hermana, porque tengo que quedarme a
coordinar el ataque”- le dijo Deimonth.
-“No te preocupes,
se que nada va a salir mal, además confió que si algo pasa tu irás a ayudarnos y
resolverás todo”- le dijo ella para darle ánimos.
-“Muchas gracias
por entenderme hermana”- le dijo Deimonth, después todos prepararon el
ataque.
Mientras tanto Sytzer se
encontraba de camino al castillo, se había retrasado un poco por tratar de
evitar las zonas de batalla, el quería llegar al castillo lo más rápido posible
así que verse envuelto en una pelea solamente lo
retrasaría.
-“¿Por qué todos
están peleando?”- se preguntaba Sytzer, pero en eso un soldado con una lanza lo
atacó en el aire.
-“¡Oye espera un
momento!, ¡somos del mismo lado!”-le dijo Sytzer pero el soldado no respondió y
volvió a atacar ya que para él Sytzer era otro de los traidores. Sytzer apenas podía esquivar los
mortales ataques de este he intentó contraatacar con su espada, pero el soldado
era muy fuerte, y todos los espadazos que Sytzer lanzaba eran detenidos por la
lanza del soldado que de un rápido movimiento desarmó a
Sytzer.
-“Definitivamente
pelear no es lo mío”- se dijo Sytzer mientras el soldado intentó atravesarle el
pecho con su lanza pero Sytzer logró hacerse a un lado por muy poco y
aprovechando la baja defensa del soldado le disparó energía en pleno rostro, el
soldado retrocedió por el poderoso ataque y cuando logró reponerse Sytzer ya
había puesto sus manos en el estómago del soldado y le lanzó un poderoso disparo
que lo atravesó.
-“Lo que me
faltaba, ahora mato a las personas que defienden su planeta”- se dijo Sytzer con
tristeza, pero después se repuso y fue volando antes de que más soldados lo
atacaran.
Mientras tanto el ataque a la
academia estaba a punto de comenzar y el batallón que los interceptaría liderado
por Faristh estaba en posición.
-“Muy bien hermano,
vamos a ver si tu loco plan funciona”- se dijo Faristh a sí misma mientras
estaba al frente de unos cadetes que estaban cada vez más nerviosos, cuando
sintieron al enemigo lo suficientemente cerca Faristh dio la orden y todos
atacaron velozmente, los rebeldes ya sabían de su presencia y rápidamente se
tomaron posiciones de batalla, la flota de los rebeldes era muy numerosa en
comparación con la de Faristh, pero Deimonth había planeado todo hasta el último
detalle. Faristh tenía en sus
manos un par de dagas que había utilizado desde que Deimonth la entrenaba cuando
era una niña y comenzó a atacar a sus rivales con ellas, mientras era apoyada
por el resto de los cadetes, varios rebeldes atacaron con espadas y lanzas pero
ella lograba esquivar todos sus ataques y perforaba a los enemigos con sus
dagas, un soldado intentó darle con su espada en el costado pero ella retrocedió
rápidamente y luego se lanzó sobre su atacante y con una de sus dagas le cortó
el cuello, después cuando llegaron más soldados para apoyar el avance Faristh
dio la orden de retirada, ella y todo su batallón escaparon
velozmente.
-“Pretenden huir
pero no hay que permitírselos”- dijo un soldado enemigo, toda la fuerza de los
rebeldes trató de seguirlos pero justo cuando estaban por alcanzarlos Faristh
dio la orden de ataque y todos los cadetes dieron vuelta y comenzaron a atacar a
los sorprendidos rebeldes que por estar confundidos recibieron numerosas bajas,
Faristh se abría paso entre los rebeldes usando sus dagas y causándoles muchos
heridos, era obvio que Deimonth la había entrenado muy bien, sobretodo cuando
tres enemigos la atacaron con al mismo tiempo con sus lanzas, ellos estaban
confiados en que la mayor longitud de sus armas haría que la eliminaran sin
problemas pero ella sujetó una lanza con sus manos y con una gran fuerza que
aparenta no tener lanzó a un soldado contra sus compañeros, cuando trataron de
reponerse ella le clavó una daga a uno en el pecho haciendo que muriera
instantáneamente mientras que a otro se la clavaba en la cabeza (es una batalla
así que tiene que ser cruel) y al otro soldado lo pateaba varias veces en el
cuerpo y le disparó una gran cantidad de energía haciendo que se hiciera polvo,
después volvió a dar la orden de retirada y volvieron a escapar y cuando los
rebeldes comenzaron a seguirlos Faristh y los otros regresaron a la pelea, la
estrategia estaba dando resultado, los cadetes de la academia casi no tenían
bajas mientras que los rebeldes estaban confundios y debilitados, por cada
cadete que caía había 3 rebeldes que perdían la vida.
-“Sigan así, vamos
resistan un poco más”- decía Deimonth que observaba la batalla a lo lejos. Todos estaban sorprendidos de que
la estrategia funcionara.
-“¡Prepárense
todos!, ¡si no atacamos en el momento exacto todo se habrá perdido!”- les dijo
Deimonth al resto de los cadetes, él sabía que tenía que esperar a que el
enemigo estuviese lo suficientemente debilitado, confundido y desmoralizado para
atacar.
-“(¡Esta
funcionando!, ¡el loco plan de mi hermano está funcionado!)”- dijo
Faristh.
Mientras todo esto ocurría Sytzer
había llegado por fin a las afueras del castillo, parecía que se acababa de
librar una batalla ya que había ruinas y cuerpos por todos lados, Sytzer se
lamentó no poder hacer nada por ellos y trató de entrar al castillo pero cuando
lo hizo observó a un niño de unos diez años que estaba escondido detrás de los
restos de lo que había sido un muro, Sytzer fue hacia él.
-“¿Oye niño, estás
bien?”- le preguntó Sytzer al pequeño.
-“Si señor...”- le
dijo el niño con miedo, Sytzer lo miró de nuevo para comprobar que no estaba
herido.
-“¡¿Qué es lo que
estás haciendo aquí?!”- le reclamó Sytzer, el niño comenzó a temblar del miedo,
también trataba de esforzarse por contener el llanto.
-“Yo sólo quería
ver como peleaba mi papá”- le dijo el niño, que comenzó a
llorar.
-“Deja de llorar,
dime, ¿tu papá es un guerrero?”- le preguntó Sytzer.
-“Si, mi papá es un
gran guerrero y quería ver como peleaba”- le dijo el niño con
lágrimas.
-“(Seguramente su
padre es uno de los soldados que estaba muerto afuera, pobre niño)”- pensó
Sytzer.
-“Escúchame niño,
este no es lugar para ti así que mejor aléjate y huye en dirección opuesta de
donde escuchas las explosiones ¿entendiste?”- le dijo Sytzer tratando de hacer
que se alejara de los lugares de combate, el niño asintió con la
cabeza.
-“Muy bien, ahora
vete”- le dijo Sytzer, el niño salió corriendo fuera del castillo y corrió en
lado contrario de los campos de batalla. Sytzer lo miraba y aunque le
hubiera gustado asegurarse que estaría a salvo tenía trabajo que hacer y no
podía perder tiempo así que siguió avanzando con cautela, de pronto entre las
ruinas observó a otra figura, esta era familiar.
-“¡Vikkers, resiste
amigo!”- le dijo Sytzer mientras lo sacaba de entre los escombros, pero Vikkers
estaba muy mal herido, Sytzer colocó sus manos sobre Vikkers y comenzó a sanarlo
aunque sabía que estaba muy mal.
-“Sytzer, ¿eres
tú?”- preguntó Vikkers abriendo los ojos, Sytzer vio que tenía quemaduras en
ellos, Vikkers estaba ciego.
-“Estoy contigo
amigo no te preocupes, dime que fue lo que pasó”- le dijo Sytzer tratando de
ayudarlo pero el sabía que solamente lograría darle algunos segundos de
vida.
-“Que bueno que
estás bien Sytzer pero escúchame bien, nunca nos imaginamos que tuviera tanto
poder ya que no era un peleador, así que ten cuidado y aprovecha que ha peleado
mucho”- le dijo Vikkers muy débilmente.
-“¿De quién estás
hablando?”- le preguntó Sytzer.
-“Jeje, ahora no
podrán casarme, jejeje”- dijo Vikkers y después ya no pudo decir nada, había
muerto, Sytzer cerró sus ojos y lo dejó con cuidado en el suelo, una vez más no
pudo ayudar a alguien que estaba agonizando y eso fue otro golpe más para
Sytzer.
-“Ya se quien es,
¡debo salvar a la princesa!”- dijo Sytzer y comenzó a volar para encontrar a la
princesa, él sabía que si Irkyne era tan fuerte para vencer a toda la guardia
del castillo el no tendría ninguna oportunidad, así que debía encontrar a la
princesa y huir de ahí.
Mientras tanto una
batalla se libraba cerca de la academia y el batallón de Faristh estaba peleando
en forma sorprendente contra los rebeldes.
-“¡Sigan peleando,
no se den por vencidos!”- les gritaba Faristh a sus soldados mientras le lanzaba
una descarga de energía a un rebelde en pleno rostro.
-“¡¡Ya basta!!,
¡¡déjenlos en paz!!”- se escuchó una voz muy potente que hizo que
inexplicablemente todos dejaran de pelear.
-“¿Quién es?”- se
preguntaba Faristh.
-“¡Está aquí, sabía
que pronto vendría a ayudarnos!”- gritó de alegría Deimonth al sentir de quien
era esa presencia tan poderosa.
-“¡Es Valder!”- le
gritó Faristh sorprendida mientras observaba a un hombre maduro, alto, de
cabello negro pero con algunos cabellos grises por la edad, era muy alto y tenía
una espada igual a la de Deimonth, sus ojos eran negros y parecían que habían
visto todo en la vida.
-“¡Ríndanse ahora!,
¡no queremos pelear con ustedes!”- gritó Valder con voz imponente, los rebeldes
comenzaron a retroceder poco a poco.
-“¡La victoria es
nuestra!, ¡acabaremos con esos rebeldes sin problemas!”- gritaba Deimonth lleno
de alegría porque la persona que tanto admira y respeta estaba ahí para
ayudarlos.
-“¿No entienden que
los están usando?, no debemos pelear entre nosotros”- les dijo Valder mirando a
los rebeldes.
-“¡Excelente!,
¡ahora los acabaremos!”- dijo Faristh con gran confianza al igual que el resto
de sus hombres, después observó a los rebeldes que seguían retrocediendo poco a
poco.
-“¡Al ataque!”-
ordenó Faristh y todos comenzaron a avanzar velozmente sobre los
rebeldes.
-“¡¿Qué no
entienden que se rindan?!, ¡no queremos pelear con ustedes!”- les dijo Valder
volteando a ver a Faristh y a sus hombres.
-“¿Qué dijo?”- le
preguntó Faristh deteniéndose en un instante al igual que sus soldados, no
comprendía de que se trataba esto.
-“Las advertencias
que he hecho eran para ustedes”- les dijo Valder, Faristh no daba crédito a lo
que escuchaba.
-“¿Qué es lo que
esta pasando señor?”- le preguntó un cadete a Deimonth ya que no sabían lo que
estaba pasando, pero Deimonth no decía nada, sólo miraba la situación
completamente sorprendido.
-“¡¿Pero de qué
está hablando?!”- le preguntó Faristh.
-“Escúchenme, las
cosas no son lo que parecen así que no peleen con nosotros”- fue todo lo que
Valder dijo.
-“¡No entiendo nada
de lo que está diciendo pero le advierto que si está con los rebeldes es nuestro
enemigo!”- le dijo Faristh que no se dejaba impresionar por Valder, ella
confiaba mucho en sí misma y en su hermano.
-“¿Qué hacemos
señor?”- le preguntó el cadete a Deimonth pero no podía responder, estaba
completamente confundido por lo que estaba pasando.
-“Eres la hermana
de Deimonth ¿no es así muchacha?, es una lástima que Deimonth te haya dejado ser
tan confiada, se ve que no te entreno bien”- le dijo Valder, esto enfado a
Faristh.
-“¡Quizá no soy muy
respetuosa pero mi hermano me entrenó tan bien que puedo vencer a cualquiera!”-
le contestó ella, Deimonth trató de decir algo para detenerla pero ver así a su
ídolo lo paralizaba por completo.
-“¡Escúchame
atentamente, no debemos pelear entre nosotros pero si atacas voy a defender a
todos mis hombres, telo advierto!”- le dijo Valder, esto confundió más a
Deimonth.
-“(¿Sus hombres?,
¿pero como es posible...?)”- pensó Deimonth.
-“Así que usted
está detrás de todo esto, ¡entonces no tendremos consideración con usted!”- le
dijo Faristh, después avanzó rápidamente hacia Valder y le lanzó un golpe con
una de sus dagas pero Valder pareció desvanecerse antes del
impacto.
-“Yo no soy el
líder pero te puedo decir que él es una persona que hace todo esto por la
gente”- le dijo Valder, Faristh volteó hacia arriba tratando de localizar de
donde venía la voz pero un golpe muy rápido la mandó de cabeza hacia el suelo,
todos los cadetes se asombraron del poder de Valder.
-“No importa quién
sea, ¡no permitiremos que traté así a nuestra líder!”- le gritó un cadete que
estaba atemorizado pero no le importaba, todos los demás parecían
apoyarlo.
-“Escuchen, no
quiero hacerles daño”- les dijo Valder tratando de detenerlos pero ninguno quiso
escucharlo ya que estaban seguros que con su superioridad numérica lo podrían
vencer.
-“Es una lástima”-
dijo Valder mirando la valentía de los jóvenes, en su mano comenzó a formar una
pequeña esfera de energía y la lanzó velozmente hacia el grupo de jóvenes,
cuando estos se dieron cuenta la esfera ya estaba en medio de ellos y Valder
sacó su espada y tiró un golpe con ella al aire, a pesar de la distancia la
esfera se partió en dos y provocó una gran explosión entre los cadetes, la
explosión fue tan poderosa que logró derribar a Deimonth y a sus hombres aunque
se encontraban a una gran distancia, cuando la explosión pasó vieron con horror
el cuerpo de todo el batallón de Faristh, todos estaban muertos y hechos
pedazos, Faristh se salvó porque no estaba con ellos al momento de la explosión
pero debido a la gran fuerza de esta quedó en muy malas
condiciones.
-“Es horrible...”-
dijeron el resto de cadetes que estaban con Deimonth al sentir como la presencia
de compañeros desapareció en un instante, ver a sus amigos con los que convivían
diariamente masacrados en un momento fue muy duro para su
valentía.
-“¡Nos va a
matar!”- gritó otro lleno de pánico, todos parecían estar en el mismo estado de
pánico y en forma instintiva comenzaron a huir de ese lugar en medio de gritos
de terror. A pesar de ser muy
valientes no podían enfrentarse a esto.
-“No...no es
posible...que sea tan pod...poderoso”- dijo Faristh débilmente mirando a sus
subordinados hechos pedazos, luego comenzaron a correr lágrimas por sus mejillas
que estaban manchadas de tierra y sangre, estaba verdaderamente
aterrorizada.
-“¿Cómo puede ser
tan fuerte?, ¿ninguno de los guerreros de primera clase hubiera podido vencer a
esos cadetes con tanta facilidad, ¿cómo se volvió tan poderoso?”- dijo Deimonth
esperando a que alguien respondiera su pregunta, pero sabía que nadie lo
haría. Valder observó a
Faristh y descendió a un lado de ella, que estaba llorando del terror y del gran
dolor que sentía, Valder la miró a los ojos y observó que aquel fuego de
valentía que brotaba de su mirada había desaparecido por completo, el impacto
fue tan grande que sabía que ella nunca volvería a ser la misma. Deimonth sintió que la presencia
de Faristh era muy pequeña y esto hizo que saliera de su trance, debía hacer
algo y rápido.
-“(Debo
detenerlo)”- pensó Deimonth que sentía que ya podía controlar su cuerpo y
levantándose se dirigió hacia donde estaba Valder.
-“Por favor
hermano...ayúdame”- imploraba Faristh viendo con terror a
Valder.
-“Has perdido todo
lo que eras, creo que no tiene caso que sigas con vida ya que solamente te
causará sufrimiento”- le dijo Valder en voz baja, Faristh sintió que el demonio
estaba frente a ella y trató de levantarse y huir pero
-“Mi...mis
piernas...no se mueven”- dijo ella tratando de moverlas pero no lo lograba,
ahora estaba completamente a merced de Valder, que levantó su
espada.
-“Hermano, por
favor...ayúdame”- seguí implorando ella bañada en lágrimas mientras trataba de
arrastrarse para alejarse de Valder que no decía nada.
-“(¿Por qué hace
esto?, ¿por qué?)”- se preguntaba Deimonth y cuando llegó y vio a Valder con la
espada en alto y a Faristh llorando juntó sus manos y comenzó a generar energía
y la apuntó hacia Valder que sintió su presencia y miró a
Deimonth.
-“Hermano...”- dijo
Faristh mirando a Deimonth, en segundos ella dejó de llorar y sintió como si
ahora no importaba que pasaba, ya no le harían más daño y todo saldría bien, en
verdad confiaba en su hermano.
-“¡¿Por qué hace
esto?!”- le preguntó Deimonth a
Valder.
-“Te contestaré si
me respondes, ¿y tú por qué estás temblando?”- le preguntó Valder, Deimonth se
sorprendió y cuando observó su cuerpo se dio cuenta de que
temblaba.
-“¿Qué te pasa
Deimonth?, ¿no querías ser el guerrero más fuerte?”- le preguntó Valder,
Deimonth no respondía.
-“Para eso
necesitas sangre fría, así que dispara o mataré a tu hermana”- le dijo Valder,
pero Deimonth seguía sin poder decir nada.
-“Hermano”- susurró
Faristh, Deimonth la miró y después miró a Valder, pero no podía hacer nada
más.
-“¡Esta será tu
prueba, dispara contra mí o eliminaré a tu hermana!”- le gritó Valder en forma
enérgica, que hizo que a Deimonth se le helara la sangre.
-“¡Te daré tres
segundos para hacerlo!”- le gritó Valder, Deimonth no sabía que
hacer.
-“¡UNO!”- grito
Valder.
-“Hermano”- dijo
Faristh volviendo a sentir miedo, Deimonth la miró.
-“¡DOS!”- gritó de
nuevo Valder.
-“Hermano”- volvió
a decir Faristh ahora con algunas lágrimas, Deimonth miró a
Valder.
-“¡TRES!”- gritó
Valder y comenzó a bajar su espada velozmente sobre
Faristh.
-“¡HERMANO!”- gritó
Faristh con terror mientras cerraba los ojos, Deimonth lanzó un gritó de
furia.
Pasaron algunos segundos y
Faristh abrió los ojos poco a poco y observó la punta de la espada larga de
Valder a unos centímetros de su rostro, después miró a Valder que tenía una
expresión de furia y luego a Deimonth que tenía los ojos muy abiertos y trataba
de jalar aire por la boca en forma desesperada.
-“¡¿Por qué no
disparaste?!, ¡¿por qué no lo hiciste?!”- le gritaba Valder con exigiendo una
explicación mientras bajaba su espada, Deimonth sólo bajó la mirada sin poder
responder, Faristh tampoco podía decir nada.
-“Me decepcionas
Deimonth, siempre creí que tu serías aquel que haría las cosas mejor que yo”- le
dijo Valder, Deimonth bajó al suelo lentamente y cuando toco tierra cayó de
rodillas como si estuviera agotado.
-“Hermano”- dijo
Faristh también sorprendida.
-“Lo lamento
Deimonth, pero no pasaste mi prueba”- dijo Valder y rápidamente con su espada
atravesó el pecho de Faristh sorpresivamente, Deimonth no esperaba algo así y no
pudo hacer nada más que observar como atravesaban el corazón de su
hermana.
-“Her..man...”- fue
lo último que dijo Faristh para luego caer muerta, sus ojos mostraban sus
últimas lágrimas. Deimonth se
impactó al ver esto.
-“¿Por...qué?”-
preguntó Deimonth de una forma casi inconsciente, de una forma como si no
tuviera alma.
-“Yo siempre cumplo
lo que prometo”- le dijo Valder sacando su espada del cuerpo de Faristh, la
espada estaba manchada con la sangre de Faristh. Deimonth miró como la sangre de la
persona que más quería recorría la espada poco a poco, cerró los ojos pero aún
así logró escaparse el llanto de éstos, apretó los dientes y los puños y se
levantó lanzando un gritó de ira y de odio, casi un rugido
animal.
-“¡TE MATARÉ!”-
gritó Deimonth mirando a Valder con unos ojos que parecían inyectados de
sangre.
-“Vaya, hasta que
muestras algo de actitud”- le dijo Valder con una sonrisa, Deimonth desenfundó
su espada, una espada igual a la que le quitó la vida a su
hermana.
-“¡TE PARTIRÉ EN
DOS!”- le gritó Deimonth lanzándose contra de Valder que se puso en
guardia.
-“No puedo creer que se haya
atrevido a asesinar a tu hermana”- le dijo Videl a
Deimonth.
-“Tienes razón, ese tipo es
un lunático que no debería de haber nacido”- le dijo
Bulma.
-“Ese tipo no tenía por que
haber cometido tal barbaridad”- le dijo Pan, todas estaban tratando de
consolarlo de alguna manera.
-“Se equivocan”- les dijo
Deimonth, todas se quedaron extrañadas.
-“¿Por qué dices eso?”- le
preguntó Gohan.
-“Mi hermana murió por mi
culpa, porque no ataque a Valder cuando debía hacerlo”- les dijo Deimonth como
si se estuviera confesando.
-“Pero tu no fuiste quién la
asesinó”- le dijo Pan, Deimonth tensó su cuerpo, como si tratara de
controlarse.
-“Por favor déjenme
continuar”- les dijo él, todos guardaron silencio para seguir escuchando el
relato.
FIN DEL CAPÍTULO
OCHO
¡Por fin terminé este capítulo!,
les pido una disculpa por la tardanza pero la universidad absorbe mucho de mi
tiempo y por eso me retrasé tanto pero espero tener el capítulo nueve dentro de
poco. Por cierto muchas
gracias a Ryoga Hibiki y a Bárbara Checa por asesorarme en este fanfic, y
también agradezco especialmente a todos los que apoyan con sugerencias en este
fanfic (ya los mencionaré), y nos vemos en el siguiente
capítulo.