Todos los personajes son propiedad de Akira Toriyama y Toei Animation.

Autor del fanfic:   José Barrios Escamilla ( Cloud Strife )

 

 

 

IDEALES PERDIDOS

 

Despedirse de los padres siempre a sido difícil...

Más aún cuando sabes que nunca volverás

 

 

CAPÍTULO 6:   CUANDO LOS HIJOS SE VAN

 

 

   Deimonth se sentó en una silla y se preparó para contar su historia, todos los presentes pusieron atención:

-"Cuando encontramos el Rubí de Yengar fue hace un año, pero me remontaré un par de años más ya que desde mi punto de vista ahí comenzó todo"- les dijo Deimonth a todos.

-"Eso significa que empezarás a contar lo que pasó hace tres años"- le dijo Gohan.

-"Así es, hay cosas que parece que no tienen mucha importancia, pero créanme que todo repercutió en lo sucedido"- les dijo Deimonth a todos.

-"Te escuchamos"- le dijo Piccolo indicando que comenzara.

 

 

   El planeta Zedeel se encuentra en las afueras de esta galaxia, el planeta era una extraña combinación de lo antiguo y lo avanzado ya que había tanto castillos parecidos a los que existían en la Tierra como grandes naves espaciales mucho más avanzadas que las que hay aquí.    El planeta Zedeel era rico en un mineral llamado nizadron del cual una pequeña porción puede generar grandes cantidades de energía lo cual permitió un increíble avance de la ciencia en poco tiempo, lamentablemente el mineral era muy inestable y con frecuencia ocurrian accidentes que terminaban con ciudades enteras que se encontraban cercanas de las plantas de extracción de nizadron ocasionando la muerte de las personas que toda su vida habían sido preparadas para extraer nizadron.

 

-"¿Quieres decir que la gente estaba destinada a un oficio en particular?"- le preguntó Bulma.

-"Así es, dependiendo del trabajo que realizarán tus padres era lo que ibas a realizar y era muy difícil cambiar de profesión"- le contestó Deimonth.

-"Debe ser horrible no tener la libertad de elegir que es lo que quieres hacer"- comentó Bulma y los demás asintieron (excepto Vegeta que se veía un poco fastidiado).

-"Pero eso era por tradición de la gente y no por orden del gobierno, al contrario este promovía diferentes oficios en la gente"- les dijo Deimonth.

-"¿Y eso qué demonios tiene que ver con que ese maldito quiera matarlos?"- le preguntó Vegeta a Deimonth.

-"Eso tuvo mucho que ver"- le contestó Deimonth.

-"Ya deja de quejarte Vegeta"- le ordenó Bulma, Vegeta sólo la ignoró.

-"¿Quieren dejar que cuente su historia?"- les dijo Piccolo a todos que parecieron tranquilizarse.

-"Está bien, seguiré contando"- les dijo Deimonth.

 

 

   Como el mineral nizadron era muy peligroso el gobierno real optó por utilizar una energía llamada megren la cual se extraía en forma pura de yacimientos subterráneos, aunque era una fuente de poder nueva esta energía pura se podía controlar mejor y era casi tan poderosa como el nizadron, lo que benefició a mucha gente porque era más segura.   En Zedeel había tres personas muy importantes para la sociedad:   el rey Zedfield que estaba apoyado por la gente mayor el planeta y aunque no estaba en contra de la tradición de heredar las profesiones a los hijos tampoco lo apoyaba mucho;   la princesa Zeress que estaba apoyada por una parte de jóvenes emprendedores y cultos que usaban todos los recursos disponibles para que la gente cambiara su forma de pensar respecto a los trabajos y pudieran progresar más, y por último un hombre muy rico y poderoso llamado Irkyne, el cual era el encargado en jefe de la extracción de energía para el planeta y estaba apoyado por todas las personas que se ocupaban de esto, y créanme que eran bastantes.

 

   En ese planeta había un pequeño poblado llamado Abrentai el cual estaba formado por campesinos, éste era el pueblo natal de Sytzer en donde vivía con sus padres los cuales eran muy viejos y no tenía hermanos, un día la princesa visitó este pueblo con la intención de propagar su ideología de el libre empleo, y aunque la gente estaba muy emocionada de que alguien tan importante visitara el pueblo la verdad era que a pocos les interesaba cambiar el oficio para el que estaban destinados, incluso a Sytzer no le llamaba mucho la atención pero aún así tenía curiosidad de ver a la princesa ya que él nunca antes la había visto, pero las cosas no salieron como lo planeó:

 

-"Sytzer, ¿a dónde vas hijo?"- le preguntó una señora mayor que limpiaba una casa pequeña cabaña.

-"Voy a ver a la princesa Zeress, después de todo pocas veces pasan personas tan importantes por aquí, además le prometí a Ryane pasar por ella"- le contestó Sytzer que se veía más joven ya que en ese tiempo tenía 15 años, estaba vestido con ropa de trabajo para el campo.   A decir verdad Sytzer no parecía su hijo, parecía su nieto y es que sus padres nunca habían podido tener un hijo y cuando prácticamente habían perdido las esperanzas de ser padres dieron a luz a un varón al que nombraron Sytzer, fue un verdadero milagro.

-"Entonces date prisa hijo, ya que es de mala educación dejar a una mujer esperando en su casa"- le dijo su madre mientras sonreía pícaramente.

-"Vamos mamá, sabes que ella y yo sólo somos amigos, no tienes porque insinuar que somos algo más"- le dijo el joven que estaba sonrojado, aunque lo que el decía era verdad sabía que cuando a sus padres les da por hablar de amor con él lo hacen sentir un poco incómodo.

-"Esta bien hijo lo que tú digas, ahora ve o se enfadará contigo"- le dijo su madre como si no creyera eso, pero Sytzer trató de no darle demasiada importancia y cuando estaba a punto de salir un hombre de edad avanzada con una fuerte tos que sostenía un gran saco con semillas hizo que se detuviera.

-"Papá, ¿qué estás haciendo?"- le preguntó Sytzer mientras ayudaba al anciano con el saco.

-"Estoy llevando las semillas al granero para la cosecha, ya que en unos días comezanremos a sembrar"- le dijo el señor mientras volvía a toser fuertemente.

-"Pero papá, me hubieras dicho y yo lo habría hecho para que no te esforzaras tanto"- le dijo Sytzer mientras colocaba el saco en un rincón.

-"Lo sé, pero como tú estabas muy emocionado de ir con Ryane a ver a la princesa pues no quise que perdieras tu cita ya que ella se enfadaría contigo"- le dijo su padre mientras se sentaba en una silla.

-"No es ninguna cita, ella y yo sólo somos amigos y por eso no se enfadará si no paso por ella ya que voy a preparar todo para la cosecha"- le dijo Sytzer que estaba un poco enojado de que ya los nombraran novios.

-"Pero hijo, yo puedo hacerlo sólo"- le dijo su padre que se puso de pie y asumió una pose como si indicara que es muy fuerte, pero en eso volvió a toser y tuvo que volver a sentarse.

-"En un momento te prepararé un té con algunas medicinas para que se te calme la tos"- le dijo la madre de Sytzer a su esposo.

-"Pero no es necesario"-les dijo el señor tratando de convencerlos.

-"No papá, yo lo haré no será ningún problema para mí, mañana pasaré con Ryane y le daré una explicación, estoy seguro que no se enojará"- y Sytzer tomó el saco y se dirigió a la puerta.

-"Gracias, es un orgullo que seas mi hijo, eres lo mejor que nos a pasado"- le dijo su padre con una sonrisa de satisfacción.

-"Lo sé papá, no es necesario de digas cosas tan evidentes"- le dijo Sytzer jugando mientras tomaba una pose de orgullo y sonreía.

-"Sobre todo tu gran modestia y humildad"- le dijo su madre en tono burlesco, Sytzer sólo agachó la cabeza como si hubieran acabado con su ilusión, pero después tomó el saco y salió hacia el granero mientras sonreía, sus padres hacían lo mismo.

 

 

   Y así pasó el resto del día y no pudo ir con Ryane, pero al día siguiente se levantó muy tempreno para poder ir con ella y disculparse, quisá lo único extraño fue que en el pueblo había soldados lo que significaba que la princesa tal vez siguiera ahí, además del extraño comportamiento de éstos pero Sytzer no le dio mucha importancia y al llegar a la casa de Ryane llamó a la puerta y salió una señora madura a recibirlo, era la madre de Ryane:

-"Hola Sytzer, ¿cómo has estado?"- le preguntó la señora muy amablemente.

-"Muy bien gracias, disculpe ¿no se encuentra Ryane?"- le preguntó Sytzer.

-"Si se encuentra, y ya despertó, pero pasa y ahora mismo la llamo"- le dijo la señora.

-"Muchas gracias"- le dijo Sytzer mientras tomaba asiento en la pequeña sala de la casa, que era un poco más grande que la suya aunque tenía que serlo porque ahí vivían más personas.

-"Hija, Sytzer vino a buscarte"-le dijo la señora, después la voz de una joven se escuchó en el segundo piso.

-"Dile que en un momento bajo con él"- dijo la voz de la joven, Sytzer sólo se acomodó en el sillón de la casa, y como toda mujer que dice que baja en un momento, la joven bajó como media hora después:

-"¿Sytzer a qué has venido?"- le preguntó una joven alta de cabello rubio y ojos azules (lo cul no era muy común en el pueblo) que se notaba bastante enojada.

-"Vine a disculparme por no haber podido venir contigo ayer, espero que me perdones"- le dijo Sytzer que se notaba un poco extrañado del enfado de Ryane.

-"Por lo menos pudiste haberme avisado"- le dijo Ryane con la razón de su lado.

-"Lo sé, pero no pude hacerlo, discúlpame"- le contestó  Sytzer que aún no entendía el por qué del enojo de Ryane.

-"Estuve mucho tiempo esperándote, por suerte Duncan pasó por aquí y fui con él a ver a la princesa"- le dijo Ryane mientras miraba a Sytzer como si esperara una reacción en él, Duncan era un amigo de Sytzer y de Ryane y todo el pueblo sabía que estaba loco por ella.

-"En serio,  ¡qué bien!, yo tenía miedo de saber que estuviste todo el día esperándome pero que suerte que no fue así.   Por cierto, Duncan es una gran persona y como tu amigo te recomiendo que pienses más en él"- le dijo Sytzer con alivio al saber que ella si salió con alguien.

-"¡¡¿Qué?!!,   ¿cómo puedes decir eso?, ¿de verdad no te importa?"- le dijo ella sorprendida ya que no era la reacción que esperaba de él.

-"Claro que me importa, tu eres mi amiga y yo creo que él vale la pena para ti"- le dijo Sytzer tranquilamente.

-"¡No quiero tus consejos ni quiero verte más, eres un idiota!"- decía Ryane.

-"No creí que te enojara tanto el que no te haya avisado"- dijo Sytzer que no tenía idea de lo que sucedía.

-"¡Ese no es el punto!"- la dijo Ryane tratando de que Sytzer entendiera.

-"¿Entonces por qué te enojas así?"- le preguntó Sytzer cada vez más confundido.

-"Porque...¡eres un tonto!"- y Ryane subió corriendo al segundo piso hecha una furia, su madre y Sytzer sólo se extrañaron ante esa reacción.

-"¿Qué le pasa?, ¿por qué se comporta así?"- le preguntó Sytzer a la madre de Ryane.

-"Yo creo que es la edad, ya ves que todos los jóvenes a esta edad cambian de humor muy fácilmente, pero a ti te noto muy centrado Sytzer y es de admirarse"- le dijo la señora, Sytzer sólo sonrió.

-"Bueno, de todas formas no me gusta que se enfade conmigo, creo que es mejor que me vaya y pensaré en algo para contentarla"- dijo Sytzer.

 

 

-"Entonces él no se dio cuenta que ella trataba de darle celos"- le preguntó Pan a Deimonth, él sólo asintió con la cabeza.

-"¿Qué estaba ciego?"- preguntó Bra que no podía entender como Sytzer no se había dado cuenta.

-"Digamos que para algunas cosas su entendimiento es muy limitado"- le contestó Deimonth.

-"Yo diría que casi para todo"- les dijo Pan mientras pensaba que Sytzer era tonto de nacimiento.

-"Voy a continuar"- les dijo Deimonth tratando de seguir con su historia.

 

 

 

   Sytzer no sabía por qué Ryane se había enfadado tanto, así que pensó que lo mejor era salir de ahí para pensar las cosas:

-"Está bien, nos vemos"- le dijo la señora y Sytzer salió de la casa aún extrañado por el comportamiento de su amiga, y así que fue a dar una caminata a las afueras del pueblo para pensar mejor, y así siguió hasta llegar a campo abierto todavía pensando en el problema de su amiga pero hubo algo que le llamó la atención:

-"¿Qué podrá ser esto?"- y Sytzer se agachó para tomar algo muy extaño, era una especie de brazalete con una insignia de un águila extendiendo sus alas, el águila estaba coronada y en sus patas sostenía unas ramas de olivo,   Sytzer supo que el brazalete era de oro puro y estaba incrustado de joyas lo cual le sorprendió mucho ya que en esos lugares nadie tenía tanto dinero, después miró a los alrededores y nadie se encontraba cerca de ahí y él que creía que si el brazalete tuviera dueño se verían personas buscando, pero no había nadie, lo que significaba que ahora que lo había encontrado y al parecer a nadie le interesaba el brazalete ahora era de Sytzer.

-"¡Ya sé, lo venderé y  le daré el dinero a mis padres, así no tendrán que trabajar tanto y podrán vivir comodamente y con una parte le compraré algo a Ryane para que me perdone!, aunque no tenga idea de por qué deba perdonarme"- y Sytzer salió corriendo al pueblo y fue la única tienda del pueblo, la cual era un poco grande en comparación con las demás casas del lugar.   Sytzer entró corriendo buscando al dueño del lugar:

-"Señor, me gustaría venderle algo"- dijo Sytzer a un hombre maduro y con anteojos que estaba en la tienda.

-"Hola Sytzer, ¿cómo han estado tus padres?"- le preguntó el hombre alegrándose de la visita del joven, lo que indicaba que era algún conocido de sus padres.

-"De ahora en adelante estarán muy bien"- le dijo Sytzer que estaba un poco agitado después de correr tanto.

-"¿A qué te refieres?"- le preguntó el señor de la tienda muy intrigado.

-"Quiero venderle algo y es muy valioso"- y Sytzer sacó el brazalete y se lo mostró, el señor lo tomó y después lo miró con detenimiento, pero después su cara mostraba una franca desilusión.

-"¿Entonces tú lo tenías Sytzer?"- le preguntó el señor.

-"Así es, desde hace mucho tiempo"- mintió Sytzer, lo hizo porque si decía que lo había encontrado abandonado podrían pensar que había una razón muy extraña de que nadie lo hubiera buscado y tal vez le daría menos dinero.

-"No te creía capaz de algo así"- le dijo el señor mirando a Sytzer.

-"¿Qué quiere decir?"- le preguntó Sytzer que no entendía una palabra.

-"Acompañame por favor"- le dijo el señor, Sytzer lo siguió hasta la calle, caminaron un poco hasta encontrarse con tres soldados.

-"Disculpen señores, este joven traía el brazalete"- le dijo el señor a los soldados que examinaron el brazalete, después se miraron entre ellos y rápidamente rodearon a Sytzer.

-"¡¿Qué está padando?!"- preguntó Sytzer asustado.

-"Lo siento Sytzer, pero es mejor que recibas un castigo ahora que es tiempo para que no vuelvas a cometer un robo nunca más, es por tu bien"-  le dijo el señor de la tienda, Sytzer estaba sorpendido.

-"¿Cómo que un robo?, ¡yo no soy ningún ladrón!"- les dijo Sytzer pero un soldado lo golpeó en el estómago haciendo que cayera de rodillas sin aire.

-"No sé cómo lo hiciste, pero ahora tendrás tu merecido pequeño ladrón"- le dijo un soldado que lo levantó del suelo y le encadenaron las manos a la espalda, después se lo llevaron a la fuerza a las afueras del pueblo, ya estando ahí le dieron otro golpe en el estómago que lo derribó, después lo tomaron de los cabellos y le hicieron una advertencia:

-"Más te vale decir que tú lo robaste, ¡entendiste!"-le dijo un soldado amenazante.

-"Pe...pero si yo no he hecho nada"- dijo Sytzer asustado.

-"¿No lo entiendes?, vas a hacer y decir lo que te ordenemos"- le dijo otro soldado mientras lo golpeaba en las costillas, haciendo que cayera al suelo otra vez.

-"¿Por...por qué me hacen esto?"- dijo Sytzer y era lo único que tenía en mente, sabía que no podría salir de esta situación, los soldados comenzaron a patearlo en el suelo y cuando estaba a punto de perder el conocimiento escuchó una voz que cambiaría su vida.

-"¡¿Qué le están haciendo a ese pobre muchacho?!, ¡déjenlo en paz!"- dijo la misteriosa voz, Sytzer trató de observar de quien provenía pero no podía ver con claridad por lo aturdido  que estaba.

-"Pero princesa sólo tratamos de proteger su imagen ante la gente"- le dijo un soldado, Sytzer notó que ahora ellos eran los que estaban asustados.

-"¡Maltratando a la gente no me ayudan en nada!"- les dijo la princesa, pero Sytzer no podía verla bien.

-"Pero cualquier error lo pueden tomar como debilidad"- le dijo otro soldado tratando de defendese del regaño.

-"Al contrario, es malo pretender que la nobleza es superior al resto de la gente"- le dijo la princesa que se notaba bastante enfadada.

-"Pero..."- dijo un soldado tratando de decir cualquier cosa que los salvara.

-"¡Pero nada, golpear a la gente para inculparle de los errores de otros está mal!, ¡váyanse despidiendo de sus puestos ya que llegando a la capital serán degradados, y agradezcan que no los mande a prisión!"- les dijo la princesa, los soldados sólo aceptaron su castigo.   La princesa se acercó a Sytzer que estaba todo golpeado y sangrando, le quitó las cadenas y colocó su mano sobre su frente y utilizó un hechizo de curación, pero este era diferente ya que además de propagar una extraña luz color azul claro era muy reconfortante, Sytzer estuvo completamente sanado en segundos, aunque ante la gran calidez del hechizo hubiera preferido que ubiera tardado mucho más tiempo.

-"Dime ¿te sientes mejor ahora?"- le preguntó la princesa, Sytzer comenzó a ver poco a poco y la visión que tuvo lo impactó:   una hermosa chica como de su edad estaba frente a él, su cabello largo y negro brillaba con el sol, Sytzer creyó que se perdería en la profundidad de sus hermosos ojos negros pero que también mostraban una gran decisión,  aunque su rostro estaba apendado por lo sucedido, no podía ocultar su gran belleza, no estaba vestida con la ropa tan ostentosa como el que usan la mayoría de los nobles, sino que llevaba un traje azul con un cinturón y botas de color blanco que marcaba su excelente figura y una capa corta blanca.   A Sytzer le pareció que estaba muerto y un ángel había venido por él.

 

-"¿Así la describe usted o fue Sytzer quién se lo dijo?"- le preguntó Pan un poco desconfiada de que una mujer fuera así.

-"Se que es muy cursi, pero así fue como Sytzer me lo dijo"- le dijo Deimonth que no entendió por qué preguntó eso Pan.

-"Bueno, es normal, cuando uno se enamora no importa que el otro tenga cara de simio, uno le ve cara de ángel"- le dijo Pan insinuando que exagera.

-"A decir verdad, si era bastante hermosa"- le dijo Deimonth que no le dio mucha importancia.

-"Pero que estupidez"- se oyó la voz de Vegeta que estaba recargado en un rincón, que para variar estaba un poco alejado de los demás.

-"Vamos Vegeta no te quejes tanto, de todas formas no podemos hacer otra cosa hasta que Gotenks pierda la fusión"- le dijo Bulma, todos voltearon a ver a Gotenks que estaba en el suelo tratando de jalar aire ya que parecía un anciano en sus últimos momentos.

-"Es cierto, y después de eso tenemos que esperar una hora para volver a intentar la fusión así que es mejor esperar escuchando esta historia"- le dijo Videl con amabilidad, Vegeta sólo guardó silencio como esperando a que pase el tiempo.

-"Voy a continuar"- les dijo Deimonth.

 

    

   Sytzer no podía creer lo que veía, de repente sintió algo que nunca había sentido antes, se sonrojó mucho lo que llamó la atención de la princesa:

-"¿Estás bien?, porque te noto muy rojo"- le preguntó ella, Sytzer no podía articular alguna palabra.   La princesa pusó otra vez su mano en la frente de Sytzer lo que hizo que se pusiera más nervioso.

-"Creo que tienes algo de fiebre, que raro ya que usualmente mi hechizo es muy efectivo incluso con las enfermedades, será mejor que te lleve a donde puedas descansar"- le dijo la princesa, pero ella ignoraba que Sytzer no tenía fiebre, eran los nervios más terribles que se puedan imaginar.

-"Y dime ¿cuál es tu nombre?"- le preguntó la princesa a Sytzer cuando iban al hotel donde se estaba hospedando la princesa en un vehículo de alta tecnología, seguidos por un batallón de guardia que iban en una especie de motocicletas muy avanzadas.

-"¿Eh, disculpe?"- le preguntó Sytzer que estaba distraído mirando a la princesa.

-"¿Te pregunté que cuál es tu nombre?"- le dijo ella mirándolo.

-"Mi...mi nombre es Sytzer"- le dijo él cada vez más nervioso.

-"Me preocupas, dime ¿te dieron muy duro en la cabeza?"- le preguntó ella intrigada de por qué tarda tanto en responder.

-"Pues sí, pero ya me siento bien"- le dijo él mientras le temblaba un poco la voz.

-"De todas formas necesitas descansar, además te lo debo por la situación tan terrible que acabas de pasar por mi culpa"- le dijo ella.

-"¿Por qué dice qué es su culpa?"- le preguntó él intrigado.

-"Ahora te lo explicaré, ¡oh, dios!, pero que descortesía de mi parte, aún no me he presentado, mi nombre es Zeress"- le dijo la princesa.

-"No hay cuidado, de todas formas al ver los soldados me di cuenta que usted es la princesa"- le dijo él, la princesa pensó que no estaba tan aturdido después de todo.

-"Pero aún no me explico por qué me atacaron"- dijo Sytzer que estaba pensativo, aunque no sólo era en el incidente de los soldados, sino en otras cosas.

-"Bueno, fue por una torpeza mía"- le dijo ella mientras se apenaba por el asunto.

-"¿A qué se refiere?"- le preguntó Sytzer sin dejar de mirarla (es que no podía dejar de hacerlo).

-"Bueno, yo perdí este brazalete cuando hacía un recorrido por el lugar, y como es muy valioso sospechaba que algunos soldados se las ingeniarían para culpar a alguien"- le dijo la princesa.

-"¿Pero por qué hacen eso?"- preguntó Sytzer.

-"Porque los muy tontos piensan que cualquier error, por pequeño que sea puede tomarse como debilidad, y por eso buscan a quien culpar para que la gente piense que nunca nos equivocamos y que podemos llevar el control del planeta sin problemas"- le dijo ella.

-"La verdad es un poco exagerado"- le dijo Sytzer.

-"Lo sé, pero esos tontos olvidan que no somos ningunos dioses, y además los nobles quieren mantener esa apariencia porque mentalmente les da ventaja sobre el resto de la gente, y por eso muchos quieren mantener esa ventaja a toda costa"- le dijo la princesa, Sytzer no podría creer a que magnitud llegan las coss con tal de obtener poder.

-"Y entonces cuando le entregaron el brazalete supo que me estaban culpando y fue a ayudarme"- le dijo Sytzer.

-"Así es, obligue al soldado a me dijera la información y lo demás ya lo sabes"- le dijo ella.

-"(No sólo es bonita, sino también muy inteligente y valiente)"- pensó Sytzer mientras llegaban al hotel, aunque era muy modesto era de lo mejor del pueblo.

 

 

   Y así Sytzer y la princesa Zeress llegaron al comedor del hotel, ella lo invitó a comer y él aceptó rápidamente para seguir estando con ella, porque a decir verdad fue como amor a primera vista para Sytzer, estuvieron platicando un rato más y mientras más pasaba el tiempo a Sytzer le gustaba más la princesa, pero notó algo extraño en ella.

-"¿Disculpe, pero se siente bien?"- preguntó Sytzer muy preocupado.

-"No es nada, sólo estoy un poco frustrada"- le dijo la princesa que mostraba una mirada de tristeza.

-"¿Pero por qué alguien como usted podría sentirse así?"- le preguntó Sytzer.

-"Ya te dije que no soy ningún dios, por eso puedo sentirme así y la razón para hacerlo es que no estoy progresando"- le dijo la princesa que se notaba cada vez más triste.

-"¿Por qué dice eso?"- le preguntó Sytzer cada vez más preocupado.

-"Porque he dedicado una buena parte de mi vida a cambiar la forma de pensar de la gente, para que esta avance, pero nadie quiere escucharme y a nadie parece importarle, y eso me hace sentir terrible"- le dijo ella que a pesar de su gran carácter y fuerza de voluntad podía notarse como si quisiera llorar.   Sytzer no soportó esta visión y dijo algo que cambiaría su vida para siempre:

-"A mí si me importa"- dijo Sytzer con decisión, la princesa Zeress lo miró sorprendida.

-"¿Es en serio?"- preguntó ella que no podía creerlo.

-"Así es, la verdad yo siempre he querido ser un gran guerrero, pero nunca tuve el valor para hacerlo pero ahora que llegó usted aquí me dio fuerzas para intentarlo"- le dijo Sytzer, el rostro de la princesa comenzó a mostrar una gran alegría.

-"No puedo creerlo, ¡muchas gracias Sytzer!"- le dijo ella mientras le dio un gran abrazo, Sytzer se sentía en el cielo.

-"Lo...lo siento, lo que pasa es que me emocioné demasiado"- le dijo la princesa que se separó de él rápidamente, Sytzer estaba completamente rojo.

-"No se preocupe no hay cuidado"- le dijo Sytzer.

-"Ahora mismo te daré una carta para cuando vayas a la capital te sea más fácil entrar a la academia militar"- le dijo la princesa mientras tomaba un papel y ella misma escribía la carta y la sellaba.   Después siguieron otro rato más conversando y Sytzer observaba la gran alegría en el rostro de la princesa, y se juró a sí mismo que siempre haría lo posible por hacer que ella siempre etuviera así, después se puso un poco triste al saber que justo por la tarde la princesa regrasaría a la capital, pero trató de disfrutar los últimos momento hantes de que se fuera.   Pero poco después fueron interrumpidos por un guardia:

-"Disculpe su alteza, pero hay alguien que busca al joven Sytzer"-le dijo el soldado en perfecto tono marcial, Sytzer y la princesa Zeress salieron quién podría ser, para su sorpresa se trataba de Ryane que estaba buscando a Sytzer.

-"Sytzer, qué bueno que estás bien, me dijeron que te golpearon y te trajeron aquí, pero ¿por qué tienes esa cara de idiota?"- preguntó Ryane que ignoraba que no era una cara de idiota, sino de enamorado (aunque a fin de cuentas no hay mucha diferencia).

-"Vaya que corren rápido las noticias aquí"- dijo la princesa.

-"Estoy bien, pero te tengo una noticia, ¡me voy a la capital para ser un soldado!"- le dijo Sytzer con alegría, pero no recibío la reacción que esperaba de su amiga.

-"Estás bromeando...verdad, y es una de las bromas más estúpidas que hayas hecho"- le dijo ella.

-"Jamás he sido más serio en toda mi vida"- le dijo Sytzer con gran decisión, Ryane no podía creer lo que pasaba.

-"¡Pues has lo que quieras!"- le dijo Ryane y después salió corriendo, Sytzer estaba intrigado.

-"Será mejor que hables con ella"- le dijo la princesa.

-"Pero usted está a punto de irse"- le dijo Sytzer que quería despedirse de ella.

-"No importa, de todas formas tú irás a la capital, ahí nos volveremos a ver"- le dijo la princesa, Sytzer estaba muy feliz por eso.

-"Está bien, nos veremos otra vez y que tenga un buen viaje"- le dijo Sytzer despidiéndose de ella.

-"Te esperaré allá"- le contestó la princesa, después fue tras Ryane y trató de convencerla, pero ella no quería verlo, pero lo peor fue cuando se lo dijo a sus padres:

-"¡¿Qué?!, ¡¿cómo que te vas a la capital?!"- le dijo su padre que estaba muy furioso.

-"Lo he decidido papá, por favor déjame ir"- le dijo Sytzer que estaba tratando de convencer a sus padres.

-"¿Pero por qué quieres eso ?"- le dijo su madre que estaba un poco más calmada.

-"Porque no me gusta estar aquí, yo quiero irme, por favor no lo hagan más difícil"- les dijo Sytzer, pero sus padres parecían no tranquilizarse.

-"¡¿Cómo puedes ser tan malagradecido?!, ¡todo lo que tenemos lo hemos conseguido trabajando muy duro para que tu lo tengas un día y puedas ser muy feliz y ahora me sales con que no te importa el esfuerzo de tu madre y el mío!"- le dijo su padre, cada palabra que decía parecía herirlo mortalmente.

-"Pero papá..."- le dijo Sytzer tratando de calmarlo.

-"¡Nada de papá!, ¡tu madre y yo nos hemos matado trabajando por ti!, ¡¿por qué creer que siempre estamos enfermos?!, ¡¡¡POR TANTO TRABAJO Y NOS LO AGRADECES DICIENDONOS QUE NO TE GUSTA!!!"- le dijo su padre con furia, pero después agregó unas palabras que Sytzer nunca olvidará:

-"¡¡¡SI SALES DE AQUÍ NO TE MOLESTES EN REGRESAR NUNCA, PORQUE DE AHORA EN ADELANTE SERÁ COMO SI NUNCA TUVIMOS UN HIJO!!!"- las palabras de su padre fueron como cuchillos que se clavaban en su ser, pero Sytzer ya estaba decidido y dijo en voz baja:

-"Lo siento, es lo único que puedo decir, pero ya me decidí"- le dijo él, su padre estaba verdaderamente sorprendido, pero después se sentó y dijo con una voz tranquila pero que tenía un gran dolor:

-"Empaca tus cosas"-, Sytzer fue a su cuarto y tomó algunas cosas, no se llevó todo porque pensó que si les haría falta dinero lo podrían obtener vendiéndolas, salió de su casa y pudo observar por la ventana como sus padres comenzaban a llorar, el también comenzó a llorar y justo a la salida del pueblo se encontró a una figura conocida:

-"No te vayas Sytzer"- le dijo Ryane, que se colocó frente a él para impedirle el paso, Sytzer estaba sorprendido ya que ella lo había estado esperando todo él día para cuando pasara trataría de detenerlo.

-"Lo siento pero ya me decidí"- le dijo Sytzer que trató de seguir su camino pero Ryane lo tomó del brazo.

-"Por favor, recapacita"- le dijo ella llorando, Sytzer no tuvo fuerzas para mirarla a los ojos.

-"Créeme que lo siento, pero esto es lo que tengo que hacer"- le dijo él mientras se soltaba de ella, y salió corriendo para tratar se hacer más breve ese momento tan difícil,  trató de no mirar atrás, pero pudo oír los llantos de Ryane, Sytzer sabía que su última oportunidad para arrepentirse se había ido para siempre.  

 

   El camino a la capital había sido muy difícil ya que Sytzer no pudo alcanzar al transporte de la princesa que había salido unas horas antes que él, así que tuvo que caminar un mes aproximadamente, como a las tres semanas se había quedado sin víveres y comía lo que encontraba, pero después de un largo camino llegó por fin a la capital.   La ciudad era impresionante ya que combinaba los castillos antiguos que había visto en libros en la escuela con impresionantes rascacielos que parecían llegar hasta las nubes, aunque tuvo poco tiempo para admirar el panorama ya que el hambre le recordó que no había comido en dos días y era preciso llegar a la academia, después de dar muchas vueltas por fin pudo llegar a la famosa academia militar y era verdaderamente grande, unos edificios y un gran campo de entrenamiento que era mucho más grande a su pequeño pueblo, pudo ver a todos los cadetes y soldados que estaban ahí corriendo a velocidades impresionantes, podía escuchas potentes choques de los golpes en los comabates de práctica, después de salir de la impresión llegó a la entrada que estaba más lejos de lo que él creía, cuando llegó unos soldados le dijeron que si quería ser aspirante tendría que esperar un año porque el cupo de alumnos estaba al tope, Sytzer creyó que todo se obscurecía para él pero de repente un rayo de esperanza le devolvió los ánimos:  la carta de la princesa Zeress, los soldados no le creyeron que la princesa lo había recomendado, pero al mostrarles la carta vieron que el sello era legítimo.

-"De todas formas no sabemos si hay cupo, pero tal vez haya un lugar que puedas ocupar"- le dijo el soldado que estaba en el módulo de información de la entrada, pero esto no le dio muchas esperanzas a Sytzer ya que no había nada seguro.

-"Ya llamamos a la Teniente Faristh, ella te dirá si puedes entrar o no"- le dijo un soldado, Sytzer miraba el camino pero no veía a nadie, hasta que oyó una voz arriba de él.

-"¿Este es el que quiere ingresar a la academia?"- le dijo la voz misteriosa, Sytzer volteó hacia arriba y casi se le salen los ojos del asombro, ya que una chica estaba flotando arriba de él.

-"¿Es...es...es increíble?"- dijo Sytzer mientras señalaba a la misteriosa chica como de 15 años de cabello negro corto y ojos verdes con ropas de civil que volaba sobre él.

-"¿Pero cómo puedes asombrarte de la técnica de volar si es muy simple?"- le dijo la joven mirándolo con incredulidad.

-"Lo que me asombra es que use falda y este volando arriba de mí"-le dijo Sytzer que en unos segundos estuvo besando el suelo con el puño de la joven sobre su cabeza.

-"Eres un degenerado"- le dijo ella que movía su puño sobre la cabeza de Sytzer.

-"Pues usted es la que se puso así, no me fue posible evitarlo"- le dijo Sytzer mientras se levantaba.   La joven pidió que le entregaran la carta los soldados y después de examinarla miró a Sytzer.

-"Así que eres nuevo en el oficio, con razón te asombraste de la técnica de volar"- le dijo ella.

-"Pues sí, es algo que no había visto antes"- le dijo Sytzer que aún no podía creer lo que había visto (tanto la técnica como lo demás).

-"Pues creo que si hay un lugar, acompañame"- le dijo la joven que entraba a la academia, los soldados hicieron un saludo militar aunque a ella poco le importó porque estaba viendo la carta, Sytzer entró detrás de ella.

-"Disculpe señorita, ¿puedo hacerle unas preguntas?"- le dijo Sytzer que la seguía, la joven dejó de ver la carta y lo miró.

-"Si, puedes hacerlo con confianza"- le dijo ella.

-"Pues ¿por qué usted tiene un rango tan alto si es tan joven, además no lleva uniforme militar?"- le preguntó Sytzer.

-"No llevo uniforme porque acabó de regresar ya que me habían dado unos días libres, pero en cuanto llegué me avisaron que un chico estaba con una carta de la princesa a la entrada de la academia, y lo del rango es porque soy muy hábil a pesar de que ingresé hace sólo dos años y es que mi hermano me entrenó desde pequeña"- le dijo la joven.

-"Por cierto mi nombre es Sytzer, mucho gusto en conocerla"- le dijo Sytzer.

-"Soy la sargento Faristh, pero antes de llevarte con mi hermano necesito hacerte unas preguntas"- le dijo Faristh, poco después hicieron una escala en los vestidores donde Sytzer espero a que Faristh se cambiara la ropa de civil por una militar de pantalón y camisa color gris con cinturón y botas negras, según Faristh era la ropa de entrenamiento, después llegaron a un despacho donde le hicieron las típicas preguntas como de dónde era, si tenía entrenamiento previo y cosas así, pero después Faristh le hizo unas preguntas que no venían en el registro.

-"¿Te puedo preguntar algo personal?"- le dijo Faristh, Sytzer se puso algo nervioso.

-"Sí, claro"- le dijo él peguntándose que era lo que quería saber.

-"¿Por qué quieres entrar aquí?"- le dijo Faristh.

-"¿A qué viene la pregunta?"- le dijo él.

-"Vamos, no soy ninguna tonta, son muy pocas las personas que quieren cambiar de oficio, además no tienes ninguna experiencia mientras la todos los demás han sido entrenados desde que eran unos niños y tienen tanta fuerza que pueden acabarte en un segundo, además ¿cómo rayos conseguiste la carta de la princesa?"- le dijo ella, Sytzer trató de inventar una historia creíble.

-"Pues fue porque ella fue a mi pueblo natal y me convenció, por eso me dio la carta"- le dijo Sytzer, pero Faristh sólo lo miró.

-"Eso no me lo trago, es muy difícil que gente como tú deje todo por venir a una academia militar, ¡más te vale que me digas la verdad o aquí mismo te daré una paliza!"- le dijo Faristh que se subía al escritorio y tomaba a Sytzer del cuello, el supo que sería muy difícil engañarla y decidió hablar con la verdad, le dijo que también se había enamorado de la princesa y que también había venido hasta aquí porque se lo había prometido a ella.   Después Sytzer bajó la cabeza, ya que esperaba que Faristh se burlara de él y lo hechara a patadas, aunque todo fue diferente:

-"¡Qué romántico!"- dijo Faristh  mientras soltaba a Sytzer, este sólo abrió los ojos completamente por el asombro.

-"¿Qué?"- fue lo único que pudo decir Sytzer, nunca se esperó una reacción así.

-"Es muy romántico que un hombre deje todo sólo por una promesa a su amada, no puedo creerlo es como una novela"- dijo Faristh mientras juntaba sus manos y miraba el cielo por la ventana, a Sytzer le salió una gota de sudor.

-"Actualmente los hombres son muy poco románticos, sobre todo en una academia militar, pero tú eres diferente a todos ellos y por ello te ayudaré en todo lo que pueda"- le dijo Faristh con una gran sonrisa, Sytzer sabía que si se quejaba le rompería el cráneo así que no dijo nada.

-"Además tienes mucha suerte, ya que mi hermano es el que entrena a los cadetes del equipo especial de protección de la princesa, ¡si te graduas estarás muy cerca de ella y tendrás muchas oportundades de conquistarla!"- le dijo Faristh con alegría, Sytzer sonrío de gusto.

-"Ahora vamos, te asearás y te daremos ropas de cadete, luego comerás algo y te llevaré con mi hermano"- le dijo Faristh que sacó a Sytzer arrastrándolo, el pensó que a lo mejor no era tan mala idea que Faristh lo ayudara.

 

 

   Después de que Sytzer se aseó y comío algo, Faristh lo llevó a uno de los salones donde se les impartían conocimientos teóricos y tácticos sobre el combate, irrumpió en la clase bruscamente y se encontró con un hombre muy alto de cabello negro que se levantó al verla.

-"Deimonth, te traigo un nuevo cadete"- le dijo Faristh.

-"¡¿Por qué interrumpes así mi clase?!, ¡¿qué no te he enseñado algo de disciplina?!"- le dijo Deimonth enfadado, traía el cabello más corto y tenía 24 años.

-"Vamos hermano no te enojes, te lo traje especialmente porque tu podrás iniciarlo en todo esto"- le dijo Faristh.

-"¡¡Estamos en la academia y como mi rango es mayor llámame señor!!"- le dijo Deimonth ante la indisciplina de Faristh.

-"No te enojes que no es para tanto"- le decía Faristh, Deimonth sólo miraba a sus alumnos que veían como era humillado.

-"¡Y háblame de usted!"- le decía Deimonth ya bastante enfadado.

-"Tranquilízate"- le decía Faristh, de repente Deimonth se calmó.

-"Teniente, recuerda el trabajo que le solicité para dentro de dos meses"- le dijo Deimonth con calma, Faristh se extrañó por la pregunta.

-"Si lo recuerdo, es un trabajo muy extenso, además aún no lo comienzo"- le dijo Faristh.

-"Me lo traerá en 5 días"- le dijo Deimonth mirándola a los ojos.

-"¡Pero hermano, es demasiado como para terminarlo en 5 días!"- le decía Faristh exaltada.

-"Ahora me lo traerá en 4 días, y cada vez que no me llame señor le quitaré un día"- le decía Deimonth imponiendo su autoridad.

-"S...si señor"- dijo Faristh bajando la mirada al suelo, Sytzer se dio cuenta de la gran disciplina que había en la academia.

-"¿Y usted quién es?"- le dijo Deimonth mirándo a Sytzer que en ese momento se atemorizó de su mirada.

-"Mi nombre es Sytzer, señor"- le dijo éste tratando de no parecer nervioso.

-"¿Cuánto tiempo lleva de entrenamiento?"- le preguntó Deimonth.

-"Este es mi primer día, señor"- le dijo Sytzer.

-"¿Qué su familia no lo entrenó nunca?, ¿qué rango es su padre?"- preguntó Deimonth ante ese caso tan extraño.

-"Mis padres viven en el campo y nunca he recibido entrenamiento"- le dijo Sytzer.

-"¡Un novato!, pero jamás había tenido uno, ¡¿de quién fue la brillante idea?!"- preguntó Deimonth pero después miró a Faristh que sólo mostró una sonrisa nerviosa.

-"Fue mía señor"- le dijo ella.

-"¡¿Y por qué me manda a un novato?!"- le preguntó Deimonth.

-"Creo que tiene potencial, además la princesa lo recomendó"- le dijo Faristh, todos los alumnos se asombraron ante eso.

-"¿Y cómo le hiciste para que la princesa te recomendara?"- le prenguntó Deimonth, pero en eso sonó una campana que indicaba el cambio de clases.

-"Me lo explicará más tarde Teniente Faristh"- le dijo Deimonth, después ordenó a todos los alumnos que salieran del salón, Faristh le dijo a Sytzer que los siguiera y después se fue enojada por el castigo de su hermano.   Sytzer y el resto de los cadetes fueron a los vestidores y se pusieron las ropas de entrenamiento que era un uniforme de soldado gris sin casco, y comenzaron a hacer ejercicios físicos, Sytzer se cansó inmediatamente mientras los demás apenas entraban en calor.   Deimonth decidió hacerle una prueba:

-"¡Cadete Sytzer, cadete Vikkers!, ¡vengan aquí ahora!"- ordenó Deimonth, Sytzer llegó completamente fatigado junto con un joven pelirrojo y con ojos oscuros.

-"Señor"- dijo el joven pelirrojo saludando marcialmente, Sytzer trató de imitarlo pero no tenía mucho aire para hacerlo.

-"Quiero que los dos peleen"- les dijo Deimonth, Sytzer se quedó sorprendido.

-"Si señor"- dijo el joven Vikkers sin inmutarse.

-"S...si señor"- le dijo Sytzer con algo de miedo.   Los dos se separaron un poco y Sytzer levantó los puños, Vikkers hizo lo mismo pero su guardia era un poco más abierta.

-"¡Comienzen!"- les dijo Deimonth, Sytzer atacó con un puñetazo a Vikkers que ni siquiera se movió y lo recibió de lleno en el rostro, pero Sytzer se hizo para atrás mientras se tocaba la mano del dolor, mientras Vikkers movió el puño ligeramente y mandó a Sytzer a volar unos metros.

-"Mmhhh, ¡otra vez!"- y volvió a pasar lo mismo, Vikkers con un movimiento de su mano volvió a mandar a volar a Sytzer, Vikkers miró sorprendido a Deimonth, ya que creyó que era exagerado, pero no se atrevió a desobedecer la orden.

-"¡Otra vez!"- les ordenó Deimonth, y para variar Sytzer volvió a volar otra vez.

-"¡Señor!"- una voz femenina asustó a Deimonth por la sorpresa.

-"¡¿Qué le pasa teniente,por qué me habla así de repente?!"- le dijo Deimonth enfadado a su hermana.

-"Vine a ver como va el entrenamiento del nuevo cadete, y con el debido respeto, creo que es demasiado para él"- le dijo Faristh mirando a Sytzer todo golpeado en el suelo.

-"Lo sé, pero es mejor que sepa como es la vida aquí, si va a desertar que sea ahora que hay tiempo"- le contestó Deimonth, Sytzer no se podía poner de pie pero una voz conocida vino a darle fuerzas.

-"¡No puedo creerlo, eres tú!"- la voz era de la princesa Zeress, que estaba dando un recorrido por la academia, Sytzer sintió como si otra vez viniera a ayudarlo.

-"Pero princesa, ¿qué hace usted aquí?"- le preguntó Deimonth sorprendido por la repentina visita, la princesa se sonrojó.

-"Yo sólo...sólo vine a dar un recorrido a la academia"- le dijo ella, pero había algo extraño en sus palabras.

-"Pero nos hubiera avisado para hacer los preparativos para su llegada"- le dijo Deimonth, pero pudo notar que la princesa se sonrojó más.

-"Es que, a decir verdad, de ahora en adelante vendré muy seguido y preparar a todos para la visita sería una pérdida de tiempo para el entrenamiento de los cadetes"- le dijo la princesa, esa noticia le dio fuerzas a Sytzer ya que estaría con ella mucho antes de lo que pensaba, después se levantó a pesar de sus heridas lo que sorprendió a Deimonth y a Vikkers.

-"Sytzer, en verdad cumpliste tu promesa, ¡eso me da mucho gusto!"- le dijo la princesa mientras sonreía, a Sytzer le parecía la visión más hermosa de todo el universo.

-"Bueno, me tengo que ir, pero nos volveremos a ver Sytzer"- se despidió la princesa, todos le dieron sus saludos marciales y después se fue seguida de su guardia.   Y así por fin terminó el entrenamiento del día y Sytzer fua a darse una ducha a los vestidores, pero cuando entró un joven rubio y de ojos castaños de la misma etatura que Sytzer, estaba junto con algunos más de la clase lo estaban esperando.

-"Oye novato, ¿qué haces aquí?"- le preguntó el joven.

-"Vengo a darme una ducha"- les dijo Sytzer e intentó seguir adelante pero le cerraron el paso.

-"No me refiero a eso, ¿qué diablos haces en la academia?"- le volvió a decir el joven misterioso.

-"Por si no lo has notado, también vengo a entrenar"- le contestó Sytzer mirándolo a los ojos.

-"Pues no queremos a gente como tú que no sirve para esto"- le dijo el joven mientras lo tomaba por el cuello de la camisa.

-"Pues que lástima porque no me iré"- le contestó Sytzer tratando de zafarse, pero la fuerza superior del otro muchacho lo impidió.

-"Traté de convencerte por las buenas, pero tú lo quieres hacer más difícil"- le dijo el joven que rápidamente le dio un golpe en el rostro que lo aturdió, depués le dio uno en el estómago que le sacó el aire.

-"Tu puedes pensar que soy malo, pero no es así, si lo fuera te hubiera acabado de un solo golpe pero me estoy conteniendo, simplemente no quiero que en esta escuela haya tipos inútiles que nos harán más difícil el trabajo y pongan en riesgo a todos"- le dijo el joven misterioso, pero por fortuna entró Vikkers a los vestidores.

-"¡Keynn!, ¡¿qué estás haciendo?!"- le preguntó Vikkers al ver a Sytzer todo golpeado.

-"¿Tu que crees?"- le contestó este, porque era obvio que lo estaba golpeando.

-"Me refiero a por qué lo haces"- le dijo Vikkers aclarando la pregunta.

-"Le estoy dando su merecido para que no nos moleste"- le dijo Keynn como si le enseñara una lección a un niño.

-"¡Déjalo en paz!"- le ordenó Vikkers, pero después su rostro palideció, Keynn soltó a Sytzer y volteó sonriendo hacia Vikkers.

-"No me hables así, sabes que te puedo hacer daño"- le dijo Keynn en un tono muy bajo, pero que Vikkers entendió perfectamente, después Keynn caminó lentamente hacia Vikkers que ni siquiera se movía y cuando estuvo frente a él se detuvo, lo miró a los ojos y volvió a sonreír, después salió de los vestidores, todos los demás estudiantes lo siguieron, Vikkers sintió como si el corazón se le hubiera detenido por unos momentos, pero después se recuperó del susto y fue a ayudar a Sytzer.

-"¿Oye, puedes escucharme?"- le dijo Vikkers a Sytzer, para ver si estaba consciente.

-"Sí,...muchas gracias, pero ¿quién es ése?"- le preguntó Sytzer mientras trataba de levantarse.

-"El es Keynn, el mejor estudiante de la academia, el es como tú ya que acaba de ingresar hace una semana, pero tiene una fuerza impresionante y a conseguido ser el líder de muchos en poco tiempo.   Tiene tanto potencial que creen que en un par de años tendrá un rango muy alto"- le dijo Vikkers mientras ayudaba a Sytzer.

-"¿Y siempre es así?"- le preguntó Sytzer.

-"No, es muy extraño, a pesar de tener tanto poder nunca había atacado a nadie así, al contrario, a sido el más disciplinado de la clase"- le dijo Vikkers.

-"Entonces simplemente no me soporta"- dijo Sytzer mientras se sentaba en una de las bancas del vestidor.

-"Es probable, pero déjame curarte, seguramente estás muy lastimado"- le dijo Vikkers.

-"¿Tú también puedes curar, como lo hace la princesa?"- le preguntó Sytzer asombrado.

-"En teoría sí, mi hechizo manipula tu cuerpo para que sanes más rápido"- le dijo Vikkers.

-"¿Eso de manipular el cuerpo no trae ningún problema después, o sí?"- le preguntó Sytzer un poco asustado.

-"No te preocupes, lo he estudiado muy bien"- y después Vikkers colocó su mano sobre Sytzer y comenzó a emanar una luz verdosa, pero después cambió a roja, luego a amarilla y Sytzer comenzó a sentir algo muy incómodo en su cuerpo, hasta que ya no pudo más:

-"¡¡Un baño!!"- gritaba Sytzer mientras se tomaba el estómago, y salió corriendo como pudo hacia el retrete más cercano y se encerro ahí.

-"Manipulé las cosas equivocadas, creo que debo estudiar más"- decía Vikkers mientras miraba su mano, Sytzer no salió del baño en un buen rato.

 

 

   Y después del incidente del vestidor el resto del día Sytzer pudo averiguar lo difícil que era la vida de soldado, y más aún para él que nunca había sido preparado para esto, cuando terminó el día recibió una noticia:

-"Sytzer, siendo sinceros no creo que puedas graduarte de aquí nunca"- le dijo Deimonth cuando había terminado la clase.

-"Gracias por el apoyo señor"- le dijo Sytzer con sarcasmo, esto enfadó a Deimonth.

-"¡Oyeme, estoy siendo sincero contigo, sería una irresponsabilidad de mi parte el darte falsas esperanzas!"- le dijo Deimonth, Sytzer no lo vió con buenos ojos.

-"Señor, es usted un desgraciado, señor"- le dijo una voz femenina a Deimonth.

-"¡Cómo te atreves Faristh!, ¡ahora me entregarás el trabajo para mañana!"- le dijo Deimonth a su hermana, pero esta sólo sacó una carta y se la entregó, Deimonth la leyó de inmediato.

-"Pero si yo no solicité ningún permiso especial para entrenar particularmente a nadie, ¿cómo lo obtuviste?"- le preguntó Deimonth.

-"Fue fácil ya que conozco a la perfección todos sus datos y su firma, así que falsifiqué los papeles"- le contestó Faristh.

-"¿Pero a quién voy a entrenar?, ¡no me digas que...!"- Deimonth se imaginó la respuesta, Faristh sólo afirmo con la cabeza.

-"¡Me niego, jámas haré algo como eso!"- le dijo él a Faristh, pero ella sabía como obligarlo.

-"Por supuesto que lo hará señor"- le decía Faristh sonriendo.

-"¡No lo haré y no puedes obligarme!"- le dijo Deimonth enojado.

-"Por supuesto que puedo"- le dijo ella mirándolo tranquilamente.

-"¿Y cómo lo harás?"- le preguntó Deimonth desafiándola, Faristh se le acercó con cara de furia.

-"¿Con qué esas tenemos?, ¡pues recuerde señor que usted y yo compartimos una casa para nuestros días libres y si no hace lo que estoy pidiendo en uno de esos días libres va a saber quien soy yo!,¡¿entendido, señor?!"- le dijo Faristh, a Deimonth le dio miedo su hermana.

-"¡Grrrr...está bien, lo haré!"- dijo Deimonth apretando los puños.

-"Y además quiero más tiempo para él trabajo!"- le dijo Faristh aprovechando la situación.

-"¡No abuses de esto!"- le contestó Deimonth.

-"Muy bien, desde mañana mi hermano será tu maestro, además buscaré a otro cadete porque pueden necesitar ayuda, me retiro señor"- le dijo Faristh a Deimonth que sólo murmuró algo impronunciable.   Después le ordenó a Sytzer que fuera a descansar porque al día siguiente comenzaría todo, mientras él iba a conseguir a un maestro sustituto para su clase.

 

A la mañana siguiente Deimonth y Sytzer estaban en el campo de entrenamiento esperando a Faristh, ya que ella también se las arregló para tener el permiso especial y de paso poder librarse del trabajo de su hermano.

-"Buenos días muchachos"- les dijo Faristh a los dos.

-"Faristh, llámame señor"- le dijo Deimonth.

-"Vamos hermano, no hagas esto aburrido"- le contestó Faristh, Deimonth no tenía ganas de discutir y no dijo nada más.

-"¿Y dónde está el otro cadete?"- le preguntó Sytzer a Faristh, ella le iba a contestar pero fue interrumpida por el ruido de una sonora bofetada.

-"Ahí viene"- dijo Faristh señalando de donde había venido el ruido, y salió Vikkers con la mejilla toda enrojecida.

-"Hola, ¿cómo han estado?"- les preguntó Vikkers mientras se llevaba la mano a la mejilla.

-"Otro irrespetuoso"- dijo Deimonth, Faristh le lanzó una mirada asesina.

-"¿Tú eres el cadete escogido?, ¿pero qué te paso?"- le preguntó Sytzer que no lo podía creer.

-"Así es, y lo que pasó fue que me golpeó otra chica"- le respondió Vikkers.

-"¿Cómo que otra?"- preguntó Sytzer.

-"Vikkers tiene la costumbre de buscar chicas hermosas para conquistarlas, pero él no busca romance, sino aprovecharse de las mujeres por eso siempre lo abofetean"- le dijo Deimonth.

-"Así es, si una chica que estuvo en la academia no lo ha abofeteado fue como si no hubiera estado"- le dijo Faristh.

-"Lamentablemente tienen razón"- dijo Vikkers mientras bajaba la cabeza.

-"Por eso lo incluí como requisito para que las mujeres ingresen a la academia"- le dijo Faristh.

-"¡¿Qué?!, ¡con razón las de nuevo ingreso me andaban buscando y yo pensaba que era porque estaban locas por mí!"- le reclamó Vikkers, Faristh lo ignoró.

-"Por cierto, aún no sé muy bien como funcionan las cosas aquí"- les dijo Sytzer.

-"Tienes razón, aún no te entrego los manuales, pero te explicaré todo:   como sabes la academia entrena a soldados para diferentes puestos, cada uno de ellos puede ingresar aquí con una edad mínima de 13 años y una máxima de 20, durante ese periodo tienes derecho a dos exámenes y puedes aplicarlos el final del año que quieras siempre y cuando no te pases de la edad límite,  cuando pases un exámen se te considerara graduado y te enviarán al puesto para el que fuiste entrenado, pero si no puedes pasar en ninguna de las dos oportunidades automáticamente te darán de baja de la academia, es por eso que casi todos esperan sus últimos dos años para presentar sus exámenes ya que así tienen más posibilidades de pasar, pero también muchos lo presentan al poco tiempo de ingresar a la academia y aprueban el exámen debido a que en sus familias los han entrenado desde pequeños como a mí."- le dijo Faristh.

-"¿Y en qué consisten los exámenes"- les preguntó Sytzer.

-"Los exámenes varían un poco dependiendo del tipo de soldado que quieras ser, pero como tú estás preparándote para proteger a la princesa tu exámen consistirá en pelear con los demás alumnos de tu clase mientras protejes a una persona que se te asignará ya que lo se te evaluará es tu habilidad en combate y protección, sólo los mejores cinco serán aquellos que se graduen de la academia, y esa es la razón por la que pocas personas se gradúan por eso en el planeta hay aproximadamente 500 soldados, es un número muy pequeño si tomamos en cuenta la cantidad de alumnos que ingresan"- le dijo Deimonth.

-"Tengo otra pregunta, ¿por qué los soldados son tan poderosos y los civiles tan débiles?, yo sabía que entrenando se puede mejorar, pero no me imaginaba algo como esto"- les dijo Sytzer.

-"Al viajar y conocer otros mundos nos dimos cuenta de que nuestra raza tiene la facilidad para superar sus límites en un corto tiempo, por eso en unos pocos años una persona normal puede llegar a ser muy poderoso, pero también influyen el linaje del que provengas y tu preparación desde pequeño, no quiero ser pesimista pero esa es la razón por la que no serás tan fuerte como otros y es muy poco probable que te gradues"- le dijo Deimonth.

-"Hermano, no digas eso"- lo reprendió Faristh.

-"Vamos hermana, una cosa es ser optimista y otra es darle falsas esperanzas, es mejor que sepa que es lo que puede pasar para que no se decepcione después"- le dijo Deimonth, Faristh no estaba contenta con eso, pero sabía que su hermano tenía razón.

-"Eso no importa, haré lo mejor que pueda, de todas formas ya no tengo nada más en la vida"- les dijo Sytzer.

-"Por cierto, ¿por qué razón quieres ser guardaespaldas de la princesa a toda costa?"- le preguntó Deimonth, Sytzer no se atrevía a decírselo por miedo a que lo echara de ahí después de explicarle, pero para su suerte Faristh se lo dijo.

-"¡¿Qué?!, ¡yo creía por otra cosa como ser fuerte o ayudar a las personas, pero por amor!"- le dijo Deimonth sin poder creer lo que había escuhcado.

-"Pues si"- fue todo lo que Sytzer pudo decir.

-"¿No crees que es romántico?"- le preguntó Faristh.

-"Tal vez, pero esto no es una novela o un juego"- le dijo Deimonth, Sytzer no sabía que decir.

-"Tranquilo señor, después de todo eso puede ser una buena motivación"- le dijo Vikkers apoyando a Sytzer.

-"Además yo creo que será un buen estudiante, ya verás que no habrá problemas hermano"- le dijo Faristh, Deimonth se quedó pensativo un rato.

-"Está bien, pero sólo serán dos años y presentarás el exámen en cada uno de ellos y si no apruebas no será mi responsabilidad"-  hablo Deimonth en tono de juez.

-"¡Muchas gracias maestro!"- le dijo Sytzer.

-"¿Maestro?"- le preguntó Deimonth.

-"Si, lo que pasa es que no estoy acostumbrado a eso de decir señor, además si me va a enseñar yo creo que es mejor llamarlo maestro"- le dijo Sytzer.

-"Mmmhh... está bien, no me molesta que me llamen así"- le dijo Deimonth.

-"Entonces yo también lo llamaré así ya que nunca me ha gustado eso de decir señor"- le dijo Vikkers.

-"Eso no importa, Vikkers tu y Faristh enséñenle lo básico mientras yo veré la forma en que puedo adiestrarlo para que pase ese exámen en poco tiempo"- les dijo Deimonth, todos hicieron lo que les dijo.

 

-"Y así fue como Sytzer pasó a ser mi alumno"- les dijo Deimonth a todos.

-"Entonces así fue como se conocieron, ¿pero eso que tiene que ver con el rubí y con Seidell?"- le preguntó Piccolo.

-"Así es, ¿qué diablos tiene que ver eso que nos has dicho?"- le preguntó Vegeta tan amable como siempre.

-"Pues esa fue la razón de que nos enteráramos de la existencia del rubí de Yengar y del por qué Seidell nos persigue"- le dijo Deimonth.

-"¿Pero cómo? Eso no tiene lógica"- le preguntó Pan.

-"Ahora que les cuente el resto lo entenderán"- les dijo Deimonth.

 

 

FIN DEL CAPÍTULO SEIS

 

 

    Vaya, este es el capítulo más largo que he hecho, y la verdad me quedó un poco diferente a lo acostumbrado pero es porque quería dar una introducción a la historia, por eso no hay peleas pero en el capítulo siguiente van a pasar muchas cosas que serán definitivas para el desarrollo del fanfic, por eso esta vez hice dos capítulos para dar una completa introducción, así que léanlo y escríbanme para saber que opinan de este giro en la historia.   Por cierto, muchas gracias a Barbara Checa y a Ryoga Hibiki por ayudarme con el fanfic y también a Kalea y a Bulma por sus comentarios y apoyo. 

 

E-mail del autor:    [email protected]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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