AUTOR DEL FANFIC: José Barrios Escamilla
Todos los personajes son
propiedad de Akira Toriyama y Toei Animation.
Siempre buscamos soluciones a los problemas,
Desafortunadamente no nos fijamos bien donde estamos
buscando.
Vegeta estaba parado al borde del Templo Sagrado mientras sentía
el gran poder de Seidell.
-“(Ese maldito, se supone
que soy el Príncipe de los Saiyans, ¡debería acabar con él!)”- . pensaba Vegeta
hasta que una voz lo interrumpió.
-“¡Papá!, ¿qué pasa?”- le
preguntó Trunks, Vegeta no volteó a verlo.
-“Trunks, quiero que te
quedes aquí a escuchar la historia de Deimonth ya que les dirá algo muy
importante”- le dijo Vegeta.
-“Pero papá, ¿acaso vas
a...?”- trató de decir Trunks adivinando las intenciones de su padre.
-“¡Quédate aquí y no me
sigas!, ¡es una orden!”- le dijo Vegeta y salió volando hacia donde estaba
Seidell.
-“¡Papá espera!”- le gritó
Trunks y trató de seguirlo.
-“¡Espera Trunks, no
vayas!”- se escuchó la voz de Piccolo.
-“¿Por qué no?”- le preguntó
Trunks esperando una buena excusa.
-“Hay algo que Vegeta debe
hacer por sí sólo, sí vas no sólo no lo ayudarás sino que lo estorbarás”- le
contestó Piccolo con su gran seriedad.
-“¿A qué se refiere?”- le
preguntó Trunks sin entender nada.
-“Seidell es demasiado
poderoso para ti, Sytzer tiene un nivel de poder casi igual al tuyo y Seidell
lo venció sin esforzarse, por más que quieras no podrás ni hacerle frente”- le
dijo Piccolo.
-“Pero si Seidell es tan
poderoso entonces mi padre necesita nuestra ayuda más que nunca”- le dijo
Trunks y salió volando tras su padre pero Piccolo lo alcanzó se colocó frente a
él.
-“Si das morirás
inútilmente”- le dijo Piccolo.
-“Pero si no lo ayudo lo
matarán”- le dijo Trunks.
-“¿Y cómo piensas hacerlo?,
sabes perfectamente que no eres rival para un monstruo como Seidell pero tu
padre sí puede pelear con él aunque sea por un momento. Además Vegeta te ordenó que te quedarás
aquí porque confía en que encuentres la clave para todo este problema, además
si vas en este momento y te matan no podrás hacer la fusión con Goten y
entonces toda la gente de la Tierra será aniquilada, incluyendo a tu madre y a
tu hermana”- le dijo Piccolo, Trunks trató de decir algo pero sabía lo que
tenía que hacer aunque le doliera.
-“Está bien”- dijo Trunks y
regreso al Templo Sagrado, Piccolo lo siguió con la mirada y después volteó
hacia la dirección en que se había ido Vegeta.
-“(Vegeta, tienes que sobrevivir)”-
pensó Piccolo y después regresó al templo sagrado. Lejos de ahí Vegeta estaba volando a toda velocidad para
encontrarse con Seidell, y claramente podía sentir su poderoso ki.
-“(Ese maldito no está muy
lejos, ¡le mostraré el poder del príncipe de los saiyans!)”- se decía Vegeta,
pero está vez no eran muestras de orgullo desmedido sino que estaba tratando de
convencerse así mismo de que podía pelear con él.
Mientras tanto Trunks y Piccolo regresaron al Templo Sagrado y
entraron a la habitación donde estaban todos, Bulma y Bra fueron hacia Trunks.
-“Trunks ¿a dónde fue
Vegeta?”- le preguntó Bulma, Trunks miró a su madre.
-“No me digas que fue
con...”- le dijo Bra imaginando que fue con Seidell.
-“Mi papá fue a pelear con
Seidell”- les dijo Trunks.
-“¡¿Qué?!, ¡Vegeta es un
necio por ir con ese loco!”- le dijo Bulma.
-“Deben ir a ayudarlo”- les
dijo Bra a todos en forma suplicante.
-“Nos matarían sin remedio”-
les dijo Piccolo.
-“¡Pero no pueden quedarse
aquí sin hacer nada, deben ayudarlo!”- le dijo Bulma exaltada.
-“No podemos, es mejor que
busquemos alguna clave para vencerlo”- le dijo Piccolo.
-“¡Escucha Piccolo, es la
vida de mi marido la que peligra!”- le dijo Bulma a punto de la histeria,
después volteó hacia Deimonth.
-“¡Tú Deimonth!, ¡tú eres
muy poderoso y puedes ayudarlo!”- le dijo Bulma en busca de una esperanza.
-“Me da vergüenza admitirlo
pero mi nivel no es suficiente para vencerlo, aunque tal vez pueda mantener una
lucha por poco tiempo”- dijo Deimonth y se levantó –“Creo que no hay más
remedio que tratar de ayudarlo”-.
-“Ahora dejaremos todas las
esperanzas de vencer a Seidell con la fusión, la verdad yo quería que me
ayudaran a encontrar la clave para vencerlo pero tendremos que improvisar”- les
dijo Deimonth.
-“¿Clave?, ¿cuál clave?”- le
preguntó Gohan.
-“Es que pasó algo muy extraño
que no alcanzo a comprender, pero no tengo tiempo de contárselos ya que tengo
que ayudar a Vegeta”- les dijo Deimonth.
-“Tal vez él pueda seguir”-
se escuchó una voz, todos voltearon y vieron a
Kaioh-bit que traía a Sytzer
con él.
-“Esto de la
teletransportación es impresionante”- dijo Sytzer al aparecer en un instante
frente a todos.
-“¡Sytzer!”- dijo Deimonth
con alegría al ver a su compañero.
-“¡Sytzer que bueno que
estás aquí!”- gritó Pan y se acercó corriendo y de un salto se agarró del
cuello de Sytzer en un abrazo de felicidad.
-“¡Sytzer!”- le dijo Bra y
también le dio un abrazo, las dos se separaron.
-“Sytzer me tienes
sorprendido, no esperaba que sobrevivieras a esas heridas”- le dijo Piccolo.
-“Sytzer, estaba seguro que
estarías bien”- le dijo Deimonth.
-“Gracias por su confianza
maestro”- les respondió él.
-“Después de todo eres como
una maldición para mí, así que no creo librarme de ti nunca”- comentó Deimonth
con una sonrisa.
-“Es bueno saber que uno
siempre es querido”- le contestó Sytzer sarcásticamente.
-“Es cierto, en verdad eres
más fuerte de lo que pensaba”- le dijo Pan y le tiró un pequeño golpe al
estómago que puso pálido a Sytzer aunque él trató de aparentar resistirlo sin
problemas.
-“Yo mismo me sorprendo a
veces”- les dijo él con una sonrisa forzada mientras salía una pequeña lágrima
por el dolor.
-“Deben tranquilizarse ya
que él no a recuperado por completo sus energías, déjenlo descansar ya que sus
heridas fueron muy graves, yo mismo dudaba que pudiera salir de ésta”- les dijo
Kaioh-bit.
-“¡Perfecto, Sytzer podrá
seguir con el relato mientras yo voy a ayudar a Vegeta!”- les dijo Deimonth a
todos.
-“Así es, además escuché por
medio de una esfera de cristal donde se quedó, así que no habrá problema para
continuar”- le dijo Sytzer.
-“Oye Sytzer, también estoy
sorprendida escuchando lo que hiciste, nunca pensé que fueras así”- le dijo
Pan.
-“Ahora comprendes que no
hay que juzgar a la gente antes de tiempo, yo por ejemplo cuando conocí al
maestro pensé que era un vanidoso idiota de lento entendimiento que estaba en
la academia solamente porque era hijo de alguien importante”- le dijo Sytzer,
Deimonth se molestó un poco.
-“¿En serio?”- le preguntó
Bra.
-“Así es, pero después me di
cuenta que él logró su puesto por sus propios méritos”- le contestó Sytzer.
-“Sytzer, ¿y lo de vanidoso
idota de lento entendimiento?”- le preguntó Deimonth.
-“Ah eso, pues comprobé que
yo estaba en lo cierto”- le dijo Sytzer con cierto aire triunfal, Deimonth
trató de sonreír.
-“¡Qué bueno que estés de
regreso!”- le dijo Deimonth tratando de ocultar su molestia sin éxito mientras
le daba una fuerte palmada en la espalda haciendo que Sytzer se doblara hacia
el frente.
-“Bueno, me voy”- les dijo Deimonth
todavía molesto.
-“Yo lo acompañaré”- le dijo
Uub.
-“¿Qué?”- preguntó Deimonth.
-“Yo también soy muy fuerte
y mi nivel es cercano al de Vegeta y al suyo, creo que podré ayudarlos”- le
dijo Uub.
-“Entonces yo también iré”-
le dijo Gohan.
-“Pero Gohan”- le dijo Videl
preocupada.
-“Sé que he dejado de
entrenar desde hace mucho tiempo y no estoy a mi máximo nivel, pero creo que también puedo
ayudarlos”- les dijo Gohan y después miró a Videl.
-“¡Perfecto, si todos juntos
peleamos contra Seidell entonces no habrá necesidad de hacer la fusión!”- les
dijo Goten.
-“No Goten, esto es sólo
para detener a Seidell momentáneamente, pero la única forma de vencerlo es con
la fusión”- le dijo Gohan.
-“Pero si todos ustedes
juntos no pueden entonces Gotenks tampoco podrá”- les dijo Trunks.
-“Recuerda que en pasado
ninguno de nosotros podía vencer a Majin Boo, incluso peleando juntos, pero
Gotenks de niño estuvo a punto de aniquilarlo, eso quiere decir que ahora que
son adultos serán mucho más fuertes que todos nosotros juntos”- les dijo Gohan,
ellos sabían que tenían razón.
-“Excepto mi abuelito”- les
dijo Pan, Gohan y los demás se pusieron tristes, realmente les hacía falta Goku
pero esta vez tendrán que arreglárselas solos.
-“También queda nuestro
relato, sé que ahí está la forma de vencer a Seidell pero no sé cuál es ya que
pasaron muchas cosas extrañas”- les dijo Deimonth.
-“Eso déjenoslo a nosotras”-
les dijo Bulma, todos se sorprendieron.
-“Si hay alguna forma de
vencer a Seidell nosotras la encontraremos”- les dijo con confianza.
-“Es cierto, no se preocupen
por eso. Sytzer nos contará todo y
cuando descubramos algo enviaremos a Piccolo a que se los diga”- les dijo
Videl.
-“Muy bien, entonces nos
vamos”- les dijo Gohan.
-“Cuídate Gohan”- le dijo Videl,
él sólo sonrió y después miró a su hija
-“No se preocupen”- les
respondió él. Los tres guerreros
salieron del Templo Sagrado y se fueron volando rápidamente hacia donde había
ido Vegeta dejando solamente a Piccolo, Sytzer, Goten y Trunks ya que ninguno
de ellos tenía el poder para enfrentarse a Seidell pero en ellos estaba la
última esperanza de sobrevivir.
-“¿Cuánto tiempo queda para
que puedan volver a realizar esa fusión?”- les preguntó Sytzer a Goten y a
Trunks.
-“Apenas va la mitad de
tiempo”- le dijo Trunks.
-“(Espero que logren
resistir)”- pensaba Sytzer, después se sentó para seguir con el relato.
-“Sytzer, cuánto crees que
puedan resistir”- le preguntó Bulma.
-“Si pelean todos al mismo
tiempo y se coordinan bien resistirían sin tantos problemas, incluso podrían
llegar a herir a Seidell”- le contestó Sytzer tratando de sonar optimista,
Bulma se tranquilizó un poco.
-“Ahora continuaré, necesito
que pongan mucha atención porque la clave está en este relato, si la
descubrimos lograremos vivir”- les dijo Sytzer, todas lo miraban fijamente.
Irkyne acababa de lanzar una gran descarga de poder sobre la princesa
Zeress sin que nadie pudiera evitarlo, después de que la sorpresa pasó y el
humo se disipó quedó un pequeño cráter y un cuerpo sin vida. Sytzer fue corriendo al lugar de la
explosión y encontró el cuerpo de la princesa prácticamente calcinado.
-“Princesa...”- murmuró Sytzer como si tratara de alguna forma de
despertarla, pero el cuerpo que sostenía en sus manos era prácticamente
irreconocible, la piel de la princesa en su mayoría estaba quemada y desprendía
un hedor a carne muerta, su cabello anteriormente negro y brillante estaba
chamuscado y sus ropas finas estacan calcinadas y pegadas a su piel por el
calor. Sytzer colocó su mano abajo del
cuello de la princesa y se concentró en el hechizo de curación, una luz verde
muy intensa salió de ella pero no parecía afectarla de ninguna manera, Sytzer
intensificó el hechizo a su máxima capacidad, quizá un poco más pero no pasó
nada. Sytzer retiró su mano pero al
hacerlo pequeñas tiras de piel quemada se pegaron a ella, Sytzer miró esa piel
calcinada en su mano con horror, las lágrimas corrían por su rostro como nunca
antes, apretó los puños tanto que comenzaron a sangrar y volteó lentamente para
ver a Irkyne que también estaba en shock, al parecer había actuado sin razonar.
-“¡¡¡Morirás!!!”- gritó Sytzer y salió a toda velocidad sobre Irkyne que
estaba desprevenido y fue golpeado en la cara por el puño izquierdo de Sytzer,
Irkyne salió volando hacia atrás por el impulso aunque trató de recuperarse
Sytzer fue más rápido y haciendo su pierna hacia atrás para tener más fuerza
descargó su pie con furia sobre la mandíbula de Irkyne que dio una vuelta
completa hacia atrás por el golpe, después Sytzer juntó sus manos y las dejó
caer pesadamente sobre la cabeza de Irkyne que cayó de rodillas al suelo,
Sytzer lo tomó de la nuca con sus manos y lo jaló hacia delante al momento que
su rodilla chocaba con la cara de Irkyne que se fue de espaldas, Sytzer rápidamente
colocó sus rodillas sobre los hombros de Irkyne para inmovilizarlo
momentáneamente y descargó sus puños con fuerza una y otra vez sobre la cara de
Irkyne al tiempo que gritaba salvajemente, Irkyne no era capaz de pensar alguna
forma de librarse de Sytzer debido al los constantes golpes.
-“¡¡Papá!!”- gritó Arkyne al ver que su padre era lastimado con tal
saña, Deimonth aún no reaccionaba al ver el cadáver de la princesa y a Sytzer
en un estado de locura total.
-“¡¡Papá!!”-gritó Arkyne otra vez, Irkyne reaccionó y movió su rodilla
para golpear con ella la espalda de Sytzer y hacerlo inclinarse hacia el frente
con lo cual Irkyne tuvo más movimiento en los brazos y consiguió derribar a un
lado a Sytzer que trató de golpear a Irkyne con una patada antes de que se
levantara pero Irkyne agarró la pierna que iba dirigida hacia él por el tobillo
y jaló con fuerza para tener a Sytzer a su alcance y golpeó con su otra mano el
estómago de Sytzer que perdió el aliento, después Irkyne arrojó a Sytzer a un
lado aprovechando que lo sostenía de la pierna. Sytzer cayó pesadamente sobre el suelo debido a la gran fuerza
de Irkyne y quedó aturdido, su enemigo aprovechó esto y se lanzó sobre Sytzer y
lo tomó del cuello y comenzó a hacer presión para rompérselo, Sytzer no podía
librarse de Irkyne por la superior fuerza de éste y por si fuera poco aún
estaba aturdido, sintió poco a poco que su cuello era doblado cada vez más y
sintió cuando llegó al límite, un poco más y moriría al instante y cuando
sintió que su cabeza iba a dar un giro imposible escuchó un golpe seco que hizo
que Irkyne se estrellara en unas rocas.
-“¿Qué pasó...?”- preguntó Sytzer aún aturdido y al levantar la vista vio
a Deimonth delante de él.
-“Déjamelo a mí Sytzer, él es muy fuerte para ti”- le dijo Deimonth
mirando a su oponente que extrañamente comenzó a respirar de manera más
agitada, lo había hecho desde antes pero ahora era muy notorio para no darse
cuenta, pero aún así se levantó y encaró a Deimonth, los dos se miraron por
unos instantes y se lanzaron uno contra otro con un grito feroz pero justo
antes de que se encontraran Deimonth recibió un golpe en la espalda que lo sacó
de balance y cayó al suelo.
-“¡De ninguna manera maestro, él es mío!”- gritó Sytzer con una cólera
que escapaba de toda razón.
Literalmente había arroyado a su propio maestro para pelear con el que
le quitó lo más valioso para él.
-“¡Sytzer no seas tonto!”- le gritó Deimonth pero Sytzer ya no escuchaba
más, lo único que estaba en su mente era darle muerte a Irkyne, lo demás no
importaba. Irkyne estaba sorprendido
por la acción de Sytzer y no pudo evitar que este lo golpeara con la cabeza
sobre el pecho haciendo que Irkyne hiciera una mueca de gran dolor, el impulso
de Sytzer había hecho que se estrellaran con unas columnas que aún quedaban en
pie, Irkyne trató de recuperar la ventaja y golpeó con fuerza la nuca de Sytzer
una, dos, tres, cuarto veces hasta que éste cayó de rodillas frente a él,
Irkyne iba a propinarle más castigo pero Sytzer sujetó con sus brazos las
piernas de Irkyne y lo levantó y lo estrelló en el suelo, Sytzer trató de nuevo
de colocarse encima de él para luchar en el suelo pero Irkyne lo golpeó en la
rodilla en el pecho y con otra pierna lo arrojó lejos de él, después se levantó
rápidamente y trató de caer encima de Sytzer pero éste en un ágil movimiento
descargó su puño izquierdo sobre el pecho de Irkyne que se llevó las manos a
éste y repentinamente se dobló y cayó al suelo en medio de un gran dolor,
Sytzer no sabía por qué reaccionó así si su fuerza no era tanta para causarle
tal daño.
-“¡¡No papá!!”- gritó Irkyne desesperado. Sytzer aprovechó el momento y juntando energía en sus manos se
preparó para matar a Irkyne.
-“¡¡Por favor no mates a mí papá!!”- le gritó Arkyne al tiempo que
corría hacia Sytzer –“Mi papá está enfermo del corazón y ya no puede
defenderse, ¡por favor no lo mates!”- .
-“¡¡La princesa tampoco podía defenderse y él la mató!!”- le respondió
Sytzer sin dejar de acumular energía.
-“¡¡Por favor perdónale la vida!!”- le gritó suplicante Arkyne y se
colocó delante de Sytzer que estaba ciego por la ira.
-“¡Hazte a un lado mocoso!”- le gritó Sytzer y de una leve patada arrojó
a Irkyne a un lado cerca de Deimonth, Arkyne se levantó rápidamente y miró a
Deimonth.
-“Por favor señor, no permita que Sytzer mate a mi papá, él es mi única
familia”- le rogó Arkyne. Deimonth lo vio
y se vio a sí mismo rogando porque no mataran a su hermana.
-“(Debemos detener a Irkyne, pero no podemos dejar huérfano a este niño
¿qué debemos hacer?)”- pensaba Deimonth, él acababa de vivir en carne propia
como tú único ser querido era asesinado en una batalla, era un sentimiento que
no le deseaba a nadie, pero tenía un deber que cumplir. Dentro de Deimonth había un conflicto pero
después se cuenta que Sytzer se lanzaba sobre
Irkyne con sus manos llenas de energía.
-“¡Cómo te atreves a lastimar a mi hijo!”- gritó Irkyne que disparó
energía sobre Sytzer sorpresivamente, Sytzer salió volando y cayó lejos de ahí,
sus ropas humeaban por la descarga. Irkyne
avanzó hacia Sytzer y este vio de reojo su espada cerca de él, estiró el brazo
para tomarla y cuando sus dedos tocaron la empuñadura Irkyne cayó con la
rodilla sobre el pecho de Sytzer ahogando el grito de dolor de él, después
levanto su mano derecha que estaba llena de energía, su plan era matar a Sytzer
descargándola a quemarropa sobre su cara.
Sytzer no podía moverse y vio como la mano asesina se encaminaba hacia
su rostro a toda velocidad, no había tiempo para nada, ni para pensar ni para
reaccionar pero milagrosamente un brilló metálico cruzó rápidamente justo
enfrente de él y sesgando la mano de Irkyne que gritó de dolor.
-“¡¡Papá!!”- gritó Arkyne al ver a Deimonth sosteniendo su espada con
sangre después de cortar la mano de su padre.
Irkyne se levantó sujetando el lugar donde antes estaba su mano y
resistiendo el dolor encaró a Deimonth.
-“¡Me las pagarás!”- le gritó Irkyne con furia y trató de ir hacia
Deimonth pero un brazo lo sujetó por atrás.
Irkyne trató de librarse de Sytzer que lo había detenido pero este
levantó su espada y la puso junto al cuello de Irkyne que se paralizó al verla.
-“¡¡No lo mates por favor!!”- gritó Arkyne que corrió hacia donde
estaban Sytzer y su padre. Deimonth
miró al niño desesperado que corría hacia ellos con lágrimas de angustia,
después miró a Sytzer a los ojos y vio que ya no tenían esa furia asesina y sin
control, no, ahora mostraban un gran control de sus actos, una gran conciencia,
sin duda Sytzer estaba en pleno dominio de sí mismo. Arkyne se detuvo frente a su padre que era sujetado por Sytzer.
-“Por favor perdona su vida”- le dijo ahora sin gritar, el tono fue bajo
pero muy suplicante, estaba pidiendo misericordia de la forma más humilde
porque era su padre quien estaba en manos de otra persona. Sytzer estaba muy controlado, incluso se veía relajado, miró a
Arkyne a los ojos y vio lo suplicantes que ahora parecían, estaban bañados en
lágrimas.
-“Por favor...”- volvió a decir aún en un tono bajo, como si quisiera
calmar a un animal furioso, pero Sytzer estaba muy tranquilo y, sin hacer
ningún gesto, sin mover los ojos, recorrió el filo completo de su espada en el
cuello de Irkyne que sangró inmediatamente, después lo soltó y el cuerpo de
Irkyne cayó al suelo en medio de espasmos.
-“¡¡Nooo papaaaá!!”- gritó Arkyne que fue hacia su padre que se debatía
entre horribles convulsiones tratando de vivir pero poco a poco fueron
disminuyendo sus movimientos hasta que finalmente no se movió más. Arkyne llorando intensamente trató de hacer
que su padre reaccionara pero no lo logró.
Mientras tanto Deimonth caminó hacia Sytzer lentamente y no se veía
sorprendido.
-“Sytzer...”- dijo Deimonth solamente al ver que no podía expresar nada
con palabras.
-“Estaba completamente consciente y sabía lo que hacía y también acepto
la responsabilidad”- le dijo Sytzer.
-“Entiendo”- le contestó Deimonth, los dos limpiaron la sangre de sus
espadas y se fueron caminando lentamente hacia donde estaba el cuerpo de la
princesa Zeress, Deimonth se quitó su gabardina y la colocó encima de ella y
después Sytzer la levantó y se la llevó en sus brazos.
-“¡¡Malditos, mataron a mi papá!!”- les gritó Arkyne, ni Sytzer ni
Deimonth voltearon a mirarlo. Arkyne
odiaba a esos dos y quería matarlos pero sabía que no podía hacer nada, lo
único que hizo fue tomar una piedra.
-“¡¡Mil veces malditos, ojalá se pudran en el infierno!!”- les gritó
nuevamente y le arrojó la piedra a Sytzer deseando que ésta lo atravesara, la
piedra chocó con la cabeza de Sytzer que ni siquiera se inmutó y siguieron caminando. Arkyne comenzó a llorar de nuevo mientras
miraba a los dos sujetos que se perdían en la oscuridad, luego se tendió sobre
el cadáver de su padre en un llanto desgarrador que duró toda la noche.
Ni Bulma, ni Pan, ni Bra ni
nadie daba crédito a lo que escucharon, no creían que Sytzer y Deimonth podían
ser capaces de tal crueldad.
-“¿Tú...”- a Pan le costaba
trabajo hablar –“ ...mataste a ese señor enfrente de su propio hijo?”- su tono
era de una infinita sorpresa y tristeza, Sytzer esbozó una leve sonrisa, pero
esa sonrisa no significaba alegría, al contrario, parecía una mueca de tristeza
y dolor.
-“Pues prepárense, eso no
fue lo peor que hice...”- les dijo él, Videl y las demás no podían creer lo que
dijo.
-“¿Hay más?”- preguntó
Bulma, Sytzer no contestó. Dende y Mr.
Popo lo miraban fijamente a lo lejos.
-“Ahora lo entiendo”- le
dijo Dende a Mr. Popo.
-“¿A qué se refiere
Kamisama?”- le preguntó él con la educación hacia su amo que lo caracteriza.
-“Ellos no sólo están
contando todo esto para encontrar la forma de vencer a Seidell, lo hacen
también porque de alguna forma necesitan hablar de eso”- le dijo Dende.
-“Quiere decir que es como
si estuvieran confesando sus pecados”- le preguntó Mr. Popo.
-“Así es”- le contestó Dende
en silencio, nadie se dio cuenta de esta pequeña charla. Sytzer siguió contando.
La noche pasó y el amanecer
iluminaba todos los cadáveres de los guerreros caídos en la batalla, había
muerte y sangre por doquier y podían escuchar los lamentos de los pocos
guerreros que seguían con vida y eran atendidos por sus colegas, algunos
sobrevivirían, otros quedarían incapacitados de por vida y muchos más morirían
en una dolorosa agonía. En esta
batalla no hubo ningún lado victorioso, literalmente ambos bandos se mataron
unos a otros.
-“Es una tragedia”- le dijo Deimonth a Sytzer que contemplaba a todos
los caídos.
-“Así es, todos eran muy valientes y no merecían morir”- le contestó
éste con una gran pena por sus colegas.
-“Si tan sólo hubiera alguna forma de traerlos a la vida, ellos no
merecen este destino”- se dijo Deimonth en voz alta, aunque no tenía esperanzas
quería encontrar algo que pudiera hacer.
-“Tal vez podamos hacerlo”- le dijo Sytzer, Deimonth lo miró perplejo.
-“¿De que estás hablando?”- le preguntó Deimonth.
-“Escuché algo muy interesante cuando estaba en prisión”- le dijo Sytzer
con calma.
-“Y así fue como le conté a
mi maestro que existía el Rubí de Yengar que se supone tiene extraños poderes
sobre los muertos. Él al principio no
lo creyó y a decir verdad yo tampoco lo creía mucho, pero eso era mejor que
nada así que tomamos una de las pocas naves que quedaban y nos dirigimos al
planeta Seidez que era gobernado por el joven Rey Seidell, era un planeta que
tenía fama de no querer a gente de otras razas”- les dijo Sytzer.
-“Entonces llegaron a
pedirles el rubí y Seidell los atacó”- le dijo Trunks a Sytzer imaginándose lo
que había pasado, Sytzer sonrió.
-“A decir verdad él fue el
único que nos apoyó”- le dijo Sytzer, Trunks y los demás estaban perplejos.
-“Les seguiré contando”- le
dijo Sytzer.
Mientras tanto lejos de ahí Seidell había descendido a tierra
para buscar el rubí de Yengar, él tenía ganas de volar todo el planeta en un
instante pero si lo hacía el rubí aunque no fuera destruido se perdería para
siempre en el espacio. Seidell estaba
cada vez más impaciente y desesperado, el rubí era muy pequeño para buscarlo
así pero no había otra forma de hacerlo.
Justo cuando estaba revisando en unos arbustos notó que alguien se
acercaba velozmente, Seidell se puso de pie y miró en la dirección que venía el
extraño, aún era de madrugada y no podía ver muy bien quien se acercaba pero
eso no importaba mucho ya que a juzgar por su poder no era una amenaza
peligrosa, aunque sí podría darle algunos problemas. Dentro de la oscuridad de la noche solamente iluminada por la luz
de las estrellas y la de la luna que no estaba en su fase de luna llena por lo
cual no había demasiada luz, pero aún así vio un pequeño resplandor que poco a
poco a fue haciendo más grande hasta que se detuvo justo unos metros arriba de
él, era Vegeta sin estar en convertido en súper saiyan.
-“Así que aquí estás”- le
dijo Vegeta con un tono despectivo mientras cruzaba los brazos.
-“Obviamente vienes a tratar
de detenerme ¿no es así?”- le dijo Seidell con una sonrisa de confianza.
-“No trataré, lo voy a
hacer”- le dijo Vegeta con la misma sonrisa.
-“Tienes agallas, pero sólo
las aparentas”- le dijo Seidell con burla, Vegeta se enfureció.
-“¡¿Qué estás tratando de
decir insecto?!”- le gritó Vegeta.
-“Sin duda eres valiente,
pero de alguna forma también tienes miedo, puedo percibirlo”- le dijo Seidell
como si pudiera ver las emociones de Vegeta como un libro abierto –“además soy
mas fuerte que tú”-.
-“¡No será la primera vez
que me enfrente a alguien poderoso! a decir verdad eso me emociona ya que
ninguna sabandija de por aquí tiene mi nivel y es muy aburrido”- le dijo Vegeta
mostrando todo su orgullo, Seidell sonrió más.
-“Entonces disfrútalo
mientras puedas”- le dijo Seidell y apareció delante de Vegeta en un rápido
movimiento que sorprendió al príncipe saiyan, después hizo su mano hacia atrás
y le descargó un poderoso golpe en pleno rostro que se hizo a Vegeta para
atrás, pero esté logró recuperarse y se llevó la mano a la cara y comprobó que
sangraba de la boca, después miró con rabia a Seidell.
-“Ya verás”- dijo Vegeta y
se apresuró a devolverle a Seidell el puñetazo recibido pero éste tomó la mano
de Vegeta rápidamente y sólo lo hizo enfurecer más e hizo que el saiyan le
lanzara un golpe con la mano libre que también detuvo Seidell, después apretó
los puños de Vegeta haciendo que este se quejara del dolor y le dio una patada
en el estómago muy fuerte, pero Vegeta recuperó rápidamente el aliento.
-“No me vencerás ¡soy el
príncipe de los saiyan!”- después de decir esto Vegeta golpeó con su cabeza la
nariz de Seidell que lo soltó por el golpe, Seidell también se llevó la mano a
la cara y vio un poco de sangre, no dijo nada sólo miró a Vegeta con enojo.
-“No soy tan débil como esos
patéticos que estás persiguiendo ni como ésos humanos inútiles”- le dijo
Vegeta.
-“No muchos me hacen esto”-
le contestó Seidell y le disparó energía a Vegeta que se movió hacia arriba
para esquivarla por poco pero Seidell estaba sobre él y de un giro rápido pateó
a Vegeta en el rostro haciéndolo girar en media vuelta por el golpe, esto lo
aprovechó Seidell para golpearlo con la rodilla en la base de la columna,
Vegeta gritó de dolor mientras se doblaba hacia atrás, Seidell lo golpeó con el
codo en la cara y Vegeta cayó al suelo, Seidell fue tras él para continuar la
golpiza en el suelo pero Vegeta se convirtió en súper saiyan y pateó a Seidell
cuando venía de cabeza hacia él, Seidell estaba aturdido y Vegeta lo golpeó en
la cara, después lo pateó en el estómago haciendo que se inclinara y de un giro
hacia atrás le dio una patada de lleno en el rostro, Seidell trató de poner
algo de distancia entre los dos para recuperarse pero Vegeta le lanzó una gran
cantidad de pequeños disparos de energía y todos impactaron en Seidell que cayó
el suelo, Vegeta no se detuvo y siguió disparando una y otra vez a una gran
velocidad, después se detuvo para descansar un poco y cuando el humo se disipó
Seidell no estaba ahí.
-“En realidad eres muy
bueno”- escuchó una voz tras de sí, Vegeta volteó y miró a Seidell con algunas
heridas superficiales pero nada grave, esperaba algo así ya que sabía que
alguien tan fuerte no puede ser vencido tan fácilmente pero no esperaba que le
hiciera tan poco daño.
-“Ahora verás que tan bueno
puedo ser”- le dijo Vegeta.
-“Será interesante”- le
contestó Seidell. Vegeta desapareció y
Seidell tiró una patada a un costado donde de repente apareció Vegeta que había
recibido el golpe en plena boca del estómago.
-“Por favor”- le dijo
Seidell con algo de fastidio –“no creas
que me vencerás con esos trucos baratos”- pero Vegeta no se rindió y tomó
rápidamente el tobillo de Seidell y lo jaló con la esperanza de colocarse
detrás de él y dejarlo sin defensa pero cuando tiró un puñetazo Seidell logró
girar y recibir el golpe en el brazo, Vegeta entonces tiró una patada pero
Seidell hizo un giro hacia el otro lado y la bloqueó con su otro brazo, Vegeta
se desesperó y descargó muchos golpes sobre Seidell con la esperanza de que
alguno penetrara su defensa pero ninguno lo logró, entonces Seidell tiró un
puñetazo con la mano derecha a Vegeta que hizo a un lado la cabeza para
evitarlo pero Seidell lo aprovechó para jalarlo de la nuca hacia sí y golpearlo
con la izquierda, el impacto fue terrible ya que Seidell literalmente comprimía
la cabeza del saiyan con sus dos brazos pero Vegeta mecánicamente tiró un par
de puñetazos a la cara de Seidell aprovechando que no tenía defensa, los dos
golpes entraron y Seidell se alejó momentáneamente por el dolor que Vegeta le
provocó, cosa que este aprovechó para tratar de recuperarse un poco pero el
golpe de Seidell se había estrellado con su ojo izquierdo cerrándoselo por
completo.
-“No creí que me dieras
tantos problemas”- le dijo Seidell mientras se tocaba el rostro y noto que
tenía algunas inflamaciones en la mejilla y cerca de los labios producto de los
golpes de Vegeta que trataba de abrir su ojo para ver mejor a Seidell pero este
notó que el saiyan no podía ver bien y se movió hacia la izquierda de Vegeta
para aprovecharlo. Vegeta sabía que Seidell
lo atacaría por la izquierda ya que no podía verlo bien y tampoco podía sentir
su poder ya que lo ocultaba igual que lo hacían Deimonth y Sytzer así que se
preparó para defenderse, pero no esperó que el ataque fuera tan rápido ya que
mientras trataba de girar Seidell ya le había golpeado el costado con la
rodilla, casi se la incrustó. Vegeta
perdió el aliento y no podía moverse por el golpe y Seidell lo golpeó en la
cara con el antebrazo y después lo golpeó con el puño de la otra mano cerca del
ojo izquierdo, Vegeta sabía que tenía que poner algo de espacio para
recuperarse o Seidell lo seguiría golpeando hasta la muerte así que trató de
apoyar su pie en el cuerpo de Seidell a pesar de que no veía muy bien y cuando
sintió el cuerpo de su enemigo lo empujó con fuerza para alejarlo. Seidell no quería perder la ventaja que
había ganado y nuevamente trató de atacar a Vegeta por la izquierda pero el
príncipe saiyan, tan experimentado por las innumerables batallas a lo largo de
su vida esperó a que su enemigo cometiera la estupidez de atacarlo igual que la
vez anterior, así que cuando Vegeta perdió de vista a Seidell abrió su mano
izquierda.
-“¡Big Bang Attack!” – gritó
Vegeta y disparó una gran esfera de energía, Seidell apareció a la izquierda de
Vegeta como este lo había predecido y recibió el ataque en pleno estómago, hubo
una gran explosión y Vegeta se alejó para tratar de recuperarse. Poco a poco el humo de la explosión
desaparecía y observó a Seidell que se llevaba las manos al abdomen en un gesto
doloroso.
-“¿Ahora ves mi verdadero
poder?”- le preguntó Vegeta con cierta burla, Seidell trató de controlarse pero
vio que sangraba del abdomen, no era una herida grave pero sirvió para saber
que el resultado de la batalla no sería tan predecible como había pensado.
-“Lo veo, ¡ahora verás mi
furia!”- le gritó Seidell y se lanzó velozmente hacia Vegeta que esperaba a que
Seidell fuera de cabeza hacia él y cuando estuvo lo suficientemente cerca lanzó
una descarga de energía hacia el rostro de su oponente pero este esperaba algo
así y frenó de golpe para esquivar el proyectil y después se colocó rápidamente
frente a Vegeta y lo golpeó con el codo
en el ojo derecho y después lo golpeó con la otra mano en el mismo lugar
para impedir que viera. Vegeta ahora
no lo veía pero lo tenía enfrente y trató de golpearlo con fuertes puñetazos y
patadas pero muy pocas hicieron contacto con Seidell que sólo se enfureció más
y de un giro en el aire se colocó atrás de Vegeta y colocó sus manos en la
espalda del saiyan. Vegeta no tuvo
tiempo de reaccionar cuando un gran disparo de energía lo golpeó en la espalda
desgarrando sus ropas y haciéndolo sangrar en varias partes de su cuerpo,
Vegeta cayó sin fuerzas al suelo así que Seidell iba a aprovechar eso para
acabar con su enemigo. Seidell estiró
la mano derecha y generó una gran esfera roja en la palma de ella que fue creciendo
cada vez más hasta ser un poco más grande que el propio Seidell.
-“Diste una buena pelea pero
todo fue inútil”- le dijo Seidell, Vegeta trató de moverse pero no pudo y sin
que Seidell se moviera la esfera salió hacia Vegeta a toda velocidad pero
cuando estaba a pocos metros de él un disparo de energía impacto la esfera de
Seidell desviándola hacia una montaña, la cual voló en pedazos.
-“¡¿Estás bien Vegeta?”-
preguntó Piccolo, Gohan, Deimonth y Uub que tenía una mano levantada y salía
humo de ella estaban con él.
-“Tus amigos fueron muy
oportunos”- le dijo Seidell a Vegeta que no se veía muy contento.
-“¿Qué rayos hacen aquí?”-
les preguntó Vegeta enfadado –“esta es mi pelea, ¡lárguense!”-.
-“¿Siempre es tan
agradecido?” – preguntó Deimonth.
-“Así es él”- le contestó
Gohan, después todos miraron a Seidell.
-“La vida no es fácil”- se
dijo Seidell a sí mismo mientras se llevaba la mano a la cara en señal de
fastidio.
-“¡No se metan en esto!, ¡no
los necesito así que desaparezcan!”- protestó Vegeta nuevamente mientras
intentaba levantarse –“¡Sólo me estorban!”-.
Pero ninguno de sus amigos le hicieron caso, ya estaban bastante
acostumbrados a su carácter como para que Vegeta creyera que lo dejarían solo.
-“Son unos necios”- dijo
Vegeta débilmente para después caer al suelo y su cabello se volvió negro al
dejar el estado de súper saiyan.
Mientras tanto en el templo sagrado Sytzer hizo una pequeña
pausa, el contar todo esto no era sencillo, pero tenía que hacerlo.
-“¿Cómo es eso de que
Seidell fue el único que los apoyó?”- le preguntó Goten a Sytzer.
-“El planeta Seidez siempre
ha sido muy cerrado con respecto a las intervenciones de otras razas por eso no
mucha gente visitaba ese planeta, solamente los comerciantes eran recibidos “un
poco mejor” que la mayoría”- le contestó –“Pero Seidell era un hombre de amplia
cultura y conocimiento, así que él fue quién nos recibió”-.
-“¿Entonces por qué es así?”-
le preguntó Trunks.
-“Ahora les diré”- le dijo
Sytzer.
El planeta Seidez era un
planeta hermoso, lleno de vegetación y rodeado de mares claros con gran
variedad de vida marítima, en pocas palabras era un paraíso pero era un paraíso
que pocos podían disfrutar si no eras nativo del planeta ya que la gente
siempre se mostraba reacia hacia los extraños. Deimonth y Sytzer poco antes de llegar al planeta fueron
interceptados por la guardia del planeta y aunque solicitaron un permiso para
ingresar había pocas probabilidades de obtenerlo.
-“¿Me preguntó si nos aceptarán?”- dijo Sytzer mientras observaba las
naves de guarida de Seidez.
-“Ojalá que así sea”- le respondió Deimonth que estaba sentado al mando
de la pequeña nave que tomaron para viajar a Seidez, en eso un sonido se
escucho en la nave y Deimonth encendió el monitor.
-“Lo sentimos pero no podemos permitirles la entrada”- les comunicó uno
de los oficiales de la guardia.
-“¡¿Qué?!, ¡¿por qué no?!”- bramó Sytzer mientras pateaba su asiento por
el enojo.
-“No tenemos por qué intervenir en los problemas de otros planetas”- les
dijo el oficial.
-“¡Pero ya les explicamos que hubo un desastre en Zeedel y ustedes
pueden ayudarnos!”- le volvió a decir Sytzer.
-“Lo informamos, pero su permiso no fue aprobado”- le respondió el
oficial, Sytzer volteó a ver a Deimonth para que dijera algo pero éste estaba
pensando en alguna opción que pudieran tomar, pero todo parecía imposible, su
nave no era lo suficientemente rápida para esquivar la flota enemiga. Tal parecía que tendrían que regresar. Pero después un soldado se le acercó al oficial y le comunicó algo
que Deimonth y Sytzer no alcanzaron a escuchar, después el soldado se fue.
-“Le tengo un mensaje del Rey de Seidez”- les dijo el oficial y sin decir
nada más la pantalla cambió y apareció el rostro de Seidell, se veía más joven,
lleno de vida pero a la vez con una gran sabiduría y madurez, su rostro parecía
brillar debido al vigor de su juventud y no tenía ninguna quemadura en el
rostro.
-“Soy el Rey del planeta Seidez, ni nombre es Seidell, es un gusto
conocerlos”- les comunicó el joven rey con una voz que denotaba una presencia
imponente, Sytzer iba a decir algo pero Deimonth hizo un gesto para que lo
dejara hablar a él, temiendo que su joven alumno dijera algo indebido.
-“El honor es nuestro su alteza”- le respondió con cortesía –“disculpe
la pregunta, ¿pero como supo de nosotros?”-.
-“Bueno, si hay una catástrofe en un planeta cercano es difícil que no
me informen”- le dijo Seidell.
-“Eso hace más fácil para nosotros explicarlo su alteza, pero
necesitamos su ayuda ya que en su planeta puede estar la clave para reparar
todo el daño ocurrido en mi planeta”- le dijo Deimonth, aunque Seidell era
precavido de alguna manera éstos extraños le inspiraban confianza, así que lo
meditó un poco y les dijo:
-“Está bien, tienen permiso para ingresar al planeta y se entrevistarán
conmigo ya que tengo algunas preguntas que hacerles”- les dijo Seidell,
Deimonth y Sytzer se alegraron por eso.
La comunicación terminó y las naves de guardia fueron informadas y
abrieron paso hacia el planeta. La
nave extranjera fue escoltada hacia el Palacio del Rey y aterrizó en medio de
un fuerte dispositivo de seguridad, unos soldados se acercaron a la nave con un
extraño aparato, al parecer querían verificar cuántas personas había en la
nave, después dieron permiso a Deimonth y a Sytzer para salir de su transporte
y lo primero que vieron fue el cálido sol que había, era medio día y el palacio
por fuera era hermoso aunque muy antiguo, tenía varias inscripciones que
seguramente eran la historia de todo el planeta, miraron a los soldados que
estaban ahí y vieron que tenían armas de fuego y lásers, algo muy raro para
ellos ya que en el planeta Zeedel los guerreros que lo habitaban eran demasiado
fuertes como para necesitarlas, pero lo que más les llamó la atención eran una
especie de robots grandes, como cinco veces la estatura de un hombre promedio,
eran grises con forma humanoide y una especie de ojo en su cabeza, pero no se
veía que tuvieran ningún arma en especial.
Todos los soldados los miraban con demasiada desconfianza, aunque no
esperaban un recibimiento muy cálido era más que lo pensaban. Poco después el Rey Seidell salió del
Palacio escoltado por dos tipos que vestían trajes negros con una pequeña
armadura roja que sólo cubría la parte media de su cuerpo, uno de ellos tenía
una abundante cabellera castaña con ojos cafés, era de estatura media y un poco
delgado mientras que el otro estaba completamente rapado, tenía ojos negros,
era muy alto y de gran musculatura, era Bergton y tenía sus dos brazos, además
había un hombre de baja estatura y edad un poco avanzada, vestía una túnica
azul y sus cabellos eran negros aunque ya tenía algunas partes grisáceas, sus
ojos eran azules y no se veía muy fuerte.
Uno de los soldados que revisaron la nave se acercó a Seidell y le
murmuró algo, Seidell miró a Deimonth y a Sytzer y se acercó a ellos.
-“Bienvenidos sean al planeta Seidez, espero que vengan en paz”- les
dijo Seidell.
-“Así es su majestad, muchas gracias por el recibimiento”- le contestó
Deimonth.
-“Según tengo entendido ustedes son guerreros del planeta Zeedel, ¿a qué
se debe su visita?”- le preguntó el joven rey.
-“Como debe estar enterado su majestad, en el planeta Zeedel ha habido
una gran batalla desastrosa que tomó la vida de gran parte de la población y
devastó al planeta y mi compañero me dijo que en este planeta podría estar la
solución para tan terrible tragedia”- le dijo Deimonth, Seidell miró a Sytzer.
-“¿De qué solución estás hablando, joven guerrero y cómo te enteraste de
ella?”- le preguntó Seidell con curiosidad.
-“Su majestad, yo escuché en prisión que aquí se encontraba una joya muy
valiosa llamada Rubí de Yengar y parece que tiene extraños poderes sobre los
difuntos”- le dijo Sytzer, Seidell meditó un poco.
-“Pues sí se encuentra aquí ese rubí que buscan”- les dijo, Deimonth y
Sytzer sonrieron –“pero no estoy seguro de que pueda ayudarlos, ya que mucho de
lo que se dice son viejas leyendas”-.
-“No importa su majestad, queremos hacer el intento, después de todo no
tenemos nada que perder”- le dijo Sytzer con algo de preocupación, Seidell lo
miró.
-“Después discutiremos eso con más calma, ahora los llevaré a su cuarto,
deben descansar”- les dijo Seidell –“¿Pero me gustaría saber por qué hay un
cadáver en su nave?”- Sytzer bajó la cabeza al escuchar esa pregunta.
-“Su majestad, esa persona era antes la princesa del planeta Zeedel, su
nombre era Zeress y murió durante la batalla, la traemos porque queremos
volverla a la vida pero para eso necesitamos el rubí de Yengar”- le dijo
Deimonth, Sytzer fue por el cuerpo de la princesa, lo levantó y lo llevó en sus
brazos hasta donde estaba Seidell, Deimonth recorrió su gabardina que había
colocado sobre ella para que el joven rey pudiera verlo bien.
-“Es espantoso”- dijo Seidell al tiempo que volteaba la cara a un lado.
-“Lo sabemos, pero trataremos de remediarlo”- le dijo Deimonth que
volvía a cubrir el cuerpo.
-“Está bien, los médicos del palacio se encargarán de llevarla a un
lugar donde pueda conservarse, ahora ustedes deben descansar”- le dijo el rey,
poco después unos médicos llegaron y cargaron el cuerpo de la princesa en una
camilla y lo llevaron a un lugar desconocido.
-“Scowarr”- le dijo Seidell al hombre de la túnica azul –“quiero que te encargues
personalmente de que veas por las necesidades de nuestros visitantes y se
sientan bien”-.
-“Si su majestad, como diga”- le respondió el hombrecillo, su voz era un
poco aguda. Seidell se le acercó a
Deimonth y a Sytzer.
-“El es un hombre de confianza, todo lo que necesiten simplemente
díganselo”- después Seidell les susurró en voz baja –“discúlpenlo si es un poco
extraño, el ha estado trabajando aquí toda su vida y es de fiar, además de
inofensivo, solamente que a veces no razona muy bien”-.
-“No habrá problema, gracias su majestad”- le dijo Sytzer, después
emprendieron la marcha al palacio.
-“Disculpe su majestad”- dijo Deimonth –“no quisiera ofenderlo ni
cuestionar su hospitalidad pero la verdad no esperaba que nos ayudara de esta
forma si somos unos extraños”-, la pregunta hizo que Seidell se detuviera, al
igual que todo su séquito.
-“Lo que pasa es que ustedes están tratando de ayudar a muchas personas
y eso no puedo ignorarlo, además hay algo que me hace tenerles confianza”-
después Seidell volteó para seguir su camino –“además si todo es como dicen ese
rubí puede hacer mucho bien por mi planeta”-.
-“Yo también tengo una pregunta”- dijo Sytzer.
-“¿Cuál es?”- le dijo Seidell.
-“¿Qué son ésas cosas?”- y Sytzer apuntó a uno de los robots que estaban
a los lados.
-“Esos son unidades de combate especial, se llaman Gears y sirven para
aumentar el nivel de combate de un soldado normal”- le comentó Seidell.
-“¿Aumentan el nivel de combate?”- preguntó Sytzer intrigado.
-“Así es, aquí no abundan los guerreros poderosos así que tenemos que
valernos de la tecnología para pelear”- le dijo Seidell –“aumenta aproximadamente
diez veces el poder de pelea del soldado, si un guerrero poderoso sube a él
será letal, pero preferimos que los usen guerreros normales para que no estén
desprotegidos en las batallas”-.
-“Impresionante”- exclamó Sytzer.
Deimonth y Sytzer fueron
conducidos a sus habitaciones, las cuales eran muy lujosas y tenían una hermosa
vista al jardín del palacio, era una habitación grande con algunos cuartos
pequeños por lo que no hubo problema para que Deimonth y Sytzer estuvieran
juntos, además de lo indispensable como son los baños y cuartos para dormir
había una pequeña mesa para comer, así se evitarían el tener que ir al comedor
real cuando les diera hambre. Deimonth
y Sytzer vieron sus habitaciones con agrado y se asearon.
-“Creo que volví a la vida”- dijo Sytzer después de darse un baño.
-“Si yo también”- le respondió Deimonth pero en eso llamaron a la puerta.
-“Adelante”- dijo Deimonth, la puerta se abrió y Scowarr estaba ahí.
-“Primero que nada vengo a ver si no se les ofrece nada”- les dijo con
educación el hombrecillo.
-“Es muy amable pero no se nos ofrece nada en este momento, pero venía
por otra ¿no es así?”- le dijo Sytzer.
-“¡Oh sí!, como es mi deber hacer agradable su estancia estuve pensando
en como lograrlo”- les dijo Scowarr.
-“¿Y qué decidió?”- preguntó Sytzer con curiosidad.
-“Ya verán”- le dijo Scowarr con una pícara sonrisa, hizo una seña y dos
hermosas jóvenes entraron a la habitación, las jóvenes le sonreían a Deimonth y
a Sytzer.
-“¿Qué les parece?”- les preguntó Scowarr con una sonrisa, Deimonth y
Sytzer miraron a las jóvenes con asombro ya que eran muy bellas, y aunque su
instinto estaba en contra lo rechazaron (no sin cierto esfuerzo).
-“Bueno”- Deimonth sonreía nerviosamente –“no creo que eso sea lo que
busquemos en este momento”-.
-“¿En serio?”- les preguntó Scowarr desilusionado.
-“La verdad no es eso lo que queremos”- le dijo Sytzer también
nerviosamente tratando de no mirar a las jóvenes.
-“Obviamente no fue una buena idea y los juzgué mal”- les dijo Scowarr
apenado.
-“Así es, nosotros no somos de ese tipo de personas”- le respondió
Deimonth, Scowarr hizo otra seña y las dos jóvenes salieron visiblemente desilusionadas.
-“Es una lástima, pero espero que esto otro sea de su agrado”- les dijo
Scowarr e hizo otra seña y dos hombres jóvenes entraron a la habitación, los
jóvenes les sonreían a Deimonth y a Sytzer que se fueron de espaldas.
-“¿Está mejor?”- les preguntó Scowarr, Deimonth y Sytzer se levantaron.
-“Sabe, creo que es mejor que nos deje descansar”- le dijo Deimonth
nerviosamente.
-“Si, por favor déjennos solos”- les dijo Sytzer que trató de alejarse
de los jóvenes que entraron.
-“Oh, lo siento, no se preocupen ya lo comprendí y me aseguraré que no
los interrumpan”- les dijo Scowarr con una sonrisa y salió junto con los
jóvenes, Deimonth y Sytzer se miraron.
-“No quiero ni imaginarme que estará pensando”- dijo Deimonth.
-“Por si las dudas cerraré mi cuarto con llave”- le dijo Sytzer,
Deimonth lo miró enojado.
-“Como sea, creo que saldré un poco, fueron muchos días en el
espacio”-le dijo Deimonth.
-“Yo me quedaré aquí, no he dormido muy bien y quiero descansar antes de
tratar de resucitar a la princesa”- le dijo Sytzer que se fue a su cuarto y
cerró la puerta y Deimonth pudo escuchar el cerrojo por lo cual gruñó un poco,
después salió del cuarto y comenzó a dar un paseo por todo el palacio, era muy
grande y habían enormes jardines por todos lados, siguió caminando admirando la
vegetación hasta que escuchó una violenta discusión.
-“¡¿Qué quieres decir con eso?!”- se escuchó la voz de una mujer bastante
enojada.
-“Lo siento pero tenemos que rechazarla”- le dijo una voz de hombre, Deimonth
se acercó atraído por la discusión, en ella un hombre vestido con una camisa
azul clara y pantalones en azul oscuro, tenía una maleta de la cual sobresalían
varios sobres y paquetes.
-“(Seguramente es un mensajero)”- pensó Deimonth –“(si Sytzer estuviera
aquí ya se habría burlado de mi gran deducción)”- se dijo con sarcasmo, pero lo
que más le llamó la atención fue una joven que vestía un uniforme negro con una
pequeña armadura roja que le cubría el abdomen, además tenía unas botas cortas
y unos guantes cortos de color rojo, sus cabellos eran pelirrojos pero cortos,
sus ojos verdes, tenía unas facciones hermosas a pesar de la mueca de enojo que
tenía, apoyaba las manos en la cintura en actitud desafiante y el talle de su
uniforme dejaba ver su bien torneada figura.
Deimonth quedó embobado con sólo verla.
-“¡Pero si soy tan capaz como cualquiera!”- le dijo la joven en franco
tono de reclamación.
-“Eso es lo malo, eres como cualquier otro pero no hay nada más”- le
respondió el mensajero en forma calmada.
-“¡¿A qué te refieres?!, ¡han ingresado muchos soldados a los que yo
superaba!”-
-“Acepto que te has esforzado mucho, pero a ninguno de los soldados le
agrada la idea de tener una mujer combatiendo a su lado, por eso casi no hay
mujeres en el ejército y menos aún en la guardia de élite”- le dijo el
mensajero –“los soldados creen que solamente los estorbarías y yo también lo
creo. Pero creo que puedo acomodarte
en las oficinas, no es muy difícil sólo un poco de papeleo y esas cosas, tu
sabes”-.
La joven en un arranque de ira tomó al mensajero por el cuello de la
camisa y lo levantó del suelo.
-“(Pues si es un poco fuerte)”- pensó Deimonth al ver a la joven
sostener sin esfuerzo al tipo.
-“¡Crees que voy a ser tu secretaria o la de otro machista como tú!”- le
dijo la joven mientras levantaba su puño derecho.
-“(Pobre tipo, le va a destrozar la cara con ese golpe aunque lo tiene
merecido)”- se dijo Deimonth mientras veía la escena. El mensajero no podía ocultar su miedo.
-“De...detente Leene, si...si me golpeas todo se pondrá peor para ti y
te será más difícil ingresar”- . La
joven miró al mensajero con una gran rabia, pero lo dejó caer al suelo ya que
no valía la pena.
-“Debería acabar con todos los machistas como tú”- le dijo Leene, el
mensajero se incorporó y la miró con enojo y en forma desafiante.
-“¡Esto no se va a quedar así, veré que te pongan una
penalización!”-. Pero la joven no
tenía la intención de escuchar amenazas y volvió a levantar su puño derecho, la
cara del mensajero cambió de una expresión de superioridad a una de miedo y echó
a correr. La joven lo miró seriamente.
-“Maldito cobarde”- susurró la joven que sintió que alguien la miraba
así que giró sobre sus talones y observó a Deimonth que sonreía.
-“¿Viniste a burlarte de mí?”- le preguntó Leene que se acercó
desafiante a Deimonth.
-“No”- dijo Deimonth que dejó de sonreír por temor –“lo que me hace
gracia es la forma en que pusiste en su lugar a ese tipo”-.
-“Pues a mí me hubiera gustado golpear su horrenda cara machista”- le
dijo Leene.
-“Parece que tienes un problema”-.
-“¿En serio?, ¿siempre eres tan bueno para detectar lo obvio?”- le dijo
Leene con sarcasmo, Deimonth gruñó un poco pero sabía que la joven estaba
demasiado enojada como para esperar que hablara con él tranquilamente.
-“Pero de todas formas este es MÍ problema, así que hazte a un lado y
déjame pasar”- dijo Leene y después de darle un pequeño empujón a Deimonth se
marchó hacia el Palacio.
-“Qué carácter”- dijo Deimonth procurando que la joven no lo escuchara,
lo último que quería era un problema con ella.
Mientras tanto Sytzer se había
levantado y salió del cuarto preocupado por saber a dónde se llevaron el cuerpo
de la princesa Zeress, pero no sabía a quién preguntarle pero a lo lejos vio a
Scowarr y se acercó a él.
-“Oye Scowarr”- le dijo Sytzer mientras se acercó corriendo –“tengo algo
que preguntarte”-.
-“Oh, joven Sytzer. No creí que terminaran tan pronto, parece que no se
entretuvieron después de que me fui”- le dijo Scowarr con sorpresa.
-“¡Ya deja de pensar tonterías y dime dónde llevaron el cuerpo de la
princesa Zeress!” – se veía que Sytzer
no tenía paciencia para lidiar con Scowarr.
-“No se enoje joven Sytzer, la princesa se encuentra en la clínica del
palacio, simplemente debe atravesar ésos jardines y cruzas aquellos tres
edificios y llegará a un bloque con algunos edificios más, ahí se encuentra la
clínica”-.
-“¿Y cómo la reconoceré entre tantos edificios?”- preguntó Sytzer.
-“Tiene un gran letrero que dice <<Clínica>>”- le dijo
Scowarr, Sytzer dio un suspiro y salió volando hacia la dirección indicada,
Scowarr miró asombrado a Sytzer elevarse por los aires. En unos instantes Sytzer llegó al lugar
indicado y descendió en la clínica y entró a la recepción, había poca gente en
ella y se acercó a una enfermera.
-“Disculpe, ¿me puede decir donde se encuentra la princesa Zeress?”-.
-“Tiene que cruzar ese pasillo hasta la habitación del fondo pero...”-
en eso Sytzer salió corriendo en esa dirección dejando a la enfermera con las palabras
en la boca –“...no puede pasar”-.
Sytzer avanzó hacia el cuarto
y aunque dos enfermeros trataron de detenerlo el los ignoró y a pesar de que se
sujetaron a él siguió avanzando hasta que los dos tipos se soltaron agotados
por tratar de frenarlo. Llegó al
cuarto indicado y entró sin importarle nada, ahí había un par de doctores.
-“¿Quién es usted?”- le preguntó uno de ellos.
-“Soy uno de los que trajeron el cuerpo de la princesa Zeress y vengo a
ver dónde está y como se encuentra”-.
Los doctores al ver la decisión de Sytzer y sobretodo a los dos
enfermeros agotados supieron que no podrían sacarlo así que optaron por
explicarle.
-“Desafortunadamente lo único que podemos hacer es impedir que su cuerpo
se descomponga”-. Sytzer observó y
miró el cuerpo calcinado de la princesa en un tubo del tamaño de una persona,
se acercó a él y al tocarlo sintió frío en su mano, supo que la habían
congelado.
-“Lo sentimos, pero es todo lo que podemos hacer”- le dijo uno de los
doctores, Sytzer no lo miró pero en eso llegó una enfermera.
-“Supongo que es usted el joven Sytzer”- le dijo ella, Sytzer asintió
con la cabeza.
-“Tengo un mensaje del mismo Rey Seidell, le dice que se vean en la sala
del consejo”-.
-“¿Ya le avisaron a mi compañero?”- preguntó Sytzer.
-“Así es, no te preocupes te diré cómo llegar”- le dijo la enfermera.
-“Y así fue como empezaría
una disputa por el Rubí de Yengar”- les dijo Sytzer a Pan y a los demás.
-“Pues no parecían ser
hostiles, ¿por qué hubo problemas?”- le preguntó Videl.
-“Bueno, la hostilidad fue
por nuestra culpa”- le contestó Sytzer, todos lo miraron.
-“Me preguntó como estarán
Vegeta y los demás”- dijo Bulma.
-“El enemigo es muy fuerte
pero creo que estarán bien”- le dijo Trunks a su madre para tranquilizarla.
-“La gran fuerza de Seidell
no es el verdadero problema”- les dijo Sytzer, lo volvieron a mirar- “el
problema es que está completamente loco, y eso no es lo peor”- . Todos lo volvieron a mirar intrigados.
FIN DEL CAPÍTULO 10
Vaya que me tardé en escribir este capítulo, pero con eso de
entrar a la universidad no pude dedicarle en tiempo que quería y en mis
vacaciones lo último que tengo es tiempo libre, pero espero recuperarme. Por cierto, pido disculpas por mi poca
imaginación en este capítulo para poner nombres, porque “Gears” lo utilizan
para nombrar a los mechas en Xenogears (propiedad de Squaresoft), y Leene y
Scowarr no recuerdo donde los leí, creo que fue en un libro pero no estoy
seguro, pero la verdad es que tenía el cerebro completamente seco y no se me
ocurrían bueno nombres (la verdad nunca se me han ocurrido lo que se dice
“buenos” nombres). Cualquier duda,
comentario, queja o demás por favor háganlo a: [email protected]