"PROMESAS"
Por: ARIADNA.
Capítulo 2: LA HISTORIA SE REPITE.
Kaneda practicaba sus típicas patadas diarias, solo, en el dojo. Hasta que se sintió observado. Se detuvo.
-¿Quién está ahí? – Nadie responde. Miró a su alrededor y vio lo que le producía esa sensación de estar siendo vigilado, el gato. - ¿tú de nuevo?
Se sintió extraño cuando el gato le sonrió.
-No sabia que los gatos sonreían. – Se sentó a descansar y el felino se le acerco más, para que lo acariciara, eso hizo él. – Si que eres extraño, minino.
-¿Y tú no? Le estás hablando a un gato.
Kaneda se giró hacía donde provenía la voz y le sonrió.
-¿Qué haces aquí, Natto? Creí que hoy tenias que trabajar en el Uuchan’s.
-Iie, mi padre me dio el día libre. Ahora es mucho más cómodo desde que contrató a ese mesero. Claro que lo era mucho más cuando mamá estaba en casa, por lo menos en ese entonces mi padre sonreía…
-Las extrañas mucho, ¿no es así?
-Mucho, me pregunto si algún día volverán. Quisiera que así fuese, ella y Yukino…
-Si, yo también extraño a tu hermana. Yuki-chan era mi mejor amiga.
-¿Crees que las volveremos a ver? Ya han pasado cinco años.
-No lo sé, pero con la vista de topo que le sacaste a tu padre, no creo que les veas aún si vuelven.
-Muy gracioso. ¿Y ese gato?
-No lo sé, me siguió desde la escuela esta tarde. Supongo que se quedará.
-¿No que tu padre le tiene fobia a los gatos?
-Eso dice mamá, pero nunca lo he visto cerca de uno.
-¿Qué tal si luchamos un poco? Hace tiempo que no vengo a entrenar con Ranma-Ojiisan
[tío Ranma] y tengo que ponerme al día.-Yoshi
[está bien]. Pero si te gano, me debes un okotomiyaki.-Eso solo si me ganas.
El gato se aparta lo suficiente para no salir herido y mirar mejor el combate. Kaneda y Natto empiezan. Están un buen rato peleando, pero sin utilizar técnicas como el Mouko Takabisha
[Huracán de tigre] o el Hiryu Shoten [Dragón volador], trucos que ambos conocían a la perfección. Luego de una media hora sin ver una clara ventaja entre ambos, se detienen a descansar.-Lo tomaremos como un empate.
-Wakattawa
[de acuerdo]. Vamos a comer algo y a ducharnos, me muero de hambre.-Y además apestas a sudor.
-Igual que tú.
Ambos entran a la casa seguidos de lejos por el extraño gato. Adentro se encuentran con Akane, que estaba limpiando el comedor.
-Konbanwa Natto, ¿te quedaras a comer?
-Eso depende, ¿cocinara usted?
Akane pone cara de disgusto, pero se le pasa rápido, ya estaba acostumbrada a esa clase de comentarios.
-Iie, hace meses que no me dejan cocinar en esta casa.
-Entonces me quedaré.
-Bien, Ranma servirá en un momento, pero vayan a ducharse primero, apestan.
Los chicos suben y hacen lo ordenado.
Más tarde, están los cuatro conversando animadamente en la mesa. Akane les dijo sobre la carta de Kurumi que había recibido, contándole a Kaneda y Natto quienes eran los mencionados en la carta.
Ya habían terminado de cenar cuando suena el timbre.
-¿Quién será a estas horas? – Akane se dirige a la puerta y descubre que es, ni más ni menos, la versión humana de P-chan. - ¡Ryoga!
El susodicho tampoco había cambiado mucho, seguía con su corto cabello negro, pero ya sin su pañoleta en la cabeza. Y también traía ropa limpia, cosa que por sus típicos viajes interminables cuando se perdía era imposible verle. Al principio tenia una expresión seria, pero cambio rápidamente al ver a Akane, y le dio una pequeña sonrisa, cosa que ella devolvió gustosa.
-Konbanwa Akane-san.
-Hola, ¿cuánto tiempo a pasado desde que nos vimos por última vez?
-No nos vemos desde tu boda. – Dijo una voz de mujer detrás de Ryoga.
La mujer era de la misma edad que Akane. Lo único diferente en ella después de tantos años era su cabello castaño con dos mechones de pelo de color rosado, que en su juventud tenía largo, y ahora estaba corto.
-¿Akari? ¿Eres tú?
-La misma. – le respondió la mujer con una amplia sonrisa.
-Me da mucho gusto volver a verlos. Hoy recibimos la carta de Ryoga, pero era muy corta y no decía que vendrías con él. Supongo que tú eres la responsable de que Ryoga-kun no se haya perdido.
-Exacto.
-Ranma estará muy feliz de verlos.
-Me imagino. Ven, Pai. – dijo Akari a una chica que apareció entre las sombras – Quiero presentarte a Akane-chan, una vieja amiga.
Akane quedó extrañada al ver a la joven. Era de estatura mediana y sus rasgos físicos eran muy parecidos a los de Akari, por lo que al principio supuso que sería su hermana menor, pero al ver sus ojos, del mismo color verde de los de Ryoga y su cabello, corto, negro, con dos mechones rosados, y con la pañoleta del mismo Ryoga usándola como cintillo le hizo suponer otra cosa.
-Mucho gusto. – dijo la chica.
-Igualmente. Pero pasen, pasen, tenemos mucho de que hablar, han sido 17 años sin vernos, 16 años desde que perdimos el contacto.
Ryoga y sus acompañantes entran en la vieja casa Tendo. Adentro, Ranma estaba viendo televisión, mientras que Kaneda y Natto limpiaban la mesa y lavaban los platos usados.
-¿Quién er…? - Ranma no terminó la frase. Cuando se giró y vio a Ryoga, tragó saliva. Siempre había esperado que esta situación no pasara. Su suerte había terminado.
-¿Qué tal Ranma?
-Ah, hola Akari-san, ¿qué hacen aquí?
-No te hagas el desentendido, Ranma. Sabes perfectamente a que hemos venido. – dijo Ryoga.
-¿Sí? Que bueno, porque Ryoga, en todo el viaje, no ha querido decirme de qué se trata. – mencionó ingenua Akari.
-Sí Ranma, yo te pregunté esta tarde y tampoco me dijiste nada, ¿qué es lo que pasa?
Al escuchar voces desconocidas, Kaneda y Natto vuelven al comedor.
-¿Quiénes son todas estas personas? – preguntó Natto.
-A mí me son cara conocida, los he visto en alguna parte, por lo menos a los viejos.
-¿A quien le dices viejo? – Ryoga se encolerizó.
-Más respeto, Kaneda, son amigos de la familia. – lo reta Akane, para variar.
-Ah, sí, es cierto, salen en todas las fotos de cuando nuestros padres eran jóvenes. – murmuró el amigo del joven Saotome.
-Será mejor que empecemos con las presentaciones formales. Tomen asiento, por favor. - Todos obedecen a Akane. – bien, para empezar, Ryoga-kun, Akari-chan, él es nuestro hijo, Kaneda. Kaneda, ellos son unos amigos nuestros de cuando teníamos tu edad. Ah, y él es Natto, hijo de Mousse.
-Un gusto. – dijo el chico de lentes.
-Digo lo mismo. Bueno, supongo que todos se preguntarán quien es la chica que nos acompaña, pues, ella es nuestra hija, Pai. - Akari estaba muy tranquila al decir eso, pero Ryoga se pone colorado.
-Encantada de conocerlos. – la susodicha baja la cabeza en señal de saludo formal.
Akane ya se lo esperaba, pero no así Ranma, que se veía muy preocupado.
-¿Y bien? Ya están echas las presentaciones. Ahora ¿quién de los dos dirá de qué promesa hablan? – preguntó Akane.
-Como veo que no le has dicho nada a Akane-san, yo me daré ese gusto, Ranma. Lo que pasa es que hace 17 años, el mismo día de su boda, poco después de esta, en la fiesta de celebración, Ranma me prometió que un hijo mío se casaría con uno suyo.
Todos los demás se sorprenden mucho, en especial Akane, que suponía que Ranma no heredaría esa manía de su padre, con lo mal que la pasó él a causa de eso. Y por reflejo, saco el gran mazo de nadie sabe donde y golpeó a Ranma, dejándole un gran chichón en la cabeza y enterrado en el suelo.
-Ese tipo de cosas se consulta primero con la pareja, baka.
-Lo mismo digo, Ryoga, ¿por qué no me dijiste? – preguntó Akari.
-No lo encontré necesario, je. Además, no me acordé de esa promesa hasta que encontré la última carta que recibimos de Akane-san hace años donde nos contaba que estaba esperando un hijo varón cuando hacía la limpieza hace un mes.
-Idiota, claro que era necesario. – Akari se enoja al igual que Akane.
Y Ryoga termina con un chichón del mismo tamaño que el de Ranma.
-No se enojen, chicas. – dijo Ranma, ya recuperado del golpe. - Cuando le hice esa promesa estabamos algo pasados con el alcohol, no pense que se lo tomara en serio.
-Claro que si, fue una promesa de honor.
-Un momento, un momento. – Pai interrumpe la conversación. - ¿están diciendo que estoy comprometida obligatoriamente?
-¿Qué ella y yo estamos comprometidos obligatoriamente? – agregó Kaneda.
-Pues…sí. – fue lo único que se le ocurrió responder a Ranma - …bueno, no es tan malo después de todo. Al fin y al cabo, la historia de Akane y yo acabó bien.
-Pero si no mal recuerdas, por culpa de torpezas como esas también tuviste a Ukyo y muchas otras prometidas de por medio. No me mal interpretes Ryoga, ni ustedes tampoco, Akari y Pai. No es que no quiera que nuestros hijos se casen, sino que mi experiencia no se la recomiendo a nadie, menos a mi hijo. Claro que si ellos quieren pueden casarse…
-Estoy de acuerdo con Akane. ¿Qué dicen ustedes al respecto? ¿Pai? ¿Kaneda?
-Pues…yo ni siquiera conozco a este chico, y no quiero casarme con él…
-Yo no he pensado ni en tener novia, ¿cómo esperan que acepte una propuesta de matrimonio?. Pero tampoco quiero dejar la duda, ya que de ahí será peor. No quiero casarme. De todas maneras, quizás como sea esta chica, tal vez es mala para cocinar como mi mamá, o una tonta, como mi papá…
-Oye… - Ranma iba a protestar.
-Como sea. Además, no es tan bonita como otras chicas que conozco.
-¿Qué dijiste? ¿Qué soy fea? – Pai frunció el seño, claramente enojada.
-Yo no dije eso, tú lo hiciste.
-Jum, creo que ya conozco lo suficiente a este muchacho como para saber que es un imbécil, y que será un pésimo esposo.
-No tienes cómo saber eso.
-Entonces no opines sobre mí si ni siquiera me conoces. Para que sepas, soy una excelente cocinera.
-Lo mismo dice mi madre y no es cierto.
-Kaneda… - Akane se disponía a protestar.
-Pues tanto mi padre como mi madre cocinan pésimo así que tuve que aprender a cocinar bien si no quería morir intoxicada.
-Pai… - ahora son Ryoga y Akari los que quieren protestar.
-Te delataste a ti misma, con padres como esos ES obvio que cocinas mal.
-Pues tú dijiste que tu padre era un tonto, entonces ya sé sabe a quien saliste tan baka.
-Ya me imagino como deben ser tus padres entonces para tener y una hija tan…tan…
-¿Tan qué? ¿No te atreves a decirlo? ¿Quieres pelear?
-…Y además eres poco femenina.
-¡¿Y tu qué sabes, idiota?!
-Se te nota.
-Ah, ya sé. Lo que pasa es que me tienes miedo.
-¡Claro que no! ¡¿Por qué habría de tener miedo de una niña?!
-¿Entonces es miedo al matrimonio? Cobarde.
-¡No soy ningún cobarde! Claro que me casare contigo, si es que te atreves…
-¿Tratas de intimidarme? Seré mucho mejor esposa que tú.
-Claro que no, seré tan buen esposo que terminaras adorándome.
-¡En tus sueños!
-¡Si sueño contigo serán más bien pesadillas!
-¿Entonces se casaran? – interrumpió Ranma.
-¡¡
SÍ!! – dicen los dos al unísono, mientras trataban de matarse con la mirada.-Entonces todo arreglado, je je – dice Ranma con una risa nerviosa.
Akane no estaba muy de acuerdo, pero no pudo evitar sonreír frente a la tonta discusión que habían tenido esos dos, llegando a una conclusión un tanto extraña. Eso le recordó los viejos tiempos…
Notas de la autora:
¿Se lo esperaban o no se lo esperaban? El mismo título lo dice ¿no?
Fuera de eso, Ryoga siempre estuvo destinado a Akari, una entrenadora de cerdos que sabia de su problema y no le importaba era la chica indicada para el pobre cerdo perdido.
Bueno, espero que mi fic les este gustando hasta ahora, escriban.
Comentarios, sugerencias, tomatazos, sillasos y demases a
[email protected]