"PROMESAS"

Por: ARIADNA

 

Capítulo 1: 19 AÑOS DESPUÉS DEL PRIMER DÍA.

 

-Kaneda, levántate o llegaras tarde! – Akane gritaba hacia el piso de arriba. – Dios, este chico es igual a su padre.

Han pasado ya casi 17 años desde el día en que Ranma se casó con Akane, la paz a inundado a los habitantes de Nerima desde entonces, por suerte.

Ella ahora está allí, en su vieja casa. Su aspecto no a cambiado mucho (excepto por el hecho de que ahora tiene 35 y no los 16 años con la que la conocíamos), lleva el cabello levemente más largo, casi hasta los hombros. Fuera de eso, sigue siendo la misma.

-¿Qué tiene que sea como yo? – Ranma aparece detrás de ella.

El tampoco había cambiado mucho. Seguía teniendo su típica trenza y usando sus camisas chinas. Estaba más alto, eso sí, y se veía mucho más fornido que en su adolescencia (y, al igual que Akane, tenia ya varios años más).

-Nada, es solo que es un perezoso tremendo y eso no lo heredó de mí.

-Ya, cierto. El desayuno está servido. – Ranma vuelve al comedor, Akane lo sigue.

-Me gustaría que de una vez por todas me dejaras preparar el desayuno o por lo menos la cena de nuevo.

-Ya lo has intentado anteriormente, no me voy a arriesgar a terminar en la clínica del Dr. Tofu una vez más.

-¿Cómo se supone que sabré si mi comida a mejorado si no me dejas intentar cocinar para ustedes?

-Simplemente por el hecho de que no mejora.

-¡Baka! – Akane parecía enojada como en los viejos tiempos, pero ahora sabia controlarse y solo le dio un golpe de advertencia.

-¿Ya están discutiendo tan temprano?

Al comedor acababa de entrar un chico de aspecto juvenil, casi la viva imagen de Ranma cuando era adolescente. No aparentaba más de 16 o 17 años, vestido con el uniforme de la escuela Furinkan. De estatura media alta, fornido, de cabello azulado tomado en una trenza y ojos azules.

-Son cosas de adultos, Kaneda. – Akane le dice seria. - Y te aconsejo que te apresures sino llegaras tarde a la escuela.

-No es para tanto, es cosa que utilice el Kashu Tenshin Amaguriken [Truco de las castañas calientes] y termino.

El chico se sienta en la mesa y empieza a comer a gran velocidad, quitando gran parte de la comida a Ranma. Este no lo duda mucho y lo golpea en la cabeza.

-¿Cuántas veces tengo que decirte que los trucos de artes marciales que te enseño no son para utilizarlos de esa manera?

-Pues tú lo utilizas así.

-Es porque yo tengo la suficiente experiencia para darme ese lujo.

-Pero yo no quiero esperar hasta ser un viejo como tú para eso.

-Más respeto que soy tu padre.

-Sí, sí. Bueno, Ittershiai [me voy]. Adiós, Okaasan [madre].

El chico toma su mochila y salta la pared del jardín con gran agilidad. Akane lo mira irse con una sonrisa.

-Jum, a ese chico debería castigarlo, mira que tratarme de viejo.

-Ay, Ranma. Ustedes se llevan tal como tu padre y tú. Además, si estamos viejos ¿no crees? Mañana se cumplirán 19 años…

-¿19 años de qué?

-Idiota, 19 años desde que llegaste a esta casa.

-Ah, cierto, como pasa el tiempo ¿no?

-Si, como pasa el tiempo… – se quedan un rato en silencio. Akane le sonríe – Vamos, practiquemos un poco, aún nos queda algo de tiempo antes de que lleguen los alumnos al dojo.

 

Kaneda corre por las calles de Nerima, o más bien, por las barandas que rodeaban las calles, otra de tantas manías que sacó de su padre. Cuando estaba cruzando el puente divisa a un chico como de su edad corriendo en la misma dirección con el uniforme de Furinkan.

El chico era tal vez más alto que Kaneda, e igual de fornido. Tenía el cabello negro azabache, largo hasta la cintura, tomado en una cola que partía desde la nuca. Usaba unos lentes con demasiado aumento, que le cubrían unos hermosos ojos azul oscuro.

Kaneda se le acerca y el chico inmediatamente se percata de eso.

-Otra vez llegando tarde, Kaneda.

-Igual que tú, Natto. ¿Dónde está Ai-chan?

-Se hizo la enferma para que papá la llevara donde el Dr. Tofu. Ya sabes, para poder estar con Tenchi.

-Me parece increíble que con tan solo seis años esté persiguiendo a un chico. Deberías preocuparte más por ella.

-Precisamente porque tiene tan solo seis años no me preocupo por ella. Además, yo no soy como tú, sobreprotector.

-No soy sobreprotector, solo que no dejo que cualquiera se le acerque a Amy-chan, es demasiado ingenua como para dejarle a solas con quien sea.

-Ella ya está grande para cuidarse sola, tiene doce años.

-Edad de pleno auge sexual.

-Ni que hablara el experto…

-Tú tampoco sabes mucho del tema, si no, ya hubieses invitado a salir a Tachi.

-Sabes perfectamente que no la he invitado a salir por lo caro que cobra. No soy capas de gastar tanto dinero en una chica que no me toma en serio.

-Pero aún así te gusta. Y hablado de ella, ahí va…

Adelante se divisaba a una chica corriendo vestida con el traje de la escuela. No era muy alta, más pequeña en estatura y edad que Kaneda y Natto. Tenia el cabello castaño arcilla, corto y apartado de su cara con dos pequeños pinches a cada lado de su cabeza, y tenia los ojos entre café y azul, un color poco definido.

-Vaya, vaya. – dice Kaneda en tono de reproche. - ¿cómo es posible que tú estés llegando tarde Ta-chan?

La chica solo sonríe a la pregunta, pero no la responde.

-Buenos días, primo. Lo mismo va para ti, Na-chan.

-Buenos días. ¿Qué te pasó?

-Nada. El idiota con el que salí anoche no quería dejarme ir, recorrimos la ciudad entera y fuimos al cine dos veces. Así que me acosté tarde y me quedé dormida.

-Pero seguramente alcanzaste a sacarle mucho dinero.

-Si, pero chicos como esos me aburren. Preferiría salir contigo, Na-chan.

El chico se pone colorado.

-Sabes que no te invitaré a salir hasta que dejes esa manía de gastar cuanto dinero puedas en tus citas.

-Vamos, no puedo evitarlo, es de familia.

-Además, tú sales con cualquiera, el único chico que conozco con el que no has salido hasta ahora es Kanma, y eso porque es tu primo. – argumentó el chico de anteojos.

-Iie, en realidad no he salido con él porque sería como gastar mi propio dinero, y de todas maneras, es un año menor que yo, es muy niño todavía.

-Toda la familia Kuno es muy rica ¿de qué te sirve el dinero que juntas si ya lo tienes todo? – dijo Natto.

-Nunca está de más un poco de dinero extra, nunca se sabe. Esa es la filosofía de mi madre.

-Bueno, como sea. Llegamos a tiempo. – interrumpió Kaneda.

Delante de ellos se veía la vieja escuela Furinkan, con unas cuantas instalaciones nuevas. Pero seguía teniendo el mismo timbre para entrar a clases, que siempre traía recuerdos a la mente de Akane.

Dentro estaba esperándolos una chica de cabello castaño claro hasta los hombros, con una media cola. No era muy alta, más bien, más baja que Tachi, ya que era como uno o dos años menor que ella. Con ojos color miel y una hermosa sonrisa que nunca abandonaba su rostro.

-Ohayo gozaimasu [muy buenos días].

-Ohayo Amy-chan, ¿cómo estás?

-Muy bien. Les traje el almuerzo, está vez lo preparó Okaasan.

-Dale las gracias a tía Kasumi de nuestra parte. – pidió Kaneda.

-Por supuesto. Ah, Na-chan, Ai-chan no estaba enferma así que la traje y la lleve a Primaria junto con mi hermanito.

-Arigatou [gracias].

-Hey, ¿qué hacen allá afuera? – Les preguntó un profesor que pasaba por ahí - ¿qué no oyeron el timbre?

-Oh, cierto. Bueno, adiós chicos, nos vemos después.

Los cuatro jóvenes se separan para ir a sus distintos salones de clase.

 

Horas después, Kaneda camina tranquilo por la baranda que da al río hacia su casa. En eso se percata que lo están siguiendo, se detiene y da media vuelta para ver quien lo sigue, pero lo único que ve es un gato de color morado oscuro a pocos pasos de él que lo miraba con ojos interrogantes. Kaneda no le da importancia y sigue caminando, y el gato lo sigue de nuevo. Kaneda comienza a caminar más rápido, y el gato aún lo sigue, corre, pero el gato no lo pierde de vista. Kaneda decide irse saltando de techo en techo, y cuando mira para atrás, el gato aún está ahí. El chico está sumamente intrigado, pero decide no intentar nada y sigue caminando tratando de ignorar al minino. Cuando llega a su casa se da cuenta que el felino había desaparecido.

-Que extraño…

Kaneda se disponía a entrar cuando ve al cartero acercarse, lo espera y este le pasa cuatro sobres. Luego de eso, entra a la casa. Akane lo sale a recibir.

-Konnichiwa [buenas tardes] Kaneda, ¿alcanzaste a llegar a tiempo?

-Generalmente las madres preguntan ¿cómo te fue?

-Lo sé, pero conociendo al loco del director, pensé que seguramente si llegabas tarde él trataría de cortarte el cabello y luego terminarías castigado por golpearlo como la última vez.

-De todas maneras, SÍ llegue a tiempo. Llegó el correo. – Kaneda le pasa los sobres a Akane. - Voy a practicar un poco en el dojo.

Mientras Kaneda se retira, Akane ve los sobres. Los dos primeros eran simples cuentas, de las otros dos había uno dirigido a ella y otro a Ranma. Abrió el que era para ella y se dio cuenta que además de una carta había una fotografía. En ella se podía ver a una mujer joven de cabellos castaños acompañada de un hombre de la misma apariencia joven y con el cabello también castaño, pero más oscuro y a tres niños que no sobrepasaban los cinco años, dos de ellos eran casi idénticos, excepto porque uno era niño y él otro niña, y el tercero, también niña, se veía menor que los dos anteriores.

-Pero si son Kurumi y Toma... – Akane toma la carta y la lee.

 

Querida Akane:

¿Cómo has estado? Seguramente te sorprendiste al ver la fotografía. Si, somos Toma y yo, y los niños que nos acompañan son nuestros hijos. ¿Qué cómo pasó todo? Luego de la ultima vez que nos vimos, hace nueve años, Natsumi y yo decidimos seguir caminos distintos, ya que yo estaba lo suficiente grande como para seguir mi propio destino. Como no estaba muy segura por dónde comenzar o qué hacer, estuve un año recorriendo todo Japón, hasta que un día me topé con Toma, que aún buscaba una esposa ideal, nos hicimos muy amigos, más aún después de descubrir que ambos te conocíamos. No paso mucho tiempo y nos comprometimos, y me invitó a vivir en su isla. Allí nos casamos. Es un hombre encantador, y me pareció una locura que no lo prefirieras a él en vez de a Ranma, pero supongo que así es el amor.

Los gemelos se llaman Akane y Ranma, nombres que les pusimos en su honor, ambos tienen cinco años. Y la más pequeña, de tres años, es Natsumi, que más que más, es mi verdadera hermana y no podía ponerle otro nombre a una hija mía.

Con Natsumi nos escribimos de vez en cuando, ella se fue a vivir a China, allí conoció hace como cuatro años a otro conocido tuyo, que tiene un nombre muy gracioso, Pantimedias Taro. Pero al ser ambos tan serios, callados y duros de cabeza, se han negado a afirmar que son novios.

No te escribí antes porque esto de vivir en una isla hace las cosas un poco complicadas, y estuvimos los últimos años estancados más cerca de China que de Japón, además, siempre da un poco de vergüenza hablar de un tema como este.

Mándale saludos a Ranma y Kaneda de mi parte, y también a toda la familia, ya que es como si fuera la mía.

Kurumi

 

-Vaya, así que Kurumi y Toma y Natsumi y Taro. Que pequeño es el mundo. – Akane guarda la carta en su bolsillo y toma la que va dirigida a Ranma, y sube al segundo piso. – Ranma, ¿dónde estas?

-Aquí. – se oye la respuesta desde el interior del baño. - ¿qué pasa?

-Té a llegado correspondencia.

-¿Y qué dice?

Akane abre el sobre y lo lee.

 

Ranma:

Dentro de unos días llegare al dojo para que cumplas tu promesa.

Ryoga

 

-La carta es de la semana pasada y no especifica mucho. Ranma, ¿de qué promesa habla?

Ranma no responde. Estaba pálido, no se imaginaba que después de 17 años Ryoga todavía recordara esa promesa. Traga saliva. ¿Cómo se lo diría a Akane?. Estuvo un buen rato más encerrado en el baño, negándose a responder a la pregunta de su mujer. Estaba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando el gato morado entró por la ventana.

-Miau.

Ranma quedó paralizado. El gato se acercó lentamente mientras Ranma giraba su cabeza hacia donde había provenido el maullido. El minino se le acercó más y más, penetrando sus grandes ojos en los de Ranma.

-Un…un…¡UN GATO! – Ranma abre la puerta desesperado y corre a gran velocidad lo más lejos posible, dejando a Akane, que aún lo esperaba afuera, bastante confusa, hasta que vio al pequeño felino.

-.Ah, así que tú eres la razón. – Akane se agachó para recoger al gato. Este la miraba con ojos interrogantes, pero no se resistió a que lo tomara en brazos. Akane lo acaricia y le sonríe, haciéndolo sentir más cómodo. – Veras, él les tiene cierta fobia a ustedes los felinos, así que por muy lindo que seas no podrás quedarte en esta casa.

Lo lleva hacia la puerta y lo deja ir, esperando que se retirara, pero este no lo hace.

-Vamos, vete. – el minino no se movió. Akane se rindió y lo dejo entrar. – está bien, puedes quedarte, solo porque no tengo mascota desde que P-chan se fue. Pero manténte alejado de Ranma. Ven, te daré un poco de leche.

-Miau. – el gato la mira agradecido y la sigue hasta la cocina.

-Si, ya sé, no me lo agradezcas, luego de un tiempo hasta te parecerá gracioso ver correr a Ranma asustado por toda la casa. – Akane le da leche y lo deja en la cocina mientras se va a buscar a Ranma, que estaba metido en el ático. – Ranma, baja de ahí.

-¿Ya se fue?

-Eh…Hai [sí].

Ranma suspira aliviado. Pero antes de bajar ve la vieja mochila con la que llegó a la ciudad la primera vez hace ya tanto tiempo atrás, la revisa y descubre una vieja fotografía donde sale él abrazando a Shampoo antes de venirse desde China. Ranma sonríe tristemente recordando el día en que se la tomaron.

 

*Flash back*

China,

Un día soleado. Shampoo estaba agarrada del brazo de su airen, Ranma. Juntos caminaban por la ciudad alegremente, mientras, escondido a pasos de ellos, estaba Genma, muy serio.

-Mira, esa tienda toma dos fotografías y se paga una ¿entramos? – le preguntó ella en chino cantones.

-Está bien. – este le respondió en el mismo idioma. Le había costado un poco, pero ahora ya manejaba la lengua, no dejaría que pasara algo parecido como cuando llegaron su padre y él a Jusenkyo.

Shampoo entra a la tienda seguida de Ranma. Allí, como jugando, posan ante la cámara, felices. Al final salen de allí con cuatro fotografías distintas.

-Toma esta, es la más bonita, quiero que la conserves tú.

Shampoo le pasa la foto a Ranma y este la guarda en su mochila para no perderla. Siguen caminando tranquilamente hasta llegar al puerto para mirar el mar.

-El mar esta muy calmado. Ranma, ¿qué té pasa? Has estado muy callado.

-Es que hace unos días mi padre dijo algo de que teníamos que volver a Japón para cumplir una promesa de honor.

-¿Qué? No, no te puedes ir, no puedes dejarme aquí.

-Lo sé, no quiero irme, por ti, y porque debo encontrar la cura para esta maldición.

-¿Y luego de eso nos casaremos?

-Eh…pero no tan luego. Apenas tienes solo 15 años, Shamps, y yo 16.

-En el amor no importa la edad.

-Cierto, pero en un matrimonio sí.

-Está bien, puedo esperar. Pero aún así no quiero que te vayas a Japón.

-Pero es una promesa de honor, eso es lo que me preocupa…

-Hablemos de otra cosa, tienes que relajarte.

Ambos siguen mirando hacia el mar, sin decir mucho, solo disfrutando el momento. De pronto se oye el ruido de un barco a punto de zarpar. Esa fue la señal que desencadenó todo. Genma actúo rápidamente, corrió hacia la pareja y golpeo en la cabeza a su hijo, aturdiéndolo, y, antes de que alguno de los dos pudiera reaccionar, arroja a Shampoo al agua, toma a su hijo y se sube al barco. Para cuando Shampoo salió del agua, este ya había zarpado. Ranma despertó y miró hacia el puerto, buscando a Shampoo, que lo único que hacia era gritar su nombre. Ranma estuvo a punto de saltar, pero se dio cuenta que era muy peligroso, ya que el barco era muy grande y los motores podían matarlo si se les acercaba.

-¡Shampoo, arreglaré todo esto y volveré contigo en el próximo barco a China, te lo prometo, y yo nunca olvido mis promesas!

*fin del Flash back*

 

-Ranma ¿qué estás haciendo? – Akane se disponía a subir al ático, así que su esposo guardó la foto de nuevo en la mochila y bajó.

-Nada, nada, solo encontré unas cosas viejas que me trajeron recuerdos a la cabeza. – Akane nota triste a Ranma, pero no le dice nada.

 

 

 

Notas de la autora:

Bien, ya termine el primer capitulo ¿qué les pareció?

Sé que me salté gran parte de la vida conyugal de Ranma y Akane, pero lo mencionaré dentro de los próximos capítulos.

*Ohayo Gozaimasu es el saludo de la mañana, el "buenos días". Konnichiwa quiere decir "buenas tardes" desde el medio día en adelante, pero si ya es más tarde, después de las seis, se dice Konbanwa, que también equivale a un "buenas noches", pero para despedirse de alguien en la noche, se dice Oyasumenasai.

Todos los personajes (exceptuando los que invente yo, claro) pertenecen a Rumiko Takahashi, y este fic está hecho solo para entretener, sin fines de lucro, así que no me demanden, por favor.

Comentarios, sugerencias, tomatazos, sillasos y demases a [email protected]

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